Текст
                    El Libro ídlagno

DE

Sun Cipriano

TESOLO DEL HECHICERO

Bdloidn Halo* y completa, numerada, del famosí-
simo Grlmorio; dividida en las tres partos 6 libros
que se consideran los sólo auténticos éntrelos mu-
chos publicados con el mismo nombre.

.VAS NEirrED fAKELM LÍCHT
ODES BRILN,
SO Wt.XJSVT NKHT SEMEN
.•WCLLEN

Centro Editorial Políglota.

EL LIBRO MAGNO OE SAN CIPRIANO TESORO DEL HECHICERO Edición EMEDIEh SHAIAH
on los títulos de «Libro de San Ci- FiO'3 priano». Tesoro del Hechicero», 3^2^ «Ectameron» «Cruz de San Barto- lomé y San Cipriano», «Engremanzos de San Cipriano», «Verdadero Tesoro de Ma- gia Blanca y Negra» y otros de parecida índole, circulan impresos en varios idio- mas una gran variedad de grimorios que suponen ser en cada caso, copia más ó me- nos exacta del libro que según la leyenda, el propio Satanás entregó al famoso má- - gioo (luego convertido á las doctrinas del verdadero Dios), cediendo á los poderosos conjuros del evocador, ó délas fórmulas que este empleara. No necesitaremos esforzarnos mucho para hacer ver como ninguna de las mágicas obras que se suponen herederas del saber oculto del santo mártir cristiano, tienen mayor fundamento de autenticidad que las de pa- recida índole, y no menos reputadas, su- puestamente escritas por los Papas, León y Honorio y por el mismo Salomón, á quien se concede la paternidad de la Cía- vienda. Basta abrir un instante cualquie-
ra de estos grimorios, para que se eviden- cien de manera precisa las muchas contra- diciones, falsedades y anacronismos, allí contenidos á modo de elocuente protesta, de un origen que no resiste los ataques de la crítica histórica y literaria más elemen- tal. Sin embargo, existe una diferencia enor- me entre los denominados libros auténtico» de San Cipriano y los muchos apócrifos que por todas partes circulan impresos. Aquéllos bajo esa caprichosa advocación y figurada fuente de enseñanzas, represen- tan un antiguo grimorio, redactado por quien ó quienes dan innegable muestra de su pericia en artes mágicas; estos no pasan de ser en la mayoría de las ocasiones, bas- tardas copias de los primeros, y mal aper- geñada colección de recetas goéticas, toma- das sin discernimiento de cualquier parte, oyendo casi siempre los desnaturalizados recuerdos de la tradición popular, y en no pocos, suple la fantasía de los incógnitos y poco aprensivos compiladores (con des- acertado tino), la falta de elementos ori- ginales, en lo que toma fundamento el cú- mulo de falscs consejos y enseñanzas, crea- dor de relatos puramente supersticiosos y de todo punto ineficaces.
Nuestra edición, que reune en un solo tomo los tres libros considerados auténti- v eos, si se da á esta palabra la significación á que aludimos en el párrafo anterior, es por tal motivo la más completa y, la única española que juntos reproduce los textos á que exclusivamente se refiere la leyenda de los poderes mágicos de San Cipriano. Su autenticad, pues, le concede todo el valor que por tradicional fama goza y per- mite á los amantes de esta clase de estu- dios, que puedan juzgar por sí mismos del contenido de la obra, sin la intervención de infieles y poco escrupulosos narradores, quienes á la sombra del reputado título, ofrecen por cuenta de un viejo autor, cien modernas y descabelladas fantasías, en re- vuelta mescolanza con las fórmulas de la más dudosa especie y de procedencias tan varias como poco estimables para el ver- dadero ocultista. (1) Enbdiel Shaiam. s.-./i-.- (1) Entre las ediciones apócrifas que conoce- mos, merece ser exceptuada por su excelente factura, asi como por s- mérito ocultista, la pu- blicada hace poco en la casa de Gregorio Pueyo, ilustrado librero de Madrid.
libro PRIMERO DE SAN CIPRIANO SUMARIO Instrucciones d los religiosos para comba- tir los daños del diablo y los hechizos.— Oraciones de mucho provecho.—Vida de San Cipriano.—Manera de desencantar tesoros y sitios donde se hallan.—Fantas- mas y sombras.—Arte de echar las cartas., —Pronósticos del nacimiento.—Poderes ocultos, oraciones y conjuros.
CAPÍTULO PRIMERO INSTRUCCIONES PASA. LOS BBLIGIOSOB Y BHLI- ' GIOSAS QUE HAYAN VE COMBATES ALGUNA DOLENCIA.—BEGLAQUE TODO BELIGIOSO DE- BE ESTUDI ARPABA SABEB CUÁNDO Y CUÁNDO NÓ LAS ENFERMEDADES BESULTAN OBBA DE HECHIZO Ó DEL DIABLO. o es justo creer que todas las en- fermedades provienen de hechizos ó por arte del demonio, pnes & ca- da instante vemos personas que padecen dolencias naturales; pero cnando el mal se prolonga y no tiene remedio, atribúyese á una obra de hechicería, que no existe de ninguna manera. Es costumbre muy extendida la de acu- dir en estos casos ciertos hombres y muje- res, bien poco versados en distinguir lo na- tural de lo sobrenatural, quienes comien- zan á hacer conjuros y á lanzar maldicio- nes contra espíritus que de nada tienen
culpa. Tales imposturas é impostores fene- cen con la maldición de Dios, como dice San Cipriano en el cap. XVI de su obra. Ruego, pues, de todo corazón á los reli- giosos, que estudien detenidamente estas instrucciones para no exponerse á la mal- dición del Eterno, porque hay que adver tir que todo cuanto hagamos ha de ser en nombre de Jesucristo, y, por lo tanto, no debemos ofenderle más aun no invocando su santo nombre, al objeto de que nos asis- ta en el momento dedicado á orar por el paciente con la intención de no ser enga fiados en lo tocante á si la enfermedad fue- se ó no, cosa de hechizo ó de los espíritus infernales. Al final de las presentes ins- trucoiones daré una oración en latín que habrá de ser leída tres veces junto al en- fermo. Si la dolencia dependiera de hechi- zos ó espíritus, benignos ó malignos, no tardarán éstos en dar cuenta de sí decla- rando que si están dentro de la criatura que sufre, quien comenzará á acongojarse convulsivamente. Cuando tal suceda, se puede asegurar que la enfermedad es so- brenatural y no natural, y en vista de ello hay que decir en seguida: —En nombre de Dios Todopoderoso, yo te ruego, espíritu, que me declares por qué
atormentas á este cuerpo de (se dirá aquí el nombre del paciente) y te conjuro para que expliques lo que quieras del mundo corporal. Aquí está el bienhechor que va & rogar á Dios por tí para que te veas purifi- cado en el reino de la Gloria. Al finalizar la invocación transcrita el religioso advierte claramente si el espíritu vaga por los ámbitos de la tierra en bus- ca de oraciones, puesto que al decir —«voy á rogar por tí,» el enfermo se tranquilizará quedando muy sosegado. Si así sucede, to- dos los que estén presentes deberán arro- dillarse y decir á un tiempo la obación PARA LOS BUENOS ESPÍRITUS. Cuando OCUITe que al exclamar dirigiéndose al espíritu —« tú sosiega, que yo ruego á Dios por tí—» el enfermo demuestra sentirse peor, denota que el espíritu que tiene den- tro es malo y corresponde acudir al exob - CISMO DE SAN CIPRIANO. Ruégote encarecidamente, lector en nombre de Dios que no vayas á poner re- medio á ningún mal, sin que lo primero tengas estudiadas bien estas reglas y ad- vierte que cada una de las oraciones que contiene el presente libro tiene su aplica- ción especial,demodo que la que sirve para una cosa no sirve para otra. Cinco son las
oraciones que hallarás en este santo volu- men 1 .* Para rogar á Dios para los espíritus buenos. 2 .° Para exorcizar á los espíritus malos 3 .® Para sanar de las dolencias, lo mis* mo que sean naturales que procedan de arte de hechicería ó del diablo. 5 .® Para impedir que los espíritus pue- dan volver á entrar en el cuerpo de modo que este su refugio les quede cerrado pa- ra siempre. Dichas oraciones es lo principal del li- bro pero además contiene muchas sosas curiosas que serán muy del agrado del lector.
NUEVAS ORACIONES DE LAS HORAS PROPICIA* Para *1 medio día Sh! Virgen de los cielos sagrados Madre de nuestro Redentor Que entre las mujeres tienes la pal-* [ma Traes la alegría & mi alma Que gime llena de dolor, Ven á poner en mis labios Palabras de puro amor. En nombre del Dios de los mundos Y también del Hijo amado Donde existe el sumo bien, Sea por siempre alabado En esta hora bendita. Amén. Para las trinidades üS la Santísima Trinidad Siempre acompañe mis pasos, y me tienda amigos brazos En las horas de infelicidad. Que me ayude el padre Eterno,
Y me bendiga Jesús, Que el Espíritu me dé luz Contra las tentaciones del Infierno. Que emplee toda mi existencia En practicar siempre el bien, Y que la Trinidad Sacratísima Me guie en la tierra. Amen. Para la media noche h! mi buen Angel de la guarda Estad á mi lado ahora, Y venid siempre á esta hora A librarme de fantasmas Y que Dios guarde mi alma De algún pecado mortal, Y evite sueños é ideas De mi hermanos en mal. ¡Oh! mi buen Angel de la guarda Pide á la Virgen nuestro bien Que me aparte del Pecado Por toda esta vida. Amen. (1) (1) Perdónenos el lector que conservemos fielmente la desatinada forma de esta monstruosi- dad poética, pues, en las fórmulas de poder mági- co, sea cuales fueren, es esencial el precepto de no variar ni en una tilde sus más enormes incorrec- ciones; motivos de orden esotérico asi lo acon- sejan.
ARREPENTIMIENTOS Y VIRTUDES DE SAN CIPRIANO ¡3/^1 ipriano (llamado el Hechicero oír que desde sus años juveniles hasta Wtfy cumplir los 30 tuvo pacto con el diablo ó relaciones íntimas con todos los es- piritas infernales) nació en Antioquía, en tre Siria y Arabia, lugar perteneciente al dominio de Fenicia. Sus padres, idólatras y poseedores de grandes riquezas, viendo que Comprendemos igualmente, la extrafieza que causará en el lector el hecho de hallar en un texto mágico oraciones de carácter perfectamente or- todoxo, siendo como es conocida, la formal con- denación que la Iglesia lanza sobre toda práctica, que de cerca ó de lejos denote su origen goético, reservando el uso de algunas al exorcizador, que como sabemos no puede serlo cualquiera; pero nos bastará abrir el libro, religioso más corriente y popular, cualquier devocionario, para ver que todos ellos son desde cierto punto de vista verda- deros repertorios de conjuraciones mágicas; que en nada se diferencian de las contenidas en los
la naturaleza le había dotado de los talen- tos conducentes á granjearse la estimación de todas las personas, le destinaron al ser- vicio de los falsos dioses. En consecuencia le hicieron estudiar todo lo relativo & los sacrificios que se ofrecían á las deidades de manera que ningún hombre llegó á co- nocer tan á fondo los profanos misterios del grimorios, en lo relativo á su extructura, empleo y virtudes. En la edición de 1902 del Devocionario Ma- nual, arreglado por algunos Padres déla Com- pañía de Jesüs, impreso en Bilbao con todas las licencias necesarias, hallamos en la página 173 la siguiente oración,para pedir la salud por al- gunos enfermos: --Omnipotente y Sempiterno Dios, salud eter- na de los creyentes; acoged benignamente las pleganas que os hacemos por vuestros siervos en- fermos, á favor de los cuales, imploramos el au- xilio de vuestra misericordia, para que, lograda la salud, os rindan acciones de gracias en vuestra Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo. Amen. Con parecida intención se dirigen estas pala- bras á San Blás, (página 167): —Santísimo Obispo y mártir San Blás, que es- tando para morir alcanzatéis del Señor la gracia de favorecer á los que en sus enfermedades y ahogos invocaren vuestro nombre, os suplico me alcancéis del Señor que (libre yo de esta enfer-
gentilismo. A la dicha edad de los 30 años emprendió un viaje al punto donde estaba unreligiosollamado Ensebio, quehabía sido su compañero de primeros estudios y de quien en ese tiempo recibió censuras enca- minadas á apartarle del insondable abismo adonde le conducían sus torcidas intencio- medad que padezco), se empleen mi lengua y mi garganta en pronunciar con frecuencia y devo- ción los dulcísimos nombres de Jesús y de María, y que nunca se contaminen mis labios con pala- bra alguna opuesta á la ley Santa de Dios, antes bien, merezcan cantar eternamente en el cielo las alabanzas y misericordias divinas por siglos sin fin. Amen. En la página 168, figura otra oración pidiendo á San Roque, libre á los pueblos de lá peste y epidemias todas, así como de sus consecuencias, por tener este santo poder sobre humano en toda especie de contagio-, pero aún es más elocuente desde el punto de vista mágico el Pacto con el Sagrado Corazón de la página 118 que finaliza en la 121, advirtiendo: Este es un medio muy senci- llo y al mismo tiempo muy fácil para que las personas que no tienen tiempo de orar larga- mente, puedan acumular muchos méritos para la eternidad y atraer sobre si y sobre todo el mundo gran copia de gracias y bendiciones. Basta haeer alguna ó varias veces esta oración, ponerla sobre el corazón, cosiéndola en el esca-
— so- nes; pero Cipriano) nanea quiso dar oidos á tan prudentes advertencias que desprecia- ba y las hacía objeto de baria. Mas cierta vez, tanto y de tal modo pi- dió á Dios Ensebio, que sus preces fueron oídas por el cielo, y la misericordia de Dios disgnóse iluminar y convertir á aque- lla infeliz víctima de las astucias de Satán, transformándola en un ser consagrado á la religión: la Divina gracia obró tan gran prodigio en el alma de Cipriano en las particulares circunstancias y por los me- dios que vamos á ver. La feliz Justina, desde que se hizo cris- tiana, fuá una de las más perfectas hijas de Jesús, á quien consagró la virginidad, y buscando por todos los medios mantenerse en esta delicada virtud, ponía el mayor pulario y renovar la intención de repetirla cada ves que se la toca con la mano. El «modo de honrar al santo del mes» (página 170), resulta esotéricamente muy significativo y sus detalles recuerdan la manera de proceder de la Magia invocadora antigua y moderna. Los bien enterados no ignoran los diversos puntos de contacto que enlazan al esotérismo con la ortodoxia de la religión católica y quien gus- te de estos estudios, hallará muchas cosas en los escritos de Eliphas Leei(Cosutant).
cuidado en hacer una Vida de obscura mo- destia y de retiro ejemplar. No obstante, atrajo las miradas de un joven llamado Aglaide, en el que hizo arder inextingui- ble llama, quien pidió & los padres de Jas* tina que se la dieran en desposorio, lo que no pudo ser llevado á buen término por causa de la terminante negativa de la santa doncella. El deshauciado galán acudió á Ci- priano; éste puso en juego sus más eficaces recursos del arte diabólico para satisfacer los deseos del amigo. Todo fué inútil y de nada sirvieron las hechicerías de Cipriano. Lleno de coraje el hechicero, ofreció á los demonios muchos y abominables sacri- ficios y obtuvo la promesa de conseguir lo que pedía. Justina se vió asaltada por gran- des tentaciones y por fantasmas, pero, for- talecida con los auxilios de celeste gracia, obtenidos por merecimientos de sus ora- ciones y rigurosas austeridades, y con la especial protección de la Virgen Santísi- ma, salió siempre victoriosa de las diabó- licas asechanzas. (1) (1) Ea el Libro de San Cipriano, de la Casa Pueyo, en la vida del Santo, que á titulo de cu- riosidad se añade, dice que Justina también esta- ba protegida por la cruz de San Bartolomé, se- ñalada en lasrayasdesumano, y que quien tenga
Poseído Cipriano del furor de la derrota, increpó al diablo <le la siguiente manera: —Pérfido y maldito, bien conozco ya tu impotencia, pues nada tuyo prevalece con- tra una débil mujer, Y puesto que tanto alardeas de poderes, ¿quieres revelarme qué armas ha empleado esa santa virgen para inutilizar tus esfuerzos? Entonces obligado el demonio por di- vino decreto, confesó li verdad, diciendo que el Dios de los cristianos era, efectiva- mente, el Señor del Cielo, la Tierra y los infernales abismos, y que ningún diablo podía actuar frente al signo de la Santa Cruztj! que defendía á la joven, de suerte que cuando iba á tentarla, por esta señal Justina le ponía en precipitada fuga. Cipriano respondió: —Paca siendo así, el Señor tiene más po- der que tú, y si la señal de la cruz te hace escapar, te conjuro y abomino en nombre del Señor de los cristianos. Y en seguida este signo en la derecha está libre de maleficios. Más adelante hallarán nuestros lectores detalles de ese signo preservadador, que de ninguna ma- nera tiene carácter de quiromántico. Por lo de- más, este detalle no figura en muchos de los su- puestos libros de San Cipriano, y menos, como es natural, en la biografía del <Flos Santonum».
extendió los brazos haciendo la figura de cruz de Cristo. Rabioso el diablo, se apodera del hechi- cero y lo lanza á los antros infernales. Pe- ro de allí á poco intimó San Gregorio á Sa- tanás para que devolviese á Cipriano tal y como estaba antes, lo que tuvo efecto á fuerza de oraciones. En lo sucesivo, Cipriano fué muy ator- mentado por la presencia del demonio, que incesantemente se le aparecía para tentar- le; mas aquél se ponía en fuga siempre for- mando con los brazos la cruz. San Gregorio le advirtió que no entraría en el camino de la salvación en tanto que no se desligase de todo cuanto le ligaba: Cipriano revistióse de la gracia de Dios y alquiló una pobre casa para vencer allí á los prestigios infernales. Poco tiempo des- pués, Dios llamó á Cipriano para ponerle en la mansión de los justos. (1) (1) En el «Flos Sanctorum» figuran algunos detalles de los últimos tiempos de San Cipriano dignos de ser conocidos. Eusebio desempeña aqui el capel de consejero que el libro atribuye á San Gregorio, quien no parece haber desempe- ñado tampoco, el que se le adjudica en la salida del infierno, á juzgar por estas sus palabras que cita el «Flos Sanctorum».
En el segando y tercer libro de esta obra están las hechicerías que usaba San Cipria- no cuando rendía culto á la Magia. «Entre tanto obligó su salida la gracia de Jesu- cristo que se había enseñoreado de su corazón. Cipriano tuvo, pues, que sostener rudos comba- tes con los enemigos de su alma; pero el Dios de Justina, á quien en todo momento invocaba, le concedió el necesario auxilio para que saliera victorioso siempre.» Resulta que Eusebio fué quien presentó el con - vertido á los cristianos, en cuyas reuniones se instruyó respecto de los puntos de fé de la nueva doctrina. En compañía de Eusebio vivía- dedica- do á prácticas de fervoroso entusiasmo religioso cuando Dios le concedió el poder de les milagros. Enterado de su fama el emperador Dioclecia- no que se hallaba en Nicomedia, así como de los justos prestigios alcanzados por Justina, mandó prender á ambos y comparecieron ante Eutolmo prefecto de Fenicia. Remitidos los dos cristianos á Nicomedia el emperador dispuso su muerte, que sufrieron alcanzando la palma del martirio en la fecha del 26 de Septiembre. Los cuerpos fueron recogidos cautelosamente por sus hermanos en creencias y llevados á Roma donde les dió secre- ta sepultura, una mujer en su propia casa. En tiempos de Constantino el Grande hizose el tras- lado á la basílica de San Juan deLatrán. ásí al menos lo refiere citada colección de santas bio- grafías.
CAPÍTULO IV SEÑALES DE MALEFICIO EN LAS PERSONAS. ORACIÓN QUE SE LEE Á UN ENFERMO PABA SABER SI SU DOLENCIA ES NATURAL Ó SOBRE- NATURAL, RESPECTO DE LA CUAL LOS RELI- GIOSOS DEBEN ESTUDIAR BIEN LO DICHO EN EL CAPÍTULO I. Y SUS INSTRUCCIONES: DE NO SER ASÍ NO PODRÍAN PRESTAR EFICACES AUXILIOS AL DOLIENTE. jiJl^ijSTA oración debe decirse en latín tíMIJ para que no quepa impostara por parte del enfermo; es decir, que no entendiendo el paciente cuándo se ha de mover ó estarse quieto, le será imposible engañar al religioso. A continuación y para el mismo fin, se pone un rezo expresado en lenguaje vulgar. Respecte de las señales de maleficios en Ls personas, véase lo que sigue en latín. Si el religioso cree que se trata del de- monio ó de un alma extraviada dirá la le- tanía y luego la conjuración que más adelante se copia.
Pracipitur in Nomine Jesús, ut desinat nocere rebroto, stntim cesse delirium, et illuo ordinate discurra!. Si cada ’ut mor- tnus, et sine mora surget ad prreceptu Exorcistre factu in Nomine Jesús. Si in aliqua parte corporis si dolor, vel tumor et ad signo Crucis, vel im pósito prtecepto in Nomine Jesús cessat. Si eine causa velit sibil morto inserte sepiaseipite d ure. Quan- do ini&giu.ationi se preséntate res inhones- ta cono a Imágenes Chri-ti et Sanctorum et si eodeti tempore sontiant in canite, ut plumbum ut aunara fngidam, vel ferrara iguiten, et hoc fugitad signv.m Gracia, vel invocato Nomine Josu. Quindo Sacramen- ta iidiquias ev res sacros odit; quando nubla pi recoden te taibulatione, desporat, ..se diiaeeiat. Quando súbito patenú lumen auínrtur, et súbito rcstiiutui; quando diur- no tempore niliil vidit et nocturno bene vidit et sitie luce lugit epistoltun: si súbito siat snrdus teños tea benefe audiat, non so- lum materialia, sed spiritualia. Si per sep- tem. vid noven dies nihil, vel parnm co- medens fortes est et pinguis sicut antea. Si loquitur de M veteáis ultra suam capacita- tem, quando non custat de illius sanefitate. Quando vontus vehemens discurrir per totum corpas ad mudum tormicarum: quando eievatur corpus contra voluntatem patientes, et non apparet a quolevetur.Cla- mores, seissio vestiuui, arrotatior.es dem- tium, quando potiems non est stultus; vel quando homo natura debilis non potest te- ñen a multis. Quando habet linguam tu-
miaam, et nigram, quando guttur inslatur quando audientur rugitus leonuro, balatus ovium, labratus canum, porrosum grumi- tue, et similium. bi vario prieter naturam vident et audiunt, ei hominiris máximo odio persequntur; ei pr<n?cipitis se expo- nut, si oculos horribilo» habent, remanent sensibus destituti. Quando Corpus tali pon- dere assicitur, ut a multis hominibus ele- varet non benedictit: quando ab fícclesia fugit, et aquam brnedictam non consol it; quando iratus se ostcndunt contra Minis- tros superdonentcs reliquias capiti (etia occulte) Quando Imágenes Chiisti et Virgi- nes Marisa nolunt inspioerc sed conspuunt, quando verba sacra nolnr t proferiré vi si proferant, illa corrumpt ot balba, cientcr stndent proferre. Curo snperposita capiti manu sacra ad lectioucm Evangelionua conturbatur asgortus, curn plusquam soli- tum palpitaverit sensns occupantur, gai- tas sudoris destuum, auxilíales sentit; stri- dores usque. ad Ccelum miti.it, sed postor- nit> ver eimilia íacit.
CONJURACION al demonio, ó demonios, para que no ator- menten AL DOLIENTE DURANTE EL MOMENTO DEL EXORCISMO. njVXL adjunto mandato debe repetirse muchas veces, principalmente tra- tándose de embarazadas, para que no les sobrevengan vómitos por causa de los fuertes ataques que en tales ocasiones origi- na en ellas la presencia de entidades infer- nales. Conjuración 601110 criatura de Dios hecha & su semejanza os conjuro, demonio ó demonios, para que cesen vues- tros delirios, para que esta persona no vuel- va á ser atormentada por vuestros inferna- les furores. Así mismo en nombre del Señor fuerte
y poderoso, os aviso y emplazo, para que abandonéis este sitio. Yo os reduzco á per- manecer en los lugares que el Señor os des- tina, por que por virtud del nombre de Jesucristo,me es dado su juzgaros rebatiros y echaros aunque os refugiaréis en mi pro pió ser. El Señor, está conmigo y todos no- sotros los presentes y ausentes, para que tú, demonio, no puedasjamás volver atormen- tar á las personas. ¡Huid huid, enemigos que fuistéis vencidos, por el león de Juda y la raza de David! Os amarro conlas cadenas deSan Pablo y con el lienzo que enjugó el Santo Rostro de Jesucristo para que jamás podáis ator- mentar á los seres vivientes. Se hará en seguida el acto de contrición y terminará la ceremonia con la oración de San Cipriano que tiene el poder de desba- ratar toda obra de hechicería y de con- jurar á los demonios espíritus malignos y ligaduras hechas por hombre ó mujer é igualmente sirve para recitarla en las mora- das donde se crea que existe invasión de entidades malignas y contra todo lo ya di- cho respecto de las dolencias sobrenatura- les.
En la citada oración debe decirse mu- chas veces =« Yo, Cipriano, siervo de Dios, desligo todo cuanto tengo ligado—» pero el religioso al recitarla no debe pro- nunciar el nombre del Santo, para ordenar en el suyo propio diciendo —« Yo, desligo todo cuanto está ligado —». Aquí termina la Conjuración de San Cipriano.
Oración Cipriano, siervo de Dios, & quien amo sobre todas las oosas, con cuerpo y alma pésame Señor no haberos amado de igual manera desde el punto y hora en que me distéis el ser, Vos Señor no me habéis olvidado, no obstante y asi un día volvistéis los ojos hacia este vuestro siervo Cipriano. Agradezcóos Dios y Señor mió, con todo el corazón, los beneficios que de Vos estoy recibiendo y ahora, Dios de las alturas, os demando fuerza y fe para que pueda des* ligar todo cnanto tengo ligado y á este efecto invocaré siempre vuestro santísimo nombre. En el delpadre, del Hijo y del Es* pítu Santo.—Amén. Vos qne existís y reináis por los siglos de los siglos. Amén. Es cierto Nuestro Dios que ahora soy vuestro siervo Cipria-
no diciéndoos: ¡Dios fuerte y poderes qne moráis en la gran cima de los Cielos donde esta Dios faerte y Santo, alabado seáis por siempre! Vos que vistéislaperversióndeeste vues- tro siervo Cipriano y que por tales mali- cias caí bajo el poder del demonio! Pero yo no conocía vuestro santo nombre: ligaba las mujeres, ligaba las nubes del eielo, ligaba las aguas del mar, para que los pescadores no pudieran navegar, para que no cogieran los peces destinados al sustento del hom- bre; ligaba á las mujeres preñadas para que no pudiesen parir, y todas estas cosas las hacía en nombre del demonio. Ahora, Dios Señor mío, conozco vuestro nombre é invoco y vuelvo á invocarlo, para que que- den deshechas y desligadas las brujerías y hechizos de la máquina y cuerpo de esta criatura (decir su nombre) Os llamo ¡oh Dios poderoso! para que rompáis toda liga- dura de hombre y de mujeup. Caíga la llu- via sobre la faz de la tierra para que con sus frutos las mujeres mantengan á los hi- jos; rómpase cualquier ligamento que se le hubiera hecho; desligúense las aguas para que los pescadores cojan su pesca. Líbrese de todo peligro y desátese cuanto estuviere ligado en esta criatura del Señor,sea yades-
atada, desligada de cualquier forma en que lo esté. Yo la desligo, desvio, rasgo, cal- zo y descalzo todo, muñeco ó muñeca que esté en algún pozo ó corriente de agua para secar á esta criatura (dígase el nombre) pues todo ¡diablo maldito! y en todo que- de libre del mal y de todos los males, ma- los hechos, hechizos, encantamientos ó su- perlaciones, y artes diabólicas. El Señor todo ha destruido y aniquilado, el Dios de los Altos cielos sea glorificado en el cielo y en la tierra así como Manuel que es nombre de Dios poderoso. Así como la seca piedra se abrió para lan- zar el agua que bebieron los hijos de Israel, así el Señor poderoso por sus manos llenas de gracia libreé un siervo (dígase el nombre) de Lodos los maleficios hechizos, ligamen- tos y encantos en parte y en todo, que fueren hechos por diablo ó sus servidores y así como tenga esta oración, la lleve consigo ó la posea en su casa, así con ella se vea delante del paraíso terrenal de donde saldrán cuatro ríos, cincuenta y seis tigres Eufrates por los cuales mandaste echar agua á todo el mundo por cuyos os suplico, Señor mío Jesucristo, Hijo de Ma- ría Santísima en nombre de quien se vé abrumado ó maltratado por el espíritu ma-
ligno maldito, que ningún encantamiento, ningún embarazo ni malos hechos, nada más hagan, ni muevan cosa alguna contra éste vuesto siervo (fulano) y que todas las cosas aquí mencionadas sean obtenidas y anuladas, para lo cual invoco las setenta y dos lenguas que están repartidas por todo el mundo y que para cualquiera de sus ene- migos sean aniquiladas sus pesquisas, que por los ángeles sea absuelto éste vuestro siervo (dígase el nombre) y lo mismo la casa y todas las cosas que en ella están, se vean libre de todos los maleficios y hechicerías en nombre de Dios Hijo, que nació cerca de Jerusalén, y de todos los demás ánge- les y santos y por todos los que os rinden vasallaje ante el Paraíso, ó á presencia del Alto Dios Todopoderoso, para que el diablo maldito no tenga facultad de dañar á per- sona alguna. Cualquiera persona que lleve esta oración consigo ó le fuere leída donde quiera que hubiere señal del diablo de día ó noche, por Dios Santiago y Jacob, el ene- migo maldito se vea echado fuera; invoco la comunión de los Santos apóstoles de N. S. J. O., por San Pablo, por las oraciones de las religiosas, por la pureza y hermosura de Eva, por el sacrificio de Abel, por Dios unido á Jesús que es su eterno padre, por
la castidad de los fieles, por la bondad de ellos, por la fe en Abraham, por la obe- diencia en Nuestra Señora cuando dió á luz á Dios, por la oración de la Magdalena, por la paciencia de Moisés, sirva la oración de San José para deshacer los encantamien- tos. Santos y Angeles, valedme por el sa- crificio de Jesús, por las lágrimas de Jere- mías, por la oración de Zacarías, por la profecía y por aquellos que no duermen de noche y están soñando con Dios Nuestro Señor J. O., y por el profeta Daniel, por las palabras de los Evangelistas, por la corona que recibió Moisés entre lenguas de fuego, por los sermones de los santos Apóstoles* por el nacimiento de N. S. J. O., por su santo bautismo, por la voz del Padre Eter- no que fué oída, diciendo:- «Este es mi hijo predilecto y amado, débeme mucho amor, porque todo el mundo le teme, y porque le es dable calmar las aguas mari- nas, y que dé frutos la tierra», por los mila- gros de los Angeles que junto á El están, por las virtudes de los Apóstoles, por la ve- nida del Espíritu Santo que bajó sobre ellos, por las virtudes y nombres de esta oración, por las alabanzas á Dios que ha hecho todas las cosas, por el Padre tjpor el Hijo gj por el Espíritu Santo (dígase el
nombre) si se te hubiera hecho hechicería con los pelos de tn cabeza, con la ropa de tu cuerpo ó de tu cama, con el calzado, ó con algodón, seda, lino ó lana, ó con cabe* líos de cristiano, moro ó hereje, ó con hue- sos de ser humano, de aves, ó de cualquier otro animal, ó con madera, ó con libros, ó en sepultura de cristianos ó de moros, ó en fuente ó puente, ó en altar ó río, ó en casa ó paredes de cal, ó en el campo ó lugares solitarios, ó dentro de las iglesias ó reparti- miento de los ríos, ó con cosa hecha de cera ó mármoles, ó con figuras hechas, que re- meden labores ó hacienda, ó con sapo ó sa* lamandra, ó con animal macho y hembra de mar, río ó pantano, ó en las comidas ó bebidas, ó en la tierra hollada por pie de- recho ó izquierdo, ó con cualquier otra cosa que sirviere para hacer maleficios... Que todas estas cosas sean deshechas y desligadas de este siervo (fulano) del Se- ñor, con referencia tanto á las que yo Ci- priano llegué á hacer, cuanto á las que han hecho las brujas esas siervas del demonio. Y que todo sea vuelto al natural ser que antes tenía y á su propia figura ó la que Dios le dió. San Agustín y todos los santos y santas, por los Santos nombres, que hagan que to-
das las criaturas se vean libres de los ma- les del demonio. Amen. (1) (1) Es inútil que los lectores del libro Magno de San Cipriano busquen el sentido de muchas frases de esta y otras oraciones y fórmulas con- juratorias y el por qué de los á veces desatinados conceptos que contienen verdaderas combinacio- nes de términos en los que el significado propio de cada cual no suele ser el único, motivo de su empleo. La tradición esóterica consagra la fórmu- la que hasta nosotros llega, mágicamente iman- tada por el fervor de los muchos que la han em- pleado. A propósito del valor y estructura de los conjuros, en los comentarios de nuestra reproduc- ción del Dragón Rojo, decimos lo siguiente: <Las fórmulas deprecatorias contra las influen- cias malignas, son de antiquísimo uso y tienen un origen exotérico y otro esotérico que convie- ne distinguir. El primero fué determinado por la remotísima época religiosa de las sociedades, en las que el hombre personificando las fuerzas de la natura- leza y los fenómenos meteorológicos, hizo de cada uno una deidad, propicia ó adversa, benevolente ó temible á quienes rogaba por medio de particu- lares oraciones, para conseguir la ansiada protec- ción y alejar de si la celeste ira. Estos rezos se cristalizaron al .fin en ritualisticas formas que consagradas por la tradición, recibieron el gran prestigios que da á tales cosas su mucha anti- güedad.
F rimer E xorcismo El religioso lo hará, poseyéndose de la fe más intensa y respeto más grande á las co* sas santas, y cuando notara que elpaciente snfre y que el espíritu malo resiste á salir de allí, debe leer de nuevo la conjuración del Capítulo IV, al finalizar la letanía ó lo que está puesto en latín. o Cipriano (ó fulano, nombre del WW/C exorcizador) de parte de Dios » Nuestro Señor Jesucristo, absuel- vo el cuerpo de (fulano, nombre del pa- ciente), de todos los malos hechizos, encan- La evolución religiosa fué depurando los cul- tos. La idea de los dioses, primero, de un solo Dios después, se fué desatacando en la mente de nuestros antepasados con caracteres de una rea- lidad espiritual infinitamente superior á las pri- mitivas concepciones; pero sintiíhdo cada vez
tamientos, embarozoe, oposiciones y secues- tros que hacen y requieren hombres y mu- jeres, en nombre de Dios N. S. J. C. ¡Dios de Abraham, Dios Grande y Poderoso! más el hombre su dependencia de la voluntad divina, las oraciones adquirieron mayor presti- gio, y la súplica expresada por el rezo y ot ros ac- tos externos del culto, constituyó y constituye la base sobre que se levantan y levantarán toda cla- se de prácticas religiosas. Siendo Dios en los credos monoteístas el Padre Todopoderoso de los humanos, claro es que á El acude el creyente en sus tribulaciones y si esas creencias admiten la existencia del demonio, es lógico que á éste atribuyan todos los males y que á Dios se acuda para contrarrestar el poder del tenebroso rey de los abismos. Las primeras veces se suplica la intervención divina por ferviente súplica no ritualizada; pero á poco que la oración hecha de aquella manera se le suponga eficaz, se cristaliza en ese molde y pasa de unas generaciones á otras, rodeada del amoroso respeto de los fieles, que no se atreve- rían á cambiar ni alterar nada en ella, temerosos de que perdiera algo de su poder. Así llega á figu- rar en los rituales, y es tal su carácter de invaria- bilidad,que las encontramos en el catolicismo en latín, lengua que ya no se habla, y se cree poco menos que una profanación la idea de traducir- las al lenguaje hablado por los creyentes de los.
¡Glorificado sea! por su Santísimo nombre sean para siempre, destruidos, deshechos, desligados y reducidos á la nada todos los males que afligen á este vuestro siervo (fu- distintos países. Un ejemplo tenemos en el mis- mo ritual de exorcizadores. De tal manera la fe descansa ya en la eficacia que pudiéramos lla- mar especifica de sus combinaciones de palabras, que muchas veces la persona que las aplica, aun perteneciendo al clero, repite frases cuya signifi- cación desconoce, ó si la entiende es de una ma- nera muy imperfecta; pero de cuyo efecto no duda ni un sólo instante tan pronto como las diga según está indicado que debe de decirlas. Esotéricamente, es decir, para el iniciado, el origen esotro, y muy importante por cierto, des- de el punto de vista mágico. La ciencia secreta ha tenido siempre por innegable que los sonidos articulados, las palabras determinan un podero- so efecto en el astral, tanto por su poder vibrato- rio de sonidos, cnanto por la fuerza inteligente que las prestan los pensamientos, de los cuales son el vehículo. En consecuencia, las palabras pueden ser y son fuerzas mágicas que el inicia- do dispone y combina según el valor de sus com- ponentes fonéticos y del efecto que quiere produ- cir, y á las oraciones les reconoce la eficacia que invocan los creyentes de las distintas religiones; pero adjudicando su fuerza al efecto mágico de las voces que las componen y no á la interven-
laño); ¡Acuda Dios con su divina ayuda* por amor de misericordia* para que tales hom- bres ó mujeres, causadores de semejantes males sean tocados en el corazón, al objeto de que no perduren en su maldita manera de proceder. Estén conmigo los Angeles del cielo, principalmente San Miguel, San Gabriel, San Rafael y todos los santos, santas y án- geles del Señor* y los Apóstoles del Señor, ción directa de la divinidad que oiga los ruegos de los hombres. Existen oraciones mágicas, cuyo significado pondría en grave aprieto al más inteligente tra- ductor. Existen palabras de invocación y de con- juro que no hay manera de saber á que idioma pertenecen y, sin embargo, el ocultista recomien- da que jamás se intente cambiarlas ó modificar- les de modo que resulten comprensibles, pues asegura que esos términos antigramaticales, bár- baros, son un conjunto de sonidos de poder má- gico bien probado, que deben emplearse tal y como son sin meterse á pensar lo que signifiquen como fórmula de lenguaje. Algunos ocultistas coriteporáneos se han dedi- cado á observar el efecto de los sonidos y las pa- labras en personas sumidas en el sueño hipnóti- co y en el ambiente astral, valiéndose de las fa- cultades de videncia de ciertos sujetos dormidos y
San Juan Bautista, San Pedro y San Pablo, San Andrés, Santiago, San Matías, San Lu- cas, San Simón, San Anastasio, San Agus- tín y por todas las órdenes de los Santos Evangelistas, Juan Lucas, Marcos y Mateo y por todos los Querubines, Serafines crea- dos por obra y gracia del Espíritu Divino por las setenta y dos lenguas que estén re- partidas por el mundo, y por esta absolu- ción y por la voz que dió cuando llamó & despiertos. Resulta que aparte del poder creador y destructor de los pensamientos, las palabras y los sonidos de las silabas y las letras, tienen un característico efecto en las regiones de lo invisi- ble y sobre las personas puestas en condiciones de que sean marcadamente sensibles á su in- fluencia. Esto demostraría experimentalmente la existencia, ó por lo menos la posibilidad, de las formulas conjuratorias y del tradicional te- mor que en todos los países tiene el pueblo á las maldiciones y también el que los exorcismo pro- voquen determinados efectos en las personas neuróticas y desequilibradas, en los que se creen poseídos y embrujados, en todos los que se su- pongan victimas de una influencia sobrenatural y malhechora, aunque oomo dice muy bien el Dragón Rojo, no deba prestarse mucha fe á las diavólicas intervenciones que tanto preocu- paban á nuestros abuelos.
Lázaro en el sepulcro, por todas estas vir* tudes, vuelva todo al propio ser que an- tes tenía, á la propia salud que gozaba an* tes de ser cogido por los demonios, pues en nombre del Todopoderoso ordeno que todo cese de manifestarse en la forma de este desconcierto sobrenatural. Y también, por la virtud de aquellas santísimas palabras con que Dios llamó — «¿Adám, Adám, Adám dondo estas?» —por estas santísimas palabras absolve- mos, por la virtud de cuando Jesucristo dice á un enfermo—«Levántate, regresa á tu casa y no quieras volver á pecar»—en- fermo que lo estaba hacía tres años, absuél- vate Dios © que creó el cielo y la tierra y tenga compasión de tí, criatura (dígase el nombre) por el profeta Daniel, por la San- tidad de Israel y por todos los santos y san- tas de Dios, absuelto sea este vuestro sier- vo ó sierva (fulano) y bendita quede toda su casa 4 y que todas las demás cosas se vean libres del poder de los demonios, por Emmanuel y sea Dios con todos nosotros. Amen. Por el Santísimo nombre de Dios N. S. J. O. que todrs las cosas aquí dichas queden desligadas, desembrujadas, liberadas de todas las oposiciones y secuestros que les
fueren preparados por arte del demonio ó de sus compañeros y sea todo destruido; lo mando de parte del Omnipotente, para que sin apelación sean ya desligadas ó se desliguen todos los malos hechizos y liga- duras y toda mala suerte, por Cristo Señor Nuestro. Amen.
S egrmdo E xorcismo. xobcibzoos, demonios excomulgados y malos espíritus bautizados, para- que vuestros ardides perversos he- clüzos, encantamientos del diablo y de en > vidia, ya fueren hechos en oro, plata, plo- mo ó en árboles solitarios, sean destruidos y todo desligado de manera, que no haya cosa que se apodere del cuerpo de (fulano), ó de su casa, y si de aquí en adelante el he* chizo ó encantamiento se hiciere en algún ídolo celeste ó terrestre, sea todo destruí* do de parte de Dios, y lo mismo toda dis- cordia, desorden y malas palabras. Y con* fío en Jesucristo ¡nombre deleitable! para que así como J. O. aparta y expulsa de la tierra á los demonios y sus dañinos mane- jos, así por estos deliciosísimos nombres de N. S. J. O. huyan todos los diablos, fantas- mas y todos los espíritus malignos en unión de Satanás y de sus compañeros,
volviendo á sus moradas que radican en el infierno, donde estarán perpetuamente en compañía de todos los hechiceros y hechi- ceras que hicieren maleficio á esta a natu- ra (fulano) ó en esta casa, y todo hechizo de cuanto en la casa está queda deshecho y anulado, exorcizado, roto y abjurado, bajo el poder de la Santísima obediencia y por el poder del Oreo en Dios Padre y de las Tres Personas de la Santísima Trinidad y del Santísimo Sacramento del Altar. Amen. Con toda Santidad yo os conjuro, exorci- zo y degrado, demonios malditos, espíritus malignos rebeldes á mi Creador, que lo es también tuyo. Por tanto os ligo y vuelvo á ligar, sujeto y detengo las o!as ondas del mar cuajado, donde jamás canta gallina ni gallo, donde para vuestro destino, y son los lugares que Dios N. S. J. C. os ha destinado. Levanto, quiebro, abjuro y exorcizo to- dos los requerimientos obstrucciones con- juraciones y coacciones que hicistiés á este cuerpo de (fulano). Desde este instante quedáis requeridos notificados y obligados tu y tus compañeros para que sigáis el camino que Jesús quiso destinaros, sin apelación, ni agravio para el poder de Dios
Nuestro Señor Jesucristo y de María San- tísima y del Espirito Santo y las Tres Di- vinas personas de la Santísima Trinidad que constituyen un solo Dios verdadero on Quien yo creo firmemente y por Quien levanto plagas y rabias, venganzas y mie- dos, odios y demas cosas; rompo y abjuro todos los requerimientos, embargos, obs- trucciones, conjuras y coacciones, por el poder del Santo Verbo Encarnado y por la virtud de María Santísima y de todos los santos, santas, querubines y serafines crea- dos por obra y gracia del Espíritu Santo Amen. Cuando el religioso termine de decir lo arriba copiado, si el espíritu grita y dice —Yo no soy Satanás sino un alma extra- viada, que aun puede salvarse— el religio- so le pregunta — ¿Quieres que rece por tí?—Si quiero —puede responder — En- tonces todos los presentes caerán de rodi- llas para recitar la oración para los bue- nos espíritus, que se incluye, en este libro, pues muchas veces ocurre en efecto hallar un alma que necesite oraciones y no exor- cismos. El lector debe estudiar bien las instruc- ciones del capítulo I para que no incurra en errores de semejante especie por ser asun-
to que de ninguna manera puede tomarse ligeramente como por diversión ó á bro- ma y que tiene mucho valor y mérito, tan- to para Dios como para los buenos espí- ritus.
Tercer Exorcismo He aquí la cruz >pdel Señor.¡Huid huid, ausentóos enemigos de la Naturaleza! Os conjuro en nombre de Jesús, María y José, Jesús de Nazareth, rey de los Judios. He aquí la cruz de Nuestro Señor Jesucris- to ¡Huid gente enemiga, que ha vencido el león de la tribu de Juda y la raza de David! ¡Aleluia, Aleluia, Aleluia! ¡Exaltado sea el Señor, nos bendiga, nos guarde y nos muestre su divina faz vol- viendo á nosotros su divino rostro y que de nosotros se compadezca! Al Rey David veo en paz, así como Jesús se hizo hombre, ha- bitando entre nosotros nacido de la Santa Virgen María por su bendita misericordia. Santos Apóstoles, bienaventurados del
Señor, rogad al Señor que me valga para que pueda destruir yo Cipriano todo cuan- to he hecho. San Juan, San Mateo, San Marcos, San Lucas, os ruego queos dignéis librarnos y resguardarnos de todos los ma- nejos de los demonios. Todo lo esperamos de quien vive y rei- na como Padre y Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amen. Que la bendición de Dios Omnipotente Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros que Dios nos bendiga con- tinuamente. Jesús, Jesús, que vuestra paz vuestra virtud, la Pasión, la señal de» Ja Cruzvp, la fortaleza de ánimo de la bienaventurada Virgen María, la bendición de los Santos elegidos por Dios, el título de nuestro Sal- vador en la Cruz «Jesús de Nazareth, rey de los Judíos», triunfe hoy y siempre so- bre mis enemigos visibles é invisibles y contra todos los peligros de la vida y el cuerpo, en cualquier tiempo y lugar. Mis dichas y mis alegrías están en Dios mi Salvador. Jesús, Jesús, Jesús, está con nosotros! ¡Jesús, Jesús Creador y contenedor; Jesús del Universo pondrá los malos en el infier- no é impedirá que los demonios atormen-
ten jamás á las criaturas. Jesús, Hijo de María, Salvador del mundo: por los mere* cimientos de la bienaventurada María Vir- gen y de los santos Angeles, Apóstoles, mártires confesores y de las vírgenes, el Señor sea contigo (fulano) para que te de- fienda y esté en tu interior para que te con- serve, te conduzca, acompañe y guarde y esté sobre tí para que te bendiga. Aquel que vive y reina formando una perfecta unidad con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amen. Que la bendición de Dios Omnipotente, Padre Hijo y Espíritu Santo, descienda so- bre nosotros, entre quienes permanezca continuamente. Virgen Santísima, Nuestra Señora del Amparo, yo el mayor de los pecadores os pido que ibguéis á vuestro amado Hijo que rompa y quiebre todo poder de los demo- nios para que jamás puedan ya atormentar á esta criatura. Doy fin á esta santa oración al propio tiempo que han de finalizar los daños en esta casa causados por la astucia de los es- píritus malignos. Fin ele la Oraoión de San Cipriano
ORACIÓN AL SEÑOR EN ACCIÓN DE ALABANZA POR HABER LIBRADO AL PACIENTE DEL PO-. DER DE SATANÁS Y DE SUS ALIADOS, LA CUAL SE DEBE REZAR PUESTO DE RODILLAS Y CON GRAN DEVOCIÓN. eñor mío Jesucristo, os doy infinitas gracias que por los merecimientos de vuestra pasión santísima, de vuestra preciosa Sangre y por vuestra bon- dad infinita os dignasteis librarme del de- monio, de los hechizos y de los maleficios; y así os pido y suplico ahora os ¿Liguéis pre- servarme y guardarme para que de aquí en adelante el demonio no pueda jamás causar en mí daño alguno, porque me pro- pongo y quiero vivir y morir bajo la pro- tección de vuestro Santísimo nombre. Amen. P. N. A. M.
Advertencia á los religiosos Cuando al final de todas estas oraciones el enfermo no quedara libre completamen- te, el religioso dejará pasar tres días, al cabo de los cuales se informará del estado del paciente, y si advirtiese que continua, ba siendo presa del demonio, y para saber- lo ya á punto fijo, conviene que vuelva á leer las señales que están copiadas en latín, si estuviere seguro de la hechicería, como causa. En el dicho caso existe allí un refugio del demonio, cuya entrada hay que cerrarla de la manera que sigue, después de volver á leer la oración de San Cipriano. Modo de cerrar al diablo su refugio Tómese una llave de acero de pequeñas dimensiones y hágase sobre ella la bendi- ción de este modo: Es de advertir que no es necesario que la bendiga el sacerdote, pues para el caso basta un religioso cual- quiera.
l Señor haga caer sobre tí (la Dave)su Vjra< santísima bendición y su santísimo ’ «¿idl poder, para que obtengas la virtud eficaz de que toda moraday puerta por don- de Satanás pase, le quede por tí cerrada para siempre, tanto á él como á sus aliados, y bendita sea (la llave) en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen. Jesús sea contigo (80 ochará agua bendi ta haciendo cruz sobre la llave).
t PALABBAS SANTÍSIMAS QUE EL BELIGIOSO HA DE DECIB PARA CEBBAB AL DIABLO UNA MO- BADA. LA LLAVE DEBE PONEBSE SOBBE EL PECHO DEL HUMANO BEFUGIO DEL DEMONIO COMO SI FUEBA PABA CEBBAB UNA PUEBTA EFECTIVAMENTE. .jÉtJsk! Dios 'omnipotente que del seno sW(^jJ\del Eterno Padre vinistéis al mun- do para salvar á los hombres, dig- naos Señor conjurar al demonio ó demo- nios, para que nunca más puedan ni se atre- van á penetrar en esta morada (el cuerpo del paciente) y que sea cerrada su puerta como Pedro cierra las del cielo á las almas que quieren entrar, sin la previa expiación de faltas. El exorcizado! simula ahora que con la ¡lavó cierra una puerta en el pecho del pa- ciente). Dignóos permitir Señor que Pedro baje
desde el Cielo á la tierra para cerrar la mo- rada donde los malditos demonios quieren entrar siempre que les place. Por lo tanto yo (el nombre del que for- mula el exorcismo) en vuestro santísimo nombre, conjuro á los espíritus del mal para que desde ahora y en lo futuro no puedan volver á refugiarse en el cuerpo de (nombre del paciente) cuyas puertas les es- tán cerradas para siempre, así como cerra- do les está la mansión de los espíritus pu- ros. Amen. Al terminar la oración que queda dicha se ha de escribir en un papel el nombre de Satanás y quémese en seguida diciendo— ¡Vete Satanás, desaparece como desaparece el humo por la chimenea! Si después de todo esto el enfermo no demostrase aun quedar libre, hay que vol- ver á recitarle la oración de San Cipriano.
CAPITULO V DE LOS FANTASMAS QUE APARECEN EN LAS EN- CRUCIJADAS ó SEAN LAS ALMAS DEL MUNDO ESPIRITUAL QUE POR PERMISIÓN DE DIOS VIENEN Á ESTE MUNDO BUSCANDO ORACIO- NES QUE LES PURIFIQUEN DE LOS YERROS COMETIDOS DURANTE SU CARNAL VIDA CON- TRA DIOS NUESTRO SEÑOR: SON MANDADAS PARA MORTIFICAR Á LAS CRIATURAS Y APA- RECERLES BAJO LA FORMA DE APARICIONES CON EL OBJETO DE QUE LAS AYUDEN CON SUS PRECES, Y SUÉLESE, EN VEZ DE ESTO, CON- JURARLAS Y HALLAN MALDICIONES: ¡INHUMA- NO ERROR! LÉASE Y ESTUDIESE BIEN LO QUE SIGUE PARA PRESTAR AYUDA Á ESOS INFELI- CES ESPÍRITUS. son los fantasmas? Son visiones que aparecen á ciertos individuos flacos de ánimo y creyentes en que pueden venir á este mundo las almas de los que dejaron de existir en él. Los fantasmas solo aparecen á los que
tienen fe en los seres espirituales y no i los incrédulos, porque de éstos nada sacan provechoso y antes, por el contrario, reci- ben de ellos maldiciones. ¡Ah! ¿Qué será de aquel con quien de es- ta manera se obre;; del desgraciado que nunca trató más que de escarnecer á los siervos del Señor y que viene á este mun- do buscando alivio para encontrar más pe- nas? Así verá doblados sos tormentos. ¡Ahí ¿Qué será de vosotros el dia que seáis juzgados? Si no tenéis buenas almas- que por vosotros pidieran al Supremo Juez; si no tenéis amigos seréis castigados con todo rigor y severidad. Po lo tanto, cultivad, cultivad siempre las buenas amistades para que en aquel tremendo día haya intermediarios caritati- vos que pidan por vosotros al Creador y haced como hace el que labra la tierra, que para recoger por San Miguel codicia- dos frutos, pone en el abonado campo bue- na semilla. Comprended bien hermanos estas pala- bras que no son un decir por decir, sino reflejo fiel de lo que siente el corazón. Cuando os aparezca una visión, no la con- juréis, porque entonces ellas os maldecirá y os creará mil tropiezos en todos vuestros
asuntos y todo os irá saliendo torcidamen- te. Para tales casos podréis acudir á la ora- ción de este libro que va mencionada con el título — Oración para lot buenos espiré tus— y así aliviaréis las penas del necesi- tado que pide una limosna á las almas ca- ritativas. Mirad hermanos; el diablo pocas veces aparece en forma de fantasma, porque los demonios fueron ángeles y en consecuencia no tienen forma corpórea de que puedan valerse; por esto, os recomiendo, que cuan-- do veáis un fantasma en figura de animal, no hay duda de que sea un demonio y de- béis conjurarle y hacerle la cruz'-’ Pero si el fantasma tuviese forma humana, no es el demonio y sí un alma que busca alivio para sus penas, por lo que procede que le recitéis la oración que se pone en este li- bro, pues nada perderéis con hacerlo, y aquél espíritu librado por vosotros acudirá siempre que le llaméis. Y no quiero que fiéis en lo que digo; haced la prueba y lo veréis. Orad, orad, por esos desgraciados espíri- tus é invocadlos en todos vuestros asuntos y en cuanto os suceda, que saldréis bien; yo os lo juro. Feliz de la criatura que se vea perseguí-
da por los espíritus, porque en verdad muy buena habrá, de ser esa persona que las al- mas asedian, buscando que rece por ellas quien tan digna de ser escuchada resulta ante el Creador, y sucede que por sus ora- ciones algunos se ven doblemente solicita- dos por los fantasmas; mas hay muchos es- píritus que nunca adoptan el sistema de manifestarse en forma de visión y denotan su presencia en ias casas de la familia que entre los vivos tuvieren, originando noc- turnos estrépitos, arrastrando sillas, mesas y cuanto hubiere en las habitaciones; un día matan un cerdo, otro día una vaca y así comienza á andar mal todó en aquella vivienda, por la falta de tino de sus morado- res, que si recurrieran á los rezos, veríanse libre habiendo hecho una obra de caridad que en el último día de su vida les abriría las puertas del cielo. Reparad bien hermanos en estas pala- bras y grabadlas en vuestro corazón, que yo me propongo que con el auxilio de este libro se salven muchas almas, y no intento mover á persona alguna á que haga cosas absurdas.
OBAC1ONES PARA PEDIR Á DIOS POB LOS BUE- NOS ESPÍRITUS QUE VIENEN Á ESTE MUNDO Á BUSCAR BEZOS PABA VERSE PURIFICADOS DEL MAL QUE HICIERAN EN ESTE MUNDO, Y PARA RESTITUIS ALGUNA DEUDA Ó CO- SAS BOBADAS. al alma cristiana de este mundo en nombre de Dios Padre Todopodero, 80 *lue te creó, en nombre de Jesús Espíritu, Hijo de Dios vivo que por tí pa- deció, en nombre del Espíritu Santo que abundosamente te fué comunicado. Apár- tate de este cuerpo ó lugar donde estás, porque el Señor te recibe en su Reino. Je- sús oye mi oración y sea tu amparo como lo es de los Santos Ángeles y Arcángeles, de los Tronos y Dominaciones, de los Que- rubines y Serafines, de los Profetas, de los Apóstoles y Evangelistas, de los Santos Mártires, Confesores, Monjes, Religiosos y Eremitas, de las Santas Vírgenes y esposas
de Jesucristo y de todos los santos y san* tas de Dios, á quien pido se digne darle un lugar de descanso y el goce de paz eterna en la ciudad Santa de la Celestial Sión, donde ofrezcas al Sefior tus alabanzas por los siglos de los siglos • Amen. Oremua »os misericordioso, Dios clemente, Dios que por la grandeza de vues- tra) infinita misericordia perdonáis los pecados de este espíritu, que siente do* lor de haberlos cometido, y le dais genero- sa absolución de sus culpas y ofensas pasa- das; poned los ojos de vuestra piedad en este vuestro siervo, que va por el mundo pe- nando; abridle, Sefior, las puertas del cielo, oidle propicio y concededle el perdón de todos sus pecados, pues de todo corazón os lo demanda por medio de su humilde con- fesión. Atended y reparad, |oh Padre pia- dosísimo! los quebrantos y ruinas de esta alma y los pecados que hizo y contrajo por propia flaqueza ó por la astucia y en- gaño del demonio. Admitidle é incorpo- radle, Sefior, á vuestra Iglesia triunfante.
Como miembro vivo de ella, redimido por la sangre preciosa de vuestro Hijo, compa- deceos, Señor, de suá gemidos; que sus lá- grimas y sus sollezos os conmuevan; que sus súplicas y las nuestras os enternezcan. Amparad á quien solo espera de vuestra misericordia, y admitidle en vuestro apre- cio y gracia por el amor que tenéis á Jesu- cristo, vuestro amado Hijo, que con vos vi- ve y reina por los siglos de los siglos. Amen. ¡Oh! alma qne vagas en expiación de tus culpas, te encomiendo á Dios todopodero- so; querido hermano mío, al Señor pido que te ampare y favorezca, como cosa suya que eres, para quefinalizando con la muer- te tu deuda y castigos de esta vida, puedas gozar de la presencia de Dios, tu soberano creador, que después de hecha la tierra á tí te hizo, como cuando al abandonar tu alma el cuerpo, salían á recibirte las luminosas huestes de los santos ángeles que te ha- brían do proteger, defender y festejar. Que la gloriosa congregación de los Santos Apóstoles te proteja constituyéndose en juez y defensora de tu causa; que las triun- fadoras legiones de los mártires invenci- bles te amparen; que la nobilísima compa- ñía de los ilustres confesores te acoja en su
seno confortándote con la suave fragancia de los lirios y azucenas que llevan en las manos, como símbolo de la suavidad ira* grante de sus virtudes; que los coros de las santas vírgenes te reciban con alegría y contento; que toda aquella bienaventurada compañía del séquito celestial te den en- trada en el seno glorioso de los Patriarcas con estrecho abrazo de gran aprecio; que véas la faz de tu Redentor Jesucristo, mos- trándosete piadosa y apacible para darte un lugar entre los que siempre gozan de su presencia. Qae nunca llegues á experimen- tar los horrores de las tinieblas eternas, ni las explosiones del fuego infernal, ni las pe- nas que atormentan á los condenados. Que ceda el maldito Satanás con todas sus le- giones y que cuando por delante de él pases acompañada de los ángeles, veas al mise- rable acometido de temblor y que temero- so se retira á hundirse en las sombras de su obscura morada. Vé alma. Acábese tu martirio, que ya no perteneces á este mundo y sí al celestial; liberada quedas, porque contigo está Dios que ha de hundir en la nada á. los enemi- gos que le aborrecen; huyan de su presen- cia y deshagánse como el humo en el aire y como la cera en el fuego, los rebeldes y
malditos demonios, y que los justos gozo* sos y alegres te sienten entre ellos á la mesa del Señor. Oonfnndánse y retirénse aver* gonzados los ejércitos infernales, y que los ministros de Satanás no se atrevan á opo- nerse á tu marcha hacia el cielo. Líbrete Cristo, que por tí fué crucificado, del in* infierno; líbrete de esos tormentos conque vagas por el mundo sufriendo y haciendo sufrir. Que Cristo, que por tí dió su vida te lle- ve; que Cristo Hijo de Dios vivo, te ponga en los vergeles y florestas del Paraíso que nunca se sacan ni marchitan y que te reco- nozca, como único pastor que es de las al- mas, por obeja de su rebaño. Que te absuel- va de todos tus pecados y te siente á su mano derecha entre los escogidos y pre- destinados. Hagáte Dios tan dichosa, que citando siempre en la presencia del Eterno, veas con bienaventurados ojos la verdad manifiesta de su divinidad y en unión de la corte celestial goces de la dulzura déla eterna contemplación, por los siglos de los siglos. Amen.
t ORACIÓN CONVENIENTE PARA COMBATIR TODAS LAS ENFERMEDADES AUNQUE SEAN DE ORI- GEN NATURAL, QUE DEBE SER DICHA CON GRAN RESPETO Á JESUCRISTO Á QUIEN EN ESTE CASO SE HABLA. (Hágase la señal de la Cruz ® diciendo. —En nombre del Padre del Hijo y del Es- píritu Santo. Amen. Jesús) María y José.) (fulano) como criatura de Dios echa á su imagen y semejanza redimida por su sangre, conjuro tus padecimientos así como Jesucristo ahu- yentó los de los enfermos de Tierra Santa y de los paralíticos de Sidonia, y así, yo (fulano) os pido Señor mío Jusucristo que os compadezcáis de este vuestro siervo (digáse el nombre) y que no le dejéis que continúe sufriendo más las tribulaciones de la vida. Lanzad sobre este vuestro es- clavo vuestra Santísima bendición y yo
(fulano) ordenaré, con el permiso de tu Dios, que es el mío, que cesen tus pade- cimientos. Amantísimo Señor Jesús verda- dero Dios que desde seno del Eterno Pa- dre Omnipotente finstéis mandado al mun- do para rescatar los pecados, absolved Se- ñor los que esta desgraciada criatura ha cometido; Vos que vinistéis & la tierra para redimir á los que eran víctima de aflicción, para librar á los encarcelados para reunir & los seres dispersos y errantes, para con- ducir á su patria & los peregrinos; yo (fu- lano) os suplico, Señor, que dirijáis á este enfermo por el camino de salvación y de salud, pues está verdaderamente arrepen- tido. Consolad, consolad, Señor, á los opri- midos y atribulados; dignáos librar á este siervo de Ja dolencia que padece, de la aflicción y tribulación en que lo veo, por- que Vos recibistéis de Dios Padre Topode- roso la naturaleza humana para haceros igual á nosotros y hecho hombre prodigio- samente nos comprastéis el Paraíso al pre- cio de vuestra preciosa Sangre, establecien- do entera paz entre los Angeles y los hom- bres. Así, pues, dignáos Señor restablecer concordia entre los humores de este cuer- po y su alma para que (dígase el nombre) y todos nosotros vivamos en alegría, libres
de males tanto del cuerpo como del Alma. Sí, Dios y Sefior mío: resplandezca vuestra paz y vuestra misericordia sobre mi y so • bre todos nosotros; y así como proced’stéis con Esaú, quitándole toda aversión contra sn hermano Jacob, extended Sefior Jesu- cristo sobre (dígase el nombre) criatura vuestra, vuestro brazo y vuestra gracia y dignéos librarle de todos los que le odian como libraste á Abraham de las manos de los Caldeos; á su hijo Isaac, de la ejecución del sacrificio; á José, de la tiranía de sus hermanos; á Noé, del diluvio universal; á Loth, del incendio de Sodoma; á Moisés y Aaron, vuestros siervos; y al pueblo de Israel, del poder del Faraón y de la escla- vitud del Egipto; á David, de las manos de Saúl y del gigante Goliat; á Susana, del crimen y del falso testimonio; ¿ Judith del soberbio é impuro Holofemes; á Daniel, en la cueva de los leones; á los tres mance- bos Sidrat, Misach y Ademago, del ardien- te horno; á Jonás del vientre de la ballena; ¿ la hija del Üananeo, de las vejaciones del demonio; & Adam, de las penas del infier- no; ¿ Pedro, de las ondas del mar; ¿ Pablo, de la prisión. De igual manera, amabilísi- mo Sefior mío Jesucristo, hijo de Dios vivo, atendedme á mi (fulano) criatura vuestra
que soy y venid con presteza en mi socorro por vuestra encarnación, por vuestro naci- miento, por el hambre, sed, calor, trabajos, aflicciones, malos tratos, que padecistéis, por la corona de espinas que os pusieron, por los clavos que os atravesaron la carne, por la hiel y vinagre que os dieron, por la cruel muerte que por nosotros padecis- téis, por la lanía que os traspasó el pecho y por las siete palabras que en la cruz pro- nunciastéis; primero ¿ Dios padre omnipo- tente; —Perdonadles, Señor, que no saben lo que hacen.—Después al buen ladrón que con vos sufría el suplicio:—En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso. —Después al Padre:—Heli, Heli, lamma sabaiani—lo que significa:—Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has-abandonado?—Des- pués á vuestra Madre:—Mujer, he aquí á tu hijo.—Después al discípulo:—fie aquí á tu madre—(mostrando así que no os olvida- bais de los que os querían). Después digis- téis:—Tengo sed, porque deseabáis nuestra salvación y la de las santas almas que esta- ban en el Limbo. Digistéis después á vuestro padre:—En tus manos encomiendo mi espí- ritu.—Y por último exclamastéis:—Todo está consumado—porque había concluido vuestra misión y vuestros dolores. Dignóos
hacer, pues, Señor desde la hora presente en lo sucesivo que jamás esta criatura (dí- gase el nombre) vuelva á sufrir la dolencia que tanto le hace sufrir y os ruego por todas las dichas cosas, por vuestra visita al infier- no, por vuestra resurrección gloriosa, por los reiterados consuelos que ofrecisteis á vuestros discípulos, por vuestra admirable ascensión al cielo, por la venida del Espíri- tu Santo, por el tremendo día del juicio fi- nal y por todos los beneficios que he reci- bido de vuestra bondad (porque de la nada me creasteis y me concedisteis la santa fe en Vos) os pido humildemente, Señor y Re- dentor mío Jesucristo, que echéis vuestra bendición á esta criatura vuestra (dígase el nombre). Si, Dios mío, Señor mío, compadecéos de ella, ¡oh! Dios de Abraham, ¡oh! Dios de Isaac ¡oh! Dios de Jacob compadecéos de vuestra criatura (dígase el nombre) man- dad en su socorro á San Miguel Arcángel, que le traiga la salad y le defienda de las miserias de la carne y del espíritu. Y Vos, San Miguel, Santo Arcángel del Señor de- fended y curad á este siervo (ó sierva) de Dios, ya que Vos merecistéis de El la bie- naventuranza y el poder de librar á los se- res humanos de todo peligro.
He aqaí la Cruz del Señor. f *T* Que vence y reina. jOh! Salvador del mun^o sanadle: Salva- dor del mundo que por vuestra sangre y Pasión me redimisteis, ayudadme; salvad- nos y curadnos de todas las dolencias del cuerpo y del alma. Yo (fulano) os pido todo esto por vuestra estancia y milagros que hicisteis en la tierra mientras duró vuestra carnal vida. ¡Oh! Dios santo ¡Oh! Dios fuerte ¡Oh! Dios eterno. Tened misericordia de nosotros* Cruz de Cristo, sálvame; Cruz de Cristo, protégeme; Cruz de Cristo, defiéndeme en el nombre del Pidre, del Hijo y del Espiri- ta Santo. Amén. (Dígase de rodillas á ccn tinuación el Cre- do, el Salve Regina á Nuestra Señora y echóse agua bendita sobro la parte donde radique la eidcrmcd&d del interesado). Advebtencia.—Esta oración sirve para toda clase de enfermedades; sean de la cía-
se que fueren, pero es eficaz principalmen- te en los casos de erisipela erupción deno- minada fuegos, picaduras de culebra y otros animales venenosos y por último contra to- das las penalidades de la vida. M. B.—Aun cuando el religioso creyese que en la enfermedad no exista maleficio ni diablura, bueno será que acuda también á la oración de San Cipriano, porque así el enfermo queda más satisfecho y la fe que en ello, pone mucho ayuda á la curación. Así lo dice San Cipriano en el Capítulo pri- mero de su obra (1). (1) En la nota siguiente veremos si pudo ó no decir San Cipriano estas y otras cosas parecidas. Aparte de semejante cuestión de procedencia, á la que damos muy poco mérito, hállase en las úl- timas palabras de la nota la prueba evidentísi- ma de que el autor conoce los efectos prodigiosos de una creencia firme, las maravillas de la suges- tión y de la auto-sugestión y el poder mágico magnético de la palabra en su forma más podero sa, la de plegaria ó rezo.
EXORCISMO PARA EXPULSAR DEL CUERPO AL DIABLO /jjh/WsTE exorcismo fué encontrado en un libro antiquísimo escrito por Fray Benito del Rosario, religioso des- calzo de San Agustín (1). (1) Como verá el lector, las partes que com- ponen El Libro /Magno de San Cipriano no tie- nen la pretensión de estar escrita por el famoso mártir de la Iglesia, y constituyen un repertorio de procedimientos mágicos, atribuidos en su ma- yor parte al arrepentido hechicero que completan los diversos datos sacados en distintos autores y de muy varia procedencia. El Libro de San Ci- priano, auténtico que reproducimos, no pasa de ser (ni pretende tampoco otra cosa), una recopila- ción de fórmulas, procedimientos y tradiciones, que constituyen un conjunto no siempre armóni- co, acogido á una prestigiosa denominación, que le sirve de título y consagrada divisa, entre los grimorios catalogados por la bibliografía general del ocultismo. Insistimos en estas consideraciones, repitiendo
«MW-jn el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. En nombre de 4 gan Bartolomé de San Augustín, de SanCayetano,de San Andrés A velino,renie- un tanto lo dicho en la abvertencia preliminar, para que no se preste á deplorables confusiones nuestro aserto de ofrecer ahora una reproducción del libro auténtico, pues su autenticidad no impli- ca que esté escrito por San Cipriano, y sólo sí»- que es copia del consagrado por la fama y habien- do recibido extraordinario valor á los ojos del competente en obras mágicas, tanto por la ciega fe que inspira en muchas regiones de la Penín- sula Ibérica, particularmente en la Gallega y Lu- sitana, cuanto por lo difícil que es encontrar una de las pocas ediciones completas que existen. Por lo demás, carecen de fundamento las va- rias referencias que en este y otras.obras se hace á un libro anterior escrito por el propio Santo y tanto es así, que Alfred Maury en un notable es- tudio histórico critico <La Magie et 1’ Astrologie» dice en la nota segunda de la página 147:—«On peut consultar a ce sujet cet que la légende de S. Cypríen le magicien -fait dire a ce confesseur de la foi des practiques dans lesquelles il avaít eté engagé avant la conversión (Bolland, Aet, Sanctor. 26 Septemb, pag. 233 et suiv)». No necesitaremos decir que si existiera un libro original, no diría este autor que se consulte lo que la leyenda pone en boca del mártir, rifiriéndose á lo que aparece
go de tí, ángel malo, que pretendes estar dentro para perderme. Por el poder de la Cruz de Cristo, por el de sus divinas llagas, teconjuro maldito, para que no puedas de* en la famosa colección de vidas de Santos, redac- tada por los P. P. Bollandistas. De todas maneras la fe que se ha depositado en el libro mágico que reproducimos, es tal, y partí - cularmente, para el desencanto de tesoros, que aun subsiste arraigadísima la creencia en Galicia> hasta el punto de haber costado su lectura, hecha según manda el rito mágico y con la intención expresada, que la autoridad competente tuviera ocasión de condenar á más de un sacerdote {Jesús Rodríguez López.—^Ligeros apuntes sobre las Supersticiones de Galicia»). Del Ciprianillo (que en esta edición va unido á las otras partes del Libro Macho, formando una edicción completa), no menos énsalzado por la tradición, nos pinta la confianza que inspira entre los campesinos galle- gos, el gran poeta Curros Enríquez, y ya que la obra nos ha obligado á incluir los feroces versos (si versos pueden llamarse), del capitulo 2.*, de- mósnos el desquite de copiar la hermosa poesía del ilustre poeta gallego. Dice así: Contame, Xan, que che pasa Pra, dempois d ’ haber mercado Gasa é hortas Vender hortas, vender casa
«inquietar á ninguna alma que en paz esté. Amen. (Dígase este exorcismo tres veces y otras tantos se haré la cruz sobre el pecho.) Y andar oxe atravesado Pol-as portas? Hay quen di que non sei cando Non sei quen falouche á orella Cousa estrana D’ un libro de contrabando Escrito na vella fala Castellana. Entr-as follas revesgadas D ’ ese libro, dánse señas De tesouros E riquezas enterradas Pe dos ríos é das brañas Pol-os mouros. Pra co libro te fagueres Traballache cal ferido D ’ unha espora; Fuche rico antes do seres Mais agora qu ’ o tes lido ¿Que es agora? ¡Pobre Xan que desengañol Cantas térras rexistrache Cos teus olios; Rexistrachelas en vano ¡O tesouro qu ’ atopaches Foi depiollos!
NUEVO SISTEMA DE ECHAB LAS CASTAS Los sacerdotes de los más remotos tiem- pos y países del mundo y los adivinos y profetas de todas las religiones idolátricas estuvieron siempre muy familiarizados con la ciencia conjetural. En el transcurso de los siglos, esta ciencia ha descendido del in- dicado origen para caer en nuestros días en el general dominio de las gentes aficio- nadas y curiosas, pasando por las manos de todos los que en distintas ¿pocas alardea- ron de predecir el futuro de cualquier per- sona y aún de la sociedad entera de sus res- pectivos tiempos y todo por la simple ins- pección de cosas y fenómenos sin valor ninguno al parecer. Los aruspices, los au- gures, los druidas etc., leían el porvenir en el vuelo y en el canto de las aves y en las entrañas de muchos animales. De esto pro- vinieron los sistemas adivinatorios de la ornitomancia y electriomancia. La adivinación por medio de los núme- ros y de los nombres, no es menos antigua
pues la primera se remonta á los orígenes del mundo y fué muy empleada entre los magos de la Caldea y la de los nombres, denominada anagramancia, practicarónla los discípulos de Pitágoras ó sea los pita- góricos. Aquella recibe la denominación de Aritmoinancia y de Onomatomancia, esta. La adivinación por los sueños ó sea la Oneirocricia, que constituye una de las formas más importantes de la eiencia con- jetural, procede probablemente de Oriente y en punto á vetustez, figura al lado de la astrología ó astronomancia. Los Arabes, los Persas y los Peruanos, lo mismo que todos los otros pueblos de la antigüedad buscaban la revelación de lo futuro en el firmamento, de modo que muchos hombres célebres de las pasadas épocas considera- ban á la astrología como un saber cierto y respetable. De muchos objetos se valían los antiguos para sondear los arcanos del porvenir; las varitas y ramas, los tamices ó ameros el aire, el fuego, el humo, el agua, la luz, la oera, las plantas, los árboles, los libros, la mano, los espejos, los anillos, los huevos, los animales, las piedras, todo servía para loque hubiere de acontecer al individuo
consultante y los cometas y los eclipses eran señal de las futuras calamidades que castigarían á las naciones. La Cartomancia ó adivinación por me- dio de las cartas que sirven para jugar, es más moderna puesto que los naipes no fue- ron inventados hasta los tiempos de Carlos VI de Francia. Este ramo del saber profe- tizador está muy extendido entre las gen- tes y si son muchas las que lo practican muchas más tienen firme creencia en él; es el gran recurso á que acuden los enamo- rados enloquecidos por desconfianzas y los celos, y para templar el rigor de la ausen- cia del ser querido. La Cartomancia prac- ticábase con 32 cartas ó con una baraja compuesta de 78. Hoy se hace uso única- mente de las cuarenta conocidas cuya sig- nificación damos á continuación. Oros As —Una prenda. Dos —Brevemente. Tres —Con alegría. Cuatro —La iglesia. Cinco —Noticias. Seis —Corta cantidad de dinero. Siete —Gran suma de ídem. Espadas As —Afirma lo que fuere.
Dos Tres Cuatro Cinco Seis Siete —Cortando. —Más palabras. —La cama. —Enfermedad. - Desvío. —Pasión, padecimientos morales. Copas As Dos Tres Cuatro Cinco Seis Siete —Algazara, enredos. —Una carta. —Buenas palabras. —Por la puerta de la calle. —Lágrimas. —Por caminos. —A la hora de comer y beber. Bastos. As Dos Tres Cuatro Cinco Seis Siete —Por la noche. —Por caminos inciertos. —Por caminos breves. —En esta casa. —Con los cinco sentidos. —Celos. —Con mucho gnsto. La sota do espadas, es una mujer de mala lengua. El rey, y lo mismo el caballo, el cuerpo y pensamiento de un hombre de justicia, abogado, juez, procurador ó cosa análoga^
La sota de oros, representa á la mujer que consulta, á la echadora de cartas. El rey y el caballo, significan el cuerpo y pensamiento del hombre consultante ó del individuo de quien se desee saber al* gana cosa. Las figuras de los otros dos palos sirven para señalar á las personas que se haga in* tervenir en la operación cartomántica, te* niendo entendido que las sotas representan el pensamiento de los individuos señalados por el rey del mismo palo. Para disponer las cartas se comenzará por barajar y cortar, dejando cinco monto- nes iguales mientras se dirán ciertas frases (á las que es necesario suponer mucha im- portancia) pidiendo á San Cipriano, que se digne revelar cartománticamente lo que quiera que sea. Los montones quedarán dispuestos en la foima siguiente: En seguida, la cartomántica (ó cartomán- tico) comienza á sacar las cartas siempre en cruz y las va poniendo en línea vertí*
cal de ocho en ocho de modo qne harán cinco puestas ordenadamente de derecha á izquierda. Comienza á leer las cartas de la primera y última línea vertical, haciendo siempre la cruz, es decir, la primera carta de la primera línea de la izquierda con la última de la primera de la derecha y luego la primera de la línea derecha con la últi- ma de la i'!qnie”da, y así sucesivamente. Imagínese el caso de que la línea vertical del centro no tenga ninguna figura, enton- ces la disposición de los naipes quiere de- cir que existe una noticia para el consul- tante, quien puede manifestar lo que le in- teresa concretamente que se pregunte. He- cha que sea la pregunta por éste, la carto- mántica (ó cartomántico) dirá en voz baja: —Cartas; por el poder San Cipriano, que siete años por el mar estuvo y siete suertes por su divina esposa hechó, decidme (tal ó cual cosa) de modo que la carta de este se- ñor (ó señora) salga con la que indique los términos de la respuesta que pide. Entonces extenderá 21 cartas vueltas del revés sobre las ocho de la línea del centro y pondrá á ambos lados ocho cartas de dos en dos, siempre en cruz, de manera que solo le queden tres en la mano. Si estas tres nada aclararan, acudirá á las ocho laterales
para leer lo que digan, pasando luego á la lila de 21, que ira sacando alternadamente de los dos extremos hasta concluir. Si des* pués de todo no hallara la respuesta pedi- da habrá que acudir á amoldar la significa- ción de dos ó tres naipes al caso de refe- rencia para que se pueda decir algo con- creto que satisfaga la curiosidad del con- sultante (1). Téngase en cuenta que si sale el cuatro de oros con el cuatro ó el cinco de espadas, es señal de muerte próxima y sifuere el dos de copas con el cuatro de oros, anuncia un casamiento. (1) Conviene observar que la interpretación no será nunca caprichosa, si el cartomántico, no es pura y sencillamente un bromista, sino una bien entendida extensión del significado de las cartas, para- amoldar su respuesta con exactitud ¿ la pregunta que se les hiciere.
CAPITULO VIII MODO DE LEKB EL SINO 8,1)8 l°s tiempos mis remotos de la K antigüedad, en casi todos los países «¿as#» se hizo uso de la quiromancia, ó sea el arte de adivinar la fortuna y la desgra- cia de las personas por medio de las rayas de la mano. La práctica de decir la buena ventura, es ya tan general, hasta en los sitios de menor importancia como población, que bien merece darle cabida en este libro. Aquí figuran todas las revelaciones del sino, distribuidas en los doce meses del afio, paia que pueda encontrarse fácilmen- te el que corresponde á cada nacimiento- Dicho lo que antecede, se principia con el del mes de Los que nazcan bajo la influencia de este sino, son de condición honesta; pero de ca- rácter desconsiderado y tímidos, hasta el
panto de ser inhábiles para llevar ó diri- gir cualquier negocio de responsabidad y riesgo. Los hombres serán de color trigueño, de pelo castaño, ojos azules y casi siempre de magnífico aspecto. Desconfiarán de todo y de todos, y por ello perderán muchas ven- tajosas ocasiones. Las mujeres serán trigueñas, ni altas ni bajas'y muy elegantes y listas. Como man- cebas, resultarán caras; pero en cambio podrán ser buenas esposas y buenas ma- dres. Tendrán cinco hijos por lo menos. Su temperamento será bilioso y lo mismo en los hombres. FEBFiZRO Todos los que nacen bajo este sino, ten- drán el genio arrebatado y serán de tem- peramento muy sanguíneo. Los hombres serán pálidos y de natu- raleza nerviosa, pero pacíficos. Habrán de ser poco sinceros aún con sus mas íntimos amigos. Las mujeres, serán muy negligentes y volubles, tendrán los ojos y el pelo negros y se distinguirán por su gran hermosura y elegancia. No dará buen resultado el casamiento
entre personas nacidas en este mes; su unión sería muy desgraciada. MARZO El que nazca con este sino, se distingui- rá por su carácter jactancioso y descon- fiado. Su inteligencia será poco vulgar y le dominará el egoísmo. Querrá todo cuanto le proporcione el logro de sus caprichos y placeres, sin que pare mientes en la mejor ó peor manera de conseguirlos y antes que supeditarse al yugo y obligación de un trabajo honrado, ha de acudir á todos los medios para resolver sus apuros, siu ex- cluir los más indignos. Lo mismo los hombres que las mujeres de estc sino, resultarán en el trato seduc- tores, p ersuasivos, haciéndose querer con general facilidad. Su temperamento será nervioso. ABRIL Los nacidos bajo este sino, serán de con- dición melancólica, tétrica. Les caracte riza un grán amor al trabajo y la tenden- cia á supeditarse á la voluntad de la mujer preferida, á quien no obstante han de mor- tificar con mil exigencias ridiculas é inso- portables celos. Serán fuertes, llenos de
vida, más bien altos quo bajos, con ojos castaños y pelo del mismo color. Las mujeres, resultarán ordinariamente excelentes amas de sus casas, esposas fieles madres cariñosas. Su porte tendrá poco de elegante, la complexión será sanguínea y vigorosa en las mujeres, y nerviosa en los hombres. MAYO Corresponde al sino las naturaleza-i de- licadas y pusilámines, el temperamento linfático, una estatura aventajada y el co- lor verde mar de los ojos. Los hombres suelen ser bondadosos y muy dados á en- tregarse á la quietud del reposo. Ordina- riamente aprecian más el amor de la fa- milia, que cualquier modo de convivencia con persona extraña á ella, por lo que re- sultan de jóvenes, muchachos de recogidas costumbres, y luego, al casarse, excelentes esposos y padres. Serán poco aptos para todo asunto ó em- presa que requiera mucha actividad y mo- vimiento, y se harán estimar eu todas par- tes, por su honrada manera de proceder. Las mujeres serán pequeñas y bien desa- rrolladas de carnes, de cárater bullicioso, amiga de bailes, reuniones y otros entrete-
nimentos. A sus maridos les harán rene* gar más de una vez, por mas que sean siempre cuidadosas é irreprochables cum- plidoras de sus deberes. «jujsrio Corresponde el temperamento bilioso y los individuos resultan muy predispuestos á las dolencias cerebrales. Serán poco re- servados en la conversación, de genio bon- dadoso y afable. Hombres y mujere serán igualmente des- pejados de inteligencia y habilidosos, leales en toda ocasión y empresa, y dispuestos á sacrificarse siempre en provecho del amigo. Los hombres resultarán de mucha esta- tura y gran robustez; las mujeres también serán altas y con los ojo? grandes y negros. JULIO Los nacidos en este mes, serán desconsi- derados y tercos hasta el punto de llegar á los hechos más indecorosos en su tema de salir adelante en la realización de un ca- pricho. Tendrán la debilidad de las muje- res, requiriéndolas de amores sin parar mientes en la clase y condición de cada jtna de ellas. Su tenperamento sorá el bilio-
so y su ánimo entero les habrá de dar justa tama de valientes. Por regla general, co- rresponde á estos individuos ojos de color castalio y el pelo rubio. Las mujeres, serán delgadas, delicadas y amables; pero pueden resultar malas hijas, malas esposas y peores madres. AGOSTO El sino concede escasa inteligencia y de- licadeza en los procederes. Los hombres, morenos y vigorosos, serán por regla general, dados á los negocios en gran escala, en los que acostumbran á ob- tener hermosas ganancias en poco tiempo. La mayoría, adolecerán del vicio de ser iátuos y habrán de demostrarse poco pro- pensos á resultar obsequiosos con un amigo, por mucho que S'a el mérito que le re- conociesen. Las mujeres serán de ordinario muy ac- tivas y poco afectuosas en el trato con sus maridos, por mucho que les quisieren. Su ideal será la sosegada vida de familia y de- notarán un temperamento débil. SEPTIEMBRE Los que naCen bajo esta influencia serán siempre seres vulgares, sin que les distinga
ninguna cualidad física ó moral pues ape- nas les podrá diferenciar de los nacidos con otros sinos la condición de trabajadores y honrados. Los hombres resultarán buenos hijos, buenos maridos y también ordinariamente buenos padres. OCTUBRE Los que nacieren en este mes se distin- guirán por su inegligencia y proposición á tener caprichos extraordinarios, resulten- do casi todos, personas de genio alegre y holgazanas. Las mujeres serán con frecuencia her- mosas, de ojos tentadores, de un color ne- gro de intensidad especial. Tendrán mucho despejo, pero con la fatalidad de ser ena- moradizas y volubles, lo que hará qne en- gañen primero á los novio-, y luego al ma- rido. Serán delgadas y morirán antes de los ochenta años. Los hombres se distinguirán por su ta- lento y energía. NOVIEMBRE Este sino dá la afición á la guerra y á toda clase de luchas; hace el genio vivo y muy irritable.
Los hombres se mostrarán inclinailos á abandonar las cosas de importancia por atender á frívolos placeres. Serán gruesos, robustos y elegantes. Las mujeres tendrán pocas carnes; pero resultando de buenas formas, muy bonitas y de pelo rubio, dorado ó rojo. No obstante sus aptitudes para ser buenas madres de familia, tendrá para ellas gran atracción el pecado de la carne, por lo que convendrá no perderlas nunca de vista. Exceptuánse las nacidas desde el día 12 al 20 de este u.es. DICIEMBRE Los que nacieren bajo este sino, ten- drán un caráter tornadizo, de modo tal, que tan pronto se les verá llorando, como riendo. Su predilección será para aquellas ma- neras de vivir que rara vez podrán llevar á efecto- Les gustarán los viajes y nunca podrán salir de su pueblo ó país. Los hombres, tendrán una talla media- na, cabellos negros, ojos de color castaño claro y resultarán simpáticos. Las mujeres, serán altas, de ojos azules, cara redonda y agraciadas. Hombres y mujeres, demostrarán gran dignidad en
bus ademanes y una amabilidad extrema- da en el trato de gentes. Su temperamento será biliosó y tendrán muchos hijos. La mayor parte de los matrimonios con- traídos entre personas nacidas en el mismo mes, no dan resultados satisfactorios, y por esto será bueno evitar semejantes uniones en previsión de los disturbios domésticos, que pudieran sobrevenir. Las precedentes indicaciones del sino no proceden del arte quiromático, y como es muy cierto que en él se basan las revelacio- nes de la buena ventura, de ninguna mane- ra ésta puede originar las profecías deter- minadas por el mes del nacimiento. Semejantes revelaciones reconocen por causa los principios en que se funda la as - trología judiciaria que, conforme tiene un sistema complete de averiguación rodeado de cálculos y operaciones matemáticas ne- cesarios para formar el horóscopo del indi- viduo, también ofrece otro sistema más fácil, si no tan exacto, al decir de los astró- logos, para el cual requiérese el conoci- miento d4 día, mes y hora en que nació el
consultante y el punto ó lugar de su natu- raleza. Con estos datos, se tienen los zodia- cales, ó sea los qae corresponden al mes, los planetarios que provienen de la influencia de los planetas en el día y la hora y los que determina cada signo del zodíaco por los pueblos de la tierra donde domina. Reuni- dos todos, de su conjunto sale una indica- ción general respecto del carácter y condi- ciones de determinada persona y porque no nos parece inoportuno dar á conocer el procedimiento, toda vez que El Libbo Magno se ocupa del asunto, completare- mos lo que enseña con las siguientes indi- caciones que tomamos de Cortés y otros autores: DTIXUEM'CIAS ZODIACALES Acuario.—Domina desde el 21 de Enero al 18 de Febrero; le pertenecen los pueblos de Aragón. Sajonia, Etiopía, Dal- macia, Arabia, Piamonte y la India y par- ticularmente las ciudades de Constancia, Jerusalem, Urbino, Pavía, Monferrato, Za- mora, Medina, Falencia y Sevilla (parte) El varón que naciere bajo el ascendiente de este signo será de mediana estatura, bien hablado, secreto, de buenas entrañas y ven-
turoso en lo que emprendiere; denota qne recibirá algún golpe de hierro y qne ha de correr peligro en agua y que la inclinación le llevará á tierras extrañas, donde le irá mejor allá que en su patria. Señala qne, si vuelve, volverá rico y próspero y débese guardar mucho de incomodarse, porque le dañará en demasía. Una gravísima enfer- medad le pondrá en peligro de muerte antes de los treinta años; si se librare de ella, pro- mete, según su naturaleza y complexión, cincuenta y ocho años de vida. Si fuese hembra, denota qne será muy animosa y amiga de su parecer, y aunque pase peligro, no perderá todo lo que con su industria y trabajo habrá alcanzado; y aun señala pel'gro de agua y que de la media- na edad en adelante lo pasará mejor, aun- que antes de los treinta y ocho años le se- ñala dos enfermedades: la primera, á los veinticuatro años, y la segunda, á los trein- ta y cinco; promete, según su naturaleza y temperamento, ochenta y dos años de vida. Piscis.—Domina desde el 19 de Fe- brero hasta el 20 de Marzo y le pertene- cen los pueblos de Irlanda, Normandía, Portugal, Libia, Cilicia,_ Pamphilia y Per* sia y particularmente las ciudades de Oo-
— % lonia, Venecia, Rátisbona y Alejandría Orense» Santiago y Sevilla (parte?. El va- ron que naciere bajo el ascendiente de es- signo, será amigo de ver tierras y ha de deleitarse en ir por aguas y tendrá gran afición á la comida, por lo cual corre peli- gro y ha de vivir enfermizo, si su planeta no ayudare al esfuerzo de su complexión. Denota que será individuo de pocas pala- bras é inclinado á abandonar su patria; señálale una grave enfermedad á los quin- ce años, otra á los treinta y otra á los trein- y ochos y si saliese de ellas, le promete, según su naturaleza, sesenta y cinco años de vida. Si fuere hembra, señala que padecerá de los ojos y que será muy honesta y pia- dosa; tendrá muchos hijos. Debe guardarse del fuego y de los hierros ó aceros que ten- gan corte ó punta, pues toda su vida está amenazada del peligro de morir quemada sobre todo en las horas de la tarde y co- mienzo de la noche y de ser herida por inadvertencia y temerario aturdimiento propio, ó de persona querida. Sufrirá tres enfermedades, una á los doce años y las otras dos á los veintiuno y á los treinta. El límite de su vida está en los cincuenta y nueve años.
Aries.—Domina desde el 21 de Mar- zo hasta el 19 de Abril; le pertenecen los pueblos de Inglaterra, Francia, Alemania y Polonia y particularmente las ciudades de Florencia, Ñipóles, Batavia, Venecia, Gra- covia, Súmala, Pergamo, Zaragoza, Tor- tora y Valladolid. El varón que naciere bajo el ascendiente de este signo será inge* nioso, prudente, mas no precabido, de noble ánimo y algo hablador. Tendrá un génio vivo cuyos arrebatos pasarán en seguida y le distinguirá el prurito de hablar á solas ó consigo mismo, revelando entonces, sin re* parar en tal cosa,sus más íntimas cavilacio- nes y pensamientos, siendo esta cualidad origen de que se crea burlado por amigos en quienes deposita secretos, cuando habrá de ser él mismo quien los haga llegar á oí • dos de perversas personas por su afán in- consciente de hablarlo todo. Nunca llegará, á ser ni muy rico ni muy pobre, será buen amigo y el descanso de su vejez será el me- diano pasar que ha de provenirle de una herencia ó sino de ganancia, debida mas bien á la generosidad de cierta persona que á la excelencia del negocio donde le halle; pero antes de todo esto, será víctima de bas- tantes infortunios, penalidades y estreche- ces. En alguna ocasión será mordido por
animal cuádrupedo y recibirá herida de arma blanca. Pasará por varias enfermeda- des y sobre todo por una muy peligrosa que le pondrá á las puertas de la muerte á los ventidos años: tiene bastantes probabili- dades de salir de ella y entonces vivirá has- ta los setenta y cinco. Si fuere mujer será desenvuelta, de buen aspecto, muy impresionable é iracunda. De los siete á los doce años padecerá una do- lencia peligrosa; si se casa enviudará pron- to y promete según, su naturaleza cuaren- ta y nueve años de vida en la que habrá pasado por grandes pérdidas que verá re- cobradas por su destreza é industria, sin que llegue á gozar mucho de su triunfo, pues le logrará por completo pocos meses antes del de su muerte. Tauro.—Domina desde el 20 de Abril hata el 20 de Mayo. Le pertenecen los pue- blos de Persia, Suiza, Asia Menor, Egipto (en parte) Armenia (en parte) y Chipre y par- ticularmente las ciudades de Mesina, Ca- pua, Salerno, Bolonia, Sena, Verona, Anco- na, Treveris, Parma, Mantua, Palermo, Ge- rona, Toro, Badojoz, Astorga, y Jaén. El varón que naciere bajo el ascendien- te de este signo, será atrevido, piesuntuo-
so y altivo; le distinguirá el deseo de abandonar su patria para ir á tierras ex* trafias, adonde le irá mejor. En ellas le aguarda un matrimonio, que le reportará buena posición y m icha hacienda, y aun- que desde este punto de vista el casa- miento habrá de ser siempre un suceso afortunado, si se casara en su país, nunca hallaría las ventajas que la suerte le ofre- ce con una mujer de otra nación. Si entrare en negocios, no dejará de hacerlos muy buenos; pero ganando, como ganaría mucho si se dedicará á los de índole comercial, pocas veces se verá sobrado de dinero, por- que su vanidad y su afán de ser admirado, le originará dispendios poco proporciona- dos á la cuantía de sus bienes. Debe de huir de todo trato con mujeres que no sean la suya y tener en esto mucha prudencia antes ó después de casarse, si se casa y si luego enviuda, porque su sino le amenaza con el peligro de muerte violenta causada por úna mujer. Si hace viajes por mar, el primero le abrirá sin riesgo el camino de lejanas tierras; pero todos los demás que haga podrían serle peligrosos y funestos; deberá de apartarse de toda riha, donde se saquen á relucir armas blancas, cuidando igualmente de no llevarlas sobre sí nunca y
será mordido alguna vez por un perro, Ha- brá de pa<ar por tres enfermedades; una á los diez años, otra á los veinte, y otra á los cuarenta, do la que si saliere, puede espe- rar un resto de vida ex nto de dolencias, llegando con buena salud á los sesenta años, término máximo de su vida. Si fuere mujer, denota que será solicita, cuidadosa y de carácter decidido, igual- mente dominada que el hombre por el de- seo de ir á lejanos países. Tendrá muchos hijos; padecerá enfermedades de no mncha gravedad á los diez y seis y treinta y tres años y si salva de una caída desde gran altura, que le acontecerá de los cuarenta á los cuarenta y seis, su vida puede llegar á los sesenta, que es el termino que le asigna su naturaleza. Gréminis.—Domina desde el 21 de Mayo hasta el 21 de Junio. Le correspon- den todos los pueblos de la Hircania, Ci- rinaica, Marmarica, Egipto (en parte) y Armenia (en parte) y particularmente las ciudades, Trento Oette, Vita, Pau,Nurem- berg, Bruselas, Lyon, Magmesia, Sigüen- za, Murviedro (Sagunto) Córdoba y Tala- yera. El varón que naciera bajo este aseen-
— 10C — diente se distinguirá por su generosidad y buenos sentimientos. La entereza de su carácter y la hermosura de su alma, la ha - rán hallarse mal en su país, y bascar en otros un ambiente de moralidad y de justi- cia más puro; nuevos desengaños harán de él un ser errante y en alguna ocasión se verá perseguido por rendir escrupolcso culto á la hidalguía y la verdad. Después entrará en un período de vida más tranquila y ob- tendrá prestigio y riquezas; corre peligro en el agua y en el encuentro de un perro rabioso. Conviénele muy mucho no expo- nerse á sufrir daño de armas de fuego ni andar por sitios elevados ni por puentes. Padecerá enfermedades en la primera mi- tad de su vida que promete llegar á los sesenta y ocho años. Si fuese hembra, será muy estimada, de carácter tranquilo y formal y excelente madre de familia. Sufrirá bastantes ¿lis* gastos y algunas enfermedades, y llegará á los sesenta y dos años. Cáncer.—Domina desde el 22 de Ju- nio hasta el 21 de Julio. Le pertenecen to- dos los pueblos de Numidia, Holanda, No- ruega, Zelanda, Bithinia, Burgundia, Es- cocia, Bodas, Lidia, Etiopía, en general el
Africa y Frigia, y particularmente las ciu- dades de Oonstantinopla, Milán, Pisa, Lú- ea, Venecia, Túnez, Génova, Santiago de Galicia, Lisboa, Granada y Barcelona. El varón que naciere bajo el ascendien- te de este signo será valeroso, de buena estatura, reservado, humilde y de carácter alegre; denota que padecerá algunos traba- jos y disgustos por pleitee y que defenderá causas agenas; su suerte parece llevarle á tenerla profesión de abogado, procurador, ó cosa análoga; se distinguirá por ser ami- go de gastar cuanto tenga. Le espera peli- gro por agua, fuego y hierro; padecerá al- gunas enfermedades y podrá vivir hasta los setenta y tres años. Si fuere hembra, señala que será diligen- te y trabajadora, pronta para enojarse y pronta igualmente para recobrar la calma; su cualidad es la del agradecimiento. Ha- brá de padecer algunas inquietudes causa- das por los hijos y el resto de su familia. Tendrá una larga sucesión y corre peligro de sufrir caídas desde lo alto. Alguna vez he de hallar Cesas de precio que estuvieren escondidas; pero no de gran valor. Su salud será buena y podrá vivir hasta los setenta y cinco años.
Leo.—Domina este signo desde el 22 de Julio hasta el 23 de Agosto. Tiene as- cendiente sobre los pueblos de Cilicia (en parte) Arabia (en parte) Bohemia, Costa del mar Rojo (ambas orillas) Caldea, Ita- lia, Grecia, Turquía, el Ponto los Alpes y Macedónia y particularmente sobre las ciu- dades de Roma, Rábena, Cremona, Ulma, Cretón, Damasco, Praga, Murcia y L°ón. El varón que naciere bajo el ascendiente de este signo, será dispuesto, altivo, de es- forzado ánimo y hermoso. Denota que será tan arrogante como atrevido y elocuente, y si se diere al estudio, llegará á ser muy instruido y hasta un sabio. Alcanzará altas dignidades y desempeñará cargos impor- tantes y es seguro que ha de hacer muchos viajes. El matrimonio le reportará mayor fortuna. En alguna ocasión habrá de ser gravemente herido por arma blanca y mu- chas veces sus asuntos le reportarán grande honra y provecho. Padecerá varias enfer- medades (una muy grave á los cuarenta años) y si librare de ellas, vivirá según su naturaleza setenta y un años. Si fuese mujer, será hermosa, de ánimo entero y digna de ser temida; pero no obs- tante se distinguirá por su religiosidad sin gazmoñería y por su carácter caritativo.
Poseerá una fortuna muy considerable. Sus padecimientos serán los del estomago y los flujos de sangre, y podrá vivir seten- ta y un años. Virgo.—Domina desde el 24 de Agos- to hasta el 22 de Septiembre. Ejerce su influencia en los pueblos de Grecia (en par- te), Persia (en parte), Siria, Mesopotamia Sicilia (en parte), Rodas (en parte) y Can- dis y particularmente sobre las ciudades Pavía, París, Ferrara, Tolosa, Parenzo, Co- rinto, Lérida, Toledo, Avila y Algeciras. El varón que naciere bajo el ascendiente de este signo, será honrado, casto y de no- ble condición. Denota que será también solícito y cuidadoso de sus cosas, y que obtendrá algún cargo ó mando. Le habrá de distinguir un genio vergonzoso y algo variable y de la riqueza descenderá á ser pobre víctima de reveses de fortuna, por no acertar á dirigirse del modo más con- veniente al caso. Padecerá alguna enfer- dad alrededor de los treinta años y lle- gará, según su naturaleza, á los ochenta y cuatro. Si fuere mujer, resultará de genio tími- do, laboriosa y muy dada á la devoción. Bu su vida gozará de poca salud constan-
temente. Corre peligro de oaerse de cual- quier lugar elevado por donde pase, pade- cerá una enfermedad peligrosa á los trein- ta años, ó alrededor de ellos, y podrá llegar hasta los setenta y siete. o ftK I_iik>ra. —Domina desde el 23 de Sep- tiembre hasta el 23 de Octubre. Tiene in- fluencia en los pueblos de Austria, Bac- triana y Sirir (en parte) y particularmente sobre las ciudades de Plasencia, Lodi, Re- gio, Parma, Gante, Viena, Burgos, Alme- ría y Salamanca. El varón que naciere bajo este signo, será honrado y venturoso en cuanto empren- diere. Habrá de traladarse á tierras extra- ñas, donde le irá mejor que en la suya y será persona, de cuya discrepción, se pue- de esperar buenos consejos. Padecerá algu- nas enfermedades alrededor de los seis. diez y ocho y treinta y cinco años, y si se .librara de esta última, vivirá, según su na- -fctix’aleza hasta los setenta y siete. Si fuere hembra, denota que será alegre, regocijada y de trato sencillo y fran- o- Ed alguna ocasión sufrirá daño en los íes- Padecerá algunas enfermedades de jcasa importancia y es fácil que su afición lofl viajes la mueva á hacer algunos dé
mayor 6 menor importancia. Vivirá, según su naturaleza, sesenta y seis años. Escorpión-Domina desde el 24 ¿le Octubre hasta el 22 de Noviembre. Ejer- ce este signo su influencia sobre los pue- blos de Escocia y en general sobre todas las costas Siria (en parte), Mausitania, Ge- tulia, Capodocia y Judea y particularmen- te sobre las ciudades de Mesina, Padua, Aquilea, Valencia, Játiva, Segovia, Tudela, Praga, Málaga y Burgos. El varón que naciere bajo el ascendiente de este signo, señala que será de malas cos- tumbres, traidor, lujurioso, porfiado é incli- nado al robo. Sus palabras engañaran por la apariencia de suavidad y franqueza, que acertará á darles. Sus inclinaciones le lle- varán á diversos países, donde lo mismo que en otras partes, su sutileza y astucia llegará á tanto, que por nadie será sondea- do el fondo de sus pensamientos. Ni nunca llegará á rico, ni nunca quedará pobre. Corre riesgo de sufrir grave daño por golpe de piedra ó herida de arma blanca. Sus en- fermedades radicaran más que parte algu- na distinta, en la del aparato genital y en el estómago, y puede alcanzar la edad de se- senta y un años.
Si fuere mujer, será sociable y de genio fuerte y terrible. Esta expuesta á que pon- gan su vida en peligro heridas de arma blanca, de los que si sale conservará pro- funda cicatriz. Padecerá con frecuencia de dolores de estómago. Muchas veces ha de pasar por situaciones peligrosas y difíciles y experimentará serios disgustos que no bastarán para disminuir la característica impetuosidad y valentía de su carácter- Por regla general su salud se resentirá de fuertes dolores de estómago y de los efectos de una constitución enfermiza,no obstante lo cual podría vivir hasta los setenta y dos años, según su naturaleza. Sagitario.—Domina desde el 23 de Noviembre hasta el 20 de Diciembre. Su influencia actúa en los pueblos de la Ara- bia, Feliz, Esclavonia, Da! tn acia, Etruria y Liguria (en parte) y en las ciudades de Malta, Avignon, Jsrusalén, As ti, Milán, Jaén, Calohorra, y Medinaceli. El varón que naciere bajo el ascendiente de este signo, será vergonzoso, afable, ho- nesto y no escaso de buena suerte: hará viajes por mar que le proporcionarán ri- quezas: corre peligro de recibir dafio ó le- sión causada por animal cuadrúpedo y las
enfermedades le han de atacar principal- mente á los siete, diez y ocho y veintiocho afios. Si sale de ellas vivirá según su natu- raleza sesenta y siete afios. Si fuere mujer denota que será de carác- ter apocado, vergonzoso y meditabundo. Poseerá riquezas y llegará á tener muchos hijos. Padecerá tres enfermedades de consi- deración en su vida aparte, de otras de poca importancia y podrá llegar á los 57 afios. Capricornio.—Domina desde el día 21 de Diciembre hasta el 20 do Enero. Tiene ascendiente tobri los pueblos de Macedonia, Berbería, Portugal, Albania, Moscovia, Tracia, Croacia, La India y Es- clavonia. (En parte) y particularmente so- bre las ciudades de Verona, Forli, Saboya, Florencia, Oonstantinopla, Tortosa, Soria y Carmona. El varón que naciere bajo el ascendien- te de este signo, será valeroso, amigo de la vida guerrera y de carácter poco alegre. Padecerá algunos reveses de la suerte y la fortuna, los que fácilmente le obligarán á buscar otros horizontes en apartados paí- ses; pero en ellos no saldrá mejor que en el suyo, por lo que regresará completamente disilusionado. Su salud sufrirá frecuentes
quebrantos y podrá vivir no obstante, has* ta los setenta y siete años. Si fuese hembra, señala que será de con- dición perversa y la suerte le destina, aun- que no fatalmente, á entregarse á la vida del vicio. Influirá en la de dos hombres ' de quien ha de ser la causa de sus desgra- cias. Padecerá algunas enfermedades de poca consideración. Si por reflexión ó por otras causas acertase á escapar del porve- nir indicado, podrá gozar de la considera- ción de las gentes en punto á honradez, pero se reconocerá en ella la condición de no sentir como siéntenlas personas de buen alma, por lo que nunca contará con el cari- ño de nadie. Vivirá, según su naturaleza sesenta y seis años. En las anteriores indicaciones zodiacales, hay que observar algunas cosas que con- viene tener en cuenta para que no originen en cualquier caso una torcida interpreta- ción. No debe olvidarse, siguiendo el pare* cer de astrólogos antiguos y modernos, que cada una de estas influencias generales, está modificada por las otras que concu- rren á determinar el modo de ser de cada persona; es decir, que su valor lejos de ser absoluto y fatal, depende de circunstan- cias que le completan ó le modifican.
Respecto de los lugares de la sierra, so- bre los que cada signo influye, hemos res- petado los nombres de geografía antigua que dan los autores, por parecemos que para nadie podría ser esto un obstáculo y se evitan extensas explicaciones. No todos los textos coinciden en esta que pudiéramos decir vulgar interpretación de las influencias astrológicas; por consecuen- cia y ateniéndonos á los Pronósticos de Ge- rónimo Cortés, como base, los hemos, com- pletado teniendo á la vista otros libros an- teriores y posteriores. La aplicación más correcta de los Pro- nósticos zodiacales consiste en aplicar al consultante, el que le corresponde, por el día de su nacimiento, combinado con el de la hora del mismo y el año refe- rente. Para obtener el de la hora, se contarán todas las transcurridas desde la de la, sali- da del sol hasta la del nacimiento y por cada dos, se tomará un signo zodiacal, co- menzando á contar por el correspondiente á los días del mes, de manera que si la persona ha nacido el día 4 de Agosto á la una de la tarde, hallaremos ocho horas desde la del amanecer y siendo el signo Leo, recorremos los tres siguientes, que eon;
- ito — Virgo, Libra y Sagitario que por hacer el cuarto es el pedido. Para el del afio se tomará la cifra, reda* ciándola á su más simple forma por reduc- ción teoxófica, para llegar á un número igual ó menor de 12 que es el del total de los signos del Zodiaco. Supongamos que el año propuesto es 1907 y diremos so mando sus cifras; una y nueve, diez* diez y siete, diez y siete, que está compuesto de los dos guarismos, uno y siete, cuya reducción dá ocho: ahora bien, bascamos el octavo signo comenzando por el de Ariés y hallaremos Escorpión. Pero ya hemos dicho que los signos zo- diacales han de combinarse con loa planeta- rios, para obtener un pronóstico completo, que evite, cuando no se quiera una preci- sión absoluta de detalles astrológicamen- te considerado el problema, que habría de buscarse en la formación del horóscopo, se- gún enseñan á hacerlos los maestros de esta ciencia inició tica. Las influencias planetarias provienen de los siete cuerpos celestes, el Sol, la Luna, Mercurio, Venús. Marte, Júpiter y Sa- turno. Los días de la semana están sujetos á las siguientes influencias:
Domingo el bol. Lunes la Luna. Martes Marte. Miércoles Mercurio. Jueves Júpiter. Viernes Venús. Sábado Saturno. En cada uno de estos días, sus veintioua * tro horas se dividen en doce diurnas, que comienzan á contarse desde la una de la tarde á las dooe de la noche y doce noctur- nas, desde la una de la madrugada á las do- ce del día- En general las diurnas reciben la influencia del Sol y las nocturnas de la Luna. Cada una de las horas pertenece á uno de los siete planetas astrológicos, te- niendo en cuenta que para cada día, la pri- mera y octava diurna y la tercera y déci- cima nocturna, corresponden al astro ajus- tándose los demás al orden en que estos se suceden que es el siguiente Sol, Venus, Mercurio, la Luna, Saturno, Júpiter y Marte. En consecuencia las horas del do- mingo se distribuirán así: DimurAS 1.a, Sol; 2.a, Venus; 3.a, Mercurio; 4.a, La Luna; 5.a, Saturno; 6.a Júpiter; 7.a, Marte;
8.*, Sol; 9.*, Venus; 10.*, Mercurio; 11.*» La Luna; 12.* Saturno. nocturnas 1.*, Júpiter; 2.*, Marte; 3.* Sol; 4.*, Ve- nus; 5.*, Mercurio; 6.*, La Luna; 7.*, Satur- no; 8.*, Júpiter; 9.*, Marte; 10.*, Sol, 11.*, Venus; 12.*, Mercurio. La concurrencia de los signos astrólogi- cos en ciertos días y horas determina la existencia de constantes momentos fatí- dicos ‘del año, que fueron hallados por el saber de los Magos caldeos y de dos Maes- tros del saber Hermétidb, en la forma que vamos á ver, respetada hasta el día y según la cual todo cuanto se haga en los aludidos instantes y todo ser que nazca en ellos, habrá de ir acompañado de malísima suerte. MOMENTOS FATÍDICOS l.° de Enero á las once de la noche. 25 de id. á las seis.de 11 tarde. 4 de Febrero á las ocho de la noche. 20 de id. á las diez de ídem. 1.* de Marzo á las cuatro de la tarde. 28 de id. á las diez de la noche. 10 de Abril á las ocho de la mañana. 20 de id. á las once de la noche.
3 de Mayo A las seis de la tarde. 16 de id. A las diez de la noche. 10 de Junio A las seis de la tarde. 16 de id. A las cuatro de ídem 13 de Julio A las once de la noche. 22 de id. A las idem de ídem. 23 de id. A las idem de ídem. 1.® de Agosto A la una de la tarde. 20 de id. A las siete de idem. 31 de id. A las ídem de ídem. l.° Septiembre A las tres de la tarde. 21 de id. A las cuatro de ídem. 3 de Octubre A las ocho de la noche. 22 de id. A las nueve de ídem. 5 Noviembre A las ocho de ídem. 28 de id. A las cinco de la tarde. 7 Diciembre A la una de ídem. 22 de id A las nueve de la noche. La influencia directa de los planetas as* trológicos sobre el destino y condiciones de los seres humanos, puede ser favorable 6 adversa, en la siguiente forma: SOL Influencia benéfica.—Hace & las perso- nas justas, buenas, piadosas y castas; con- cede la ciencia y el amor A los honores ad- quiridos por el trabajo, y le es propia la magnanimidad en hechos y pensamientos
así como el infundir el cariño á la familia. Influencia maléfica.—Determina las cua- lidades diamentralmente opuestas á los an- teriores. la lcta Influencia benéfica.—Hace & los hombres célebres por virtud de un impensado hecho del destino. Influencia maléfica.—Determina la vani. dad, estrechez de miras, falta de inteligen- cia, espíritu tornadizo y una actividad fe- bril sin objeto ni buenos resultados. MEBCUBIO Influencia benéfica.— Haceá las personas de inteligencia despejada aptas para los es- tudios de todas clases,de juicio serenoy cla- ro, profundos observadores de la naturaleza y felices inventores y muy hábiles y elo- cuentes en sus razonamientos y palabras. Influencia maléfica.—Hace á las personas inconstantes, habladoras, olvidadizas, jac- tanciosas, falsas y taimadas. MARTE Influencia benéfica.—Concede robustez y fuerzas físicas, el amor al predominio y al mando y la facilidad de conseguirlo.
Influencia maZé/tca--Determina la afición A derramar sangre, el ánimo sanguinario y y cruel y las aptitudes que distinguen se- gún la suerte de la persona, al tirano, al verdugo ó al bandido. vxonrs Influencia benéfica.—Concede dulzura de carácter y alma generosa, llena de senti- mientos, de amor, desprendimiento y ca- ridad. Influencia maléfica.—Resultan las perso- nas afeminadas, embusteras, débiles de ca- rácter, cobardes, poco escrupulosas, varia- bles y falsas para el amigo é inconstantes en el amor. júpiTiat Influencia benéfica. — Determina senti- mientos de generosidad, nobleza, valor fidelidad modestia amor á la justicia y al trabajo y concede aptitudes extraordinarias para toda gran empresa. Influencia maléfica.—Condiciones diáme- tralmente opuestas á las anteriores. SATIHUTO Influencia bénefica.—Da á las personas mucha penetración y amor incansable al
estudio, deseo de aislarse en la soledad, pa- ciencia, calma, perseverancia, gran fran- queza y valor en los actos propios, y per- fecta indiferencia respecto de los bienes que otros alcanzan, los cuales jamás des- pertarán, ni asomo de disgusto ni envidia. Influencia maléfica.—Determina honda tristeza, pesimismo constante, mala inten- ción, envidia, desafecto por todo y para todos y gran disimulo para ocultar los pen- samientos que inspiran constantemente in- sano deseo de ser traidor y de complacerse en el daflo ageno. La reunión de todos los datos que corres- ponden al instante del nacimiento desde la hora precisa al afio, formarán un conjunto unas veces armónico, (en cuyo caso la lec- tura del sino no ofrece ninguna dificultad) y otras contractorio que indican el choque y oposición de influencias. Entonces la in- terpretación requiere buscar el resultado de las neutralizaciones, sobre las que do- minarán los caracteres comunes de los va- rios pronósticos concurrentes. Existen otros mediosmáe perfectos y deli- cados para construir el tema astrológico. Uno de ellos, sencillísimo, consisteenbuscar en las tablas astrológicas de meses, días y horas, los signos que corresponden al ins-
tante del nacimiento de la persona y ave- riguar los placetas que en dicha época es- tuvieran en su período de mayor brillo. Añadiendo á este el dato aportado por la fase en que estuviere la Luna, se tienen los bastantes para hacer una predicción del destino, bastante completa. Otro medio consiste en dividir en cinco zonas el cielo visible del lugar del nacimiento de la per- sona. Oriente, Occidente, Norte, Mediodía y la región zenital ó de dominación, y te- niendo en cuenta que el Norte marca las malas influencias, el sur las buenas, el Oriente las de la primera mitad de la vida, el Occidente las de la segunda, y el espa- cio superior las dominantes en el desti- no, se van leyendo los significados de cada parte. La astrología es una ciencia, inicíatica» que admitiendo la influencia de los plane- tas y demás cuerpos celestes en los sucesos de la Tierra, y de la vida y suerte de los seres que pueblan su superficie, se ocupa de hallar la significación de los aspectos si- derales en todos los momentos de la exis- tencia humana, particularmente en el del nacimiento, para deducir las dichas y des- venturas que esperan á cada hombre. En los remotos tiempos de la civilización
Oaldea y de las iniciaciones druídicas, los conocimientos astronómicos, que alcanza- ron un progreso, ya casi reconocido por los sabios, que causa profunda admiración, Astronomía y Astrologia eran una sola y misma cosa, teniendo por idéntica base el estudio de las verdades físicas y matemá- ticas; pero la Astronomía de entonces, no sólo estudiaba lo que pudiéramos llamar el aspecto puramente científico de la cues- tión, sino que también, buscaba sus rela- ciones con la vida universal y su influen- cia en los problemas de la existencia orgá- nica y condicionado el saber en el secreto de los colegios iniciativos, sólo salía fuera de ellos la parte puramente astronómica, y quedaba escondida en el misterio de aque- llas escuelas sacerdotales, todo lo concer- niente á la Astrologia y á los estudios de prodición meteorológica del tiempo. En loa colegios druídicos es fama que la Astrolo- gía se cultivaba con mayor ahinco que en Caldea y el Egipto. Tiénese vaga noti- cia de algunas predicciones astrológicas que en la antigua Galia se cumplieron punto por punto y más circunstanciada- mente se conoce el caso de haber sido va- ticinadas las guerras con los romanos, y la victoriosa expedición de Julio César; todo
ello, y según constante tradicción, revelado por los medios astrológicos que emplea- ban los druidas. Descendiendo á nn terreno donde exis- ten pruebas accesibles, á todo el mundo, afirmamos que la influencia de los astros no es cosa desprovista de razones. Hoy por ejemplo, se tiene por cierta la relación entre las manchas del Sol y las grandes tempestades magnéticas que aquí en la tierra se han observado- Que las manchas solares sean directamente las causantes del citado trastorno, podrá ó no podrá confir- marse; pero lo indudable es, que las tem- pestades aludidas siguen fielmente las va- riabilidades observadas en el Sol respecto de la abundancia y permanencia de sus manchas. Además, el número de éstas, que parece estar sujeto en su aumento y dispo- sición á un periodo de once años próxima- mente, corresponde á variaciones de la tem- peratura media anual, perfectamente com- probadas, y como tales variaciones influyen notablemente en todos los fenómenos de la vida terrestre, tendremos que podría sen- tarse aquí un principio astrológico base de predicciones, cuyos datos los suministra la propia observación, y todo ello sin haber- se salido ni un instante del moderno crite-
rio científico. La influencia de la Luna es otro caso que no tiene nada de ilusorio, co- mo puede comprobar cualquiera que vira en el campo: todas sus fases coinciden con ciertos fenómenos del crecimiento y buen ó mal estado de animales y plantas, lo que sería tonto querer negar, porque el he- cho es ciertísimo: Nosotros hemos tenido ocasión de verlo demostrado muchas ve- ces. ¿Quiere ésto decir que la Luna efecti- vamente sea la causa de los hechos obser- vados? No hay que ir tan lejos para qne la coincidencia, jamás desmentida, de los movimientos de nuestro satélite y de los aludidos fenómenos, resulte un detalle que podría invocar 11 posibilidad de las pre- dicciones astrológicas. El Sol, como sabe- mos, recorre en el año los doce signos del zodiaco, y corresponde & cada uno de ellos, una porción de tiempo, durante el cual los seres orgánicos pasan por las fases de este cambio aperiódico. ¿Sería risible que sin presuponer nada, respecto del verdade- ro origen, se dijera que al influjo de Libra, Escorpión, etc., etc., correspondían tales ó cuales variaciones en la Naturaleza y sus seres? Pues ya estamos otra vez en el te- rreno déla Astrología. Una objeción podría hacerse al saber as-
trológico de los iniciados, por la discordan- cia que resulta entre la divisi m que estos hacen del cielo y el estadio de 1 j* cuerpos celestes según nos le muestran las glorio- sas conquistas de la Astronomía. En la remota antigüedad de los tiempos caldeos y egipcios ambas maneras de con- siderar el espacio estrellado, censtituían nna sola ciencia y carece de razón al pare- cer de que entonces sólo se ocupaban los magos y sacerdotes de célenlos astrológi - eos ignorando por completo el verdadero sistema del universo. Nada más falso. Desde tiempos remotísi- mos á los cuales no llegan aún hoy los da- tos de la cronología histórica, se tuvo una exacta idea de la posición y movimientos de los astros, se midió el tiempo con preci- sión asombrosa y se calcularon los fenóme- nos celestes del modo más preciso. Ahora bien, todas estas cosas formaban parte esen- cialfeima de la enseftanza exotérica de las iniciaciones, y así como existía una doctri- na secreta respecto de la Astronomía y re- lativa á otras muchas cosas, existía tam- bién otra pública, en la cnal se enseñaba lo que más convenía decir á las poderosas cas- tas sacerdotales de aquellas civilizaciones y se desfiguraban los hechos & gusto y sa-
bor de los iniciados, bajo el velo de las ale* gorías y simbolismos teogÓnicos cuya da* ve recibían de los maestros, después de prestar los juramentos más solemnes y terribles.! El velo de la ciencia secreta no siem* pre permaneció espeso y corrido; llega un tiempo en el cual los santuarios permiten la iniciación laica, es decir, de los extra- ños á las castas y condición sacerdotales y que éstos revelan, mediante algunas res- tricciones, de una manera más ó menos completa, el saber que habían adquirido. Pitágoras fué uno de los que en los templos iniciáticos de Egipto aprendió muchas co- sas, y entre ellas el sistema real de los mo- vimientos planetarios, la redondez de la Tierra, la posión central del Sol, padre y origen de toda vida cósmica y orgánica respecto de los cuerpos sidéreos que en torno de él girán, etc., etc. Estas enseñan- zas no las transmitió á todos sus discípulos, pues los tenía divididos, como se sabe, en dos clases, públicos y secretos, ó sea los verdaderos pitagóricos, Uno do ellos, Filo- lao, llegó á hacer públicas las enseñanzas del maestro, quebrantando, es cierto, la pro- mesa de silencio prestada, para defender la sfereoidad de la Tierra y la teoría de sus
— 123 — movimientos, y de los demás planetas, al- rededor del Sol. Modernas investigaciones han descubier- to que la posesión de las verdades astronó- micas, lo mismo se encuentra entre los Cal- deos que entre los Egipcios, los Indios y los Druidas. Los Hebreos también estaban per- fectamente enterados, sin duda por Moisés, que recogió el saber de los Egipcios, y aun- que en la Biblia parece quedar bien demos- trado lo contrario, otro testimonio más puro y más respetable, el de la tradición cabalística, demuestra que las ideas del pueblo elegido eran muy otras entre sus ini- ciados de lo que parecían en las predica- ciones á las masas. En la China se ignora cuando comenzaron á estudiarse los fenó- menos astronómicos; pero lo que sí se sabe es que en tiempos muy antiguos ya existía un cuerpo ó colegio de astrónomos, y que á alguno le costó la vida el haberse equi- vocado respecto de la fecha de un eclipse qne había predicho. Por este dato, puede juzgarse del estado de la ciencia astro- nómica en el Celeste Imperio cuando per- mitía ya estudiar los movimientos siderales de exacta manera. Los ocultistas reclaman la atención de la crítica imparcial sobre el hecho de la iden-
tidad de conocimientos y opiniones, halla- das en los más distintos pueblos de la an- tigüedad, para probar: 1* Que ha existido siempre una doctrina secreta profesada por los iniciados en todas partes. 2.° Que esa doctrina secreta es el ocultismo. - Acerca de la Astronomía, dicen que tu- vieron y tienen el pleuo conocimiento de la Verdad científica, algo de lo cual ya se ha visto como la ciencia lo ha comprobado; que lo mismo pasará en su día con el resto y que hoy no dicen de lo que queda más que una pequeña parte, .porque la otra ni sería creída, ni sería estimada en lo que vale y reposenta para el hombre. Dicen, que los mundos, no son como se ciee, colosales bolas de pétreos maderiales en cuya supeificie reina la vida,sino que son seres, positivamente seres que, como el hom- bre, tienen un cuerpo, un flúido vital que por él circula, un cerebro productor de las ideas y hasta un aluna qne denominan alma planetaria. Veamos como- La masa pétrea del mundo, es su armadura, sus huesos; las masas sedimentarias y de formación, sus músculos y sus demás tegidos', los filones metálicos, la real nerviosa del planeta; sos aguas subterráneas, el sistema venoso; la intensa evaporación de sus mares y su su-
perficie. el sistema respiratorio; la vegeta* ción, su vestidura, bu pelo; los animales, sus células nerviosas; el hombre, sus células de la vida intelectual; la reunión de ten- dencias y deseos de los seres orgánicos, su vida intuitiva ó inferior y el concurso de pensamientos de la especie humana, su vida intelectual, su alma. ¿Y cómo se aplicará este modo de consi- derar los cuerpos celestes á algunos en es- tado de ignición, (el Sol, por ejemplo) y á otros apagados, sin aire, sin agua, sin vida, según parece demostrado para laLuna?Sen- oillamente. Los astros nacen, viven y mué. ren y pasan por muchas fases y aspectos lo mismo que el hombre. Pues bien el Sol es un astro en los primeros tiempos de forma- ción, en estado embrionario y la Luna ya ee un cadáver hace muchos siglos. Más ade- lante,nuestro'satélité sehará pedazos,cuan- do llegué al estado areolitico de la ciencia é irá á perderse reducido á polvo en el seno del cosmos, como el cperpo se disuelve en el seno de la tierra. Lo mismo que el hombre, es á un tiempo, un organismo completo, ser humano y una célula nerviosa del ser «Tierra», esta es, además do un organismo completo, una par- te de otro mayor; el sistema solar. En tal
— 128 - individualidad, el cerebro está representa- do por el Sol. Chocará, tal vez, que ahora resalte el Sol centro de la vida intelectiva y antes haya- mos dicho que estaba en el estado de un organismo embrionario; es decir, el menos apto para la vida del pensamiento y de la conciencia; pero si se recuerda el modo de pensar los ocultistas respecto del proceso de la generación, durante el cual el alma va moldeando el cuerpo en el seno de la madre, como el hombre edifica su vivienda, veremos que el Sol puede ser el asiento de la inteligencia y de la razón del organismo sistema planetario sin el menor inconve- niente. ¿Y este alma del Sol, qué es en último análisis? Es el alma ó actividad intelectual forma- da por la inmensa suma de almas humanas de todos los planetas, cuya última mansión es el astro solar después de muchas trans- migraciones cuando sus progresos hacen que al volver á la vida no necesitan ya un cuerpo material más ó menos denso. El Sol también es parte orgánica de otro ser sistema más elevado y así los ocultistas llegan hasta el Gran todo, cuyo organismo es el Universo, cuya inteligencia es la suma
de las inteligencias y cuya alma es el alma universal, Dios, en nna palabra. Hagámonos cargo de nna última obje* ción. Podría argumentarse qne nada se indica de la influencia qne tengan los pla- netas no nombrados; Urano y Neptuno por ejemplo. En efecto, dicha inflnencia existe, como existe también la de los asteroides (que astrológicamente equivalen á la pre- sencia de otro planeta); pero sn determina- ción no es necesaria para oontruir el horós- copo, ni su influjo origina particulares ten- dencias que haya necesidad de especificar. Las de los dos últimos planetas son lo mis- mo que la de Saturno y su concurrencia sólo serviría para robustecer la de éste y la de los asteroides resulta de idéntica cali- dad ¿ la de Marte. En cuanto á los satélites, sabemos que actúan respecto de la Tierra coadyuvando al efecto del planeta centro de sus giros.
CAPITULO IX (1) YODBBBS OCULTOS, OABTOMANCIA, ORACION» Y CONJUBOS De qué manera permite Dios que el diablo atormente á las personas 1 .” Para que todo hombre obstinado en sus culpas sirva de escarmiento y causa de terror & sus semejantes. 2 .° Para que sean castigados en este mundo los que hicieren motivos, obstinán- dose, é no, en sus cu<pas. 3 .° Para que, viéndose el hombre mar- tirizado poi el Demonio, huya de ofender i Dios. 4 .® Para castigar culpas leves de modo que así quede satisfecha la justicia divina. 5 .® Para que los que estén en gracia, no desmerezcan y salgan de ella. (1) El original pone aquí el procedimiento para desencantar tesoros, que hallarán los lecto- res en el tercer libro de esta obra, para suprimir inútiles repeticiones.
6 .* Para que se arrepientan los pecado* res viendo por sus propios ojos el castigo de Dios. 7 .* Para patentizar el poder del Eterno. 8 .° Para mostrar la santidad de algunas personas. 9 .° Para aumentar los merecimientos de los pecadores. 10 .° Para que se purifiquen más los es* cogidos por Dios. 11 .° Para que los hombres padezcan en este mundo las penas del Purgatorio y vean como de sus tormentos resultan tantos bienes para los demás. II Nombres de les demonios qiie atormentan á las personas, y de qué mu ñera Dios con- siente que las mortifiquen. — Des clases de diablos y criaturas contaminadas. Las personas pueden estar: obsesionadas, poseídas y maleficiadas, de manera que unas son las maleficiadas y poseídas y otras las maleficiadas poseídas, transportadas, pitónicas, lunáticas y fascinadas. Las obsesionadas, se caracterizan por pa- decer las torturas que les produce la in-
fluencia diábolica, sin que el diablo se haya infundido en su cuerpo- Las poseídas, resultan víctimas del de- monio, que mora dentro de ellas. Las maleficiadas, son todas aquellas que el demonio castiga y mortifica con padeci- mientos lanzados por obra de maleficio. Las maleficiadas y poseídas, son las que sufren juntamente los efectos de un ma- leficio y de la posesión. Las maleficiadas y obsesionadas se distin- guen por la persecución con que el demo- nio les atormenta sin estar dentro de ellas. Las transportadas son aquellas que el diablo suspende y lleva por los aires en virtud de un pacto establecido. Las pitónicas se distinguen por el don de profecía. Las lunáticas experimentan accesos que coinciden con los crecientes y menguantes de la luna. Las fascinadas son las que el demonio impela á hacer y decir cosas de que no se dan cabal idea. •í»
ni Modo de preparar an ai-nero para adivinar las cosas de la forma que empleaba Sau Cipriano después de bu arrepentimiento. Tómese an amero y clávese en su cerco las dos puntas de una tijera de modo que resulten sus extremos bastante separados. Después, se pondrá un dedo de cada mano sobre la anilla del ojo de la tijera que le corresponda, y, acto seguido, consultado! y consultante rezarán al credo alternada- mente y se dirá á continuación: «Amero que cerniste todo el trigo de la humanidad te pido por las tres personas distintas de la Santísima Trinidad, que no me digas mentira y si así no lo hicieres, te entregaré al príncipe Lucifer y te veras trastornado ó muerto, mutilado ó tuerto.» Dicha que sea esta geroglífica frase, el con- sultado! se dirigirá al amero exclamando: «Quiero que me digas si (tal ó cual cosa) es verdad y si he de casarme (por ejemplo), gira hacia este lado y sino gira hacia esto- tro.» Se le pueden hacer toda clase de pre- guntas y adivinar por su conducto lo que guarde el porvenir del consultante.
IV Para adivinar con seis varitas ó ramas de romero. Prepararéis seis remitas de romero y por la coche á la hora de acostarse se cortan unas tiras de papel. Arrollaréis dichas tiras al romero de manera que se toquen por sus puntas doblándolas hacia atrás pare que queden los palitos bien envueltos. Enton- ces os dirigiréis á San Cipriano con las si- guientes palabras—Milagroso San Cipriano en vos confio por la hora en que os redimió el airepentemiento y por vuestro poder pare que el diablo os devolviera el pacto escrito que le ehtregaba vuestra alma, para que me declaréis, milagroso San Cipriano, lo que me conviene hacer en (tal ó cual cosa.)» Esta maravilla es tan grande que solo San Cipriano podría dar razón de ello, pues si las remitas salen de su envoltura sin rasgar ni deshacer las tiras de papel se- rá sefipl de ser cosa cierta lo preguntado. Conviene observar que no se ha de ver lo sucedido hasta que llegue el día que sigue á la noche en que se hizo la pregunta y que
las ranitas de romero deberán ser siempre de pequeñas dimensiones. Alanera de echar las cartas según lo hacía San Cipriano(l) La significación de las cartas es la si- guiente: Oros As —Una prenda. Dos —Brevemente. (I), No necesitaremos decir que las cartas que detalla la explicación no pudo manejarlas San Cipriano por la sencilla razón de que no existían. No cabe duda que con anterioridad á la fecha en que aparecen inventados los naipes franceses, existían. los españoles, es decir los de los cuatro palos, oros, copas, espadas y bastos, y que aun para aquellos existen testimonios de una mayor Antigüedad. Del mismo modo ios tarots egipcios, preceden á la invención de los españoles que son los que le siguen y por lo tanto á los france- ses cuyo descubrimiento viene después; pero de ninguna manera puede creerse que ningún siste- ma de naipes españoles fuese conocido en los tiempos oe San Cioriano.
Tres Cuatro Cinco Seis Siete —Con alegría. —Iglesia. —Novedades. —Poco dinero. —Mucho dinero. Espadas. As Dos Tres Cuatro Cinco Seis Siete —Afirmación. —Cortando. —Malas palabras. —En la cama. —Enfermedad. —Desvio. —Pasión. Copas. As Dos Tres Cuatro Cinco Seis Siete —Mala señal. —Una carta. —Buenas palabras. —Por la puerta de la calle. —Lágrimás. —Por caminos. —A la hora de comer y beber. Bastos. As —Por la noche.
Dos —Caminos extraviados. Tres —En breve término. Cuatro —En esta casa. Cinco —Con los cinco sentido. Seis —Por la noche. Siete —Con satisfacción. Fura saber cómo se ha cíe responder al consultante, sogdn el contenido de 1m cartas. La sota de espadas, es siempre una mu- jer de mala condocta ó de mala estrella. El caballo de espadas, significa cuerpo y pensamiento de un hombre de justicia. El rey de espadas, lo mismo. Si una señora quiere consultar los naipes, debe ser figurada en el juego por la sota de oros. El caballo de oros, y lo mismo el rey, de- claran el cuerpo y pensamiento del indivi- duo & propósito de quien la consultante pregunta. Si fuere hombre se le figurará por el rey ó el caballo de oros, y á la persona consul- tada le corresponde entóneosla sota del dicho palo. Las otras figuras sirven para señalará los demás qne resulten aludidas en esta.
operación cartomántica, entendiéndose que los caballos significan en todo caso los pen- samientos que animan á los individuos á quienes representan los reyes del misma palo de la baraja. Modo de disponer las cartas. Después de barajar y partir la baraja en cruz, es decir, distribuyéndola en cinco montones de la manera que antes se ha descrito, mientras se acompañan del res- ponso que San Cipriano decía, con el obje- to que no le fallasen en lo que les deman- daba, se extienden sobre una mesa en cin- co líneas de ocho cartas cada una. Supon- gamos que la disposición resulta de esta manera, para una dama enamorada que quiere saber algo del objeto de su amor: 1 .a Línea.—As de bastos, siete de bastos, caballo de oíos, sota de ores, as de copas, dos de bastos, cinco de oros y cuatro de es- padas. 2 .a Línea.—Rey de bastos, caballo de es- padas, dos de espadas, rey de espadas, siete de espadas, sota de copas, rey de copas y seis de bastos. 3 .a Linea.—Cinco de oros, cinco de co- pas, dos ab bastos, siete de copas, cicoo de
espadas, cuatro de bastos, as de bastos y as de espadas. 4 .* Línea.—Caballo de bastos, cuatro de espadas, rey de espadas, tres de espadas, sota de bastos, rey de copas, seis de espa- das y seis de copas. 5 .a Línea —Seis de oros, seis de bastos, cuatro de oros, dos de oros, as de copas, rey de oros, tres de oros y tres de copas. Dispuestas las cartas en este orden, las iréis leyendo una tras otra; pero si del con- junto no resultara ninguna respuesta con- creta y atinada, seré necesario estudiar el significado de su reunión, teniendo en cuen- ta el de cada una de ellas, porque sin esto en ningún caso sacaréis fruto alguno de la lectura. Ahora comenzaremos ¿ tomar las cartas de las líneas de los lados, haciendo cruz; el tres de copas y el as de oros significan prenda Con alegría y noche feliz y siguien- do de la señalada manera los naipes dirán que un caballero con el pensamiento fijo en una dama y con ideas que tiene respecto de ella, con un papel por la Iglesia, por ca- mino breve con los cinco sentidos, en mu- cha y poca cantidad de dinero, viene por la puerta de la calle Traducido esto & frases más claras y
— las — comprensibles resalta quela consultante se casará en breve con el hombre objeto de la consulta y que el matrimonio le traerá buena suerte y dinero y que antes ha de recibir una prenda que le será ofrecida. De idéntica manera se continua con las dos líneas de cartas que siguen, cuyos nú- meros y figuras habrán de interpretarse ya se ha visto de qué manera y al llegar á la linea del medio, puesto que en ella no hay rey caballo ó sota de ningún palo, denota que puede el consultante pedir nuevas de algo que le interesa y no habremos de dar detalles del .asunto, puesto que ya nos he- mos ocupado de él en anteriores páginas. De sobra conocemosquemuchosaben ma- nejar y leer las cartas; pero de nada puede servirles su suficiencia si no poseen el Li- bro Magno de San Cipriano para estudiar en sus hojas lo que deban decir mientras se ejecuta la operación cartomántica, que son las mismas palabras empleadas al dicho objeto por el propio San Cipriano. Váis á saber cómo este Santo inventó el arte de echar las cartas bajo la protección divina de Jesús (1). (1) Esta tendencia, que resulta estar muy ex- tendida en los pueblos de Portugal y en España
Después de haberse arrepentido de sus diabólicos errores, hizo un largo viaje que le tuvo siete años fuera de su patria. Como quiera que amaba mucho á su esposa y á sos hijos é ignoraba lo que hubiera sido de en muchos de Galicia, Asturias, León etc., ofre- ce el curioso detalle de despojar á la cartomancia de su anterior carácter diabólico, que es el que la distingue en otros lugares de España y de las demás partes de Europa donde se emplea, basta el punto de que suele ser característica en la ope- ración, la llamada al demonio. En efecto, las brujas modernas acostumbran á recibir al consultante en una estancia ad ob libre de importuna curiosidad y cubierta de paños ne- gros (cuando resulta puesta con goético lujo). En el centro suele estar una mesita cubierta con un tapete verde que la tapa por completo cu- bierto de cabalísticas figuras negras: encima ha- brá tres candeleros negros que sostienen tres velas verdes y en frente, trazado en la pared, severá el sello-de Salomón, formado por dos trián- gulos rojos. La bruja hace sentar al consultante al lado opuesto de la mesa y comienza la sesión invocando los poderes infernales mientras encien- de las velas. Al terminar, los despide y apaga las luces diciendo ciertas palabras que también deben ser pronunciadas á presencia de la persc - na que pidió l i revelación de las cosas no sabi- das y venideras.
sus padres en tanto tiempo, resolvióse á consultar la cartomancia, pues decía: cuan* do yo era el dueño de las astucias de Sata* nás, echaba las cartas por el poder del dia • blo, que era entonces mi señor; pero ahora desconozco de qué modo podría acudir á este recurso de la Magia. Quedó San Cipriano muy pensativo y ator- mentado portales perplejidades cuando se acostó por la noche. En sueños le apareció la luminosa figura de un ángel, y le dijo: — ¿En qué piensas? ¿Acaso será que al gran maldito, cuya amistad dejaste, le crees con mayor poder que á Dios que tiene bajo su mano cuanto el cielo cubre ó que tu fe aun no sea profunda y verdadera? No habló más y desapareció. Al despertar San Cipriano recordando lo sucedido, hubo de pensar de esta manera: La pasada noche he tenido un sueño feliz porque, en efecto, ¿quién tiene más poder que Dios? Aun recuerdo el día que por dia- bólicas artes hice caer sobre la tierra ar- diente fuego y en el que á una mujer le bastó decir—¡Jesús! para que cesara en el acto la abrasadora lluvia ¡Grande es cier- tamento el poder de Nuestro Señor Jesu- cristo! En consecuencia, San Cipriano discurrió
que podían echarse las cartas invocando el nombre del Salvador del Mundo y en el acto así lo hizo. San Ciprianodiódetalmodo extraordina- ria virtud & las cartas para adivinar con ellas cuanto quisiera y en consecuencia, todo el que procede de forma distinto, nada conse- guirá, resultando su operación cartománti- ca un enorme embuste. San Cipriano cogió la baraja y fuá con ella á siete iglesias distintas para pasarla en cada una por encima de la pila del agua bendita. Después dijo el credo haciendo la cruz sobre las cartas con la mano derecha, naipe por naipe y por último las pasó siete veces á través de las ondas del mar, y no se mojaron, quedando útiles para que le re- velasen lo que le ocurría á su familia y mu- chas otras cosas que quiso saber. VI Palabras que deben decirse cuando se vaya á echar las cartas. ]Ohl Amantísimo Señor, Vos que sois el Dios del Universo, permitid que estas Car- tas me revelen lo que quiero saber, por que
Señor, á nadie más que á ellas me es dado acudir. Que el Sefior sea conmigo y me ayude y me socorra. María Santísima, Ma- dre mía socorredme por intervención de vuestro Amado Hijo, mi Dios á quien con vivísima íe amo con todo mi corazón, cuer- po, alma y vida. Cartas confío en que no me habéis de resultar fallidas, por los me- recimientos de la sangre que derramó Nues- tro Sefior Jesucristo. Amén, De esta manera es como han de echarse las ct rtas y quien así no lo haga, nunca ob- tendrá buenos resultados. vn Primera preparación mágica.—El poder oculto. En la «Vida de San Cipriano» así como en los «Milagros de San Bartolomé», refiérese que para que un hombre consiga hacerse amar de todas las mujeres que quiera y sean cuales fueren, necesita proveerse del corazón de un palomo virgen, que dará á comer á una serpiente. Enseguida pondrá á bnen recaudo al reptil, cosa de unos quin- ce ¿lías, los necesarios para que muera,
pues en tal situción no puede vivir mucho tiempo. Luego cortará la cabeza ó la culebra que pondrá á desecar junto á las brasas ó sobre el rescoldo del fuego, y cuando esta bien seca y calcinada hay que machacarla y verter encima treinta gotas de láudano hannoveriano; luego, depositará la mezcla en un bote nuevo de vidrio. Conservada la mágica preparación de tal forma, el due- ño del frasco puede estar seguro de que conseguirá el amor de cuantas mujeres quiera conseguirlo. MODO DB USAS ESTE PROCEDIMIENTO Se frotarán las manos con una pequeña porción de la mezcla, diciendo entonces las siguientes palabras. •Izelino, Belcebúi, canta—galense- chan- da— quinha es la propia xinia, es golote.* Tal es la fuerza de este hechizo, que no hay cosa más admirable para que una per* sona atraiga á otra. El lector ó lectora pueden usar sin incon- venientenireparodeldescrito procedimien- to en la seguridad de que no pecan, toda vez que el propio San Cipriano da ejemplo en- señándolo sin ninguna restricción, á aque-
lias mismas personas que libraba de las garras de Batanas. En la segunde parte de esta obra, verda- dero tesoro del saber, se hallarán claramen- te expuestas las razones en que se apoya la eficacia de los poderes ocultos. VIH Segunda preparación mágica. Poder oculto de la varita de avellano. Es admirable el poder de esta manera de actuar, y tales son las maravillas que efec- túa, que hieláse la sangte en las venas, pen- sando lo que puede ocurrir al ser reconoci- do no paraofensadel Todopoderoso,sino por el temor de que el misterio vaya á caer en manos de algún imprudente, que se valga del secreto sin armarse del necesaiio valor. Hablamos de valor, porque el miedo que le sobrecogióse, podría ser origen de mu- chas y graves consecuencias, determina- das, lo repito, por el miedo y no por cosa distinta, pues en nada de lo que decimos entra jamás el poder que el demonio ejerce sobre las personas y este Santo tralado nun - ca recomendará las maneras de ponerse en comunicación de pacto con los demonios,
— 14i — consagrándose, por el contrario á librarnos de ellos por la virtud de un recto proceder. En consecuencia, me decido por no acla- rar el enigma, y es lo más prudente. ADICIÓN Claro es que no podemos saber á que te- rribles arcanos se refiere el texto. No son desconocidas en absoluto las mis- teriosas aplicaciones que puede hallar á la mágica intervención de la varita de avella- no; pero valga por lo que valiere, diremos como la Magia la emplee por su poder rab- domántico y como simbólico instrumento del mago en sus operaciones. «En ciencias ocultas se designa con el nombre de varita rabdomántica, una pe* quefia rama ahorquillada que, retenida por las dos manos de quien se sirve de ella, gira y se inclina hacia el lugar donde estén so- terrados los metales ó los manantiales que se intente descubrir. La citada varita debe de ser de madera de avellano, cortada cuando aún esté ver- de y contenga bastante cantidad de médu- la. Debe también prepararse de manera qne quede en forma de horquilla por arri- ba, y se cortará al aparecer el sol. Según.
varios autores, conviene prepararla el mis- mo día en que se haya de utilizar, porque entonces produce sus efectos con mayor eficacia, y para mondarla de hojas, se em- pleará el mismo cuchillo que sirviese para cortarla. Como quiera que todos los que empleean la varilla rabdomántica no la sostienen de igual manera, resulta que no todos tampo- co le dan al hacerla, la misma figura. Rec- ta como un huso, ó como un palo cualquie- ra que se lleva en la mano, basta á algunos; sin embargo, la mayoría prefiere emplear la que esté ahorquillada, por rarecerles se- mejante disposición de la varita más eficaz y más cómoda. Por haber supuesto que la mano comu- nicaba cierta virtud á la varita, se ha lle- gado fácilmente á admitir que, cogiendo con cada una un extremo ó rama de la horquilla, la impresión ó sensibilidad que se condensara en la punta ó vértice sin duda habría de ser doblemente poderosa. Además, resulta más cómoda y sencilla esta disposión, que permite á la horquilla de avellano señalar muy bien con su pun- tiagudo extremo lo que se busque. Es decir, que, ó se la coge con la punta mirando hacia abajo, ó se la pone mirando
hacia arriba. También se hace que quede hacia adelante en disposición paralela al horizonte. Cuando se la tiene con la punta hacia abajo tiende en sus movimientos á desviar- se hacia arriba; si se la tiene de la opuesta manera se inclinará hacia el suelo y si queda proyectada hacia adelante, gira in- distintamente ya en un sentido, ya en otro. Algunos no retienen, al efecto, la varita entre las manos, y se limitan á dejarla en equilibrio sobre una de ellas, tjue adelanta abierta. Para descubrir las aguas subterráneas es necesario coger una rama ahorquillada, sea de avellano, encina ó cualquier otra clase de árbol, de un pie próximamente de lon- gitud, y del grueso de un dedo, á fin de que el aire no pueda moverla; déjese en equi- librio sobre la mano, procurando que sus movimientos de balanza sean lo más libres que conseguirse pueda, y después hay que andar lenta y suavemente, para que cuando se pase por encima de un tesoro enterrado y la varilla gire en aquel sentido, se pueda tomar nota del lugar. La mejor manera de descubrir tesoros, se dice, que consiste en llevar sobre la pal-
ma de la mano una varita recta, parecida por su forma A cualquier otra ordinaria. Esa manera de tener la varita es cierta- mente muy A propósito para descartar las sospechas de que pudiera imprimir el mo- vimiento algún otro de la mano que la sos- tiene. Al parecer, este mismo motivo dió origen A otra manera de cogerla, usada en Alemania. Se toma un pequeño palito rec- to, sin nudos, se le divide en dos partes; en el extremo de una de ellas se abre una hen- didura y el de la otra se aguza de modo que pueda encajar en el corte hecho en la primera. Dispuesto en dicha forma, se le coge sólo con la extremidad de dos dedos, entre los cuales gira según se asegara, tan pronto como pase sobre alguna cosa de metal. El P. Delbegne, dominico, dice que ha visto en las inmediaciones de Braine-la- Courte, entre Mons y Bruselas, un joven que para descubrir el punto donde subya- ciere un filón minero, hundía en la tierra un palo el cual comenzaba A moverse en cuanto le tocaba el citado individuo, si de- bajo existía la buscada mina. Por último; también hay quien se sirve Ala vez de cuatro varitas ahorquilladas, creyendo que de esta manera tiene la gran
ventaja de que si en el sitio donde se bus- ca nn tesoro existen varios, las varitas indi- can cada una el lugar donde hay algo en- terrado. Vhier asegura que para descubrir teso- ros por medio de la varita rabdomántica, es necesario recitar al propio tiempo el Salmo De projundis... Credo videre bona Domini in térra vivemtium. Bodin aconse- ja cosa parecida. Algunos graban en la varita misteriosa figuras; otros trazan so- bre ella una cruz y existían en cierto si- tio de París, cuatro varitas adivinatorias bastante antiguas,enlascualesestaba escri- to Baltasar, Gaspar y Melchor (Baltasar, Gaspar y Melchor, nombres de los tres re- yes magos, que según la leyenda cristiana, acudieron ¿ adorar á Jesús en la cuna) sin duda para invocar á los tres personajes alu- didos, de quienes se cuenta que abriendo sus tesoros ofrecieron al Niño-Dios, ricos pre- sentes. Habiendo sido todo ello objeto de mu- chas controversias y dado margen á las proezas del charlatismo, se ha visto & cier- tos individuos aprovecharse de la facilidad con que muchas gente, se dejan inducir i error, para dar por cierto que las referidas cualidades de la varita dependían de cau-
sas y efectos mágicos, de la acción de prác- ticas saperticiosas, tales como la de entre* garse á Satanás, Lucifer, etc., y en conse- cuencia, han añadido al uso del palito rab- domántico invocaciones, donde se mezcla lo sagrado con lo profano. Después se con- jura á cierta especie de demonio, que apa- rece al instante para ponerse á las órdenes del evocador. De esta manera, la varita adivinatoria, se transforma varita infernal y la magia natural se convierte en magia negra. (Dra- oón Rojo). La Rabdomancia, propiamente dicha, es un método de adivinación que se practi- ca con un palo ó rama de árbol. Es anti- quísimo- Ezequiel y Oseas le mencionan como cosa ya remota y puramente super- tioiosa, y reprenden al pueblo hebreo que haya en él quien se deje seducir por tales maneras de conocer lo venidero, propias de idólatras. En efecto, entre los asirios, los antiguos tártaros, los fenicios y los pueblos de la Grecia, la adivinación rabdomán- tica era recurso muy empleado, lo mismo que otras varias maneras de presagiar. Para obtener las revelaciones de la Rab- domancia, era lo más frecuente disponer la rama adivinadora de la siguiente manera:
Despojábase de sus hojas sólo por un lado en toda su longitud, en el momento de desgajarla del árbol, sin qua de ninguna manera se le pudiera quitar separándola del tronco con ningún instrumento cortan- te, á no ser que hubiere ocasión de emplear un cuchillo de piedra, previamente consa- grado. Para estas operaciones era necesario esperar á que fuese el preciso momento de la mañana, cuando el sol parece levantarse del horizonte y que sólo descubre aún la mitad de su inflamado disco. Si había nu- bes ó si en aquel instante cualquiera nebli- na se interponía empañando el dorado res- plandor del astro-rey, necesario era apla* zar la mágica operación, para realizarla otra vez que las circunstancias fu’eran más propicias. Después de quedar deshojada por un lado la rama, había de envolverse en un lienzo rojo en el que estuvieran escritos algunos nombres de gran poder mágico y llevarla guardada de esta manera, al punto ó lugar elegido para servirse de ella. Después colo- cábase el operador mirando al Oriente, evocaba los genios tutelares de este lado del mundo y lanzaba á bastante altura el palito, que si al caer quedaba con la parte desnuda de hojas hacia arriba, teniáse por
el más feliz presagio, especialmente si re- petida la operación sucedía lo mismo. En el caso contrario, el augurio no podía ser más funesto respecto de la cosa ó suceso sometido á la adivinación rabdomática. La varita adivinadora, que también se domina rabdomántica porque su cometido (adivinar, revelar) y el medio empleado (una vara ó rama) cae exáctamente dentro de la significación etimológica de la dicha denominación, es una variedad en cuanto á forma y empleo, una aplicación del clási- co cetro ó vara mágica empleada por el .mago en todas sus operaciones y tenido por «1 más universal y antigao símbolo del po- der iuiciático. Los sacerdotes del Oriente y sobre todo en el país clásico de la inicia- ción, la India, siempre han llevado, y hoy llevan, una varita adornada de varias ma- neras, como distintivo de su jerarquía y condición sacerdotal. El báculo episcopal del sacerdocio cristiano, no tiene otro ver- dadero origen; los cetros reales, símbolo del poder, son una consecuencia ds haber identificado paulatinamente la significa- ción con la figura, cuando se fué perdiendo la positiva interpretación de ésta y así como á la condición sacerdotal en Asia, ha incorporado el respeto tradicional délas
gentes, la antigua sumisión de todos, & los depositarios del saber iniciático, la vara ó bastón, puro símbolo del más remoto ocul- tismo, se ha convertido en la expresión de jerarquía, de poder, en la vida externa de las sociedades. De la idea de superioridad representada por los cetros de los reyes, surge la costumbre de los bastones de man- do de las autoridades de carácter civil y militar y por último el mismo bastón que todos usamos, es un distintivo social que sustituye en nuestros tiempos al de la es- pada de los caballeros y luego al espadín, llevado por las clases acomodadas hasta principios del siglo xix en casi todas las naciones. He aquí, pues, como hasta los más escépticos impugnadores del ocultis- mo salen todos los días de su casa, Ib van, do en la mano un remotísimo símbolo má- gico cuya significación, ya casi perdida, le ha sido dada en el misterio de las antiguas iniciaciones, donde se entregaba al neófito al conferirle poderes y facultades para el ejer- cicio y empleo de las prácticas de la Magia. Aunque no faltan precedentes de su uso, ea tiempos anteriores á los de Santiago Ay- mar, como puede verse en la obra de Del Río. «Disquisitione mágicce», es lo cierto que hasta el afio 1692, casi nadie daba eré-
dito ni conocía la existencia de semejante cosa. Los prodigios realizados por Aymar, des- pertaron la curiosidad de las gentes y en poco tiempo las milagrosas propiedades de la varita rabdomántica obtuvieron un éxis- to y una fama indiscriptible. Al principió- la varita se reputó como gran descubrido- ra de ladrones y gente maleante, á cuya proximidad entraba en movimiento entre las manos que la sostenía para revelar la presencia del individuo que se buscaba; fueron, pues, sus primeros servicios cono* cidos, los de agente de policía de maravi- llosa prespicacia; pero no tardó en notarse que con igual facilidad revelaba el punto donde oculto subyaciese un manantial, un filón metálica ó un tesoro ignorado. Seme- jantes facultades subieron de punto los mé- ritos del palito de avellano y una vez acep- tado el hecho generalmente, tratóse de buscarle una explicación. Aquí comenzó la discordia de pareceres. El Padre Lebren y nada menos que el sabio Mallebranche, creyeron muy lógico colgar el prodigio al demonio, cosa expe- dita en los tiempos de estos escritores. Otras personas menos preocupadas quisie- ron buscar una causa más natural y halla-
ron en la Física la explicación admitiendo cierta influencia de la electridad subterrá- nea sobre la madera del avellano. No hace mucho tiempo Tormey pretendía probar la realidad del fenómeno por medio del magnetismo y Bitter, catedrático de Mu- nich sabio de reconocido prestigio, invoca- ba los fenómenos galvánicos para sentar una explicación de la que adjuró, es cierto, y de la creencia en la virtud de la varita, pocos afios antes de morir. Por lo que se re- fiere al mismo Aymar, necesario será decir que no siempre acertó y en ello hicieron hincapié las personas que negaban en ab- soluto la posibilidad de los prodigios rab- domán ticos. Difícilmente se pueden explicar por la teoría de las emanaciones eléctricas de los organismos y las subterráneas, todas las maravillas que se han supuesto ejecutables por medio de la varita. No sólo el citado Aymar, y después otros, la han empleado para descubrir maleficios, sino que también tuvo una curiosa aplicación en manos del Obispo de Morienne, consistente en acertar á distinguir las verdaderas reliquias de las falsas. En el afio 1700 nn cura de Tolosa se hizo célebre, adivinando con la varita lo que hacían las personas ausentes y lo que
pasaba en cualquier parte ó había pasado y debía de pasar en lo venidero & cualquier persona. Por último, en manos de algunas personas demostraba especiales aptitudes para conocer á los enfermos y descubrir, sobre todo», los leprosos, por muy bien qne éstos ocultasen su triste y funesta dolencia, La preparación de la varita rabdomáu- tica la describe el Gran libro Mágico de la siguiente manera: Al asomar el Sol en el oriente, tómese con la mano izquierda una rama virgen de avellano silvestre y córtese con la mano derecha, en tres golees, di-' ciendo: «Yo te corto en nombre de Elohim, Mutratón, Adonay y Semiforas, & fin de que tengas las virtudes de la varilla de Moisés y de Jacob, para descubrir lo que yo quiera saber» y para hacerla dar vuel- tas es necesario tenerla apretada con la punta de los dedos y decir; <Yo te mando en nombre de Eloim, Mutratón, Adona y Semiforas que me sigas, etc., etc.» En otros grimorios se dice, qne ha de ser un tronco joven y tierno de uno á dos años, sin nudos y de avellano, laurel ó al- mendro. Que se corte con un cuchillo nue- vo exorcizado y hecho de hierro ó de plata, en miércoles de luna llena y A la hora pla- netaria de mercurio. Que se diga al cortar-
la lo que acabamos de copiar y que se gra- ve en su corteza el signo del planeta ó sea el de Mercurio, con el de la Luna, ponien- do acompañas de cruces en los dos extre- mos y en el centro las tres palabras mági- cas que hemos citado al hablar de la varita mdgtca y en idéntica forma. Que tengan dos palmos de largo y el grueso de un dedo y que para su uso además de las indica- ciones hechas en el texto del capitulo que ahora anotamos, se tenga en cuenta lo si- guiente: l .° Si se quiere saber si es agua lo que la varita indica, se mojará un pedazo de tela con el que se envolverá la varilla, y si persiste el movimiento, no cabe duda que señala la existencia de un manantial. 2 .° Si se buscan metales ó monedas, se fijará en el vértice de la varilla una mone- da ó trozo de metal y conviene para este caso que el portador no lleve sobre si ni en el calzado, cosa alguna metálica, ni aun los clavitos y refuerzos que se suelen poner en las suelas ó tacones, por lo que sirve de mucho tener unos zapatos cosidos con hilo de cáñamo puro y la suela sin ninguna otra materia que la proteja ó recubra. 3 .° Cuando lo que se busca es dinero es- condido ú objetos de oro ó de plata y se de-
eea conocer la mayor ó menor profundidad á que puede estar enterrado el tesoro, se toman dos ramas de avellanos que tengan dos renuevos, los cuales, lo mismo que el tronco, han de ser de un año y no de más tiempo* Cortadas estas varitas cada una con sus dos renuevos de manera que se pa- rezcan por su forma á la Y, se las coge por el tronco, una en cada mano (después, como es consiguiente, de las preliminares opera- ciones de consagración) y se procede á pa- sear por el sitio elegido por indicios, obser- vando los movimientos de los dos instru- mentos rabdománticos. Por el modo que tengan en sus posiciones respectivas de cruzarse en la parte superior ó la inferior, se deduce que están los tesoros muy pro- fundos en el primer caso y poco en el se- gundo. 4 .’ Cuando los tesoros estén escondidos en lugar encantado ó protegido por fórmu- las de magia, es necesario anular el obs- táculo con arreglo á las ceremonias y pro- cedimientos de ritual que exigen el empleo de las conjuraciones dentro del círculo má- gico. La varita ó cetro del mago, es uno de los antiquísimos instrumentos que figura en todas las operaciones de índole teurgica y
goética y no tan sólo ha servido para tra- zar el círculo en la tierra dentro del cual se coloca el evocador al abrigo de los peli- gros á que de otra manera ciertamente se expondría al llamar así las potencias del invisible por virtud los signos todopodero- sos de la evocación, sino que también es un medio efectivo de dominar, al cual obede- cen las potencias evocadas con más pre- mura que nosotros obedecemos á cualquier autoridad cuando nos presenta un bastón de mando. Esto aseguran los maestros del Ocultismo. Para que la varita mágica tenga esa efi- cacia, es de todo punto indispensable que esté preparada de cierta manera y consa- grada convenientemente, debe de ser de avellano y de un retofio del afio en que se coge; debe cortarse el primer miércoles de la lima, entre las once y las doce de la no- che, pronunciando estas palabras y hacien- do sobre ella las señaladas cruces de bendi- ción. Agla-|-On-|-Tetragammaton-|-Abra- xa per dominum nostrum-{-fiat-Deus-|-lux- unus-|-in tenebris-trinus-|-. El cuchillo que se emplee debe ser nue- vo y cortante por arriba, teniendo grabado en una de sus caras ¡Vade retro Sathan! en la otra, entre dos estrellas de cinco puntas,
Ammbarghemethomp, lo que, según pare- ce, en lenguaje mágico quiere decir: Las potencias me obedecerán. Cortada la varita de avellano, se la con - sagra haciendo con ella tres cruces en el aire cara al Norte y se escribe en su corte- za con un punzón (que no haya servido an- tes para ninguna otra obra) en la parte su- perior Agla-j-; en el medio On,-f- y en el otro extremo Tetragammaton-|-y se dirá mientras tanto: Conjuro te cito mihi obe- didiere. Venias per Deum vivum-j-per Deum verum-f-per Deum Sanctum-4-. Otras veces se escogía una rama de al- mendro ó de avellano que fuera perfecta- mente recta, debiendo de ser cortada de un solo tajo en el momento de comenzar á abrir la flor y á la hora del amanecer. Des- pués se perforaba la rama en toda su lon- gitud y se engastaba en el agujero un vás- tago de acero imantado cuyas puntas ó re- maches ofrecían la forma de un prisma po- liédrico de siete lados una, y de un prisma triangular la otra. En el centro de la varita se encajaban dos anillos, de zinc el primero y de cobre el segundo, y desde ellos á las extremidades se plateaba la madera por el lado del prisma triangular y se doraba por el correspondiente al prisma de siete caras-
La consagración databa siete días empe- zando por el de lana nueva. Las palabras, signos y ceremonias ya hemos dicho cuáles habían de ser. También la varita mágica puede ser de otra madera (aunque siempre se ha prefe- rido la de avellano) si se la ponen siete sor- tijas de los siete metales iniciáticos, es de cir, de plomo, hierro, oro, cobre, mezcla de mercurio y estaño, estaño y plata dispues- tos los anillos por este mismo orden y en cada extremo de la varita una bola de ace- ro imantada positivamente en un lado y negativamente en el otro. Los magos indios emplean otra más sen- cilla; es ana rama del bambú de siete nu dos, sin letrero ni signo alguno. Su consa- gración tampoco abunda en dificultades. El iniciado s¡de solo por la noche; basca la rama qae le conviene, la corta de cualquier manera y la planta ante si en el suelo para decir los mentrans, especie de oraciones má- gicas propias del caso, extendiendo la mano sobre ellas como para magnetizarla. Des- pués puede empezar á servirse da la vara cuando quiera y es fama que muy probado tienen su ciencia y poder en todo lo que se refiere á esa misteriosa parte del ocultismo que trata de los conjuros y evocaciones.
Algún ocultista de la antigüedad se ha servido á modo de varita mágica de una flecha convenientemente consagrada y en la taitaria aun hoy sus evocadores y respe- tados agoreros, emplean el dardo para lo mismo que los magos emplean sus cetros* Tercera preparación mágica.—Poderes ocul- tos del dinoro encantado. Póngase una moneda de plata debajo de la piedra del altar y téngase allí oculta du- rante tres días, de manera que el sacerdo- te que celebre el oficio divino nada sepa de la moneda escondida, cuyo secreto no debe salir de la boca del que la pusiere en el ci- tado sitio. Hecho esto, puede tener la se- guridad que en cualquiera ocasión que pa- gue algo con la preparda moneda, el trato le será muy ventajoso, pues al llegar á su •asa la hallará siempre de nuevo en su bolsillo. Por tales circunstancias del encan- to, el experimentador solo debe practicarlo por broma y pasatiempo; de otra manera sería, en conciencia, muy reprochable su conducta. Los meses más favorables para la descri- ta magia, son loe de Febrero, Abril, Junio, Septiembre y Diciembre.
Dorante Ja operación, quien la lleve á cabo, no debe agostarse vea lo que viese y se decidirá impasible qne las cotas ocurran según el dictado de sus primeras intencio- nes; cuando termine dirá levantando los ojos al cielo:—Descansa enpaz.—Amen. En- tonces la moneda ya no volverá á su bolsi- llo entrando en la corriente circulación del dinero sin el poder mágico que antes tenía. X Palabras del Angel Custodio Las palabras todopoderosas del Angel Custodio están contenidas en el siguiente relato que debe repetirse palabra por pala- bra, sin alterar ni en una coma, el orden y disposición de su contenido. Dígase: —Angel Custodio; ¿amigo mío; ¿quieres Salvarte? —Si quiero y... soy el Angel Custodio; pero no amigo tuyo. —¿Quieres tener salvación? —Si quiero. —¿Cuáles son las principales virtudes del Cielo que te pueden salvar?
—Son: 1 .* El Sol más claro que la Luna. 2 .* Las dos tablas de Moisés, donde Nuestro Señor puso sus sagradas plantas. 3 .° Las tres Personas de la Santísima Trinidad y toda la gran familia universal de los Cristianos. 4 .° Los cuatro Evangelistas Juan, Mar- eos, Mateo y Lucas. 5 .° Las cinco llagas de Nuestro Señor Jesucristo que tanto padeció Lucifer, pai a deshacer tu obra y anular tu influjo sobre los nacidos. 6 .a Los seis cirios benditos que alum- braron en redor de la sepultura de Nuestro Señor Jesucristo y á mi me iluminan para librarme de las astucias de Lucifer, el rey de los Infiernos. 7 .° Los siete Sacramentos, porque sin ellos no hay salvación. 8 .® Las ocho Bienaventuranzas. 9 .a Los nueve meses que la Virgen Ma- ría tuvo en su vientre al Amado Hijo Je- sús, en virtud de quien nos vemos libres del poder de Satanás. 10 .° Los diez mandamientos de la ley de Dios, porque no creer en ellos, abre las puertas de los centros infernales. 11 .° Las once mil vírgenes q ue inoesan»
temente ruegan al Señor por todos nos* otros. 12 .° Los doce Apóstoles que siempre acompañaron á Nuestro Señor Jesucristo hasta la hora de la muerte y luego en su eterna redención. 13 .* Los trece rayos de Sol que te con- juran Satanás. Al llegar aquí el demonio Be hundió en los abismes al brillar el relámpago y reso- nar el trueno enviado por Dios Nuestro Sefior. Estas palabras han de decirse tal cual quedan copiadas y por entero, siendo necesario que en todo caso se repitan tres veces. XI Oración para auxiliar á los enfermos en la hora de la muerte Esta oración surte tal efecto que ningún alma bajo su influjo puede condenarse, se- gún afirma San Cipriano, cuando sea dicha con devoción y entera fe en Jesucristo. Oración Jesús, Redentor mío, en vuestras manos Sefior encomiendo el alma de este siervo»
para que Vos, Salvador del Mundo, le lle- véis al cielo A buscar la compañía de los Angel's. ¡Jesús,Jesús, Jesús, sea con tigo para que te defienda! que Jesús esté en tí para que te purifique; que esté ante tí para que te guíe, que estés siempre en su presencia pa- ra que te guarde Jesús, Jesús reina, Jesús domina; que Jesús de todo mal te defienda. Esta es la cruz del Divino Redentor (hagá- ae en el aire con la mano derecha) ¡huid, huid! ¡manchaos enemigos de lasarmas re- dimidas con la preciosísima sangre de Jesu- cristo; ¡Jesús, Jesús, Jesús! María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia, defended- me del enemigo y amparadme en esta ho- ra. No me desamparéis Señora, rogad por este vuestro siervo (dígase el nombre) á vuestro amado Hijo para que por obra de vuestra intercesión se vea fuera del alcan- ce de todos sus enemigos, de ¡as tentaciones que los tales les suscitaran. ¡Jesús, Jesús, Josú«!; recibid el alma de este vuestro siervo (dígase el nombre) mi- radle con ojos de compasión,abridle los bra- zos, Señor, amparadle con vuestra miseri- cordia, pues su cuerpo hechura vuestra es, y su alma A imegen vuestra habéis hecho.
¡Jesús, Jesús, Jesú«!; de vos. Dios mío, le ha de venir todo remedio, no le neguéis vuestra gracia en este trance, pues yo (fu- lano) os invoco Dios todopoderoso, para que esta alma se vea recibida sin demora en vuestros divinos brazos; acudid, Señor, acudid en su socorro, como acudisteis en auxilio de Cipriano cuando luchaba con Lucifer. ¡Jesús, Jesús, JesúM: creo Señor firme- mente en todo cuanto manda creer la Igle- sia Católica Apostólica Romana: fortaleced pues, el espíritu de este vuestro siervo (dí- gase el nombre) ¡Venid Jesús, vida verda- dera de las almas! Libradle, Señor, de sus enemigos. Como remedio Soberano, sanadlo de todas sjs dolencias iPurificadle, Jesús, con vuestra preciosa sangre! Vedme postra- do á vuestros pies clamando por vuestra misericordia. ¡Jesús, Jesús, Jesús! ¡Oh, María Santísi ma Madre do Nuestro Señor! Acudid, Se- ñora á nosotros para mostrarnos una vez más como amáis á Vuestro Hijo y á nos otros con amor de madre. Socorredle en esta tan peligrosa hora, pues en vuestras manos ponemos el grave asunto de su sal- vación. Abreviad Señora, su agonía y llevad su
alma á la presencia de Vuestro Amado Hijo. iJesús, sálvala! ¡Jesús, socórrelal ¡Jesús ampárala! ¡0h> Dios mío: ten compasión de todos nosotros, líbranos de todo mal, que así como el ciervo busca y anhela el agua de las naturales fuentes, así mi alma anhe- la saciar su sed en Vos, Jesús mío ¡Oh! ¿Cuándo me llamaréis, Señor? Que mis oí- dos perciban las palabras de vuestra Sagra- da boca, cuando me digáis:—Entra, ven alma mía á gozar en el seno de tu Señor.- Jesús, Jesús; en vuestras manos pongo mi espíritu, que de razón es que torne á Vos, ya que de Vos lo recibí; mirad, Señor por nuestras almas y sacadlas de sus cade- nas y prisiones. Defended, Señor, este alma que os reco- miendo, en todas sus luchas, para que pue- da ir al cielo á cantar eternamente vuestra infinita misericordia. ¡Misericordia, dulcísimo Jesús! ¡Miseri- cordia, amabilísimo Jesús! Misericordia y perdón para todos vuestros humanos hijos, por los cuales expirastéis en la cruz. Por Vos tenemos la salvación asegurada, qae en Vos esperamos. Amen.
XII Gran Conjuro que hizo San Cipriano para contrarrestar al demonio que le acosaba cuando se ponía á orar, Guando San Cipriano supo las felicida- des que le prometía el cielo y los daños que habían de acarrearle la adhesión al de- monio, resolvió marchar á un desierto, para castigarle allí según merecía. San Cipriano salió de su morada con el objeto de ir á castigar á Lucifer. He aquí como San Cipriano requirió á Satanás: Yo, Cipriano, siervo de Dios á quien amo con todo mi corazón hace diez años, pésame Señor, no haberos amado desde el día en que nací. Levántate ¡Lucifer! y acude á mí desde los infiernos donde moras: ven á mi presencia, traidor y falso dios, á quien por ignorancia amaba tanto. Pero ahora que he sido desengañado; que en el Dios que adoro, reconozco un Dios verdadero, podeiuso y lleno de bondad, por El te obligo á que aparezcas so pena de de- sobediencia y sino obedecieres serás casti-
gado, con penas mil veces mayores que las que yo imagino. Aparece prontamente, Lucifer; yo te obligo de parte de Dios, de María Santísi- ma, del Padre Eterno; te conjuro por el po- der del cielo y por la gracia del Dios, que está en las alturas con los brazos abiertos pronto á recibir á sus hijos que abandona- sen la adoración de los ídolos y de los fal- sos dioses, á los cuales, yo Cipriano, he re- verenciado treinta afios hasta que con la ayuda de Jesucristo, dejé la mentidas divi- nidades para acatar á Dios poderoso del cielo con quien he establecido firme pacto, que durará hasta mi muerte; y por el dicho pacto que tengo con Jesucristo, te emplazo y obligo, Lucifer, á que acudas á mi presen- cia sin demora. ¡Abránse ya las puertas del infierno! ¡Ven Satanás, á mi presencia; ¡Aparece por donde sale el Sol y preséntate bajo la forma humana. Cuando se haya dicdo esto, Lucifer apa- recerá al evocador rodeado de todos los dia- blos del infierno; lo que describe San Ci- priano en el capítulo VIII página 116, de la siguiente manera: «Llegué á contar tres mil demonios alre- dedor mío, y de nada les sirvió querer elu-
dir mis órdenes. Viendo su impotencia, se revolvieron furiosos contra mí, hasta tal punto, que comenzaron á hacer caer fuego de lo alto con tinta premura y abundan- cia, que parecía haber llegado el momento de la destrucción del mundo. Todo ello no tenía otro fin que el de sumirme en aquel moviente mar de llamas; más que yo invo- caba sin descanso el nombre de Jesucristo y ninguna lengua de fuego pudo hacerme daño, ni aun acercarse á mi persona » Viendo el diablo la protección que Dios dispensaba al hechicero arrepentido, resol- vió, huir de él y no someterse á sus órde- nes retirándose al infierno, sordo á los re- querimientos de Dios y de San Cipriano; pero da nada le pudo valer su estiatage- ma, pues muchas veces luego San Cipriano le castigó duramente. Al final del requerimiento que se trans- cribe á continuación, detállase la manera de preparar la vara con que San Cipriano castigó al demonio.
X1JI Continúa la conjuración y se relata cómo por segunda vez San Cipriano hizo salir al demonio del infierno para que volviese á su presencia, recibiendo el castigo qne le dió con la varita mágica. Percatado San Cipriano de qne el de» monio ee refugiaba en el infierno cerrando las puertas de los negros abismos, dispues- to á no salir de ellos por motivo alguno, reflexionó sobre lo que convenía hacer y lo que había de decir para que el diablo saliese presentándose á recibir el castigo que merecía. Y San Cipriano dijo así: Yo Cimuano.—Proecepitur in nomine Jesús. Vosotros, que estáis en la gloria de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo y en el poder y virtud de María San- tísima y del Verbo Divino Encarnado y en el poder de los Angeles del Cielo y de los querubines y Migueles, creados por obra y gracia del divino Espíritu Santoypor todas estas Santidades;
Ordeno sin apelación ni demora, que in • mediatamente queden de par en par las puertas infernales y que comparezca ante mí Lucifer, sin escusa ni pretexto para que quede cumplida y ejecutada mi orden, tal cual por mí le fué dada. Ordeno que en el acto aparezca Lucifer en figura de ser humano, sin estrépitos ni olores pestilentes. Abránse ya las puertas del infierno, como se abrieron las de la prisión de algunos Apóstoles cuando les apareció el ángel en- viado por Dios, á cuya presencia francas quedaron las salidas por donde escaparon los santos prisioneros al propio tiempo que el Angel ascendía á las alturas según lo que Jesucristo le había ordenado. ¡Jesús, Jesúsl: os pido y mando en vues- tro Santísimo Nombre, que acuda el demo- nio á mi presencia sin que pueda hacer nin- gún daño á mi cuerpo ni á mi alma. ¡Comparece acto seguido Lucifer! Te re- quiero por virtud del poder del Gran Ado- nai (1) y por el poder y virtud de aquellas (1) El texto pone adonis; pero dado el carác- ter ortodoxo del conjuro y el atributo del poder que invoca, nos parece que nada tiene que ver con él la mitológica figura del hermoso hijo de
santas palabras que dijo Jesús en sus últi- mos instantes cuando elevando los ojos al cielo angustiosamente exclamó:—«Diosmio Dios mió, perdonadles que no saben lo que hacen. Y por esas santas palabras te conjuro y requiero. Lucifer, emperador del infierno: ven á mi presencia sin demora ni apelación que yo irresistiblemente te obligo, en nom- bre de Jesús María y José, y te lo mando por eficacia del Santo Waldo Francisco, por estas santas palabras y por la virtud de los doce Apóstoles y por todos los Santos del Dios de Habraham, de Jacob y de Isaac y por virtud del Angel San Rafael, de todos los demás santos y virtudes de los cielos y órdenes de bienaventurados; yo te requiero Lucifer, por la virtud del bienaventurado San Juan Bautista, Santo Tomé, San Feli- pe, San Marcos, San Mateo, San Simón, San Judas, San Martín y por todos los már tires, San Sebastián, San Fabián, San Cos- me, San Damián, San Dionisio y todos sus compañeros y los confesores de Dios y por Cinyre y de Myrrha, debiendo de ser una errata referente al término hebreo Adonai que es uno de los nombres de Dios cuya significación es Señor.
la adoración del rey David y por los cuatro Evangelistas Juan, Lucas, Marcos y Mateo. Te requiero L icifer, para que aparezcas sin apelación ni demora, y á ello invenci- blemente te obligo sin posibilidad de des- obediencia, por las cnatro columnas del cielo, Yo, criatura de Dios, te mando por las setenta y dos lenguas que se reparten al mundo y por todos los nombrados po ¡eres y virtudes. Aparece en seguida á distancia de cuatro pasos. Si no aparecieres te ator- mentarán mis maldiciones. En el acto apareció Lucifer y dijo: —¿Qué me quieres Cipriano? —Quiero castigarte como mereces - ¿Por qué? ¿Ya no te acuerdas de los bie- nes y satisfacciones que te he proporciona- do? ¿Ya no te acuerdas de las jóvenes cuya virginidad has gozado por mi intercesión? Yo arreglé las cosas de modo que tu fueras el verdadero amo de todo el país... —¡Infame! ¡Esos son mis pecados! Si yo fuese menos generoso contigo... —¿Si? Pues aguarda... Aqni está el pacto que conmigo hiciste; mira tu letra. Aquí está el tratado que
acordamos y que no cumplistes. El infame, pues, eres tú... ¿No te das por vencido?... Ahora verás... |Oáiga fuego sobre este hom- bre hasta que sea reducido su cuerpo á ce- nizas!... Apenas Lucifer pronunció su mandato, comenzaron á caer rayos entre el horrísono estampido de truenos formidables y al ful- gor de relámpagos, como jamás se han visto. La tierra parecía estremecerse, llena de pavura. San Cipriano, no se intimidó, pues estaba seguro de su poder y así limitóse á decir al demonio con sosegado acento.—Apaci- gua y suspende esos truenos y esos rayos, que caen sin tasa. Lucifer obedeció y prontamente la natu- raleza quedóse en perfecto reposo. —Vas á ser castigado—cotinuó San Ci- priano—con trescientos golpes que recibi- rás de la vara boleante. —Perdón, Cipriano, perdón—repuso el demonio—no me castigues: te lo ruego por cuanto por tí he hecho... Nada quiso oir: se apoderó de Lucifer amarrándole con una cadena hecha de cuer- nos de carnero virgen y una vez qne le tu- vo bien sujeto díjole—¡Ya estas en mi po- der traidor maldito! Procuraste robir mi
alma á Jesús que tanto sufrió por mí; pero Jesús me perdonó mis pecados y de- fraudó tus intenciones perversas y en cas- tigo voy á darte tres mil veces con mi vara ya que tú, solo tú, eres el causante de que yo haya podido ofender con mis obras & mi dulce Jesucristo. San Cipriano comenzó enseguida á casti- gar á Lucifer y por remate conjúrale para nunca pueda hacer pacto en lo sucesivo con persona alguna. Este es el mandato que desde entonces impide al demonio que nos aparezca, viéndose obligado á obe- decer porque así lo quiere Dios y todos sus santos. XIV Manara de preparar la vara boleante oca que se castiga al demonio Córtese nna vara de avellano del grueso suficiente para que puedan clavarse en ella sin hendirla, tres clavitos de un céntimo • tro de largo. Para preparar los tres clavos, se matará un camotillo virgen, valiéndose de un cu- chillo de acero. La cortante hoja se lleva- rá, después que muera el animal, á un he- va
rreto y le encargaréis que os haga Con ella los tres clavos que necesitáis, y los pon- dréis en fila en el centro de la vara, hun- diendo dos por un lado y el otro por el «puesto, de manera que se correspondan cabeza con punta así: Hecho esto, tendréis la vara dispuesta para castigar con ella al demonio. La faca ó cuchillo debe ponerse al fue- go de la forja sin limpiar la sangre que quedara en la hoja. En cuanto á las cade- nas para aprisionar al diablo, se harán de cuernos de carnero y mejor aún sirve para el caso un cordón del hábito de San lian- cisco que esté ya bendito, ó la estola con que un cura haya dicho misa diez y ocho veces por lo menos. XV Oración para conjurar á los demonios Esta oración se dice cuando se exorciza á una mujer que estuviere embarazada, en previsión de lo que pudieran producir en
- 17V — ella las grandes convulsiones. También es útil con relación á cualquier persona que padezca algún mal, para que las molestias del padecimiento cesen. En virtud del Santísimo Nombre de Je- sús, ordeno al demonio ó demonios que me causan (tal ó cual enfermedad, aflicción ó dolor), que nada más vuelvan á hacer y que desistan de sus propósitos, dejando los humores de cualquier sitio de mi cuerpo que perturben ó hayan perturbado, en su anterior tranquilidad y calma é igualmen- te libres las otras funciones que en salud perfecta me permitan servir á Dios. Y si el disturbio fueie movido por cualquier humor, fuese natural ó elemental, por el Santísimo Nombre de Jesús con profunda fe mando vuelva á mí la calma y el equili- brio de la vicia, de manera que desapare- ciendo estas molestias y dolores, pueda ser- vir mejor y alabar sin descanso y de todo corazón á mi Dios y Señor Jesucristo, á cuyo amor consagro mi vida, y de El quie- ro recibir salud y salvación porque es ei Redentor de la humana especie. V—Omnis, qui invocavit nomen Jesu. R—Hic tribulatione salvus erit.
Oración del Justo Juez Justo Juez de Nazareth Hijo de la Vir- gen María que en Bethelem fuisteis nacido entre las idolatrías, yo os pido por vuestro sexto día, que nunca se vea mi cuerpo, ni preso, ni herido, ni muerto ni en manos de la justicia, Pax Tecum, Pax Tecum, Pax Tecum. Cristo dijo á sus discípulos. Si mis enemigos vinieren á prenderme, tendrán ojos y no me verán, tendrán oidos y no me oirán, tendrán boca y no me ha- blarán; con las armas de San Jorge seré ar- mado; con la espada de Abraham me veré cubierto, con la leche de la Virgen estaré rociado, con la sangre de mi Sefior Jesucris- to seré bautizado; en el arca de Noe me veré puesto á buen recaudo, con las llaves de San Pedro estaré guardado donde nadie
me pueda ver, ni herir, ni matar, ni sacar sangre de mi cuerpo. También 03 pido, Se- flor por aquellos tres Cálices benditos, por aquellos tres sacerdotes revestidos, por aquellas tres Hostias consagradas que con- sagrasteis en el tercer día, desde las puer- tas de Bethelem hasta Jeruealém, que con placer y alegría sea yo igualmente guar- dado de noche como por el día, como guar- dado estuvo Jesucristo en el vientre de la Virgen María, Dios mediante, paz le guía. Dios te dé su compañía como se la dió á la Virgen María desde la casa banta de Bet- helem hasta Jerusalem. Dios es tu padre, la Virgen Santa María tu madre; con las armas de San Jorge se rás arir ado y con la espada de Santiago te verás guardado de ahora para siempre. Amen (1). , (1) Es curiosísima esta invocación, respecto de la cual el texto dice por nota: «Aunque no sea de San Cipriano, publicase por su gran eficacia y milagroso poder.» Observamos su rara extruc- tura, su ilógica é incongruente combinación de palabras, en las que se nota una arcáica caden- cia ó ritmo fonético, y tendremos una magnifica muestra de lo que son las fórmulas mágicas, que han de respetarse por los motivos ya expuestos
Nuevo Tratado de Cartomancia MEDIANTE EL CUAL FUÉDESE APEENDEE EL MANEJO DE LAS CASTAS, SIN EL AUXILIO DE SONÁMBULOS NI OTEA CLASE DE ADIVINA" DOEES. CiR^a siguiente explicación indica el va* l°r y significado de cada naipe; para aprovechar este medio, basta bara- jar bien las cartas é illas sacando una por una. en una nota anterior. Un detalle muy curioso de la transcrita fórmula, es el de invocar la suprema protección del prodigio teúrgico, no solo para combatir la desgracia en los malos pasos de la vida, ó para librar el cuerpo del golpe asestado por un enemigo, sino que también para no caer en manos de la justicia, la que, por lo visto, en todo tiempo es calamidad tan grande que hasta al milagro hay que acudir para verse libre de ella.
Oros Rey —Un hombre bueno se ocupa de tí. Caballo —Un hombre te traicionará si haces caso de sus palabras. Sota —Una amiga procurará hacerte algún daño; pero no lo con- seguirá. Nueve —Mala noticia que vendrá, no puede decirse cuándo. Ocho Siete As —Exito notable. —Mejoramiento de posición. —Buena noticia por el correo próximo. Bastos Rey —Hombre anciano y respetable que debe ser escuchado. Caballo —Joven de buena posición que ee casará con tigo. Sota —Intenciones de una mala len- gua que quiere perjudicarte, Nueve Ocho —Satisfacciones de familia. —Mala conducta, pasión vio- lenta. Siete As —Casamiento feliz. —Grave disguto que dura poco.
Espadas. Rey —Hombre de ley; negocios de Caballo Sota importancia. —Proceso y condena. —Mujer que te hará mncho daño. Nueve Ocho —Malas noticias. —Viajo y buen resultado en tus Siete As empresas. Exito en los negocios. —Enfermedad no peligrosa. Copas Rey —Hombre que quiere hacerte Caballo Sota feliz y lo conseguirá. —Persona que te ama. —Mujer buena que te prestará Nueve servicios. —Regaño de poca duración con Ocho Siete una amiga. —Pérdida de algún dinero. —Acontecimiento feliz é ines- As perado. —Anuncio de recibir canti- dades.
Combinación de Cartas De Rey y Sota Do Rey y Rey Do Roy y otros dos Los cuatro Reyes De sota y caballo De sota y sota Tres sotas Las cuatro De as y caballo De as con as Do as con otros dos Los cuatro ases —Casamiento. —Dos pretendientes de casamiento. —Triunfo completo. —Felicidad pasagera. —Traición. —Celos, rivalidad. — Amistad corta. -Maledicencia grande. —In certidumbre. —Amistad firme. — Felicidad progre- siva. —Felicidad completa. De caballo y caballa—Sospecha. Tres caballos Los cuatro De nueve con ocho Dos Nueves Tres » Los cuatro De Ocho con Siete De Ocho con Ocho —Perfidia, pereza. — Disgustos de toda clase. —Nuevos amores. —Terquedad. —Posición más venta- josa. —Regreso al país. —Cuestiones, desave- nencias. — Grave disgusto.
Tres Ochos Loa cuatro De siete con Rey Dos Sietes Tres Sietes Los cuatro De Seis con Sieto De Seis con Seis Tres Seis Los cuatro De Seis con Rey De Seis con Sota De Seis con Ocho De Seis y caballo —Inquietudes. —Aislamiento. —Mal humor. —Tardanza de dinero. —Militar que se va. —Esperanzas realiza- das. —Persona benévola. —Felicidad duradera. —Goces que llegan á la embriaguez. — Compañía agrada- ble. -^-Entrevista venta- josa. —Rival peco peligrosa. —Acontecimientos desgraciados. —Ventura efímera.
LIBRO SEGUNDO DE SAN CIPRIANO SI7MARIO lia cruz de San Bartolomé y de San Cipria- no.—Verdadero tesoro de Magia negra y blanca.—Secretos de hechicería para ha- cer bien y para hacer mal.—Manera de apresurar los casamientos, etc.

CAPITULO PRIMERO La cbuz db San Babtolomé y de San Cipriano. N1111 libro tan digno de estima como poco conocido aún entre las perso- ñas de innegable erudición, que se titula Vida y Milagros de San Babtolomé, hállase la manera de hacer la cruz de este Santo y el modo de servirse de ella. Las explicaciones que voy á dar res- pecto de ambas oosas, pueden merecer en- tero crédito, no sólo por estar sacadas de un libro lleno de mística unción, sino por estar bien probados sus efectos, según el testimo de individuos que conozco perso- nalmente. Manera de hacer la cruz Oorténse tres palos de madera de cedro, uno de ellos de mayor longitud que los otros dos, que han de servir para hacer los brazos de la cruz. Cubránse loe tres con romero y ruda y se
pondrá en cada uno do los dos más cortos, por arriba y por debajo del de mayor lon- gitud, un poco ciprés. Déjese todo por espacio de tres días metido en agua bendita y cuando el reloj dé las doce campanadas de la media noche del tercero, se retirará la cruz del agua di- ciendo lo siguiente: Cruz de San Bartolomé, que la virtud del agua en que estuviste y de la planta y ma- dera que te forman me libre de las tenta- ciones del espíritu del mal y traiga sobre mi la gracia de que gozan los bien aventu- rados. En nombre del Padre del Hijo del Espíritu Santo. Amen. Estas palabras deben decirse muy que- damente y se repetirán cuatro veces. Modo de usar la Croa. Debe llevarse guardada en una bolsa bendita, hecha de seda negra y provista de ' un cordón para suspenderla del cuello, que se prepara con seda negra de coser. El po- seedor de la cruz, nunca se olvidará de te • nerla sobre sí; pero de modo que no pue- da verse, y es necesario que le oculte en tocia ocasión, tanto como le fuere posible. Cuando tema ó sospeche influencia de mal
de ojo, que provenga de cualquier persóne, debe esperar tranquilo la hora de retirarse al lecho y entonces, besando la cruz tres veces ha de recitar la oración copiada más arriba. Cuando se levante por la mañana, le dará otros tres besos y acto seguido, re* zará un Padre Nuestro y un Ave Muía (1) (1) En algunas aldeas de Galicia, Asturias y la Montaña Santanderina, acostumbráse á poner sobre el pecho, pendiente del cuello, debajo de la camisa, una estampa en tela de San Bartolomé, que tiene en el dorso trazada una cruz de dobles brazos. Mucho tiempo hemos guardado como cu- riosidad poco divulgada, un escapulario (ignora- mos su procedencia), que tenia la imagen de San Bartolomé y por el otro lado la de San Cipriano y en el pedazo de tela negra que correspondería & la espalda de quien lo pusiera sobre si, vetase una cruz sencilla encarnada y azul, hecha con dos pedacitos de paño de dichos colores.
SECBETOS DE MAGIA BLANOA Y NEGE A Durante los treinta años que San Cipria- no fué siervo del demonio, adquirió justo renombre de mágico peritísimo, lo mismo para el bien qae para el mal. Después de conocei; lo que sabían de estas cosas lo hombres de su época, el pacto que hizo con el demonio hízole dueño de secretos con los cuales conseguía dar satisfacción á sus gustos, y alegrábase mucho Satanás, pues de tal suerte su víctima iba amonto- nando pecados que aseguraban irremedia- blemente al gran Hechicero, las eternas penas infernales. Dios en su alta sabiduría dispuso los su- cesos de modo no previsto por Lucifer.. Cipriano se arrepintió y de servidor humil- de convirtióse en despótico dueño del dia- blo. Así pudo salvarse un alma gloriosa y dejaron de ser infernal misterio los secre- tos mágicos de San Cipriano que van á con- tinuación.
I Gran rtií¿'ic?, de las habas Hay que matar un gato negro que se en- terrará en sitio próximo á vuestra vivien- da (y si fuera en el campo mejor) después de haberle puesto un haba en cada ojo, pre- viamente vaciado, otras dos dentro de las orejas y otra debajo de la cola, metida en el ano* Dispuesto todo de la dicha forma, se regará la tierra por la noche al dar las doce, empleando para ello poca agua y cuando las semillas hayan germinado, se Vigilarán los brotes hasta que adquieran un desarrollo perfecto y lleguen á dar fro- to. Entonces se cortarán las matas por el pie, se recogerán las habas se pondrán á secar y se guardarán para hacer luego má- gico uso de ellas. Llegado el momento que os convenga dar invisibilidad á vuestra persona, meteréis cada vez un haba en la boca y aprovechan- do así su poder maravilloso, podréis entrar en todas partes sin que nadie os vea, ni os puede poner por consiguiente el menor im- pedimento.
La eficacia de las habas hace innecesario el pacto con el demonio á que acuden las brajas para poseer la facultad de hacerse invisibles. Advertencia á los que intentan hacer esta magia. Es frecuente cuando se va por la noche & regar las habas, que aparezcan en el lu- gar muchos fantasmas con el fin de asusta- ros y haceros desistir de vuestro propósito. Fácil es de adivinar el motivo. Consiste en que el diablo tiene envidia de quien obten- ga esta magia, sin acudir lo primero á en- tregarse al diablo en cuerpo y alma, como hacen las brujas á quienes suele llamarse mujeres de poder. Mas no os dejéis atemorizar, que esas apariciones no pueden haceros ningún da- ño y para ello basta que á su vista hagáis la señal de la cruz, y recéis el credo.
n Magia del hueso de la cabeza de un gato negro. Haréis hervir en el agua que contenga un puchero, de capacidad suficiente, unas ramas de vid y de sauce, v cuando el líqui- do vaya á entrar en ebullición, meteréis dentro un gato vivo, al que dejaréis cocer hasta que sus carnes se desprendan de los huesos, los que luego se han de tomar re- cibiéndolos en un trozo de tela de lino para ponerlos delante de un espejo. Mirando á vuestra imagen iréis metiendo en la boca uno por uno, que retendréis cogidos entre los dietes y cuanndo veáis que el reflejo se borra de la luna, aquel es el hueso que tiene la virtud mágica. Le guardaréis con sumo cuidado y cuando os sea preciso en- trar en alguna parte sin que nadie pueda veros, llegando al sitio tan pronto como lo queráis por muy lejos que esté, colocad el hueso entre los dientes y decid:—Quiero estar ya invisible en tal parte por el poder de la magia negra y no diabólica.
III Otra magia de gato negro. Cuando un gato negro estuviere carnal- mente unido con una gata del mismo color, cogeréis una tijera y cortaréis un mechón de pelos de ambos animales. Reuniréis lúe* go los dos mechones formando uno solo, con el que juntaréis un poco de romero del norte para quemar todo, hecho lo cual, se recoge cuidadosamente la ceniza y se intro- duce en un fraseo de vidrio donde echaréis una’ gotas de espíritu de sal amoniaco, y conviene aplicar bien el tapón para que no se evapore el líquido. Dispuestas las cosas de tal manera, reten- dréis el frasco en la diestra mano, mientras decís las siguientes palabras—Ceniza, qne con mis propias manos, fuiste quemada y que con una tijera de acero, fuiste del gato y de la gata cortada; toda persona á quien te diere á oler quede encantada. Esto por el poder de Dios y de María Santísima, su madre. Y si Dios dejare de ser Dios y esto me faltare, tu te verás trastornado ó muerto, mutilado ó tuerto.
Una vez cumplidos los copiados requisi- tos, reconcentraréis en el frasco, toda la mágica energía de la voluntad, de modo que quede saturado de vuestras intenciones, para que cuando llegue la ocasión y déis á oler su contenido á cualquier muchacha, valién- doos de un pretexto conducente, os quede sujeta por encantamiento y de tal modo que haréis cuanto os acomode y no existirá manera de que deje de amaros locamente* IV Otra magia de gato negro para causar daños Si quisieres vengarte de un enemigo sin que él pueda conocer de donde ni como procede tu venganza, harás lo siguiente: Atarás las patas delanteras y las traseras de un gato negro, (que no tenga un sólo pelo blanco) con una cuerda de esparto. Llevarás el gato amarrado al bosque ó en- crucijada, donde estés seguro de no hallar Alma, viviente y llegado al sitio dirás: —Yo (di tu nombre) de parte de Dios omnipotente, mando que aparezca el demo*
nio so pena de incurrir en los castigos de su desobediencia á los mandatos superiores. Yo, por el poder de la magia negra; no dia* bólica, te ordeno, demonio, ya fueres Lu» cifer, Satanás y Barrabás, que te introduz- cas en el cuerpo de (dígase quién sea la persona designada) á quien deseo hacer mal y asi mismo, te conmino en nombre de Dios poderoso á que no abandones aquel cuerpo mientras yo no te autorice, y que allí dentro hagas por mi cuenta y servicio (dígase lo que se quiera que haga él demo- nio.) ¡Oh gran Lucifer! Emperador de las huestes infernales; yo te cojo, te detengo y te amarro en el cuer- po de (fulano) lo mismo que tengo prisione- ro y á mi voluntad el gato negro, y al efecto de recompensarte, te lo daré en este sitio cuando vea que has cumplido mis Ór- denes- Advertencia Después de que la descrita magia haya tenido éxito, has de volver al lugar donde evocaste la ayuda del diablo y diciendo tres veces—Lucifer, Lucifer aquí tienes lo que te prometí—soltarás la ofrecida presa.
V Otra magia de gato negro para obtener dos diablillos • Mataréis un gato negro, le sacaréis los ojos y meteréis cada uno en un huevo que sea puesto por una misma gallina negra. Preparados los huevos les enterraréis en un montón de estiércol de caballo, y no otro, sie ido nesesario que el estiércol esté bien caliente mientras dure la generación de los diablillos. San Cipriano aconseja qne debe de visi- tarse el sitio todos los días durante un mes, que es lo que tardará en realizarse el pro- digio y que en cada visita han decirse las palabras puestas á continuación: Palabras que se dirán frente al estiércol donde se generan los diablillos «|Oh grande Lucifer 1 Yo te entrego estos dos ojos de un gato negro, para que tú, mi gran amigo Lucifer, me seas favorable en la súplica que te haga. Mis amigos Sa- tanás y Barrabás, en vosotros confío y
en la magia negra para que pongáis en ella todo vuestro poder, eficacia y astucias con que os dotó Jesucristo, y os entrego estos dos ojos de gato negro, para que de ellos názcan dos diablos que me' habrán de acompañar eternamente. Mi magia negra, yo te entrego á María Pandilla á toda su familia y á todos los diablos del infierno mancos, ciegos y tullidos y á todo cuanto fuere infernal, para que de aquí nazcan dos diablillos que me facilitan dinero, porque quiero dinero por el poder de Lucifer, mi amigo y compañero de ahora en adelante.» ¡Si hacéis lo que queda dicho, al cabo de un mes día más, día menos, nacerán dos diablejos que tendrán la figura de dos la* gartijas. Guando hayan nacido los mete- réis dentro de un canuto de marfil ó de boj y les daréis, para que coman, limaduras de hierro ó de acere. Siendo dueño de estos dos seres inferna- les podréis conseguir cnanto queráis y si, por ejemplo deseáis dinero, bastará que abriendo el canuto digáis—Quiero dinero en seguida—é inmediatamente lo tendréis con la sola condición de que no se haga con él limosna á los pobres, ni se le invier- ta en decir misas, por ser dinero proceden- te del demonio-
Lector ó lectora, no es posible que se des- criban en esta segunda parte del libro Mag- no de San Cipriano todas las cosas aconte- cidas á dicho Santo, ni sus numerosos arbi- trios mágicos, so pena de escribir un enor- me tomo que no todos podrían adquirir por lo mucho que necesariamente habría de costar. Nos limitaremos pues, á las magias más usadas por San Cipriano en sus tiempos de hechicero y bien se comprende todo el partido que podrá obtener de sus poderes la persona que posea el muy mara- villoso de la Magia. VI Manera ele conseguir un diablillo haciendo pacto con el demonio Tómese un pergamino virgen y escribiréis en él vuestro compromiso usando en vez de tinta un poco de vuestra propia sangre* El documento estará redactado en esta forma: Yo, con la propia sangre sacada de las venas de mi dedo mediano, me obligo á Lu- cifer, emperador del infierno, para que me conceda cuanto deseo en esta vida, y si fal- tare al compromiso que conmigo contrae
en tal momento, dejaré de pertenecerle— Fulano. Después pegaréis el pergamino escrito á un huevo, puesto por una gallina negra que haya sido cubierta por un gallo del mismo color y se ha de escribir en la cis- cara del huevo lo mismo que se dice en la hoja de pergamino. En seguida habriréis un agujerito en el huevo por el que haréis penetrar una gota de sangre de vuestro de- do mediano de la mano derecha y luego la envolveréis en algodón en rama, para po- nerlo dentro de un montón de estiércol ó debajo de una gallina negra. Nacerá un diablillo que ha de guardarse en una caja de plata, con limaduras del mismo metal y todos los sábados meteréis dentro del ca- joncillo vuestro dedo mediano para que se alimente el infernal engendro que allí guar- dáis. Con semejante procedimiento, tendréis todo cuanto queráis, fuere lo que fuere, sin otro trabajo que el de pedirlo y en el acto os veréis complacidos. Pero respecto de dichas prácticas dice San Cipriano en el Capítulo XLV de su santa obra.—Todo hijo de Dios que haga entrega de su alma al demonio, en el propio instante será maldito por el que le creó y
le dió el ser, por Nuestro Señor Jesu- cristo. Conviene advertir que no tratamos de las copiadas recetas diabólicas con el pró- pósito de que el lector las practique, sino porque creemos que es útil saber lo bueno y lo malo con el objeto de quien siga un equivocado sendero, sepa reconocer su error y enmendarse á tiempo. Por tales razones esperamos que se nos agradecerá la intención que nos mueve al hablar de estas cosas y de todos modos confiamos en que Dios que vé nuestros buenos deseos bendecirá nuestro trabajo. * Magia que se practica con dos muñecos para ligar á una persona Prepárese un muñeco remedo de varón y otro de hembra hechos de tela de lino ó de algodón. Pónganse abrazados estrecha- mente el uno al otro y después, con la su- ficiente cantidad de bramante se les recu- bre, dando apretadas vueltas de cuerda, mientras se diga lo siguiente, sin olvidarse de figurar por uno ú otro muñeco, la per- sona que haya de ser hechizada. «Yo te aprisiono y enlazo en nombre de
Nuestro Señor Jesucristo, Padre Hijo y Es- píritu Santo, para que por acción de este santo poder, no puedas comer ni beber, ni estar en parte alguna del mnndo, sin que estuvieres junto á mi (fulano). Yo (dígase el nombre) aquí te prendo y sugeto, asi co- mo sugetaron á Nuestro Señor Jesucristo al madero de la cruz; y el reposo que ten- drás en cuanto de mí te desvíes, será el qne tienen las almas del purgatorio en cu- yo fuego penan incesantemente por los pe- cados cometidos en el mundo, el que tiene el viento en el aire, el que tienen las ondas en el mar siempre en continuo movimien- to, con la marea que sube y baja, el que tiene el sol que se levanta en la sierra y va á ponerse en el mar. Ese es el descanso que te doy en tanto que hacia mi no vengas con todo tu corazón, cuerpo, alma y vida: y por la sacra obligación de la obediencia á los mandatos superiores, quedas preso y amarrado á mi, como amarrados quedan el uno al otro estos muñecos.» Tales palabras habrán de ser recitadas nueve veces á la hora del mediodía, después de rezar la oración de las horas propicias (que figura en la primera parte de este li- bro Capitulo II).
VIII Magia ¿le la simiente de helécho y propieda des de dicha simiente Véase como se ha de proceder para esta magia. La noche de San Jnan al dar el reloj las primeras campanadas de las doce, coloca* réis una toballa ó trozo de tela de lino blanco, debajo de nna mata de helécho ele- gida de antemano, y sobre la que habréis hechado la bendición en nombre del Pa- dre del Hijo y del Espíritu Santo al propio tiempo que trazaréis en torno de ella un círculo, para que el demonio no pueda en- trar por ninguna parte. Con las personas que acudan á la cere- monia, os pondréis dentro del círculo sobre el trozo de tela blanca y recitaréis en voz alta la letanía de los Santos (que está, en la tercera parte en el capítulo dedicado al desencantamiento de tesoros) para que el infierno cese en sus asaltas y temerosas ma- nifestaciones, que seguramente sobreven- drán para sembrar el terror entre los asis- tentes, buscando que estas desistan de su
empresa. Terminada la letanía se procede- rá al reparto de las simientes, procurando que su distribución no suscite querellas y disgustos que, sin la menor duda, quita- rían á todas su virtud. Palabras que todos deben decir mirando con fijeza á sus simientes «Simiente de helécho que la noche de San Juan fuiste cogida; á la hora de las doce en punto fuiste obtenida y caíste den- tro de un talismán, el círculo trazado, por cuya virtud debes servirme para toda cla- se de encatamientos. Y así como Dios es el centro divino de Jesús y Jesús el centro humano de San Juan, hacia quien propen- día, así toda persona que toques sea encan- tada, de modo que yo sea el centro y obje- to de todas sus ideas y emociones. Todo ello se verá cumplido por el poder de Dios omnipotente, por quien yo (dígase el “nombre) te cito y emplazo para que no me faltes por la sangre que ha derrama- do Nuestro Señor Jesucristo, y por el po. der y virtud de María Santísima, que con- migo sea y con todos vosotros. Amén.» Finalizada la invocación se rezará el ere
do haciendo cruces sobre las simientes y otra después al terminar la oración. Des* pués hay que pasar las semillas por una pila de agua bendita para que tengan todas sus virtudes y efioaccias. Se las guardará en un frasquito que quede bien tapado. explicación de las virtudes y maravillas de que están dotadas las simientes de helécho. 1 .a Toda persona que tuviere la simien* te, si toca con ella á alguien estando ani- mada de mala intención, peca mortalmente porque intenta servirse de un poder consa- grado en perjuicio del prójimo y de igual manera no puede emplearse para tocar á mujer soltera ó casada con ánimo de arras- trarla á lugar donde satisfaga las carnales pasiones del hombre poseedor de la semi- lla de helécho. 2 .a Incurre en la pena de excomunión quien tocare con la semilla á persona para que esta se vea paralizada en el desarrollo de sus asuntos ó particulares empresas. 3 .a La simiente tiene virtud contra el el espíritu maligno que se haya apoderado de una persona que nos sea simpática ó querida y bastará tocarla con ella pensan-
do con fé en el poder de Nuestro Señor Je- sucristo. 4 .a Tocando con la simiente animado de dicha fe á nn individuo enfermo, este sanará sea cual fuere la dolencia qne le atormentare. 5 .a Tiene eficacia para defendernos de las asechanzas del enemigo común de los hombres y para volvernos al buen camino y verdadero conocimiento. 6 .a Posee poder secreto que actúa de modo que evidenciarla el siguiente caso. Suponiendo que una joven simpatiza con determinada persona, pero no con ninguno de nosotros, es muy fácil conseguir que se inclina hacia quien posea la semilla. Bas- tará que estando de conversación con ella se le toque con tres granos de la simiente de helécho y desde aquel instante queda- rá completamente hechizada. 7 .a Cuando queráis que alguien os siga, no tenéis más que tocarle con la semilla y marchará detras de vosotros hasta el final del mundo y si luego deseáis que os deje volvedla á tocar en igual forma. 8 .a Son tantas las demás propiedades de la semilla de helécho que solo os las podrá enumerar la persona que la posea, por qne enconclución decimos que bsta maravillo-
SA SnOBNTK ENUIEBBA MEDIOS DI conbmutb IODO CUANTO AMBICIONE SU PO8EEDOB. IX Magia del trébol de cuatro hojas El trébol de cuatro hojas tiene idénticas virtudes que las simientes de helécho, lo que excusa de entiar en repetidas explica- ciones, en la seguridad de que quedan bien informados, con esta advertencia cuantos basquen las virtudes mágicas del trébol. Sin embargo, esto no exime de decir que para obtenerla se ha de buscar á la media- noche de la de San Juan, una ramita de la citada clase ó sea que tenga cuatro hojas. Una vez hallada se trazará en su rededor el círculo mágico, dejándola allí hasta que luzca el nu?vo día. Cuando las campanas toquen á Santísima Trinidad se volverá al círculo para rezar el credo haciendo cruces mientias tanto con la mano sobre la rama de trébol y luego hay que decir esta.
Oración Yo, criatura del Señor que se redimió con la Santísima Sangre derramada por Jesu- cristo en la cruz para librarnos de las fu- rias de Satán, pongo vivísima confianza en los edificantes poderes de Nuestro Señor Jesucristo. Ordeno al demonio que se reti- re de este lugar y quede preso y sujeto en el mar congelado, no perpetuamente, sino en tanto que yo cojo este trébol de manera que tan pronto como esté en mi poder des- ligado quedarás, Lucifer. Cúmplase como digo por el poder y virtud de Nuestro Se- ñor Jesucristo. Amén. Advertencia Si al mandar que el demonio quede pre- so en el mar congelado os apareciese dicien- do—Criatura viviente, hijo de Dios, te rue- go que no me aprisiones y manifiéstame! o que deseas en cambio—Responderéis ens a - guida—No te aproximes Satanás á más de diez pasos de distancia y márchate. momento.—Tened por seguró que obede- ciéndoos, el diablo se retirará y luego po- dréis exigirle lo que se os antoje, pues todo
lo hará á condición de no verse aprisiona- do. Cuando le manifestéis vuestros deseos es necesario no olvidarse de que jure cum- plir lo prometido: sino os engañará como padre que es de toda mentira. Pero si os hiciere juramento ya no le es posible fal- tar á lo prometido, porque Dios entonces se opone á que engañe al ser bautizado y redimido con su Santísima Sangre. Ejecutadas todas las cosas del modo des- crito, tendréis en vuestro poder el trébol que os permite conseguir lo que fuere de vuestro mayor gusto, según está escrito por San Cipriano en el Capitulo CXLV de su obra. X Magia que se ejecuta con dos muñecos, para causar daños á cualquier persona - Hay que fijarse bien en lo que sigue para que la magia resulte bien hecha. Fabricaréis dos figurillas para que re- presente la una la persona objeto del he- chizo y la otra, á la que va á hechizar á la primera. Cuando estuvieren listas, se unirán am- bos en estrecho abrazo y se les atará por el
pescuezo con una vuelta de cordel, como para ahorcarlos. Hecho así les hundiréis cinco clavos distribuidos de la siguiente forma. 1 .® En la cabeza atravesando la de am- bas, 2 .° En el pecho en iguales "condiciones. 3 .° En el vientre que pase de un lado al otro. 4 .° En las piernas tr spasadas de idén- tica manera. 5 .® En los pies de semejante forma. Con ello se consigue que la persona he- chizada experimente los mismos dolores que si los clavos desgarrarán sus carnes en los señalados sitios. Es indispensable llenar la condición de que al clavar estos clavos, se han de hacer las correspondientes invocaciones que á continuación van: Para el primer clavo—Fulano (ó fulana) te clavo, amarro y traspaso tu cuerpo tal como traspaso, amarro y clavo ésta, tu imagen. Para el 2.®—Fulano (ó. fulana) yo (dígase el nombre) te juro bajo el poder de Sata- nás que de hoy en lo sucesivo no has de disfrutar de una sola hora de salud. Para el 3.°—Fulano (ó fulana: yo (díga-
se el nombre) te juro bajo el poder mágico del odio que de hoy en lo sucesivo no has de tener una sola hora de sosiego. Para el 4.°—Fulano (ó tulana): yo (díga- se el nombre) te juro por el poder de María Pandillas que de hoy en lo sucesivo serás segura presa de toda especie de hechizo. Para el 5.®—Fulano (ó fulana): yo (dígase el nombre) te cojo y amarro de los pies á la cabeza por la virtud de la magia de he- chicería. Practicadas las cosas de tal manera, la persona maleficiada ya no tendrá ni un sólo instante de salud y tranquilidad. Pero que no os asuste este secreto, lecto* res, porque Dios puso junta á la enferme- dad el remedio y si ha dado al hombre po- der y sabiduría para practicar hechizos, también le da el procedimiento que com- bate cualquier obra de maleficio, según lo que queda expuesto en la primera parte, á propósito de los medios que sirven para deshacer cualquiera especie de hechizos. Observación, Para que no os quede duda de la eficacia que posee el maleficio de los dos muñecos,
conviene fijar la atención en lo que voy á decir. Son necesarias dos figurillas, que se jun- tan en un abrazo, tanto respecto de una como de la otra persona representada, por- que así se axpresa la firme idea de que el maleficiador, retiene, enlaza y estrecha al malefiado para atravesarle, destrozan- do su cuerpo con los clavos, que habrán de producirle tormentos incesantes y la muerte. XI Magia del perro negro y sus propiedades El perro negro posee gran fuerza mági- ca; eso dice San Cipriano en el Capítulo CXLV. Muchos aseguran que la obra má- gica se realiza por el poder de las invoca- ciones; pero es falso, porque no hay magia que se produzca solamente por la virtud de determinadas frases, aunque es cierto que sin el concurso de la palabra no puede lle- garse al fin deseado, y puede asegurarse en resumen, que ni las palabras sirven sin el auxilio de procederes y cosas dotados de fuerza mágica, ni estos procederes y cosas aprovechan sin el apoyo de las palabras.
Véase la primera magia que se hace con un perro negro, Principio por los ojos. Cuando tengáis un can negro muerto, sacadle el ojo derecho sin estropearlo, Le colocaréis dentro de una cajita que se guarde en el bolsillo y si cuando paséis junto á otro perro que esté vivo, cogéis la caja y se la enseñáis, el perro os seguirá á donde quiera que íaeréis, quie- ra ó no su amo- Si deseáis qae os abandone no tenéis más que hacerle señal por tres veces con la caja. XII Segunda magia que puede hacer con el pe- rro negro. Se obtiene con este animal una de las obras de hechicería más poderosas, según afirma San Cipriano en el capítulo CCL página 12. Procédese del siguiente modo: Córtese los pelillos de los parpádos de un perro negro, las uñas y un mechón de pelo de la cola, junténse las tres cosas y queménse en unión de un poco de romero del Norte. Se recogerá la ceniza en un iras- co de vidrio que se ha de tapar bien con un
tapón de corcho, dejándola allí quieta por espacio de nueve días, al cabo de los anales queda preparado el maleficio. Manera de usarlo Supongo que una persona, hombre ó mu - jer, desea con buena ó mala intención ser amada de otra de quien nada pudo obtener por los medios naturales. Fácilmente po- drá lograr su propósito. Para ello basta que incorpore una peque- fia cantidad de la susbtancia maleficiente al tabaco (ha de ser fuerte) conque haga el cigarrillo que fume estando junto á la mu- jer deseada y en el transcurso de la con- versación le lanzará tres bocanadas de hu mo si no bastan tres, repetirá hasta cinco, siente, nueve, ó más veces, cuidando que sea siempre número impar. Si la que hace el hechizo, fuese mujer y por lo tanto, no pudiera usar el cigarrillo, procederá de esta otra manera: Proveáse de cualquier objeto ó cosa de tda, papel, etc., que sea del constante uso del hombre designado y guarde bien envuelto en lo que fuere, por ejemplo, un pañuelo, que no esté sin usar, la ceniza de que se ha hablado. Luego se atará con un
hilo de seda de color verde, diciendo mien* tras se hace la atadura: —Fulano; yo te aprisiono y amarro con las cadenas de San Pedro v San Pablo, para que no goces de tranquilidad ni sosiego, en parte ninguna del mundo, en tanto qne yo no vea satisfecho en tí mi deseo, y que ¿ mi vengas como el acero atrae el imán, todo por virtud de la estricta obediencia & los mandatos Superiores. Dichas estas palabras nueve veces, que* da el hombre hechizado, pero no obstante, si el hechizo no tuviere eficacia bastan te para que el hechicero ó hechicera vea logradas sus intenciones, no os sorpren* da ni perdáis la confianza en el medio em* pleado, que muchas veces no resultan las cosas por no haberlas acometido con la gran fe que muchos requieren y conviene tener por sabida, que algunas personas con- siguen ser invulnerables, por el efecto de alguna oración que diariamente rezan al acostarse y al’dejar la cama. *
ADICIÓN En todo lo anteriormente copiado, así como en otras muchas magias que vienen á continuación, no puede hallarse á prime- ra vista el aspecto que le concede impor- tancia exotérica, pues en efecto, nos hablan de cosas tan imposibles, como faltas de mé- rito experimental. Sin embargo, las tradi- ciones las perpetúan hasta el punto de que muy pocos serían los grimorios de distintas épocas á que el lector podría acudir, donde no hallara esas mismas fórmulas, expresa- das con las mismas palabras casi, en todos ellos. Desde este punto de vista constitu- yen, pues, un documento de las enseñanzas mágicas tradicionales, que tiene un valor de autenticidad, digno de atención. La crítica profana, frente & la dificultad de extraer de su contenido algo cierto, aprovecha con gusto la ocasión de arrojar- las] despreciativamente, haciendo muecas de desdén para los tiempos pasados, que las recogieron dándoles mágica importan- cia y para las gentes que aun hoy las mi- ran con cierto respeto. El iniciado, no pue- de desecharlas por dos razones, esotérica
la ana y exotérica la otra. Desde el primer punto de vista, en toda fórmala de grimo- rio por disparatada que parezca, sabe que existe un jondo de verdad más ó menos des- naturalizado y pone su empeño en bas- car ese fondo que sirve de base á cualquier superstición; el procedimiento no tiene nada de ilógico. Hemos visto por ejemplo que según una famosa receta del San Ci- priano, cierto hueso de la cabeza de un gato negro hace invisible á quien lo ponga entre los dientes; es un hecho comprobable que otros muchos grimorios incluyen la di- cha manera de proceder y es al propio tiempo un hecho indiscutible, que en toda ocasión y logar cualquiera pudo conven- cerse por mucha que fuera su buena fe, de que ni el hueso ni otros talismánicos obje- tos que se recomiendan, determinan el im- posible don de la invieibilidad por puro efecto de magia. ¿Cómo, pues habría de perpetuarse tan insostenible superstición? ¿Cómo pudo pasar de unas á otras ¿pocas una fórmula que al primer ensayo demues- tra su inútilidad? Solamente de un modo y es el de que posea un Jondo, una base cons- tituida por determinado hecho, cuya exis- tencia y positiva manera de ser esta escon- dida entre los espesos velos de interpreta-
c iones paramente supersticiosas, cosaque podría ocasionar algunos ejemplos de éxito, sobre los que descansaría entonces la razón de permanencia de la aludida fórmula de grimorio. Apliquemos esta manera de estudiar al caso propuesto, observamos en primer lu- gar que la formula pide que el individuo se ponga delante de un espejo mirando su imagen mientras lleve á la boca los huesos uno por uno y conocedores como somos de las maravillas de la autosugestión y de la autohipnotizaoión, poco trabajo nos cos- tará percatarnos de que el individuo se autohipnotiza por uno de los medios (el del espejo) más directos y eficaces. Si la perso- na carece de impresionabilidad hipnótica, la experiencia será una de las tantas que no dan resultado; pero si es sensible á sus pro pías irradiaciones de la mirada devueltas por reflexión, no tardará en caer en el es- tado fascinatorio y aun el .le sueño com- pleto; observemos también que los fascina- dos no oreen hallarse dormidos, asi es que cuando se les pregunta si duermen contes- tan decididamente que nó, y que en dicha fase del sueño, la autosugestión se desarro- llará intensísima, haciendo que el indivi- d«j vea desaparecer su imagen reflejada.
Hasta aquí, como vemos, el hecho es na- tural y puramente hipnótico, pero tiene una segunda parte que corresponde al te- rreno de las experimentaciones mágicas. Todo estado de desequilibrio nervioso, ofrece ocasión para que el cuerpo astral se proyecte fuera del organismo en condi- ciones de producir algunos fenómenos per- fectamente comprobados ya, entre los que figura el de la visión á distancia ó doble vis- ta. Pues bien; la fascinación á que nos he- mo* referido en nuestro ejemplo es motivo y suficiente causa de la proyección del as- tral y de que el individuo se vea transpor- tado á lugares, donde naturalmente resul- tará invisible, podiendo darse exacta cuen- ta de lo que en ellos ocurra. Y he aquí cómo ha podido persistir la famosa receta del hueso de un gato negro originando fe- nómenos de fascinación hipnótica y de pro- yección astral, que se han atribuido á in- fluencias de una magia supersticiosa, bien distinta sin duda, de la verdadera, es decir de la profesada por los iniciados del ocul- timos. Pero el Libro Magno, menciona deter- minados recursos para dañar á las personas ó para captarse su voluntad mágicamente que pertenecen al modo de proceder en los
embrujamientos y aquí como la tradición popular está más cerca de los hechos de lo que la gente despreocupada imagina. Un grimorio del cual hemos publicado no hace mucho la primera edición española comen- tada, se ocupa del asunto en forma que nos parece merecedora de ser reproducida; dice así: MANERA DE PRACTICAR LOS EMBRUJAMIENTOS «Cuando oigas hablar de brujas y de sus artes maleficiadoras, te aconsejo, lector, que no prestes ningún crédito desde el pri- mer momento; pero en confianza te adver- tiré, que si la mayoría de los embrujadores no han sido ni son otra cosa que charlata- nes, pillos redomados ó locos de remate, no hay que reirse de los embrujamientos en cuanto á su posibilidad, y tanto es así, que sinceramente te deseo que no te veas jamás amenazado por la acción de un maleficio. No todos los embrujamientos tienen por objeto causar un daño; alganos se encami- nan á alcanzai mágicas curaciones de re- beldes dolencias y otros á captar para de- terminada persona el afecto de otra. Sin embargo, válese de ellos el brujo, casi
siempre para producir dallos en tu perso- na ó en tu hacienda y para ello se vale de diferentes medios que no te describiré de- talladamente, creyendo suficiente que te hable del más comunmente empleado y oreido de más seguros efectos. Me refiero al embrujamiento verificado valiéndose de la figura de cera. Vas á ver lo que enseña á este propósito el gran sabio Paracelso, que posee toda la ciencia de los magos que han existido des- de la más remota antigüedad. «Ya sabéis que según la voluntad de un espíritu en lucha con otro espíritu, si se cobre de tierra y de piedras una figura de cera hecha á imagen de cualquier hombre, éste comienza á estar inquieto y atormen- tado en el lugar donde fueron amontona- das las piedras y no descansa hasta tanto que no se desentierre la figura en cuestión. Advertid que si se le rompe una pierna á la imagen, el hombre siente los dolorosos efectos de la fractura, e Igual sucede con las picaduras y otras heridas que se hagan en la cera de la figurilla... Sí se pinta en la pared una figura que esté trazada á se- mejanza de determinada persona, tened por seguro, que todos los golpes y heridas que se hagan en la figura pintada serán
recibidas por la indicada persona. «(De entesipiritum.—Caps. VII y IX). Un campesino de Bretaña llamo Juan el Rojo, que pereció en la hoguera en 1314 declaró á sus Jueces, que efectivamente, se valía de figuras de cera p <ra hacer morir á la persona que le designasen de la si- guiente manera: Procurábase cera virgen, á la que incorporaba partículas de hostia consagrada y algunas gotas de Santos óleos; en una noche de martes ó viernes que no hubiese luna y en lugar lejano de poblado, esperaba á que dieran las doce para invocar á las potencias infernales, en tanto que modelaba la figura, pensando fijamente en la persona designada; le aña- día pelos, raeduras de uñas, ote., provi- nentes de la misma y le vestía con pedazos de telas nuevas sin lavar ni limpiar, de la indicada procedencia. Preparado de tal manera el maleficio, lo guardaba hasta el próximo martes ó viernes, en cuya noche le llevaba á lugar sagrado, cogía en ¿1 agua bendita y con ella le bautizaba, poniéndo- le el nombre de la víctima, y así todo dis- puesto, entregaba la figura á la persona que se la hubiese encargado, para que ella, ó la fundiese á fuego lonto cuando quisiera, invocando al demonio y formulando sus
más vehementes deseos de ver muerto en- tre mil torturas á su enemigo, ó le tirase á una sepultara recién abierta, con igual acompañamiento de invocaciones inferna- les y maldiciones, todo lo cual habría de dar por resultado la muerte de la víctima sin remedio ordinario que bastara á impe- dirlo. El único que existe, según enseñan los bien enterados de estas cosas, es el desem- bruj amiento. Para verificarlo, si se conoce el lugar donde está guardada ó enterrada la figura, se irá por ella y el propio malefi- ciado la arrojará al fuego. Si no se conoce ni al embrujador ni la clase, logar y mo- mento del maleficio, conviene acudir á las oraciones y prácticas religiosas desembru- jadoras, y visitar lugares sagrados, iglesias y capillas, que de antiguo tienen bien sen- tada fama, contra los invisibles ataques de toda especie de embrujamientos. Repito, lector, que no debes prestar cré- dito alguno al poder malhechor, de que mu- chas personas hacen gala, unas veces para aprovechar el miedo que las gentes tienen á los brujes, sobre todo en lugares y aldeas, en beneficio de su bolsillo, y otras por puro espíritu de farsantería y deseo de distin- guirse de cualquier manera, aún á riesgo
de caer bajo la severa mano de los jaeces, cuando menos lo esperaran; pero no olvides, que el embrujamiento es posible, que el rencor es su más poderoso acicate y que en este terreno, las persecuciones del odio de una mujer, son más temibles que los más infernales maleficios debidos á la pe* ricia del mago goético.» Véase ahora nuestro comentario. «La fe en la posibilidad del embruja- miento es antiquísima y universal. En los rituales del Egipto, referentes á creen- cias mantenidas por aquella remota y po- derosísima civilización, mencionan el he- cho, y no á título de cosa nueva y discuti- ble; lo mismo podemos ver en los viejos textos de la India védica; y en una tablilla procedente de la Biblioteca real de Nínive los asirióligos han descifrado su escritura cuneiforme que contiene veintiocho fórmu- las de oración deprecatoria contra los ma- los espíritus, las desgracias y las enferme- dades dispuestas á manera de letanía, entre las que se lee:—«El que fabrica la imagen, el que la encanta, tacara malhechora, loa ojos malhechores, la lengua malhechora, los latios malhechores, la palabra malhechora.— Espíritu del cielo, acuérdate. Espíritu de la tierra, acuérdale. En Grecia hallaremos
— abundante cosechas de datos é indicacio- nes; oigamos lo que dice Platón.—Existen dos clases de maleficios cuya exacta dife- renciación no es fácil de hacer. La una comprende los realizados cuerpo á cuerpo, sin emplear otros medios que no sean los naturales. La otra, por virtud de ciertos prestigios, de encantamientos denominados ligaduras, sirve para persuadir á las masas de qne existen personas capaces de poder hacer dallo empleando dichos procederes y á éstas, de que efectivamente disponen del terrible poder. No es cosa hacedera acertar lo que deba ó no creerse respecto del asun- to, y de todas maneras sería siempre difícil persuadir á los demás. Así también, resul- ta trabajo perdido convencer á cierto lina- je de preocupados, de que no deben inquie- tarse porque contra ellos se hayan hecho figuritas de cera, que se pongan en la en- trada de sus viviendas, en los caminos, ó sobre la tumba de sus antepasados... (Le- yes-libro XI.) Guando los misioneros visitaron la China, diversas regiones de América y del Africa y Occeanía,han encontrado en todas partes iguales ó parecidas creencias, pudiondo de- cirse que en todo el mundo, lo mismo en los pueblos civilizados que en los más groseros
y salvajes la brujería (sobre todo la malhe- chora) subsiste en el fondo de todas las creencias y opiniones. En la actualidad el embrujamiento se practica, y lo que es más, se discute desde el punto de vista de su posibilidad científica, en las naciones más cultas de Europa y América. Respecto de los hechos en el pasado siglo xix, hallare- mos en su mitad algunos tan notables como el ocurrido en la casa parroquial de Cyde- ville (del cual existe testimonio judicial que contiene las conformes declaraciones de treinta y tantas personas de distinta clase y condición) y el no menos estupendo del carbonero Lerible de París, que preocu- pó hondamente á la opinión y á la prensa en aquellos días. No hace muchos años mu* rió en el Mediodía de Francia un cura con sus puntas y ribetes de mágico, de enfer- medad rarísima y desconocida, declarando en el supremo instante de la muerte que fallecía á causa de un embrujamiento, que conocía los embrujadores y que estos eran... Comprenderá el lector que en la agonía no se miente y que por lo menos hay que ad- mitir que aquel moribundo creía firme- mente en la verdad de lo que declaraba. Los investigadores modernos parten do los curiosos fenómenos de la exteriorización
de la sensibilidad para probar lo posible del embrujamiento. Uno de ellos ha realizado en París experiencias muy notables y rigu- rosamente comprobadas, y á este propósito dice: «Mis trabajos prueban que este agen- te, este influjo nervioso especial (el fluido de la sensibilidad), no sale en circunstan- cias ordinarias del límite trazado por la piel del cuerpo, es decir, del extremo de los filetes nerviosos; pero algunas personas, bajo el influjo de particulares procederes, le proyectan fuera de sí, quizá por los po ros... para formar una especie de atmósfe- ra capaz de trasmitir al cerebro las impre- siones de contacto realizadas en ella... Tam- bién he observado: l.°, que ciertas substan- cias absorben este agente para lanzarlo al exterior, de parecida manera á lo que ocu- rre con la luz en los cuerpos fosforescentes; 2.®, que si se coloca durante cierto tiempo una de estas substancias próxima al indi- viduo cuya sensibilidad está esteriorizada, de ella se cargará la sustancia dicha, én can- tidad proporcional al tiempo y á la inten- sidad de irradiación del sujeto, de suerte que la substancia cargada se convertirá en un campo más ó menos extendido capaz de trasmitir al cerebro del esteriorizado, las impresiones que reciba. De todo esto resul-
ta que si por una acción de intensidad i el radio del campo de sensibilidad del sujeto es r y el de la substancia r’,el individividuo recibirá las acciones mecánicas de intensi- dad igual á i, ejercidas sobre la substancia cargada ó sobre un punto cualquiera del campo de sensibilidad de esta substancia, mientras que diste entre ella y el sujeto un espacio inferior igual á r más r’, y si el es- pacio fuere mayor, no habrá posibilidad de trasmisión en tanto que no se restablezca el contacto entre las atmósferas de sensibi- li lad exteriorizada r y r’...” (De Rochas). Razones de prudencia nos impiden ser más claros; pero lo dicho basta y sobra para llamar la atención de los verdaderos ami- gos de saber, hacia los sorprendentes fenó- menos del embrujamiento. Hemos dicho que existe otra razón de orden exotérico para conservar en su in- coherente y fantástica integridad las fór- mulas de los grimorios, cuando se vea que pasan de unos á otros de manera constante. Esta principalmente atiende á conservar las prácticas supersticiosas de índole tradi- cional que nos evidencian la manera de existir'de las ideas mágicas en los tiempos pasados;considerándolas documentos de al- gún valor para la historia del ocultismo.
Considerado de la expuesta manera el contenido de los grimorios, adquieren una importancia que justifica el cuidado con que los investigadores competentes procu- ran diferenciar las ediciones auténticas de las muchísimas apócrifas que de los más renombrados existen y be aquí lo que hace comprender nuestro deseo de desenterrar del olvido y de las falsificaciones los tres textos que se consideran originales del tan afamado grimorio denominado de San Ci- priano el Hechicero.
CAPITULO III Ceremonial de la Magia. £Tr<^s operaciones mágicas requieren w determinada preparación personal y también del sitio y los instru- mentos que el mago necesita, sobre todo cuando en vez de valerse del poder mági- co de las cosas, acude á más altos y graves secretos de su arte para llamar á sí las po- tencias celestes y diabólicas, haciendo de ollas fieles servidores de su voluntad y de sus deseos. Antes de dar explicaciones de tales mis- terios, es para mí un debar de conciencia, revelar al lector los peligros que corre si hiciere algún experimento de esta clase, descuidando alguna precaución ó impul- sado por vana curiosidad ó ligereza de ani- mo, que le haga tomar á las evocaciones de las potencias invisibles como objeto de di- versión ó pura broma. ¡Guardaos muy mu- cho de cometer semejantes imprudencias! Nadie impunemente ha llamado ni llamará á las puertas do lo supraííoijo; una voz que
esas puertas ante vosotros se abran, hay que penetrar en las regiones del misterio para vencer ó ser vencido por sus terribles guardianes y no creáis que hay exagera- ción al deciros, que si entonces retrocedéis hay grave riesgo de que perdáis la razón ó la vida. Preparación personal Cuando el mago proyecte acudir al su- premo recurso de la evocación de las poten- cias celestiales ó diabólicas, cuarenta días antes, se retirará á lugar solitario y tran- quilo; evitará el encuentro y contacto de las personas, particularmente de las muje- res, y ha de procurar que sus ideas se alejen de los pensamientos mundanos, apagando en su alma la voz de las pasiones para que quede pura, serena, é inalterable en todo momento. Dormirá poco y siempre á las mismas horas; se levantará al rayar el día y ha de dar un largo paseo por solitarios lugares, absorbiéndose en la contempla- ción de la naturaleza y en la adoración del Eterno Creador, á quien pide en muda ple- garia, las celestiales luces que le conduz- can al logro de su empresa. Comerá parca- mente y sin que en sus comidas entren car-
nes ni cosa alguna que proceda de animal: no ha de beber vino ni licores y dedicará casi todo su tiempo á la meditación y al es* tudio- Todos las mañanas se bañará en agua corriente y es indispensable que en sus ro- pas interiores y exteriores, guarde la más escrupulosa limpieza,no poniéndose además ninguna prenda sin que tenga la certidum- bre de no haber sido manoseada por otra persona, y sobre todo por mujer que estu- viere en el período menstrual. Se acostumbrará á permanecer despierto y bien despejado á determinada hora de la noche, llegada la cual (que habrá de serla de la evocación), apagará la luz y quedán- dose en la obscuridad más profunda, vol- verá su cara hacia Oriente y juntando las manos en cruz sobre el pecho, invocará el poder de Dios y de las celestiales potencias» para que lo ayuden y fortalezcan de modo que pueda afrontar tranquilo la presencia y oposiciones de los terribles Guardianes de las Puertas del Misterio. Esta opera- ción se repite todos los ¿lías sin falta, de modo, si uno sólo dejase de hacerse hay que comenzar los cuarenta de nuevo. Quince antes del prefijado, hay que ir á la Iglesia más próxima y hacer ante un cura, á quien nunca se haya visto, una ex-
crapulosa confesión general. Al siguiente se tomará la comunión y todos los restantes el mago se sugetará al ayuno y á la medi- tación, sin el auxilio de ninguna lectura y sin quebrantar el silencio que debe ro- dearle ni aun para hablar consigo mismo. El día antes abandonará su morada en cuanto el Sol saliere y situándose en un lugar donde exista espesa vegetación y donde esté perfectamente seguro de no ser visto por persona alguna, ha de permane- cer todo el día en quietud completa absor- bida la mente en lo que va á ejecutar y en lo que quiere conseguir. Llegada la noche antes de abandonar el sitio» se volverá ha- cia los cuatro puntos cardinales comenzan- do por el oriente y cuatro veces pedirá al Cielo la ayuda eficaz de las potencias invi- sibles. Al siguiente día, ó sea el de la evocación mágica, permanecerá encerrado en su es- estancia, sin tomar alimento ninguno y en- tregado á sus meditaciones hasta la hora de comenzar la mágica ceremonia. San Cipriano, gran maestro en todas es- tas cosas, añade: «Es necesario que el mago que ejecute todo esto tenga firme deseo de triunfar; que destierro de su ánimo toda duda; que haga
bus conjuraciones con la más inquebranta- ble resolución de modo que por terroríficas que sean, de ninguna manera le intimiden; que por motivo alguno abandone el círculo mágico antes de despedir á los espíritus aunque estos no se hubiesen mostrado vi- siblemente, porque hay mucho peligro en hacerlo; que esté siempre prevenido contra las sorpresas de las patencias malhechoras; que nunca establezca ilícitos pactos con ellas; y, por último, que al formular sus mandatos lo haga con energía y firmeza sin temor y sin escrúpulo.» Preparación de la estancia del mago Dispondrá de un cuarto de reducidas di • mensiones cuya disposición en la casa le ponga á cubierto de curiosas miradas y de visitas importunas: la ventana dará al campo ó lugar descubierto desde donde nadie pueda ver el interior de la estancia. Nadie más que ol mago penetrará en la ha- bitación y particularmente nunca deben entrar mujeres, que podrían impurificar el ambiente con sus oxhal tciones menstr- uales. La limpieza más escrupulosa debe de reinar en la estancia y sobran en ella los
muebles innecesarios y todos los de lujo, que atraigan la vista, siendo causa de esté- riles distracciones. Bastará conque haya una mesa pintada de negro, algunas sillas y un armario para guardar los instrumen- tos y cosas propias de las ceremonias má- gicas. Los muebles serán nuevos y si pudie- ran haber sido fabricados por el mago, me- jor que mejor. De cualquier manera cuando adquiera alguno, le purificará de agenos con- tactos por medio de los perfumes que corres- pondan y de la aspersión del agua donde tenga metidas unas ramitas de romero y verbena, cogidas un viernes á las doce de la noche, cortándolas con el cuchillo con- sagrado. En el teche del cuarto estará pintado el sello de Salomón de los dos triángulos cru- zados, rojo el uno y negro el otro y en el centrodelafigurahan .de verse trazados con caracteres rojos los del tetrágama he- braico del sacratísimo nombre de Dios. Nunca, ni por ningún concepto converti- rás en comedor esta estancia; podrás sí dor- mir en ella; pero teniendo sumo cuidado de no desahogar allí tus necesidades corporales mayores ni menores, ni dejar ropas sucias ni cosas del uso y pertenencia de otra per- sona que pudieran estar en tu poder.
Cuando se prepare esta habitación, que en lo factible convendría fuese casa nueva para evitar tanto como se pueda las infla en- cías personales de anteriores dueños» se la purificará con el agua de las mágicas as- persiones arrojada con las ramas de rome- ro y verbena á las cuatro paredes techo y suelo diciendo cada vez este exorcismo. O Pater conditor, almo siderum, sapien- cia suma, per omnes fortitudines tuas et virtu tes tuas, sanctificare digneris habita- tionem hanctao honore preparatam. Exor- ciso te habitationis, per Deum verum, Deum vivum el oeternum qui cuneta fecit ex nihilo et nihil sit in hoc meo opere quod impurum sed virtute plenum. Preparación ele los instrumentos , El evocador ha de tener siempre dis- puestos los siguientes: La espada. Cuchillo de mango blanco. Cuchillo de mango negro. El puñal. La lanceta. La aguja mágica. La varita mágica. El cordón de siete nudos.
La pluma consagrada. La copa de las libaciones. El braserillo de los perfumes. El yeso mágico. La e0pada^¿n(jege hacer, ó cóm- prese, una hoja de fino temple de forma triangular y se le pondrá un puño redondo de marfil, terminado en un pomo de hierro imantado. La cruz será de hierro y hará aspa en sus dos extremos. Cuando esté cons- truida se le rociará con el agua de las as- persiones; harás que se digan sobre ella tres misas y que la bendiga un sacerdote ini- ciado en los secretos de la magia, y acto se- guido se la meterá ‘en una funda nueva y purificada cubierta de tela blanca de seda. Cuchillo ele mango blanco. Le mandarás hacer del mejor acero, con puño de marfil, y le consagrarás y guarda- rás en la misma forma que la espada. Cuchillo de mango negro.-' La hoja será de acero empabonado, y el mango de ébano. Despnés de haberle puri- ficado con el agua de las aspersiones, sacri- ficarás con él un gato negro, cuyo cuerpo
debes quemar en las llamas de una hogue- ra de ramas de sauce, ciprés y encina, po- niendo el arma para que reciba el humo que el fuego desprende. Luego se guarda en una funda de cuero negro. ^1 puñal.—Compra uno nuevo que sea de pequeñas dimensiones, bien afilado y provisto de una anilla por la que pasarás un cordón rojo que tenga hechos por tu propia mano siete nudos, diciendo al ha- cerlos— Sé mi dejensa-contra-mis-enemegos —El puñal lo llevarás siempre sobre tí atado al cordón que pasarás por tu cuello y podrás servirte de él, cuando le hayas consagrado mágicamente clavándole en la puerta de un cementerio en la noche de un sábado al dar la primera campanada de las doce, dejándole allí hasta la hora del alba. Al clavarlo dirás. «¡Lucifer, Lucifer, Luci- fer! Por las aleras de los que ahí reposan, por la bendición que ha recibido esta sa- grada tierra á esta hora que es la de tus adoradores y de los diabólicos hechizos, desafio tu poder y tus astucias y preparo este arma que tiene en la empuñadura un símbolo bendito, la cruz del cristiano y su hoja agudos filos y acerada punta para hundirse en tu cuerpo y en el de tus crea-
clones, como hundida está en la madera de esta puerta.» El puñal es la mejor arma del mago y con ¿1 puede afrontar el encuentro de toda clase da fantasmas en la seguridad de que los efectos mortales son muy superiores á los que consigue un certero golpe dado á un ser viviente. La lanceta—ge consagra lo mismo que el cuchillo de mango blanco y la espa- da, y sirve para extraer el mago algunas gotas de su propia sangre cuando la nece- site para cualquier operación de su arte. ♦ La a cruja mágica—No es nece- sario que esté consagrada; basta conque sea nueva y esté perfectamente limpia. Sirve para pasar hilos y coser con ellos diversas cosas siempre que lo requiera é indique el ceremonial de la magia que vaya á practi- carse. La varita mágica.—(El origi- nal da explicaciones que omitimos por es- tar comprendidas en el contenido de una de nuestras anteriores adiciones.)
— 242 — El cordón de siete nudos.— No necesita consagración especial y el más apropósito sería el de un hábito francisca- no, que estuviera bendito en la forma acos- tumbrada. Be harán en ¿1 siete nudos di- ciendo al propio tiempo las siete palabras de Jesucristo en la cruz. Constituye un poderoso talismán de tal especie, que si en el sitio donde se viera una aparición ma- ligna le ponéis formando círculo, ya no po- drá salir de él y se convertirá en esclava de vuestros deseos. Rodeado á vuestra cin- tura os preservará de todo ataque de las potencias invisibles é infernales. La pluma consagrada.—Sir- ve para escribir los pactos permitidos. Se obtiene, sacando una del suficiente grosor del ala derecha de una gallina blanca. La cortaréis con el cuchillo de mango blanco y antes de usarla sumergeréis su punta en el agua de las aspersiones. Jamás debe em- plearse para escribir ninguna otra cosa. La oopa de las libaciones.— Será de bronce con el pie de marfil y ten- drá grabados todo alrededor del borde por la parte de afuera alternadamente los nombres de Dios Jehovah y Adonai y en
el fondo por la parte interior el sello salo- mónico de los dos triángulos cruzados. El braserillo ele los perfu- mes .—Os procuraréis una cazoleta nue- va de cobre y con la punta del cuchillo de mango blanco escribiréis en su contorno —Ofrenda de (poner vuestro nombre) sé bien recibida—Se pondrá sobre un tripóde de hierro que mandaréis hacer expresa- mente. En este braserillo, el mago quema los perfumes que requiera cada operación evooatoría. El yeso mágico, -Comprad yeso que sirva para hacer una barra con la que se pueda escribir: preparadla en vuestra habitación y la guardaréis envuelta en un trozo de tela blanca de lana que sea nueva, al que de todas maneras purificaréis con el agua de las aspersiones. Sirve para trazar el círculo cuya figura más adelante se de- talla. Preparación de los vestidos Las evocaciones de la Magia requieren que el evocador se cubra de ropas de parti- cular forma y clase, pues sus vestidos ordi-
barios han absorbido influencias y suelen ser hechos de sustancias que mágicamente constituyen un estorbo y también un pe- ligro por las atracciones perniciosas que pueden ejercer respecto de las potencias malhechoras. Estas precauciones son anti- quísimas, pues San Cipriano declara que sus maestros en mágicas artes, las hacían remontar & las épocas de los primeros hom- bres que poseyeron el gran secreto de las evocaciones. Sin embargo, no debieron ser un medio de segura defensa cuando fueren empleadas por los que desconocían ó nega- ban el verdadero Dios. Señor del Universo sin cuyo auxilio nada puede hacerse. Preparará el mago un á modo de sayal de blanco lino, que le cubra por completo holgadamente. Las mangas se ceñirán en las muñecas y quedará la túnica ajustada al cuerpo por la cintura con el cordón de los siete nudos. Ninguna otra ropa interior se llevará debajo si se exceptúa la camisa, que deberá ser también blanca y de la misma tela; calzará zapatos blancos de terciopelo de seda, donde se verá bordado sobre cada uno el 'sello de Salomón en color rojo: sobre la cabeza debe ponerse un gorro blanco de terciopelo con los dos triángulos cruzado de color rojo.
Toda esta ropa, que do debe ser jamás hecha por mano de mujer, ha de estar lim- pia escrupulosamente y sin la menor man* oha ó viso que empañe su necesaria y per- fecta blancura. Guando esté preparada se la pondrá so* bre un paño blanco en el centro de la ha- bitación y después de rociarla parcamente con el agua de las aspersiones se dirá ha- ciendo cruces sobre ella el siguiente exor- cismo: O Pater conditor, alme siderum, sarpien* tía summa, per omnes fortítudines tuas et virtutes tuas, sanctifioare dignerís vestem hanc tuo honore preparatam. Exorciso te, vestís, per Deum verum, Deum vivum et seternum qui cuneta fecit ex inhilo et nihi. sit in hoo meo opere quod impurum sed virtute plenus. Después se le incensará con el perfume que corresponda por el día que fuere y se guardará para cuando hubiere de usarse. El círculo mágico. Esta es la figura que el evocador traza en el suelo del lugar de la evocación para colocarse dentro de las líneas trazadas que- dando á cubierto de los ataques de las po-
tencias malhechoras que vinieran visible ó invisiblemente, pues la mágica virtud del circo las para en sus confines cual si allí se elevara la más fuerte y elevadísima mu- ralla. El círculo mágico puede ser trazado en todos sitios y así tenía que ser, porque el mago no siempre puede elegir el que más le convenga para la evocación. Si ésta hubiera de hacerse al aire libre, trazará el círculo en la tierra con la punta de la espa- da ó de la varita mágica; pero si la evoca- ción se efectúa en su habitación ó en otra cualquiera, se valdrá del yeso preparado y si el pavimento fuere de mármol blanco por ejemplo, donde no se distinguirían bien los trozos dejados por el yeso, puede em- plear un trozo de carbón que haya sido purificado antes con el agua de las' asper- siones. Para trazar el círculo, el evocador estará ya vestido y preparado teniendo á su alcan- ce cuanto necesite y como para ello ha de valerse de su mano derecha con la izquier- da tendrá cogida la espada. Comenzará marcando en la tierra ó en el suelo de la estancia una gran línea circular que abarque su persona y las que la acom- pañen de modo que quepan con holgura las tres que á lo sumo (contando con él) deben
asistir. Hará luego por fuera otro círculo concéntrico y en el espacio que quede entre los dos escribirá todo en redondo comen* zando por el frente—Vbni © peb Deum © Sanctus © peb Deum © Vebum.—En el es- pacio interior á los dos círculos circunscri- biréis un triángulo con el vértice hacia de- lante y la base hacia atrás de vuestra posi- ción. En el terreno que queda entre la base del triángulo y la porción de circunferencia que subtiende escribiréis este— © JH S © —y en las porciones iguales que resultan á los lados colocaréis dos candeleras con una vela encendida de cera virgen cada una. En el vértice ó punta delantera del triángulo se colocará el braserillo de los perfumes y en el ángulo que corresponde al evocador, ocupando los otros dos de la figura las dos personas que pueden asistir. Mientras se trazan las figuras del círculo el mago recita la siguiente conjuración te- niendo cuenta de lo que hace de modo que no le sobre ni tiempo ni palabras de ella. Estator, Nestator, Sitacibor, Adonaij, On, Azozamón, Meechón, Asmodachü, Oomphac, Erijonas, Propheres, Alijomás, Conamas, Papiredas, Otiodos, Narbonidos, Almoij, Cacaij, Ooanaij, Equevant, Vemat, Deunaij, Comparís, Seier, Serantis, Cosphi-
Jados: Angeles de Dios venid y estad pre- sentes, porque yo os invoco en esta opera- ción á fin de que este círculo adquiera de vosotros sus inquebrantables virtudes, y que por vuestro auxilio y ayuda pueda lle- var á feliz término mis propósitos. Dicho esto, se encenderán las velas y se quemará en la lumbre del braseiillo el per- fume que corresponda. Los i>€:x’fmnss mágicos Cada día tiene los suyos; por eso doy de cada uno precisas indicaciones. Del Dommgo-p^^ dominadora.—Michael.—Perfume.—Aza- frán, Sándalo rojo é inciento macho.— Plantas mágicas correspondientes.—Helio- tropo, laurel y tornasol. Del Poetad angélica* do- minadora.—Gabriel.—Perfume.—Sándalo blanco, alcanfor, aloes.—Plantas mágicas correspondientes. — Ranúnculos amarillas y artemisa. DelPotegtad angélica de- nominadora.—Rafael,—Perfume.—Pez y
azúfre.—Plantas mágicas correspondientes. Absenta y rada. Del Tvliércoles_potestad angéli- ca dominadora.—Amael. —Perfume.—Ben- juí y estoraque.—Plantas mágicas corres- pondientes.—Narciso y almorachy. Oel Jueves,—Potestad angélica do- minadora.—Samakl.—Perfume.—Incienso, ámbar y balsamina.—Plantas mágicas co- rrespondientes.—Granado álamo y encina. Del Viernes.—Potestad angélica dominadora.—Zacajuel.— Perfume. — Al- mizcle. - Plantas mágicas correspondien- tes.—Violetas, rosas, mirto y olivo. Del Sábado. — Potestad angélica dominadora.—Obifiel. — Perfume. — Dia- gridio, escamonea, alar, azufre y asaféti- da.—Plantas mágicas correspondientes.— Fresno y ciprés. El martes y el sábado son los días pro- picios para evocar las potestades inferna- les y las malhechoras. El domingo y el jueves son los días por excelencia de las buenas. El viernes es á propósito para to- da obra evocatoria qne tenga por base un
deseo amoroso y tendencia benévola y el miércoles es propicio para las evocaciones en que se soliciten las luces de la Región del Misterio en lo tocante al porvenir y á los arcanos del saber, cuando se pidan estas cosas con desinteresada intención. El mago acudirá siempre en sus evoca- ciones á la potestad del día que correspon- da y se coronará las sienes, con ramas, flo- res ú hojas délas plantas mágicas propicias. En el braserillo quemará juntamente con los perfumes partes de los vegetales dedi- cados al día de la evocación. Los espíritus celestes y los espíritus in- fernales Las siete potestades angélicas de la se- mana son los Espíritus Celestes de la Ma- gia Antigua Cáldea, á los que corresponde el gobierno del Universo, por mandato de Dios y de todos los hechos humanos se- gún su clase. Uno, pues de los grandes co- metidos de los Espíritus Celestes es el de labrar la suerte de las criaturas y dirigir los acontecimientos que les corresponden, conforme á la voluntad y á los designios del Creador. Así sucede que estos aconte-
cimientos quedan al abrigo de las embos- cadas que tienden á los seres humanos, los genios perniciosos, y que ningún adverso sino puede alcanzar, quod reponet in proteo’ tione Domini. Hay que tener en cuenta que cada Espíritu celeste no hará jamás cosa que se oponga á la influencia del astro que sobre el hecho influya y siguiendo siem- pre los divinos mandatos, porque de Dios reciben todo su poder y sólo á El obede- cen umversalmente los seres de las regio- nes supracelestes, sublunares é infernales. En consecuencia, nada debe hacerse que no sea bajo la protección divina si se quie- re llevar el asunto á feliz término, como lo prueba la historia del mundo entero desde la creación hasta nuestros días. ¡Paz á los hombres virtuosos etpax uno est impiist Hay siete gobernadores que tienen á su cargo siete diferentes funciones: sus nom- bres y poderes son, según lo que enseña la Magia del sabio Arbatel, Aratron, Bethor, Phaleg, Och, Hageth, Ophiel y Phul, á los cuales se atribuye: 1 .* A Aratron, el poder de cambiar al instante hasta en piedras cualesquiera que fueren las cosas designadas y viceversa; el carbón en oro y el oro en carbón; enseña la Alquimia, la Magia, la Física, hace invisi-
ble á cualquiera persona ó cosa, ydá la longevidad. 2 * A Bethar, la concesión de altas dig- nidades; establece estrecha relación entre los hombres y los espíritus que les dan res- puestas verídicas; transporta los objetos de un lugar í otro; concede piedras preciosas y prolonga la vida humana hasta los sete- cientos años, contando con el permiso de Dios. 3 .* A Pahleg, los atributos de Marte; gobierna la paz y eleva á los más altos puestos de la milicia á las personas que han recibido su marca ó signo. 4 .° A Och la presidencia en los atribu- tos del Sol; da salud y larga vida; dis- tribuye la sabiduría, enseña la medicina y concede la facultad de convertir toda substancia en oro puro y en piedras pre- ciosas. 5 .° A Hageth, bajo la influencia de Ve- nus concede extraordinaria belleza á las muchachas que honre con su protección, las adorna de numerosos atractivos y cam- bia el cobre en oro y el oro en cobre. 6 .° A Ophiel, el poder de la trasmuta- ción de metales, por la influencia de Mer- curio; cambia el mercurio en oro, cosa que se tiene por prodigio el más grande del sa-
ber alquímico, ó sea la llamada piedra filo- sofal. 7 .* A Phul, el gobierno de las regiones lunares. Su poder es soberano en la cura- ción de los hidrópicos, transforma todos los metales en plata, y protege á los navegan- tes. Concede trescientos años de vida. Añade Arbatel: «Todo es posible á quien tenga fe y voluntad; todo es imposible al que carezca de ambas cosas. No existen obstáculos mayores que los creados por la irreflesión, la ligereza, la inconstancia, la frivolidad, la vida crapulosa, las pasiones y la carencia de sumisión á la palabra divi- na. Quien quiera llegar á ser mago, será, ante todo, persona honrada, virtuosa, cons- tante en sus palabras y en sus hechos, fir- me en su confianza en Dios, prudente y avaro de poseer la sabiduría. Conforme hay siete Espíritus Celestes patrocinadores de toda obra de Magia be- néfica, hay otros seis que son los príncipes infernales protectores de las maravillas de lasMagia malhechora y lo mismoque aque- llos gobiernan el mundo para cumplir en todas partes la voluntad de Dios, estos del abismo salen para esparcir los daños, astu- cias y perversos arbitrios que Satanás pone en juego para llevar á los hombres por los
jefe de todos los demonios y protector es* peoial de los embrujamientos y todo linaje de maleficios; su pasión es el odio; su color es el negro, su lugar predilecto, sitios de dolor, lágrimas y muertes; su hora, las do* ce de la noche si hubiere novilunio; su planta, la cicuta; su perfume, el de la pi- mienta quemada en la hoguera de las evo- caciones El número 2 es Leonardo, dueño y señor de brujos y brujas. Aparece en el Aquela- rre bajo la figurra de macho cabrío- Es protector de los Altos maléficos y de los excesos eróticos donde ocurra el incesto, la sodomí y la bestialidad, cuyas repugnantes escenas han de ofrecérsele como acto de reverencia infernal; su pasión es la lujuria; también la cólora; su color, el pardo leo- nardo y el pardo rojizo; su lugar predilecto, donde ocurran ó hayan ocurrido escenas de sangre y del más repugnante libertinaje; su hoxa, la una de la madrugada los martes y los viernes en lugar á donde no llegue ni el fulgor de las estrellas, como por ejemplo bajo las ramas de los árboles en lo más es- peso de un bosque, su planta, la madruga- caminos de la maldad y del crimen que conducen al alma á su condenación eterna. El número 1 es Belzebut ó Beelzecuth,
dora; su perfume, la sangre de cualquier animal cuya piel sea negra. El núm.. 3 es Nieksa, que domina en el elemento líquido y promueve los desborda- mientos, inundaciones, catástrofes maríti- mas y cuantos siniestros ocurran siendo el agua el elemento ocasionador, el medio donde se desarrollan; su pasión es la envi- dia; su color, el verde azulado y el gris ver- doso; su lugar predilecto, las rocas de la costa y playas solitarias; su hora, las del amanecer de los sábados; su planta, las se- tas venenosas; su perfume, la resina de pino. Corresponde á G-ob el núm. 4, que domi- na en el elemento Tierra y las cosas subte- rráneas, promueve los hundimientos, las desvastadoras conmociones del terreno, la expansión de los gases axfisiantes y deleté- reos, de sus propiedades mortales á las subs- tancias venenosas, preside el desarrollo y propagación de la peste y otras epidemias, é interviene en los sucesos desgraciados de la vida humana, fomentando las pasiones de la avaricia, el orgullo y la crueldad; su pasión es la avaricia; su color, el de tierra sucio, verdoso y también rojizo; su lugar predilecto, los subterráneos y las galerías demina; su hora, la del anochecer de los lu-
- 25S — neo; su planta, las raíces venenosas; sa per- fume, las hojas de rada, beleño y acónito. El número 6 Peralda, y domina en el aire, Promuebe huracanes, ciclones, se combina con Nicksa para hacer caer llu- vias torrenciales, con Gob para difundir las enfermedades infecciosas y hacer inha- bitables ciertos lugares, y con Djim para dirigir el rayo hacia los sitios y cosas don- de pueda esparcir la destrucción y la muerte; su pasión es la cólera; su color, el gris azulado sucio; su lugar predilecto, las solitarias cúspides de las montañas orien- tadas al Norte y Poniente; su hora, las úl- timas de la tarde de los días fríos y nubla- dos cuando se desencadena el viento con violencia; su planta, el acónito; su perfu- me, las llamadas manzanas de ciprés. Á Djim corresponde el número 6 es el señor infernal del fuego. Promueve, en unión de Gob, los terremotos con salida de llamas y ardientes lavas y con todas las erupciones volcánicas; es el causante de los incendios, de las explosiones, é instiga á los hombres á la guerra, en cuyas escenas de mortandad se solaza; protege y dirige el brazo del asesino y del homicida, y apro- vecha la ocasión de un descaído ó una im- prudencia para hacer que las armas de fue-
go se disparen y las llamadas blancas, hie- ran á las víctimas de esos desgraciados ac- cidentes qne snelen atribuirse á la casuali- dad; su pasión, la destrucción de todo lo que tenga vida; su color, el rojo amarillen- to y azulado; su lugar predilecto, donde haya fuego, y sobre todo las cimas de los volcanes; su hora, las doce de la noche de los martes, con preferencia habiendo tem- pestad; su planta, el enformio; su perfume, la pólvora. Estos son los elementos necesarios para que el mago nesro sepa evocar á cualquie- ra de los citados seis genios infernales. Cualquiera que conozca el ritual de las evocaciones é invocaciones goéticas, sabrá aprovechar lo dicho, que constituye uno de los secretos de la brujería de los cuales no se suele hablar. Bituálde la evocación Construido el circulo, provisto el mago de su espada que sostendrá con la mano derecha, teniendo en la izquierda la varita mágica, el libro ó cuaderno donde haya co- piado las palabras ritnalísticasdo cada con- juración y el pergamino en que hubiese trazado con la pluma mágica la expresión
de sus deseos dirigida á la potestad angéli- ca que corresponda, la fórmula del pacto escrito y firmado con su propia sangre (cuando hubiere de establecer alguno), que- maré los perfumes y las plantas que co- rrespondan, y haciendo una cruz en el aire con la espada, vuelto al lado del oriente y la vista elevada al cielo dirá: ' —Me confieso á vos, Dios mío, Bey del cielo y de la tierra y lloro mis pecados, hu- millando mi frente á vuestra presencia,- pues reconozco mis faltas y recuerdo haber cedido á las instigaciones del orgullo, la avaricia, del deseo de riquezas, honores y placeres mundanales. De igual manera me reconozco culpable de haber tenido en al- guna ocasión pensamientos impuros, ideas poco nobles y satisfacción en conversacio- nes ociosas y aun dañinas para el prójimo y para mí mismo. De todo ello me confieso A vos, Señor, y. en este acto solemne por vuestra voluntad me limpio, quedando puro de toda mancha de pecado como tiene que estar el que afronte la presencia de las Potestades y Es- píritus celestes. Dios Eterno y Todopoderoso, Padre Amantísimo de los hombres de limpio co- razón, consentid en vuestra infinita miseri.
cordia que mi llamamiento sea escuchado para que acudan todos los Espíritus qne evoque dispuestos á cumplir mi deseo, por* que tal gracia vean que Vos en vuestra in- finita grandeza os habéis dignado conceder- me y soau mis obras, ahora y siempre, per- durables cantos de alabanzas ofrecidos í la mayor gloria de quien ha creado el mundo y los seres y que está presente en todas partes por los siglos de los siglos. Dicho lo que antecede comenzará la evo- cación hablada en la siguiente forma, al propio tiempo qne arroja á las brasas la que lleva escrita expresando el objeto de ambas- Yo (fulano) siervo del Altísimo en su nombre te ruego N (la Potestad á quien se llama) por la imagen y figura de Nuestro Señor Jesucristo que rescató al género hu- mano con sn sangre preciosísima, acudas á mí de manera que yo pueda verte ó sentir tu presencia. Acude N...;no te lo mando, tot lo snplicq por el eterno Reino de Dios ¡Acude! Acude! ¡Acude! Y por El que puso su planta sobre el aspiz y el ba- silisco, que es Sefior tuyo y mío y de todo cuanto existe y puede existir; por el que sojuzgó y redujo la ferocidad del león y del dragón y levanta infranqueable barre-
ra entre el infierno y los justos, te requiero á que recibas mis peticiones para que yo las vea cumplidas en todas sus partes y prontamente ® ¡Aparece N...I ®¡Dios lo manda! ** Si la Potestad acudiese en forma visible, el evocador distinguirá delante de sí una angélica figura de bella y serena faz, rodea- da de luminosos vapores. Sinó toma forma perceptible, notará en el ambiente algo in- definible que le revela la presencia del es- píritu y en uno y otro caso sus oidos perci- ben una voz dulcísima que suavemente ex- clama—¿Qué me quieres?— El evocador con la rodilla derecha en el suelo formula su petición y sin abandonar esta reverente postura ha de despedir al espíritu diciendo:— —N..: yo (fulano) doy gracias á Dios y á tí: decláreme desde ahora tu servidor y ami- go y te encargo que jamás me abandones. Regresa N... vá las celestiales mansiones donde moras J<Dios me ayuda Puede suceder que sea necesario repetir la evocación hasta tres veces. Si á pesar de todo no se obtuviera ningún resultado,esto indica que los preparativos de la mágica ceremonia no se han hecho como debieran y si hubiera seguridad de haber cumplido
exactamente todós los requisitos, entonces hay que creer que alguna causa de orden superior y divino se opone á que se realice la evocación: en tales casos es necesario re- petirla otras dos veces en igual día de la semana y si la tercera vez tampoco resul- taran atendidas las palabras del evocador, éste desistirá de sus propósitos, que eviden- temente no patrocina el Altísimo en su in- finita sabiduría. Cuando se note la presencia de la Potes- tad, aunque no se le viese, no importa que no se oiga su divino acento; el escrito que- mado lleva el espíritu celeste, la expresión de vuestro propósito y el solo hecho de acudir, es segara prenda de que seréis com- placidos. Si la potencia que se llama es de condi- ción maléfica ó inferna' la evocaréis así por tres veces seguidas. Yo (fulano) te conjuro N... (nombre de la potencia llamada) por la virtud de los grandes y santos nombres de Dios para que en el acto y sin demora te pongas á mis órdenes y aparezcas á quince pasos de mí, bajo forma agradable y sin ruidos ni estré- pitos, ni haciendo daño ó - disturbio en mi pesona, para contestar en verdad á cuanto te pregunte y te conjuro para que esto
hagas poi el gran nombre de Dios vivo y sus santos nombres. El ^JElohim ijEloho a Elohim Sebaoth Elion ¿pEíech ® Adíes ^Eiech ^pAdonay Jah giSaday a Tetragammaton Saday * Agios • Theos e Ischiros * Athanatoa ♦ Agía • Amén. Trataréis siempre al espíritu evocado con firmeza y como quien manda para ser obe- decido sin escusas ni contemplaciones y guardaos de dai fe á su aparente humildad, pues es un diabólico recurso que tiene por objeto aprovecharse de un descuido para hacerse dueño de vosotros y ¡Dios os libre de semejante desgracia! Para despedirle le diréis. Retírate al lugar á que el eterno te haya destinado. Te prohíbo que á mí acudas mientras yo no te llame y que no vengas tan pronto comoencualquiera ocasión yo te lo ordene. Te invito & que la paz reine entre nos- otros si esto haces; de lo contrario, yo sabré castigarte con permiso de Dios * ¡Desa- parece!
Manera de establecer el pacte Vamos á ver ahora la manera enseñada por las clavículas del Rey Salomón, para establecer el pacto en cualquier espíritu, sea para apoderarse de tesoros, sea para .descubrir los secretos más profundos, sea para hacer que caíga el granizo y que des- cargue una gran tempestad sobre el lugar que se designe, sea para hacerse invisible, para transportarse, no importa á donde, para abrir las más complicadas cerraduras, ver todo lo que suceda en las casas y cono- cer las mágicas habilidades do los pastores, sea para obtener la n>ano de gloria y descu- brir las virtudes y cualidades de los meta- les, minerales y plantas y los animales, tan- to puros como impuros, lo mismo que para ejecutar cosas tan sorprendentes, que no haya persona que no se maraville viendo como por la virtud del pacto se pueden des- cubrir los mayores secretos de la naturale- za que están ocultos á las miradas de todos los hombres. Valiéndose de la clavícula del gran rey Salomón, es como se llega á co- nocer el más seguro modo de establecer los pactos, procedimiento que dicho sabio hubo de emplear, según es fama, para ser
dueño de inmensos tesoros, amado por tantas mujeres y conocedor de los más im- penetrables misterios de la naturaleza, que permiten á su poseedor hacer toda suerte de bienes y de males. Comenzaré por citar los nombres de los principales espíritus, describiendo las fa- cultades y poderes de cada uno y después explicaremos el Pacto Dcemoniorum que contiene la decisiva manera de establecer el Pacto con los Espíritus que se escojan. He aquí los nombres de los tres primeros príncipes infernales: «Lucifer»,—(imperador. «Belzebuth» •—Príncipe. «Astaroth».—Gran duque. Vienen lugo los Espíritus superiores que están subordinados á los tres citados y son: «Lucífugo».—Primer ministro. «Satanachia».—General en jefe. « Agalierept».—General. «Fleurety».—Teniente general. «Sargatanas».—Brigadier. «Nebiros».—Mariscal de Campo. Estos seis Jafes infernales ejercen su po- der sobre el que tienen otros de carácter subalterno. A su mandato están sometidos diez y ocho cuyos nombres pongo á conti- nuación:
1 Bael. 10 Bathim. 2 Agares. 11 Hursan. 3 Marbas. 12 Eligor. 4 Pruslas. 13 Loray. 5 Aamon. 14 Valefar. 6 Barbatos. 15 Faraí. 7 Buer. 16 Ayperos. 8 Gusoyn. 17 Naberus. 9 Botis. 18 Glorialabolas. Una vez advertido lo que antecede, con- viene conocer los siguientes detalles; Que Lucífugo manda sobre Bael, Agares y Marbas; Satanachía sobre Pruales, Aa- mon y Barbatos; Agaliarep, sobre Buer y Gusoyn y Botis; Fleurety, sobre Bathim, Hursan y Eligor; Sargatanas, sobre Loray, Va’tefar y Faraí; Nebiros, sobre Ayperos, Naberus y Glorialabolas. Además existen millones de infernales potencias que están supeditadas á las que hemos citado; pero es inútil mencionarlas puesto que nada hacen de por sí, sino cuan- do á los Espíritus Superiores á lias les con- viene emplearlas para sustituir á los nom- brados en cualquier asunto. Vienen á ser, pues, los obreros, ó mejor aún, los exclavos de sus jefes ó amos infernales. Por esto, si se hace el pacto con cualquiera de los seis
principales, puede tenerse en poco el cui- dado de que sea tal ó tal otro el espirita que se ponga al servicio de nuestros deseos pero, sin embargo, conviene pedir al Jefe infernal que llaméis, que sea uno de sus tres inmediatos subordinados, el que haya de encargarse de satisfacer vuestro desig- nio. Veamos ahora las potencias, ciencias, ar- tes y talentos particulares á cada uno de los nombrados, para que al hacer el pacto, pueda dirigirse á quien en sus atribuciones tenga la manera y facultad de complacer al que demande. El gran Lucífugo Rofocale, primer mi- nistro infernal, posee los poderes que Lu- cifer le ha concedido sobre riquezas y teso- ros de todo el mundo. Manda á Bael Aga- res y Marbos y á varios millares de demo- nios que le reconocen por dueño y señor. El gran Satanachia, generalísimo infer- nal, posee la facultad de someter las volun- tades rebeldes y obstinadas, y hacer y con- seguir lo que quiera. Capitanea la gran le- gión de los Espíritus y tiene á sus órdenes á Prosas, Aamon Barbatos, etc., etc. Agaliarep, general, posee el poder de descubrir los secretos más profundos y los mayores misterios. Manda la segunda le-
gión de los Espíritus y tiene á sus órdenes Buer, Gusoyn et Boris, etc., etc. Fleurety, teniente general, hace cuanto se desee, mientras sea do noche; hace caer pedrisco en cualquier parte. Manda un gran número de Espíritus, y á Bathin, Hursa y Eligor, etc., etc. Sargatanas, brigadier, tiene la facultad de haceros invisibles, de transportaros á cualquier lugar, de abrirlas cerraduras, de haceros ver cuanto pase en el interior de las casas, de revelaros todas las habilida- des mágicas de la gente del campo. Capi- tanea varias brigadas de Espíritus y á Lo- ray Valefar, Faraí, eto, etc. Nébiros, mariscal de campo é Inspector general, posee el poder de dejar insensible, dormido instantánemente, á cualquiera; hace que puedajconseguirse la posesión de la mano de gloria; enseña las cualidades de los metales, los minerales, los vegetales y todos los animales puros é impuros. Tam- bién posee la facultad de predecir el por- venir, es uno de los más potentes necro- mánticos evocador de los espíritus inferna- les; penetra en todas partes; es inspector de los ejércitos infernales y le obedecen también Ayperos, Noberus y G-larialabo- las etc., etc.
Cuando queráis establer el pacto con uno de los s-is espíritus, lo primero es, que el día an terior á la víspera del internal con- venio, vayáis á cortar con un cuchillo nue- vo una rama de nogal silvestre, qne no haya dado aun fruto y en el momento pre- ciso en que el sol se levanta en el horizonte. Hecho esto os proveeréis de una piedra y dos cirios benditos y buscaréis para cele- brar la ceremonia mágica un lugar solita- rio ó también una habitación lejana de toda indescreta curiosidad, ó mejor aun perteneciente á cualquier viejo castillo ruinoso, pues el Espíritu infernal tiene la facultad de trasladar á esos sitios los teso- ros que quiera poner allí. Escogido el lugar, trazaréis en el suelo un espacioso triángulo, (esto sólo la pri. mera vez, que hagáis el pacto): después co- locaréis los cirios uno á cada lado y detrás pondréis el santo nombre de Jesús, para que esto os preserve de las malas intencio- nes de los Espíritus. Os colocaréis en el Cen- tro del triángulo, reteniendo en la mano la varita misteriosa, la gran evocación al Es- píritu infernal, la clavícula, vuestra peti- ción con el pacto y la despedida de la po- tencia evocada, de conformidad con los siguientes modelos de todas estas cosas.
Dispuesto para lo obra mágica de la ma- nera descripta, comenzaréis á recitar la evocación, reforzando vuestra fe y confian- za en sus resultados, que dice así: «Emperador Lucifer, señor de todos los Espíritus rebeldes, te ordeno seas propi- cio á la invocación qne hago á tu gran Ministro Lucífugo Rocafole, para estable- cer un pacto con él. Igualmente, te mando á tí, Príncipe Belzebuth que me concedas tu protección en lo que intento, (¡onde As- taroth, seme propicio y haz que esta noche el gran Lucífugo me aparezca en forma hu- mana y sin ningún pestilente olor y que me conceda, mediante el Pacto que le ofre- ceré, todas las riquezas que ambiciono. ¡Oh! gran Lucífugo. Te requiero para que por un momento abandones el lugar donde ahora estés ó mores y vengas á hablarme: de lo contrario te obligaré por el nombre de Dios vivo, de su Hijo amado y del Espí- ritu Santo. Obedéceme prontamente ó serás eternamente atormentado por el poder de las potentes palabras de la Clavícula que Salomón empleaba para someter á los Es- píritus rebeldes á recibir el pacto. Así, pues, te conjuro á aparecer enseguida, ó te atarmentare eternamente por medio de es- tas poderosas palabras de la Clavícula;
Aglon, letagraw, vaycheom, Estimulama- thon, eroharés, retragsammathon, elyorutn icion, esitión existien eryona onera erasyn moyn mef/ias soter Emmanuel sdbaoth Ado- nay, yo te invoco. Amen. Acto seguido de haber pronunciado este conjuro aparecerá el espíritu que os dirá. «Heme aquí; ¿qué quieres? ¿Por qué tur- bas mi reposo? Responde.» Lucífugo Rofooatk. Diréis: «Te invoco para hacer pacto contigo, con objeto de qe me hagas rico rápidamente, y de lo contrario te atormentaré con 'as pala- bras de la Clavícula. N.N. Os contestará: «No puedo acceder á tu demanda sin la condición de que te entregues á mí en el plazo de veinte años, para que yo haga de tu cuerpo y de tu alma lo que quiera.» Lucífugo Rofooalh. Entonces le tiraréis el documento donde hayáis escrito el pacto que haréis de vues- tro puño y letra en un trozo de pergamino virgen y el cual redactaréis sobre poco más ó menos como sigue, firmándolo con sangre vuestra precisamente.
«Yo prometo al gran Lucífugo recompen- sarle por los tesoros que me proporcione de aquí á veinte años, y en testimonio de lo dicho lo firmo. N. N. Respuesta: «No pnedo complacerte.» Lucífugo Rofocale. Para obligarle á obedecer leeréis de nue- vo la gran invocación con todas las terri- bles palabras dé la clavícula, hasta que aparezca de nuevo para deciros: «¿Por qué me atormentas? Si me dejas tranquilo te daré el tesoro qae esté más próximo, á condición que tú me consa- gres una moneda todos los primeros lunes de cada mes y de que no me llames más que un día dentro de cada semana, á saber: desde las diez de la noche á las dos de la madrugada. Recoge tu pacto; ya está fir- mado por mí y si no mantienes tu palabra, dentro de veinte afios serás mío.» Lucífugo Rofocale. Se contesta: «Consiento en ello siempre que me hagas aparecer el tesoro más inmediato que pue- da llevarme en seguida.» N. N.
Respuesta: «Conforme; sígueme y coge el tesoro que voy á mostrarte.» Sin más seguiréis al Espíritu infernal por el camino del tesoro que está trazado en el triángulo de los Pactos, sin experimen. tar miedo y echaréis vuestro compromiso firmado sobre el tesoro tocándole con vues* tra varita; cogeréis de él todo lo que podáis llevar sobre vosotros y enseguida volveréis al triángulo mágico marchando hacia el di- cho de espaldas. Una vez que estéis en vuestro lugar, colocaréis las riquezas cogi- das ante vosotros y comenzaréis á recitar la fórmula para despedir al Espíritu de la siguiente forma: «¡Oh! Gran Lucífugo. Estoy contento de tí en la ocasión presente; te dejo tranquilo y te permito que te retires á donde quieras sin que produzcas ningún estrépito ni ex* halar ningún pestilente aroma.» Esta es la forma de pacto que describen las Clavículas del rey Salomón y pertene- ce sin duda alguna á la clase de los que no pueden establecerse porque en ello corre gravísimo peligro la salvación de vuestra alma. Podéis, sí, pactar con los espíritus in- fernales (siempre que Dios y sus angélicas potestades lo permitan) pero á condición
de no obligaros á nada y por el sólo mérito de qne no les atormentéis de las maneras que se os enseñan en este libro y basta para qne os concedan esas malhechoras poten* cías cnanto les pidáis, si estaviere en su mano concederlo. El pacto con las Potesta- des angélicas, es un premio que no siempre podréis solicitar y que concede al elegido gran suma de bienes y de perfecciones (1). (1) Hablaremos algo de los Pactos. jEs dable llamar al demonio y establecer un convenio con él? Cualquiera nos diria hoy que no es posible evocar al demonio, porque en tal personaje poca ó ninguna gente cree ya, y con razón; el diablo no existe. Por consecuencia, difícil será establecer pacto alguno con quien es mera reliquia, que el catolicismo hereda de las antiguas concepciones persas. Ahora bien; si al diablo no se le puede evocar, está especie de conjuro puede, sí, atraer determi- nadas influencias obsesíonadoras del Invisible, que apoderándose del evocador, le fascinan, le enloquecen y le hacen ver y creer lo mismo que él pensaba, dándole por productos reales do sus fuerzas mágicas los resultados de su embriaguez astral, las falsas sensaciones de su alucinación. He aquí la causa que muchos brujos y brujas quemados en otros tiempos, asegurasen en ese último y supremo instante en que no se miente, que habían hablado y recibido mercedes del dia-
CAPITULO IV SECRETOS DE HECHICERÍA SACADOS DE UN MANUSCRITO DE MUCHA ANTIGÜEDAD En un curioso documento que las perso- nas entendidas creen que pertenece á las blo en persona. ¡Aquellos infelices fueron victi- mas de alucinaciones verídicas que ellos mismos provocaban! La evocación de las potencias del Invisible es cosa hacedera; pero muy peligrosa para la razón y hasta para la vida del imprudente que les fran- quea el acceso por medio de las ceremonias mágu cas. Nada tiene de sobrenatural la existencia de dichas entidades, y día llegará en que su modo de ser y condiciones no resulte un misterio. Es- tos pobladores del mundo astral, restos muchos de ellos de seres humanos que no se distinguieron por sus buenos instintos, productos otros de pen- samiento de odio, ira y venganza, emanados en las cuotidianas y brutales luchas de la vida colec- tiva é in dividual de los hombres; residuos en gran número de existencias terrestres, donde perduran en lucha desesperada con la desintegración las pasiones y deseos materiales, y también resto de- jado por los seres de la escala zoológica que con- servan los groseros y feroces instintos de sus res pectivas especies, nos rodean, procuran apode- rarse del ser materialmente vivo para nutrirse
primeras épocas de la dominaoiór de los moros en España, aparecen muchas y cu* de su vitalidad, y al franquearles la entrada, ham- brientos se precipitan sobre la persona que los atrae, para absorber en su organismo un p jco de vida que les permita continuar resistiéndose á la hora fatal de la desintegración, de su muerte, que inexorable se aproxima. Para evocarlos, para supeditarlos, (el hombre puede, sí, hacer una y otra cosa), se necesita conocer muy bien los medios de no ser victima de esas potencias y entonces el verdadero mago puede crearse un señorío en la esfera astral po- blado de esclavos; pero que no confíe; al menor descuido esos esclavos se convertirán en seño - res, y [desgraciado del que llegue á ser victi- ma de los monstruosos y feroces habitantes del astrall Este es el único y verdadero pacto cono- cido por los Iniciados. Ellos dicen que por cada uno que sale victorioso de semejantes empresas, ciento dejan la razón, la salud y á veces la vida, en la invisible lucha. Por lo demás, todo el que* quiera puede intentarlo; los medios no cons- tituyen un secreto inviolable del ocultismo y en muchos autores hallará el lector cuantos detalles necesite; mas si se nos pide nuestro humilde pa- recer, aconsejaremos que nadie, sin la debida preparación, intente aoansar por este peligroso sendero, y la preparación sólo puede obtenerse por el detenido estudio y por la práctica de las enseñanzas esotéricas.
— 27fi — riosísimas fórmulas mágicas que se supo* nen conocidas y empleadas por San Cipria- no en sus tiempos de hechicero (1). A continuación se copian muchas de ellas, es decir, las que figuran como perte- necientes al saber del gran Mago arrepen- tido. Manera de asegurar la fidelidad del marido Tómese médula de un hueso de la pata de un cachorro negro, de los llamados chi- nos porque no tienen pelo, y rellénese con ella un agujero hecho en un pedazo de ma- dera. Envuélvase en un trozo de terciopelo encarnado, perfecta mente ajustado y cosi- do. Después, se abrirá la parte del colchón que queda entre el marido y la mujer, para esconder dentro dicho envoltorio; de modo que no incomode al matrimonio cuando se acueste. Hecho esto, la mujer procurará estar muy amable y condescendiente, concordan- do en todo con la voluntad del marido. (1) En los pueblos del habla portuguesa, la tra- dición las conserva de tal modo que en el BrasH constituyen el texto de un librillo muy ditundido que se titula Ltbro del Hechicero.
— — Animará con su buen humor al esposo cuando esté triste, y le prometerá ayudar- le y consolarle cuando por acaso la suerte lo fuere adversa, fingiendo no sospechar nada, si cree que su esposo tiene uua que- rida. Por la noche, al acostarse, por la mafiana, al levantarse, le dará un vaso de leche con un huevo batido, azúcar, canela y clavo. En el caso de que la leche no fuera del gusto de su esposo, le preparará un vaso de buen vino, añadiendo las demás cosas. Al acostarse se despojará de toda la ropa que le sea posible, acercando mucho su cuerpo al de cu marido para transmitirle su calor y su sudor. >Siempre que entre de la calle el esposo, le tendrá preparada alguna golosina, de- mostrando que no deja de pensaren él. Des- pués le dará un beso, ó muchos, en la boca. Si él fuese grosero ó áspero, no lo contra- ríe nunca; si fuese dócil, aunque incons- tante, muéstrese ella siempre superior á él en los sentimientos y en los actos.
Manera de obligar á las mujeres solteras y casadas á que digan todo lo que tengan intención de hacer ó hayan hecho. Tómese el corazón de un palomo y la ca- beza de un sapo, y después de estar bien secos y pulverizados, llénese un saqnito con estos polvos, que se perfumarán agre* gándolee un pooo de almizcle. Déjese el saqnito debajo de la almohada de la persona, que vaya' á descansar, y un cuarto de hora después se sabrá lo qne se desea descubrir. Luego se retira el saqnito cuando calle, para evitar que un más pro- longado influjo le ocasione una fiebre cere- bral. Manera de ser feliz en las cosas que se em- prendan. Tómase un sapo verde y córteselo la oa- beaa y las patas seis domingos después de Uhui« llena de Septiembre; déjense estos nadMM en remojo por espacio de veintián ÍWW aceite de ro“iero- Arándolos pasa- , á l*9 doce campanadas de la noche; e*poníéQdoloa después por
espacio de tres seguidas á los rayos de la lana; calcínense en un pnchero nuevo, mez- clándolos luego con igual cantidad de tie- rra de cementerio, precisamente del sitio donde esté sepultada alguna de las perso- nas de la familia á quien se dedícala receta. El que haga esto exactamente como aquí se indica, puede confiar en que el es- píritu del difunto velará por su persona y poi todo lo que empreñóla, y á causa del sapo, que no ha de perder de vista sus intereses. Manera para hacerse amar de las mujeres. Ante todo, conviene fijarse, por poco que sea, en el carácter ó el genio de la mujer que se quiere conquistar, y regular la nor- ma de conducta con arreglo al resultado que se haya obtenido de dicho conoci- miento. Será inútil recomendar, al galanteador el uso de un traje, sino elegante ó rico, por lo menos do una limpieza extremada. El hombre puerco está incapacitado para ena- morar. Hay que advertir que esta limpie- za, no sólo se requiere en la ropa, sino que también en el cuerpo. Observada esta primera condición, tóme-
se, seis meses después, el corazón de una paloma virgen, y se le hace tragar á una culebra; la culebra, al cabo de mayor ó me- nor espacio de tiempo, morirá; tómese en- tonces su cabeza, y tuéstese sobre una plan- cha caliente á fuego lento, redúzcase á pol- vo, machacándola en un almirez, después de haberle mezclado algunas gotas de láu- dano. Cuando se quiera usar esta receta, restriéguense las manos con una parte de esa preparación. Bacetas para que la mujer obtenga el cari*» de cualquier hombre Además de las indicaciones contenidas en la magia anterior, la mujer procurará obtener del hombre que escogió, una mone- da, una medalla, alfiler, objeto ó pedazo de objeto, con tal de qne sea de plata y que el hombre le haya llevado encima lo menos por espacio de veinticuatro horas. Obteni- do esto, la mujer debe acercarse al hombre teniendo en la mano derecha el objeto de plata y ofreciéndole con la otra una copa de vino, en la cual se habrá echado antes una píldora del tamaño de un grano de mijo, hecha con las siguientes subtancias. Cabeza de anguila, una.
Semillas de cáñamo, lo que quepa en un dedal. Láudano, dos gofos. Luego que haya bebido el hombre de este vino, forzosamente amará á la mujer no siéndolo posible desviarse de ella mien- tras dure el encanto, cuyos efectos pue- den renovarse sin inconveniente alguno. Sin embargo, si el hombre resistiere al mágico preparado, ó éste no obrara con la prontitud y eficacia anheladas, la mujer debe invitarle á tomar chocolate, te ó café en el que mezclará las cosas que á conti- nuación se expresan: Canela en polvo, dos pulgaradas. Dientes de clavo, cinco- Vainilla, en proporción conveniente. Nuez moscada raspada, la pizca que pue- da recogerse entre la punta de dos dedos. Inmediatamente después de echar loa dientes de clavo, se extraerán, substituyén^ dolos por dos gotas de tintura de cantá- ridas. El hombre, al saborear el te, café ó cho- colate, podrá apercibirse de que tienen un sabor extraño, lo cual la mujer podrá atri- buir á causas ajenas al btien condimento de las subtancias á las adulteraciones que sufren los artículos en las tiendas, etc., etc%
Cuando la mujer á pesar de todo sospe- chare que se le escapa, bien porque otra se lo robe, ó bien por haberla comenzado á mirar con recelo, si quiere retenerle y re- cobrar dominio sobre él, hará lo que sigue. Repita lo explicado, cada quince días, y en los intervalos, convidándole á almorzar ó á comer, le dará. En el almuerzo, una tortilla preparada en la siguiente forma: bátanse los huevos muy bien batidos, agregándoles dos gotas de tintura de cantárida, y échense de arriba abajo, pasándolos dé una fuente á otra, di- ciendo: «Pase esto fuego que me devora al corazón de.. como estos huevos pasan de una fuente á otra». Repetida esta opera- ción por tres veces, se hace la tortilla y se sirve caliente. En la comida le dará á comer albondigui- llas, teniendo cuidado de redondearlas una por una en las partes de su cuerpo más hu- medecidas de sudor y de pasarlas luego por el pecho, vientre, partes genitales y por fin dejarlas un instante debajo del sobaco y en- tre los labios de la vulva. Luego le servi- rá palomos vírgenes, asado ó golondrinas fritas. En ambas comidas le obsequiará con una taza de buen café, colado por el faldón de
una camisa, con la cual debe haberse acos- tado la mujer por lo menos dos noches, y si estuviere la tela manchada por las exhala- ciones del cuerpo ó con sangre menstrual, mejor. Hechizo del sapo con los ojos cosidos Escoged un sapo de los mayores, que sea macho, si el hechizo es para hombre. Después que lo tuvieréis seguro, cogedle con la mano derecha y pasáoslo por entre las piernas cinco veces, diciendo mental- mente las siguientes palabras: <Sapo, sapito, asi como yo te paso por debajo de mi vientre, así... que (aquí el nombre de la persona que se quiera hechi- zar) no tenga sosiego ni descanso, mientras no venga á mí de todo corazón y con todo su cuerpo, alma y vida». Dichas estas palabras, se coge un aguja de las más finas y se enhebra un hilo de seda verde, cosiendo con el los párpados del sapo, teniendo mucho cuidado de no herirle en los ojos, pues de lo contrario, la persona á quien deseéis hechizar queda- ría ciega. Se cose solamente el pellejo de abajo á arriba, á fin de que el sapo quede con los ojos cerrados, pero sin haber sufri- do cesión alguna.
Palabras que se dicen al sapo después de tener los ojos cosidos «Sapo: yo, por el poder de Lucifer, el príncipe de Belzebuth, te cosí los ojos, qne es lo que debía hacer á... (aquí se dice el nombre de la persona) para que no tenga sosiego ni descanso en parte alguna del mundo sin mi compañía y sea ciego para todas las mujeres (ú hombres, según sea el sexo de la persona & quien se trata de he» chizar). Véame únicamente á mí y que en mí sólo tenga su pensamiento». Púnese después dentro de una vasija y dícese: «Fulano (pronúnciase el nombre de la persona), aquí estás preso y amarrado sin que veas el sol ni la luna, hasta que no me ames; no te soltaré; aquí quedas preso y amarrado así como lo está este sapo». Hechizo con un sapo que tenga lá boca cosida Cójase un sapo grande y cósasele la boca con una hebra de seda negra; después de que la tenga cosida, dígansele las palabras siguientes: «Sapo: yo, por el poder de Lucifer, de
Satanás, de Barrabas, de Caifas y del demo- nio—y principalmente en nombre del prín- cipe Belzebnth y de Roberto el Diablo, quiero qne tújfulano (aquí se dice el nom- bre de la persona á quien se trata de en- cantar), no tengas en lo sucesivo una sola hora de salud, pues coloco tu vida dentro de la boca de este sapo, y así como ¿1 irá extinguiéndose poco á poco y perdiendo la vida con la salud, así te sucederá á tí, por el poder de Lucifer». En seguida meteréis el sapo en un puchero donde no le pondréis nada para que coma; el efecto es muy rá- pido. Si después de preparado el hechizo os arrcpintiéseis podéis deshacer fácilmente: basta sacar el sapo fuera de la vasija des- coserle la boca y darle á beber leche de vaca por espacio de cinco días. Hechicería del sapo para hacerse amar con tra la voluntad de las personas Supongamos que una enamorada desea casarse con su novio, lo más pronto que fuere posible existiendo la circunstancia de que el interesado no tenga ninguna pri- sa, bien porque huya de una vida de obli- gaciones y sujección que no le guste, bien
porque no quiera á su novia para esposa. Fácilmente la mujer llegará al logro de lo que se propone si hace lo siguiente: Tómese un objeto del enamorado ó enamo* rada y se ata sobre la barriga del sapo. Bes* pués de realizada esta operación, átense los pies del sapo con una cinta roja, y métasele dentro de una olla con tierra humedecida con leche de vaca. Díganse luego estas fra- ses aplicando el rostro en la boca de la orza. «Fulano, así como tengo este sapo preso dentro de esta olla sin que vea el sol ni la luna, reí tu no veas mujer alguna, ni casa- da, ni soltera, ni viuda. Sólo habrás de fijar tu pensamiento en mí; y así como este sapo tiene las pierna < amarradas, así se aprisio- nen las tuyas y no puedas dirigirlas sino hacia mi casa; y así como este sapo vive entro de esta olla consumido y mortifica- do, así vivirás tú mientras conmigo no te casares ó unieres.» Déjese la olla bien tapada, para que el sapo no vea la claridad del día; después, cuando hayáis conseguido vuestro deseo, soltad el sapo, quitadle las ligaduras y cui- dadle bien, teniendo entendido que la per- sona sufriría iguales dolores é incomodida- des que el sapo, por haber quedado unidos por virtud del poder de esta magi».
Fara hacer y deshacer nn mal heche Tómese un sapo negro y cósasele la boca con. seda negra. Después átense, uno por uno, los dedos del sapo con hebras de lana, también negra, y tomando una figura como de dos paracaídas y tomando la hebra prin* cipal de la lana, cuélguesele en la chime- nea de modo que el sapo quede con la ba- rriga hacia arriba. A las doce en punto de la noche llámase al diablo á cada una de las campanadas del reloj, y después, dando vueltas al sapo, diránse las siguientes pala- bras. «Bicho inmundo, por el poder del diablo á quien vendí mi cuerpo y no mi espíritu, mándote que no dejes gozar ni de asomo de felicidad sobre la tierra á... (dígase el nombre). Su salud la coloco dentro de la boca de este sapo y así como él ha de morir, así muera también... (se repite el nombre) á qnien conjuro tres veces en el nombre del diablo, del diablo, del diablo». A la mañana siguiente métese el sapo en una olla de barro y tápese herméticamente. Para deshacer los efectos de este hechizo y si alguna vez tuviera lástima del hechi- zado su maleficiador, basta sacar el sapo de
la olla y darle & beber leche fresca de vaca por espacio de siete días, después de haber - le descosido la boca. Tara hacer que un hombre no guste sino de su mujer ó de la mujer con quien vive y viceversa. Cójase un sapo y cósasele los ojos con seda negra, teniendo cuidado de no herirle en las pupilas. Realizada esta operación, procédase en la misma forma que en la ma* gia anterior, substituyendo las palabras qne en aquélla se profieren por las si- guientes: «¡Bicho inmundo!» En nombre del diablo, & quien vendí mi cuerpo, pero no mi alma, te cosí los ojos, cosa que debiera haber he- cho con Fulano {dígase el non'bre /ulano ó fulana), y sea para qne no guste de otra persona que de mí, y resulte ciego para todas las demás mujeres (ú hombres).» Suspéndase después el sapo de la chimes de la cocina durante doce horas, metiéndo- le luego, si queda vivo, en una olla de barro herméticamente tapada. Las palabras que se dirán al encerrar al sapo en la olla serán las siguientes: «Fulano... estás aquí preso y atado y no
verás ni la luz del sol, ni la de la luna has- ta que no me ames con todo tu corazón. Quédate ahí, diablo, diablo, diablo». En ésta como en las demás recetas en que nada se haya indicado, deberá diariamente renovarse el agua del sapo. Keceta para apresurar casamientos. Cójase un sapo negro y amárrensele aire* dedor de la barriga dos cintas, una roja y otra negra, que sujeten un objeto de la per- sona á quien se quiera hechizar, y métase al sapo en una orza de barro, diciendo las palabras que siguen: «Fulano, si amares á otra que no sea yo ó dedicaras á otra tus pensamientos, el diablo, á quien consagro mi suerte, te en- cerrará en el mundo de las aflicciones, en la misma forma que yo acabo de encerrar á este sapo, y de donde no saldrás, como no sea para casarte conmigo». Proferidas estas palabras, tápese bien la vasija y cuídese de renovar diariamente al sapo el agua que le es indispensable para su vida. El día en que se concertara el ca- samiento se le pondrá en libertad, teniendo cuidado de dejarle cerca de un charco de agua y de no maltratarle, pues de otro
modo, el matrimonio se realizaría, sí, pero vida de los cónyuges habría de resultar un recíproco tormento. Manera de ligar enamorados Cómprese una vara de cinta, y al salir de la tienda, mírese al cielo, y dígase: «Tres estrellas veo en el cielo, y la de Jesús, cuatro, y esta cinta á mi pierna ato, para que Fulano no pueda comer, ni beber, ni descansar, mientras no se case conmigo», Débese decir tres veces argüidos. HECHIZOS POR MEDIO DE UN MURCIÉLAGO Para hacerse amar. Supongamos qne una dama desea casarse con persona determinada, lo más breve po- sible; pues debe obrar de la siguiente ma- nera: Proporciónese nn murciélago y pásele por los ojos una aguja enhebrada en un hilo fuerte. Realizada esta operación, tanto la aguja como el hilo, han adquirido fuerza hechizante y la empleará dando cinco pun- tos en forma de cruz en un objeto que per-
fenezca á la persona á quien se quiere cau- tivar,pronunciando las siguientes palabras: «Fulano ó fulana (se dirá el nombre), yo te hechizo por el poder y fueiza de Luzbel, Belzebuth y Astaroth para que tú no veas ni el sol ni la luna en tanto que no te casa* res conmigo. Por tanto, te conjuro á que lo hagas en el improrrogable plazo de ocho días, so pena de apelar á otros hechizos más poderosos. Luzbel, Belzebuth, Asta- roth, confirmad mis deseos y obligad á (dí- gase el nombre) á q ue se subyugue á mí en cuerpo y alma.» Ejecutado todo esto y hechizada la per- sona, no tendrá un punto de sosiego, mien- tras no se una á la que preparó el hechizo. Si más adelante no quisiera casarse con ella basta quemar el hechizo preparado. Otra manera de proceder. Matad dos murciélagos,macho y hembra, de modo que podáis aprovechar la sangre, á la cual mezclaréis unas cuantas gotas de espíritu de sal de amoniaco, poniendo todo esto en un frasco de vidrio de dimensiones convenientes, á fin de que siempre os sea fácil llevarlo en el bolsillo. Cuando deseáreis hechizar á una joven,
lo mismo que cuando ésta quisiere hechi- zar á un hombre, es suficiente con darle á oler el contenido del frasco. Kechizo que puede hacerse con malvas co- gidas en un cementerio ó en el atrio de una iglesia. Cójanse tres matas de malvas, y ponién- dolas debajo del colchón de la cama dígase todos los días al despertar:' «Fulano... (dígase el nombre de la perso- na contra quien se dirige el hechizo), así como estas malvas fueron cogidas en el cementerio y debaje de mí están metidas, así quedarás tú preso por el poder de Luci- fer y de la magia, y sólo cuando los cuerpos del cementerio ó de la iglesia, vieran y ha- llaren estas malvas que crecieron por la virtud de sus grasas, es cuando me habrás de dejar». Estas palabras deberán repetirse con fuerza de voluntad durante nueve días con- secutivos, á fin de que produzcan el efecto que se desea. Oración para precaverse del rayo Pásese una cinta blanca por el brazo,
garganta ó cintura do una imagen de San* ta Bárbara: cuando empiece la tormenta enciéndase una vela que tenga una cuarta próximamente de largo. Hecho asi, de hora en hora, después de enjuagarse la boca por tres veces con agua bendita, se dirá la siguiente oración: «En Vos confío, Sefiora, para que inter- cedáis por mí, cerca de aquél que munó por los pecadores. Como esta cinta sania que poseo, tengo el alma pura y pura mis intenciones, Salvadme, Señora, si soy dig - no ó digna de vuestra protección, de los ataques del rayo. Amen.» Manera de ganar en el juego Mándese hacer una higa de azabache, re* enmendando esencialmente que se labre con un instrumento nuevo que sea de acero. Llévese la higa al mar, pendiente de una cinta de Sarta Lucía, y pásese tres veces siete, ó sea 21 veces, por las espumas de las ondas. Después de hecho así,' hay que re- zar tres veces el credo, en voz muy baja, y ofrecer á Santa Lucía una vela de á cuarto. El jugador llevará siempre esta higa su- jeta al cuello, teniendo, sin embargo, cui-
dado de no dejarse cegar por la ambición, ni arrastrar por la codicia. Magia, de la sal Muchas personas saben como es anuncio de una gran desgracia, cuando, por casua* lidad, se derrama un salero sobre el mantel. Para conjurar el mal, en lo posible, se toma con los dedos un poco de la sal derra- mada y se lanza hacia atrás, por cima del hombro derecho, diciendo: < Satán, toma tu parte y vete y Dios sobre todo». Para ligar á un hombre La mujer que quiera tener seguro al ma- rido ó amante, tomará tres varas de cinta blanca, hará en ella siete nudos, y atará con la misma un muñeco que figure al hombre amado- Para deshacer el sortilejio basta cortar todos los nudos, diciendo al mismo tiempo: Yo desligo á N. del hechizo que los nudos, obraron sobre él, y destruyo el sortilegio que por su virtud tenia formado.
Manera de hacerse amar por los hombres En la cantidad de vino que quepa en una copa se pondrá la siguiente composición: Una cabeza de anguila, un dedal de simien- te de cáñamo, dos gotas de láudano y seis gotas ó más gotas de la sangrejmenstrual de la mujer que prepare el bebedizo. Luego que el hombre haya bebido la co- pa de vino con esta mixtura, amará forzo- samente á la que se lo da, pudiendo renovar el encanto una vez al año. Magia contra el amor Si se quiere dejar de amar á una persona indigna de nuestro amor, tómese el filtro siguiente:el lunes, cuando la luna esté men- guante, á media noche, luego que el gallo con su canto haya anyéntado los demonios de la noche, salid de casa y dirigios al bor- de de un riachuelo, de un estanque ó del mar; os metéis con los pies desnudos y re- cogeréis tres flores de circe diciendo á cada vez óphcebw s eneceen te remesia ai&oris inter- nos; volveos á casa antes que el gallo cante y meteréis las tres flores en una redoma,
con media cucharada de buen vinagre blanco; pondréis por espacio de trece no- ches esta redoma en nna ventana, & la in- fluencia de los astros, y durante este tiem- po haréis nn ayuno estremadamente rigu- roso, y os abstendréis de tomar licores fer- mentados ú otros; al día trece meteréis en la redoma tres cucharadas de miel cogida en otoño y añadiréis un vaso grande de agua de aquella en donde habréis metido las flores, y al medio día, estando en aynnas, tomaréis este filtro pronunciando las pala- bras mágicas dichas anteriormente: luego procuraréis encontrar la persona que améis y sin mirarla ni tocarla, disputaréis con ella y cesará de amaros. Este filtro también tiene la virtud de li- brar de la obesidad, y de precaver los ata- ques apopléticos. Para obtener los favores de nna mujer. Tómese una onza y media de azúcar can* de, pulverízase groseramente en un mortero nuevo, haciendo esta operación en viernes por la mañana diciendo á medida qne machacáis: dbraxas abracadabra. Mezclad este azúcar con medio cuartillo de vino blanco bueno; guardad esta mezcla en nna
cueva obscura ó en un cuarto tapizado de negro por espacio de veintisiete días; cada mañana tomad la botella que no ha de es* tar enteramente llena, y la menearéis fuei- temente por espacio de un minuto, dicien- do: abrazas. Por Ja noche haréis lo mismo» pero durante tres minutos, y tres veces di- réis abracadabra. Al cabo del veintisiete días, trasladáis el filtro en una botella de las de vino común, juntándole seis granos de mostaza blanca y tendréis el filtro he- cho. Al cabo de tres días, convidad á la per- sona á comer y le daréis á beber de este filtro, que tomará pensando ser vino. Si toma solamente la mitad, estad ciertos que os dará pruebas inequívocas de su amor. Para curar á alguno de la borrachera Tómese sangre de anguila, échense tres gotas en una botella de vino diciendo en alta voz: Astarot; después dos gotas más di- ciendo: Aésaibi, y en fin dos gotas más, di- ciendo: Bacuéé. Esto hace los números ca- balísticos 3, 5 y 7, hágase beber este vino al borracho, y no se emborrachará por es- pacio de un mes.
Para cazar serpientes. Se destruyen las serpientes por medio de las palabras cabalísticas OSY, OSA, OSY. Luego que las oyen pronunciar, tapan pron- tamente una de sus orejas con el cabo de su cola y aplican la otra en tierra para no oirlas; porque las hacen caer en el estupor y la inmovilidad. Cuando se conocen que están en este estado es muy fácil matarlas. Contra filtros Si uno ama á otro por medio de un filtro Ciialquieia, que tome á dos manos su mis- ma camisa que habrá llevado durante los ratos de sus amores; métese por el cabezón y la minga derecha y luego se verá libre del maleficio. Remedio infalible para conocer la persona que hace padecer ó ha dado toda clase de mal, tanto en comida como en bebida. Tómese medio porrón de espíritu de vino media libra de aguarrás, tres onzas de hoja de laurel (que sea bendecido el domingo de Ramos) hechas polvos. Se mezclará todo
junto y por espacio de tres días lo moverá cada vez qne toquen las doce, tanto de día como de noshe. A más se tendrá nna bote- lla de agua bendita. El modo de aplicar este remedio es el siguiente. Primeramen- te, el qne tenga el mal ha de tener una entera confianza en el que le aplique el remedio y responderá á las preguntas que él baga con resolución y con la fe de quien desea sanar. Segundo el que aplicare el re- medio, hará las preguntas siguientes: P. ¿Si tiene sospechas que hubiese alguno tomado ó perdido ropa de uso y después haberla encontrado si la ha husado otra vez? R. Sí ó no. P. ¿Si ha ido á comer en alguna casa sos- pechosa?R. Sí ó no. P. ¿Si de algunas perso- nas de las convidadas conoce que le tenga rencor alguno? R. Sí ó no, P. ¿Si le gustaría curar del mal que padece y tiene fe en el re- medio que se hará? R. Sí ó no. Entonces el que ha dicho las preguntas responde: asi sea, y el enfermo; Amén. En seguida los dos beberán agua bendita. Luego se cogerá la composición que se ha dicho al principio yendo ambos á la casa del que haga pade- cer á dicha persoua.y se echará en frente de su puerta la composición, al punto deme- dia noche y se bendecirá la puerta: se pega fuego al líquido derramado diciendo esta
oración: «Dios eterno ten compasión de este infeliz que está padeciendo, salgan los mi» les que oprimen su corazón, que salgando su cuerpo estas vívoras ponzoñosas. ¡Oh Gran Dios, haz que caiga encima del alma maligna que hace padecer, castiga el infa- me que perturba su reposo. Dios contigo es- pero, contigo aguardo. Amén. Se guarda- rán veinte minutos de silencio, pasados los cuales se volvjrá á repetir la oración: los que concurran á esta operación respon- derán: Amén. Si por casualidad el fuego se apagase se vuelve á encender de nuevo en- seguida, y cuando se vea que ha prendido y arde bien se marcharán todos. A la mañana siguiente á la primera hora se visita el enfermo y se le hacen las pre guntas siguientes. Si de las doce á la una de la noche estaba con zozobra. Si la ha te- nido se le preguntará si le duró más que media hora, y si responde que sí, será señal que es el autor alguno de la casa. Se volve- rá á ejecutar las mismas operaciones por espacio de tres días consecutivos haciendo las mismas preguntas al enfermo, si ha es- perimentado lo mismo ó más fuerte, y que- dará descubierto el que hace padecer ó ha dado el mal. Si se tiene sospecha de dos ó más personas, háeese la operación en las
casas respectivas. El enfermo debe ignorar el remedio, pues podría engañarse y en- gañar. Secreto para conocer á la persona que ha dado mal,' ó hace padecer. Este secreto maravilloso aprobado por multitud de esperimentos, pone de mani- fiesto á las personas que han dado algún maleficio para hacer padecer á sus seme- jantes. Las infinites curaciones que he ope- rado por medio de su virtud son las que me han obligado á dar el modo de hacerlo. Se procurará poseer un pedacito de pan mascado por la persona que se tiene sospe- cha de que ha dado el maleficio, cuando se tenga, se cogerá un dragón, y se irá á un monte, se hará un hoyo, donde se enterra- rá el dragón junto con el pan mascado, y se dejará de este modo por espacio de diez dias, al cabo de los cuales se desenterrará el dragón y se mirará si ha comido el pan, si no lo ha comido, es señal de que no es aquella la persona que hace padecer. Si lo ha comido, se coge el dragón y se le mata. Se hace secar para hacerle polvos, los que se darán á comer con pan ú otra cosa á la p ersona que haya dado el mal, quien enfla.
quecerá mientras que la que padezca se irá curando y engordando. Esta operación se hace de manera, que tanto la persona que ha dado el mal, como la enferma, no sepan nada, pues no se conseguiría resultado feliz de otra manera. ' Infinidad de curaciones acreditan este remedio, entre otras Agripina, madre de Nerón, padecía de epilepsia, que le había dado en un festín Priscila muy enemiga suya, con este remedio sanó, mientras que la otra enflaqueció, siendo así que era una robusta matrona romana. Medalla y oración para que todo el que la traiga consigo, ó la leyere, esté á salvo de hechizos, ligamentos y maleficios. La medalla que llevarás contigo ha de ser fabricada de oro ó plata, metales que han de ser muy puros; pondrás en medio el santo nombre de Dios, en letras griegas Alfa ó Omega, rodeado de rayos para indi* car que su nombre llega á todas partes. No te la pondrás encima sin haber hecho un ayuno riguroso por espacio de nueve días, y la llevarás tanto de día como de no- che. Esta medalla te librará de las asechan-
zas de tus enemigos, y no podrán hacerte padecer ninguna especie de mal. La oración siguiente sirve para librar á las personas de malos hechos yhechizos, y de malas lenguas, de ligamientos y encan- tamientos para que todos sean desatados y desligados y para la pestilencia y aire corructo, la cual oración ha de ser leída tres veces al afio en tres domingos distintos, diciendo: Tú que eres Dios fuerte y podero- so, que moras en la gran cumbre y eres san- to y elevado en todos tiempos Dios y sefior, conozco tu santo nombre, y le amo podero- samente, y son formadas muchedunbres de mis males, hoy todo mi firme y puro cora- zón y toda mi voluntad pongo en tu amor y en tus mandamientos para que me guar- des y me envíes tu amor y misericordia, para que rompas y desates todos los enlaza- mientos de los varones y mujeres, y caiga la lluvia sobre la tierra y ésta dé su fruto, y las mujeres paran sus hijos sin ninguna molestia y mamen la leche de los pechos de sus madres, y desátense á su tiempo los pe- ces del mar, y todos los animales que andan sobre la tierra, y todas las otras cosas y to- dos los hombres y mujeres y & quienes fue- ron hechos los hechizos de día de noche sean desatados, por tu santo nombre haya
todo enemigo de aquél y de aquélla que so* bre sí trajera esta oración ó le fuera leída, tres veces al afio en tres domingos diferen- tes y con ella librados y desatados de todo mal y de todos males hechos, su obra apio* vechen, y tú señor les guardes de día y de noche del diablo y de su poder, y de todas sus asechanzas por el santo nombre de Dios glorificado y ensalzado en el cielo y en la tierra, y por amarte el que es palabra de Dios, así como la piedra sacó fuego abierta y dió de sí agua v de ella bebieron los hijos de Israel, así señor todo poderoso, pon la mano llena de gracia, sobre estos tu siervo y sobre quién trajere esta ora- ción ó la tuviere en su casa, sea siempre con él, así sefior como pusistéis en el paraí- so terrenal cuatro ríos, que son Gion, Gi- son, Trigreis y Eufrates, á los cuales man- dastes regar á todo el mundo, por cuyas cosas os ruego que ni en pensar, ni maltra- tar, no pueda el diablo maldito ni el malig- no espíritu, ningún enlazamiento ni malos hechos, ni envidia contra estos tus siervos ♦J< y además todas las cosas malas sean aba- tidas y nulas que no les dañen ninguna de las setenta y dos lenguas que está reparti- das por todo el mundo y cualesquiera de sus contrarios que quisieran hacerles dato
sean malditos y por las oraciones de los án- geles buenos, sean estos tus siervoe*J*con toda la casa, y todo lo qne hay dentro y fuera de ella y por Emmannel y por los santos nombres de Dios nuestro señor y de las otras cosas qne son aquí nombradas sean desatadas y desligadas de estos tus siervos y apartadas de ellos todos los he- chizos y todo género de maleficio qne con- tra ellos intentare el poder del diablo; y por tí mi Dios se aparten de estos tus sier- vos todos males hechos, y hechizos, liga- mentos y todo mal y mala ventara. Amen. Manera de preparar el aceite mágico Cojánse todos los bichos qne se hallaren, eligiendo con preferencia los más ponzoño- sos por ser los que están dotados de mayor virtud mágica, y se echarán en una vasija donde haya la suficiente cantidad de aceite para que en él se aneguen. Enseguida se pondrá el cacharro al fuego, dejando her- vir su contenido hasta que se reduzca á la mitad. El aceite así preparado se guarda para usarle cuando convenga. Llegado el caso, se pone una mecha y se la enciende. Las personas á quienes alum- SO
bre semejante luz, quedarán inmóviles eu sus sitios, yertas de terror y consiste en que verán aparecer fantasmas enormes,sentirán temblar el suelo bajo sus pies y verán todo lleno de legiones de bichos de la clase á que pertenecieran los metidos en el aceite, que han de mostrarse en actitud de acometer con espantosa fuña; pero no hay que tener miedo á tales cosas por ser producto de ilu- siones que ocasiona la luz del aceite mágico en las que el peligro es puramente imagi- nario. Secreto para hacerse invisible Giges era el amigo y favorito del rey de Lydia Candaule, quien deseoso de que las perfecciones físicas de su mujer, pudieran ser admiradas por su predilecto, hizo que éste viera completamente desnuda á aque- lla. Semejante ultraje al pudor, lo tomó tan á pechos la reina, que amenazó á Giges con espantosa muerte, si no consentía en ser el asesino del rey su amigo. Candaule íué asesinado y Giges obtuvo en premio la mano de la viuda y con ella la corona. Refiere Platón que en los tiempos en que Giges era pastor del rey, halló en el cuerpo de un caballo de bronce el famoso anillo
que hacía invisible á la persona que lo lle- vara puesto. Valióse Giges de él, mató al rey Candaule y se apoderó de la corona por virtud de su casamiento con la reina. Según lo relatado por varios autores que tratan de la invisibilidad, este famoso ani- llo ofrecía dos caras ó chatones; en una veíase la imagen del Sol grabada en un to- pacio, y en la otra, la Luna grabada en una esmeralda. El anillo, que era de plata, tenía en todo su contorno ciertos signos cabalís- ticos. Sin duda era necesario además reci- tar algunas mágicas palabras para que por virtud de la sortija su poseedor se hiciera invisible; anillo y palabras se han perdido; pero los cabalistas han conservado el secre- to de su preparación; hélo aquí: Bajo los auspicios de Mercurio en nn miércoles de los meses dePrimaveray cuan- do el citado planeta se muestre en el cielo en conjunción con la Luna, con Júpiter, con Venus ó con el Sol, se hará una sorti- ja de mercurio fijo y purificado, del gran- dor conveniente para llevarla en el dedo del corazón. En el anillo se engastará una piedra que se encuentra en el nido del pá- jaro llamado Bori por los Caldeos é Isan por los Griegos. En el contorno del anillo hay que grabar estas palabras y cruces—
Jesús pasando por medio de ellos >J- se fué.—Después se pondré la sortija sobre una plancha de mercurio fijo y se zahuma* rá con el perfume de Mercurio; se envuel- ve enseguida en un trozo de tafetán del color correspondiente al citado planeta y se dejará por espacio de nueve días en el nido de donde se ha sacado la piedra. Trans- currido el plazo, se le perfumará de nuevo para guardarle en una cajita que contenga mercurio fijo hasta que sea llegado el mo- mento de usarle. He aquí otra manera de hacer el anillo de invisibilidad ensefiada por Porfirio Jamblico, Pedro de Apona y Agrippa. Se cogerán tres pelos de la parte superior de la cabeza de una hiena y con ellos se hará una sortija la cual se ha de dejar nueve días en el nido del pájaro antes citado y zahumarla de la manera descrita. EL espejo mágico de Salomón. He aquí el modo de hacer el espejo de Salomón, el hijo de David, dotado de alta sabiduría y profundo conocedor de la Cien- cia oculta según el proceder de los sabios Cabalistas. El espejo se prepara en cuarenta y ocho días, comenzando por uno que corresponda
al de novilunio y que terminará cuando llegue el de lana llena. Transcurrido el pía* ao, la obra deberá quedar terminada. Por medio de este espejo podréis ver to- das las cosas ocultas que deseéis conocer en nombre del Señor; pero es necesario, lo pri- mero, que durante el dicho período de pre- paración, no cometáis ningana mala acción ni de obra ni de pensamiento, y además, es consagraréis á hacer frecuentes actos de piedad y de misericordia. Para construir el espejo de Salomón to - matéis una plancha de acero bien pulimen- tada y reluciente, v escribiréis en las cua- tro esquinas de su cara superior las pala- bras Jehovah, Eloim, Mitraton, Adonay. En seguida guardaréis la plancha de acero den' tre de nna tela limpia, que sea de un blan- co perfecto y nueva. Caando llegue el día del novilunio más próximo, y en el momen- to de ser la primera hora de la noche, os acercaréis á la ventana de la habitación donde estéis; fijaréis vuestra vista en el cielo hacia el lugar donde se vea la luna y diréis experimentando solemne recogi - miento: «¡O rex seterne Deas! Creator ineñabilis qui cuneta ad hominis sanitatem mea gra- fía, e oculto judicio oreasti, réspice me (di
réis vuestro nombre), indignissimum ser* vnm tuum, et ad intentionem meam, et mittere mihi dignare angelara Anaél in specnlum istud, qui mandet, et inspiret et jubeat cura sociis sois, et subditis nostris ut in nomine tuo qui fuisti, es et eris po- tens, et jus, judioent mihi quaequnque ab illis exposcam. Procuraréis tener carbón nuevo hecho de madera de laurel. Le encenderéis y so- bre las brasas echaréis perfume tres veces diciendo siempre: «In hoc, per hoc et cum hoc, quod eífundo ante conspectum tuum, Deus meus, trinas et unus, benedictas et per excelsusi qui vides super Oherubim et Seraphim et venturas est judicare seculum per ignem.» Dicho esto por tercera vez, so- plaréis sobre el espejo y pronunciaréis la siguiente invocación: Veni, Anaél, el tibí complaceat esse per socios tuos meoum, in nomine patrie poten- tissimi, in nomine spiritus Sancti amabili- ssimi. «Veni, Anaél, in nomine terribilis Je- hovah veni, Anael, invirtute inmortalis Eloim; veni Anael, in brachio omnipotentis Mitraion. Veni, Anaél, in potentia sacratissimi Adonay, venid ad me (pronunciaréis vues-
tro sombre), in speculo isto, et jobeas sub- ditas tuis ut cuín, amore, gandió et pace ostendant mihi oculta iu oculis meis. «Amen». Después y elevando los ojos al cielo se dirá: «Domine Deus omnipotens, cujus nutu omnia moventur, exaudí deprecationem meam et desiderium meum tibi compla- ceat réspice, domine, speculum istad, et benedic illi ut Anael, unos et subditis fuisse sistad in illo cum sociis et satisf-ciat mihi fámulo tuo (diréis vuestro nombre) que vivís et regnas benedictas et excelsas, in sécula seculorum. «Amen». Terminadas las invocaciones os persigna- réis y haréis también el signo de la cruz sobre el espejo, todo lo cual deberá repe- tirse todos los días dorante los cuarenta y ocho prefijados. A lo último el ángel Anael se os hará visible bajo la forma, de un niño muy hermoso que os saludará y ordenará á sus compañeros que os obe- dezcan. Hay que observar que no siempre son necesarios los cuarenta y ocho días para obtener el espejo mágico, pues con frecuen- cia al cabo de cntorce, queda la operación, terminada según el grado de devoción y de firme deseo que concurran en el prepara-
dor. Cuando llegue el instante de ver al ángel podéis pedirle lo que deseéis y ha* bréis de rogarle que se digne aparecer á vuestra vista en todas las ocasiones que acudáis á llamarle, para que os conceda lo que quiera qne fuese. Desde este instante, ya se puede ver en el espejo todo lo que se quiera ver, sin necesidad de deoir prelimi- narmente las copiadas oraciones; pero ha- bréis de perfumarle recitando la siguiente. Oración Ven i, Anael veni, tibi complacea t esse persocios tuos mecum, in nomine mecum, in nomine patris potentissimi, in nomine filii sapientíssimi, in nomine spiritú sanc- ti amabilissime. Vi ni, Anael, in virtutu inmortalis «Eloim». Veni, Anael in brachio omnipotentes «Miratron». Veni Anael, in potentiá sacratissimi «Adonay»; veni ab me (diréis vuestro nom- bre), in apéenlo isto, et jubeas subditis tuis. ut cum amore, gandió et pace ostendant mihi occulta in oculis meis. «Amen, Amen, Amen». Al instante aparecerá para satis- facer vuestro deseo.
Despedida de Anael. Gratias tibí ago, Anael, quod veníate, et petitione mese satisfeciste, abi in paoe et placeat tibí redire quando te vocavero. Se hace el signo de la cruz sobre el evo- cador y sobre el espejo. El secreto de la gallina negra. «Tomaréis nna gallina negra que no haya puesto huevos jamás y que no haya sido aún cubierta por el gallo. Procuraréis co- gerla de manera que no chille, y para esto iréis á buscarla á las once de la noche cuan- do esté dormida. La cogeréis por el cuello con la presión suficiente para que no caca- ree y saldréis & la carretera, á sitio despo- blado, donde se crucen dos caminos. Guan- do suenen las doce de la noche trazaréis en la tierra un círculo con una varita de ci- prés; os pondréis en el centro y partiréis la gallina en dos por medio del cuerpo, pro- nunciando estas palabrastresveces: •Eloim, Essaimji ugalivi et apellavi». Acto seguido, os volveréis la cara hacia oriente; os arro- dillaréis diciendo una oración. Después for- mularéis Gran Conjuro y entonces el Es*
pirita Inmundo aparecerá vestido con ca- saca de color escarlata galoneado de oro» chupa amarilla y calzones verdeagua. Su cabeza que simulará la de un perro con orejas de asno, estará adornada con dos cuernos; sus piernas y pies remedarán las patas del toro. Os dirá qué es lo qne que- réis y vosotros le pediréis todo lo que os venga en gana, pues nada puede negaros. De esta manera podréis convertiros en la persona más rica y, por tanto, la más di- chosa del mundo entero.» ' Conviene advertir que para hacer lo di- cho, antes es necesario prepararse á ello con la práctica de actos de devoción y que nada tengáis que reprocharos en conciencia. Esto es de tal importancia, que si se desatiende en vez de mandar como queráis al espíritu maligno, será él el soberano á quien resul- taréis indefectiblemente sometidos.
Exorcismo PARA OBLIGAR AL DEMONIO Á DEVOLVER EL ESCRITO DONDE CONSTE EL PACTO HECHO CON CUALQUIERA PERSONA. Clementissime Deus, cujas poten tías non est finís, qui in omnes creaturas tuas et res earum supremum habes semperque retines dominium ita ut nihil sit quod tuo etiam per apostasiam eximí possit imperio; pec- cavimus in te tuamque provocavimas jue- tissimam iracamdiam quando tais manda- tos non obedimus, atque tone máxime quando ab imicitia toa et Domino fugien- tes te abnegavimus et impioram daemo- nnm oonsortio nos aijunximus; el quasi non sufficeret abnegase te, etiam per scrip- turan nos damonibus obligavimus, et chi- rographum illud voluntaria obligationis contra te illi tradidimus asservandum. Ve- rum, clementissime Domine, quia miseri- cordia quoque tua non est numerus, et tibí proprium est misereó semper et par- oere; hac tua creatura qua te abnegato se damonibas tradito chirographo obligavit, in se infinita tua bonitate reversa, suam detestatur impietatem, et timore tuo oom«
paneta, abnegato rarsas dsemone, tibí vero sao Domino sabdi, atqne in gratiam tuam reoipi contrito corde desiderat. Scimus, Domine, te cor contritnm et humiliatum nunquam despícete, ñeque chirographa- millad misericodíse tuse allum impedimen- tam ponere posse ideoqae supplices te de* precamar, at abandantia pietatis tase non tantam hújus peccati impietatem per San- gninem Filii tui Domini nostri Jesuchris- ti remitías, sed et dsemonem ad restitaen- dam chirographam obligationis et tradi- tionis illius verbo vertitis tuse acompellas: ne de ana tyrannide glorietur, ne jus ali- quod prsetendat in hominem, quem per Filium tuum peccatoram saoram vinca- lis adsol vi deprecamar. Per enmdem Do- minan nostram Jesam Ohristam Filium taum, Exorcizo te, impie Satan, qui cum tu o excideris principatu tyrannicum in to- mines semper affectas imperium. Exorcizo te per Jesam Chistum, qui venit in hunc mandara peccator es salvos facero, at ad hac crea tura, qua tais f raudíbus decepta se tibi traditit omne tum imperium festi- nas amoveas. Ex hoc enim rursas te dese- rens, divina misericordia se committit, at ei serviat, coi se totam debet, quique ser- vientibus sibe setema vita mercedem pro-
misit. Exorcizo te per pretiosum Sangui- nem Jesu Ohristi, quo deletam est ohiro- graplun decreti quod erat nobis contra* rium, ita nt susoipiente Jesu peocatorem in gratiam suam adversos enm nihil am- plios debeas preesomere, ut ehirographum, que heec creatura se tibí obligavit, cum per Sanguinem Chris ti abolitum sit, hic res* titnere non moreris. Audi, maledicte Santan Dei servus nu- llam habet potestatem, ut invito Domino suo alterius se subjiciat servituti: unde tu frustra in vano isto gloriaría chirograpbo: ao proinde in nomine Domini tibí praeci* pió nt illud restituas, neo penes te diutius serves: ut ómnibus oonstet, Deo pecatorem in gratiam recipiente, nullum tibi in ani- man ejus restare imperium. Adjuro te per cum qui te cum in atrio tuo tamquam fortis armatus gloriareris ea- que quae pjsidebas in pace tenere proceso- meres, infinitis partibus fortior soperve- niens vicit, et atrio te ejecit, tuaque arma, in quibus vane confidebas, abstulit, et spo- lia dietribuit. Redde igitur nono chiro- graphum, quo bree Dei creatura stulte seibsam tibi tradidit inservitutem: redde inquam, in nomine ejus a quo es devictuar: et cum tuam tyrannicam potestatem juste
amiseria non presumas illius vanum chi- rographum dintius retiñere. lam enim per pcenitentiam heeo Del oreatara vero sao Domino se restitait et tyrannidem taam spemit, atqae in Dei misericordia adver- sos toas impugnationes sperat invenire protectionnem, adjuvante sanctissma et gloriosissima virgine Dei genitrice María, coyas interoessione, qaod per se conseqoi digna non est, á Filio ejas Josa Christo ob- tineat. Per eumdem Dominum nostram. Manera de sorprender el secreto pensamien- to de una persona. Cuando la persona cayos pensamientos queráis conocer, este bien dormida, ponedle una mano sobre el corazón y poco después preguntadle lo que sea, que por mucha que fuere su intención de no hablar de ello, no podrá sustraerse entonces á la magia que le obliga á contestar. El esposo á la esposa, ó la esposa al espo- so, puede preguntarle si es fiel ó no y todo lo que piense ó proyecte hacer ó no hacer en este sentido. La persona que emplea tales medios, ha de tener mucho cuidado en reparar sí al dormido le acometen convulsiones, es decir,
si las padece, porque entonces hay que pro* ceder con gran prudencia y al primer sín- toma que de ellas se note, conviene quitar la mano y darle á beber un sorbo de agua fresca, para eludir un seguro riesgo de muerte. Magia del acebo y sus propiedades A las doce en punto de la noche del 24 de Junio, día de San J uan, se cortará una rama de acebo con un cuchillo de bien templada hoja y la bendeciréis en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo- En seguida la llevaréis á la orilla del mar y la pasaréis siete veces, por las líquidas ondas, diciendo mientras el Oredo, otras tantas, sin dejar de hacer cruces con la mano derecha sobre las aguas y sobre la rama de acebo. Las virtudes que posee esta magia son: 1 .* Quien tuviere la rama de acebo ha- llará inmejorable suerte en todos sus nego- cios y será feliz en cuanto puede serlo cria- tura de buena estrella. 2 .a Si el poseedor de la rama mágica toca con ella á cualquier persona teniendo entera fe en lo qne hace, ésta seguirá á aquél á todas partes y hará cuanto quiera que haga sin poder resistirse ni evitarlo.
3 .* Como el acebo posee la virtud de conseguir para su poseedor cuanto pueda ambicionar, el mercador que cuelgue la rama en su casa y todas las mañanas guar- de sin falta la costumbre de saludarla di- ciendo «Dios te salve acebo, que ha creado Dios» habrá asegurado el éxito de sus ne- gocios de manera que pronto será dueño de muchas riquezas. Amuleto para conocer el amor de la per sona que se ama Tómese un anillo de oro engastado con diamante, que sea nuevo; envuélvase en un pedazo de seda, colócase entre vuestra ca- misa y la piel, de cara al corazón, pero so- bre el costado derecho y puesto de este modo lo llevaréis sin quitároslo nueve días y nueve noches. Al noveno día, al tiempo de salir el sol, se graba al rededor de él el nombre misterioso Bohena, para lo cual os serviréis de un puzón nuevo. Juntadle lue- go tres cabellos de la persona que deseáis que os ame y atadlos con tres de los vues tros diciendo: ¡O cuerpo! pudieses amarme, y que tu deseo fuese tan vehemente como el mío, por la virtud de Scheva. Luego se ligan estos cabellos, en lazo de
amor que enlaza la sortija, y envolviéndo- la otra vez en el pedazo de seda, os la po- néis sobre vuestro corazón y la llevaréis seis días consecutivos: al séptimo la desen- volvéis del pedazo de seda y la ofrecéis á la persona que améis, si la acepta, estad se- guro que os corresponderá á vuestro amor. Todo esto debe hacerse en ayunas, por la mañana, antes de salir el sol. Amuleto de la misma clase Al 24 de Junio por la noche, antes de salir el sol, recógese la planta Enula cam- pana hacedla secar y reducidla á polvo jun- to con ámbar gris: meted estos polvos den- tro de un saqnito que llevaréis suspendido por espacio de nueve días sobre vuestro corazón. Haced comer un poco de estos polvos á la persona que deseáis os ame, y os amará infaliblemente. Otro Amuleto Tomad un corazón de golondrina, uno de pichón y otro de gorrión, poned de vuestra sangre, y haced que todo se seque en el hor- no, hasta poder reducirlo á polvo, para ha- cer lo mismo que el anterior.
Aiuuleto parí hacer ver á las mujeres el marido que tendrán. La mujer tomará una pequeña rama de álamo blanco, que atará en sus medias con una cinta de hilo blanco, antes de acos- tarse y la meterá debajo de la almohada: despuás de esto se frotarán las sienes con un poco de sangre de abubilla (saliendo del animal),y dirase la oración siguiente: Kirios clementícime qui Abraham servo tuo dedis- ti uxorem Saram et filio ejus obedientissmo per admirabile signum indicatis Bebecam uxorem: indica mihi ancillce tuce guem sim naptura virum, per ministerium Balideth, ksshibi, Abumalithi. Amen. Si es joven se acostará como tenga cos- tumbre, pero si es vieja se acostará con la cabeza á los pies de la cama; y en sueños cada una verá el hombre con el que ha de casarse. Anrcii-.-.to para hacer ver á los hombres la e.-¡pcsa que tendrán. Se tomará coral pulverizado y polvos de imán, que se desleirán consangre de pichón blanco: se formará una pasta que se mete.
rá dentro un higo grande, y se envolverá todo en nn pedazo de tafetán azul, al acos- tarse se colgará este amuleto al cuello, y se pondrá debajo de la almohada un ramo de mirto. Al acostarse hay que decir la oración anterior variando las palabras ancillce inuce quen sin napturna virum por las si guientes: Servo tuo guam sim napturus uxorem. Amuleto para precaverse de la malediceu» cía y estar tranquilo. En el mes de Septiembre, cuando el Sol ha entrado al signo de Virgo, recogedla flor de la caléndula, envolvedla con hojas de laurel y un diente de lobo, y todo junto má- tase en nna bolsa, Si lleváis encima este amuleto, ninguna persona podrá decir mal de vosotros’y viviréis en nna paz profunda. El Emperador Julio Cesar tenía nna fe y gran veneración á este amuleto. Magia del bote de vidrio Tómese un bote de cristal ó de vidrio, qne sea de reducidas dimensiones, para que quepa cómodamente en la faltriquera y pe
— 2?4 — pondrán dentro de él las siguientes cosas: 1 .® Espíritu de Sal amoniaco. 2 .* Piedra de era. 3 .® Romero. 4 .* Hinojo. 5 .° Piedra mármol. 6 .* Simiente de helécho. 7? Simiente de malvas. 8.° Simiente de mostaza. 9? Sangre del dedo mediano. 10 .’ Sangre del dedo pulgar y del gor- do del pie izquierdo. 11 .* Uu pelo de la cabeza, con su raiz. 12 .’ Raspaduras de las uñas de los pies y de la manos. 13 .* Raeduras de un hueso de muerto: si fuere de la cabeza es preferible. Todo esto se pondrá en el frasco de ma* ñera que medie su cavida y que nunca esté lleno del todo. De los componentes citados conviene tomar la porción más reducida que sea posible por que así es probado que causa mtyor efecto. Después se dirán las siguientes palabras: Tú, bote sagrado, que por mi propia mano fuiste preparado y mi líquido sanguí- neo en tí está preso y amarrado con la raiz de mi pelo que centro de tí he encerrado. Toda persona que por tí fuese tocada que»
de al panto encantada. A. N. R. V. Igno- ratus tuum vos asignatarum meo. Dispuestas las cosas de tal manera,-se guardará el bote en lugar escondido y sin luz, y ya podtéis encantar á quien bien os parezca, desde el punto y hora que déis á oler el Irasco seguro de que la persona os seguirá sin resistencia á donde quisieráis. Este frasco posee la virtud del encanta- miento, así como la de serviros para hacer daño á la criatura que mal quisieráis, pues lo que piense la persona que lo dé á oler, se cumple punto por punto en la que huele, lo mismo para lo bueno que pasa lo malo. Magia de lu aguja invada jor vn difunto. Para hacer esto, enhebraréis un hilo de lino gallego en una aguja fina y pasaréis la hebra por entre el cuero y la carne de un difunto, tres veces, diciendo en cada una de ellas: Fulano (el nombre del muerto), esta agu- ja por tu cuerpo voy á pasar para que ad- quiera la virtud de encantar. Con la aguja preparada así, podréis hacer las hechicerías que diré: 1.* Cuando vieséis una mujer que os guste, daréis un punto en sus ropas, de
manera que quede prendido en su traje un cabo de la hebra. Desde este instante os se- guirá sumisa á todas partes. Cuando os convenga deshacer el hechizo, basta con que quitéis el hilo de la puntada y el en- canto en seguida queda anulado. Cuidad de tener muy secreta esta manera de he- chizar, pues si la descubrís en alguna con- versación indiscreta, pudieran sobreveni ros tristes consecuencias. 2* Cuando deseéis que una persona quede enamorada de vosotros de manera, que os sea fiel invenciblemente, no tenéis más que proveeros de un pedazo ó pieza cualquiera de su vestido para dar tres pun- tadas en la tela, en forma de cruz y decir mientras tanto: Lo primero invocaréis por el nombre al difunto sobre quien hicistéh el encanta* miento de la aguja y luego exclamaréis al hacer el primer punto.—Fulano (nombre del difunto) cuando tú hablares será que fulano (nombre del hechizado fuere hom- bre ó mujer) me ha de dejar. Al pasar el se gundo:—Fulano (nombre del difunto) cuan- do Dios deje de ser Dios me dejará fulano (nombre del hechizado ó hechizada). Al pa- sar el tercero:—Fulano (nombre del difun- to) por cuanto estos puntos aquí están dados
y tu cuerpo en la sepultura, fulano (nom- bre del interesado) no tendrá reposo ni so- siego en tanto que no esté junto á mí. Lo mismo que sirve para lo bueno sirve para lo malo este procedimiento. 8i por ejemplo, en vez de decir:—Fulano, cuando tu hablares será que fulano me ha de dejar,—se dice:—Fulano cuando tu ha- bla res, fulano gozará de salud y de vida—y así en los demás casos. Magia de la paloma negra. Criaréis en vuestra casa una paloma ne- gra sin darle de comer otra cosa que no sea granos de algarroba y agua bendita para que beba. Cuando ya esté en condiciones de soste- ner el vuelo largo, podéis escribir una car- ta á cualquiera noticiándole ó pidiéndole lo que quiera que fuese. Escrita la esquela la sugetaréis al pico de la paloma que za- humaréis con incienso, mirra y asaíétida, fijando intensamente la imaginación en la persona á quien dirigís el escrito y en se- guida soltaréis el mensagero. No tan sólo la carta llegará á su destino y ha de regrasar la paloma, sino que tened por seguro que la persona eligida hará in-
defectiblemente lo qne la digáis que haga Conviene tener en cuenta que sólo solta- réis la paloma desde las diez de la mañana á las dos de la tarde. X>ías nefastos. Durante estos días no podrá el hechicero intentar ni conseguir magia alguna de efec- tos benéficos; en cambio son los indicados para realizar todos los de índole perjudi- cial y malhechora. Enero: 1, 2, 3, 4. 5, 6, 7, 8, 9,10, 11, 13,15,16, 23,24, 26, 30. Febrero: 2. 4, 10,13, 14,15,16, 17, 18, 19, 23, 28, 29. Marzo: 10,13,14,15,16,17,19,28,29. Abril: 3, 5, 6, 10, 13.15,18, 20, 29, 30. Mayo: 2, 7, 8, 9,10, 11,14,17,19, 20. Junio: 1, 4, 6,10.16 20, 21, 24. Julio: 2. 4, 5, 8, 10.13.16.17.19,20,27- Agosto: 2, 3, 8, 9,13,19, 27, 29. Seotiembre: 1,13 15, 16,17,18, 22, 24. Octubre: 1, 3, 6,7, 8, 9,10, 16, 21,27. Noviembre: 2, 6, 7, 11,15, 16,17, 18, 22, 25. Diciembre: 1, 6, 7, 9,15, 21,28, 31.
Siagia del huevo eu la noche de San Juan Picha noche dejaréis al relente un huevo (puesto por una gallina negra) dentro de una copa con agua y con la cáscara rota por un lado. A la mañana siguiente, obser* varéis las figuras trazadas por el contenido del huevo al salir de la oáscara y en ellas veréis retratadas vuestra buena y mala suerte y las miserias y penalidades que ha- yan de sobreveniros. Esta magia también puede hacerse la noche de San Antonio. ¿e los ciuuo clavos de la Caja de uu muerto Iréis al cementerio para arrancar los cin- co clavos de la caja de un muerto cuyo lu- gar de enterramiento os sea bien conocido así como la persona que allí recibió sepul- tura. Sobre un pedazo plano, de madera, que procuraréis proceda de un ataúd ó de un al- tar, trazaréis el círculo mágico y dentro de él se pone un pedazo de tela procedente de los vestidos que use cierta persona, ó de sus ropas interiores mejor, siendo muy preferí-
ble, que estuvieren manchadas por el su* dor y otras exhalaciones del cuerpo del hechizado. Cogeréis los cinco clavos y Ips iréis hun- diendo en la tela de un solo martillazo, uno por uno, de modo que quedará bien sujeta á la tabla y diréis antes de dar cada golpe. Para el primer clavo.—Ayúdame fulano (nombre del difunto), ó no dejaré que repo- sen tus huesos bajo la tierra ni tu alma donde quiera que esté. —Fulano (nombre del hechizado ó hechizada), te obligo en nombre de Satanás, Barrabás y Caifás á que quedes exclavo de mi voluntad, como Lucifer lo está del infierno en la profun- didad. Para el segundo clavo.—Fulano, te suje- to y amarro dentro de este círculo mágico así como la cruz de Nuestro Señor Jesucris- to dentro de esta peña fué enterrada y so- bre ella la preciosa Sangre derramada. Así yo (dígase el nombre) te emplazo y advier- to, para que en nada me faltes de todo esto por jrirtud de la sangre que derramó el Di- vinoñfaestro. Para el tercer clavo.- Fulano, yo N... te ligo á mí eternamente, así como Satanás está eternamente ligado al infierno. Para el cuarto clavo.—Fulano te prendo
y amarro en este círculo mágico, para que no halles reposo ni descanso, no siendo por mí y & mi lado. Y todo ello sucederá por el poder de batanás de María Pandilla y de toda su familia. Para el quinto clavo.—Fulano cuando Dios de ser Dios haya de dejai y el difun- to para quien sirvieron estos clavos pueda hablar, tú me podrás dejar. Al decir esta última palabra se dará un gran martillazo sobre el quinto clavo. La tabla se guardará en sitio escondido y seguro, y si ha de deshacerse el hechizo basta arrojarla al fuego para que en él se consuma. Manera de coBsog-air qne las aliñas áel pur- gatorio hagan lo qne de ellas se En la noche de un miércoles, al dar las doce de la misma, se acudirá á la puerta de una iglesia y llegándose á ella el evoca- dor dará tres veces con la palma de la ma- no en las cerradas hojas, diciendo en voz alta al propio tiempo. —¡Almas, almas, almas!—De parte de Dios y de la Trinidad Santísima os mando que me acompañéis.— En seguida hay que dar tres veces la
vuelta alrededor de los muros del templo pero cuidando de no volver la vista hacia atras, con el objeto de no recibir un proba- ble y enorme susto, que os dejaría tullidos para toda la vida. Terminadas las vueltas rezaréis un Pa- dre nuestro y un A.ve María. El descrito llamamiento se practicará nueve miércoles seguidos y al terminarle, en el último, las ánimas preguntan: —¿Qué es lo que queréis de nosotras?—Entonces se les pide lo que quiera que sea, pues to- das están dispuestas á hacer y todo de ellas podréis conseguir. ñí^gia de las batatas retoñadas. Cuando la esposa ó la amante sospechen que el marido ó el querido se distraen con otras mujeres, he aquí la manera de des- viar al hombre de sus inconstancias amo- rosas. Cójanse seis batatas que tengan cuatro retoños cada una, por lo menos; se las ben- dice una por una y luego se pondrán en un cazuelo vidriado, que nunca haya servi- do, es decir, que esté sin usar, y se echa agua bendita hasta que queden cubiertas
por ella, añadiendo al instante un poco de aceite virgen. Dígase al propio tiempo. Satanás por la virginidad de este aceite requiero tu gran poder para que mi esposo (ó mi amante) vuelva á los tiempos en que sólo era mío en cuerpo y alma. Por espacio de tres noches quedará ex- puesto al relente el contenido de la cazue- la y si fuere á la claridad de la luna, la fuerza de esta magia será mayor. Transcurrido el dicho término, se condi- mentarán las batatas, poniéndolas de ade- rezo á un guiso preparado con un palomo virgen y se dará á comer al inconstante, ofreciéndole brécoles bien cargados de pi- mienta (1). (1) Algunas de las recetas que figuran en esta segunda parte, aparecen en el Hep.ameron, un supuesto libro del Santo hechicero y muchas de ellas, así c_>mo otras que más adelante figuran, pueden verse en la curiosísima edicción portu- guesa tiyilada O Grande Libro de San Cipriano y en las obras « Tesoro del Hechicero» y « Magia Suprema» de la Casa Pueyo de Madrid, libros estos dos últimos donde el lector hallará otras mil cosas muy interesantes, acompañadas de es- clarecimientos é interpretaciones tan oportunos como bien redactados y llenos de mágico saber.

L ibrot ercero DB s ANO IPRIANO SUMARIO Manera de desencantar los tesoros.—Teso* ros del Reino de Galicia.—lias hechicerías de Arthaphernes.—has adivinaciones.

CAPITULO PRIMERO MAMBRA. DB DESENCANTAR LOS TESOROS dando en cualquier parte existan ri- pjjjMk Quezas escondidas y guardadas por VJpy; arte de encantamiento, lo prime- ro'que hay que hacer para llegar á ellas, es quitarles el encanto que las guarda de toda idea codiciosa. Inútil serán las pesquisas que se hagan sin haber procedido antes de nada al des* encantamiento, pues muchos hombres da* rante muchos afios podrían consagrarse á rebuscar en el sitio donde esté el tesoro,sin que nunca les fuese dado poner sus manos en él. He aquí por qué primeramente hay que trazar el círculo mágico, de la manera que se ha descrito antes, y una vez que se hayan puesto de él, el conjurador y las dos perso- nas que puedan acompañarle, se preparan los tres mentalmente para la operación que se va á ejecutar poniendo toda confianza en Dios y en su suprema misericordia. ts
Cumplido este requisito, conjurador y acompañantes se pondrán de rodillas, siem- pre dentro del círculo, pues por ningún concepto deben abandonarle con objeto de no exponerse á gravísimos peligros y reza- rán en voz alta la siguiente oración que es el Primer conjuro y desligamiento de la tierra. —Tierra, todo criarás y todo comerás— dice e- Señor Dios nuestro. Xetanía de los Santos. Kyrieeleison. * Christe eleison. Sancta María. Ora pro nobis. Sancta Dei Genitrix. Ora pro nobis. Sancta Virgo Virginum. Ora pro nobis. Sánete Michael. Ora pro nobis. Sánete Gabriel. Ora pro nobis. Sánete Raphael. Ora pro nobis. Omnes Sánete Angeli, et Archangeli. Ora pro nobis. Omnes Sancti Beatorum Spiritum Ordines. Ora pro nobis. Sánete Joannes Baptista. Ora pro nobis. Omnes Sancti Patriarch et Prophetce. Ora pro nobis.
- 3 >9 — Sánete Petre. Ora pro nobis. • Sánete Paule. Ora pro nobis. Sánete Andrea. Ora pro nobis. Sánete Jaeob. Ora pro nobis. Sánete Joannes. Ora pro nobis. Sánete Thomaz. Ora pro nobis. Sánete Philippe. Ora pro nobis. Sánete Bartholomaee. Ora pro nobis. Sánete Simón. Ora pro nobis. Sánete Thadeu. Ora pro nobis. Sánete Mathie. Ora pro nobis. Sánete Bernabé. Ora pro nobis. Sánete Lúea. Ora pro nobis. Sánete Maree. Ora pro nobis. OmnesSancti Apostoli, et Evangelista. Ora pro nobis. Omnes Sancti Discipuli Domini. Ora pro nobis» Omnes Sancti Innocentes. Ora pro nobis. Sánete Stephane. Ora pro nobis. Sánete Laúcente. Ora pro nobis. Sánete Vicenti. Ora pro nobis. Sancti Fabiane et Sebastiano. Ora pro nobis» Sancti Joannes de Paule. Ora pro nobis. Sancti Cosme et Damione. Ora pro nobis. Sancti Gervasi et Protasi. Ora pro nobis. Omnes Sancti Martyres. Ora pro nobis. Sánete Sylvester. Ora pro nobis. Sánete Gregori. Ora pro nobis. Sánete Ambrosi. Ora pro nobis. Sánete Augustine. Ora pro nobis, Sánete Hieronyme. Ora pro nobis. Sánete Martine. Ora pro nobis.
Sánete Nicol®. Ora pro nobis Omnes Sancti Pontificia et Confessores. Ora pro nobis. Omnes Sancti Doctores. Ora pro nobis. Sánete Antoni. Ora pro nobis. Sánete Benedicte. Ora pro nobis. Sánete Bernarde. Ora pro nobis. Sánete Pater Dominico. Ora pro nobis. Sánete Pater Franciscae. Ora pro nobis. Omnes Sancti Monachi et Eremita. Ora pro nobis. Omnes Sancti Sacerdotes et Levita. Ora pro nobis. Sancta María Magdalena. Ora pro nobis. Sancta Agatha Ora pro nobis. Sancta Lucia. Ora pro nobis. Sancta Agnes. Ora pro nobis. Sancta Cecil®. Ora pro nobis. Sancta Catharina. Ora pro nobis. Sancta Anastaci. Ora pro nobis. Omnes Santa Virgines et Vidu». Ora pro nobis. Omnes Sancti et Sánete Dei, Interdicedito pro nobis. Propitius esto Parece eo Domine. Ab omni peccato. Libera nos. Ab ira tua. Libera nos. A subitánea et improvisa morte. Libera nos. Ab insidiis diaboli. Libera nos. Ab ira, odio, et emni mala volúntate. Libera nos. A spirite fornieationes. Libera nos.
A anorte perpetua. Libera nos. Per Mysterium Santse Incarnationes tuse. Li- bera nos. Per adventum tuum. Libera nos. Per Nativitatem tuam. Libera nos. Per Baptismum et sanctum jejuniu. tuum. Libera nos. Per Cruccm et Pasionera tuam. Libera nos. Per mortem et sepulturam tuam. Libera nos. Per sanctam Resurrectionem tuam. Libera aoe. Per admirabilem Ascentionem tuam. Libera noe. Per Adventum Spiritus Sancti Paraelite. Libe- ra nos. In die juditii. Libera nos. Peccatores. Te rogamus audi nos. Ut ei indulgeas. Te rogamus audi nos. Ut hanc creaturam tuam A eruciatibus doemo- lum liberare digneris. Te rogamus. Ut hanc cruaturam tuam pretioso tuo Sangui- ne redera ptam ab infestatione doemonum liberare digneris. Te rogamus. Ut hanc creaturam tuam A patestate doemonum liberare benedicere, et conservare digneris. Te rogamus. Fili Dei. Te rogamus audi nos. Christe audi nos. Cbristi exaudi nos. Anliphona. Ne reminiscaris, Do mine, deliet* aestra velparentumnostrorum, ñeque vindictam sumas de peccatis nostris proptes nomen tuum
Pater noster, etc. V. Et ne nos inducas in teata- otonem. R. Sed libera nos amalo. Amen. Segundo conjuro Ecoe cruoem Domine viest sen Radix do vielin nomine Jesu omne genos tutantur coelestum terrestrum infemerum it omnis LinguaConfltiturquiadoemonus i eso Chris- tus in gloria est Dei patri viest Deas ille cruoem Domine de tribu Juda Radix Da* vid f agite partes advere» veribilium in nomine Jesu omne gemís tutantur cosles- tum terrestrum infernorum omnia Lingua Oonfititur quia Dominas Jesa Christus in gloria est Pater, amen; o Sanhor seja comi- go e com todos nós. Amen. Jesús María y José, en nombre de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo- Amen. Por virtud de Dios Padre Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero, por virtud de la Virgen María y de todos los Santos, Apóstoles, Evangelistas, Pa- triarcas, Profetas, Mártires y Confesores» por virtud de San Waldo Francisco, yo, criatura de Nuestro Señor Jesucristo, redi- mida con su santísima sangre y hecho i
vuestra semejanza, en vuestro santísimo nombre, desencanto este tesoro que delante de mi está enterrado y mando por la santa fuerza del poder de la obediencia, que se abra ya éste suelo donde permanece ente* rradas las riquezas que aquí sepultaron los moros (esto si el tesoro fuese escondido por los sarracenos en las épocas de su estancia en estos países; sino ocurriere tal, no se dirá nacía de su procedencia ó se menciona en cada caso concreto la que se suponga que pueda ser). Y por el resplandor de estas luces, ordeno que me sean entregadas todas las riquezas que bajo este suelo haya en poder de Lucifer y sus infernales cama - radas y reitero mi mandato para que en nombre de San Cipriano y bajo la protec- ción de Nuestro Señor Jesucristo, vengan á mi mano ¡Jesús, Jesús, Jesús! ¡acude á mí, ven en mi socorro! ¡Jesús, Jesús! oye mis ruegos y que lleguen á vos las súpli- cas de este pecador ¡Jesús, valedme! ¡Jesús socorredme! ¡Jesús! de nuevo pido que ven- gáis en mi ayuda ¡Jesús, Jesús mil veces! Jesús, estad conmigo! ¡Jesús! sin vos nada puedo hacer yo ¡Jesús! por vuestro santísi- mo poder quiero que se abra para mí este escondido tesoro. Y cuando en nombre de todos los santos.
del Dios de Abraham, del Dios de Jacob y del Dios de Isaac y en virtud de todas ce- tas sacratísimas cosas, que sean desligados y deshechos todos los obstáculos del mundo que puedan oponerse al logro de mis de- seos. Amen. T T Al finalizar el conjuro podrán aparecer á vuestro alrededor espantables fantasmas, para infundiros miedo y para que abando- néis aterrorizados la empresa sin conseguir vuestro propósitos. No os asustéis; esas vi- siones ningún daño puden haceros y desapa- recerán huyendo á sus tenebrosas mansio- nes tan pronto como les digáis la siguiente. * Imprecación. Satanás,vuelve á los profundos infiernos y vosotros, malditos fantasmas, desvane- céos- ¡Jesús, Jesús! defiéndeme contra todos los que me rodean para impedirme el logro de mis deseos ¡Jesús, Jesú»! Venid Sefior en mi socorro y tú Satanás retírate que ya has sido derrotado. Tus astucias he roto con él santo poder de Nuestro Sefior Jesucristo. Vosotros fantasmas enememigos de las hu- manas criaturas, os conjuro por el nombre
del milagroso San Cipriano, por la virtud de Lignun Gracia en que Nuestro Sefior Je- sucristo murió por los hombres. Por esa eruz excelsa te mando Satán y te hago mi siervo. Retírate Satanás; retiraos fantasmas enemigos de los seres humanos. Amen. ♦ Acto seguido el tesoro será vuestro y re- cordad siempre qne lo debáis á la miseri. eordia de Dios y á la intervención de San Cipriano.
CAPITULO II IX» TBSOBOS D1L BBIN0 DI OAUC1A. b esta parte existe un curioso ma- <; nuscrito original que se conserva en ¡a Biblioteca Pininsular Catala- na (Barcelona). Según dicho documento hay cosas de valor enterradas en los siguientes lugares. 1. a En la encruoijado de Lobios. 2. ” En Louro¿ 3. * En Louredo. 4. ° En la revuelta de Sabajares. 5. a Al poniente de Padroso. 6. a En el parque del Conde Mora, oer- oa de Padrón. 7. a En Pórtela. 8. a En Teba, residencia de FreiThe- mudo. 9. a En Badian, oasa de D. Signando de Logroño. 10. En el sitio de la Cruz de Padrada. 11. ’ En Oroso.
12. En Longuares debajo del puente. 13. En la roca negra de Otero. 14. En San Benito. 15. En nn otero de Fraga. 16. En Fuente Fría. 17. En Bonras, detrás de la Iglesia. 18. En la cuesta de Leirado. 19. En el camino subterráneo del casti* lio de Mondarim Galillo. 20. En lugar frente á Lusa. 21. En el solar de los nobles de An- drade. 22. En el camino del monte á la salida de Barbantifio. 23. Al levante de cbilanafia. 24. En el Pico de Pórtela. 25. En la iglesia de Segalvo. 26. En el soto de Monir Payo. 27. En la puerta de Bentraces. 28. En el nacimiento del río de Monte del Ramo. 29. En un sitio de Prado. 80. En los montes de San Mamed, del Norte. 31. En el castillo de Sabogido. 32. En el valle alto de Manufe. 33. Ea Foreadela. 34. Al laao de Quintas, en la pella ter- cera.
36. Junto i Barcia por la parte del Este. 36 En la via de Sobroso ¿ Cobelo. 37. En el panizal de Tómelos á 308 pasos de Mirándola. 38. En el ornee de Oastro Mango. 39. En la parte de Levante de Larca. 40. En la oaesta de Vilariño. 41. En la explanada de Flariz. 42. Junto & la iglesia de Pinoe. 43. En el Ingar de Orifie. 44. En la salida angosta de Poelentéa. 46. En el parqne de Aaiorim. 46. En Fontarcada. 47. En la snbida de la torre de Vilasa. 48. El pie del 'ciprés , negro del Niño del Agnila. 49. En Infantes Novos. 60. En Ababides. 61. En Marmontellos. 62. Al pié del pico de Villa-Bey. 63. En el castillo de Pazos. 64. En la parte de Levante de Febra. 65. En la peña de Entre Vides, al pió del olivar de Sotocabo. 66. En los dos peñascos de Beiril. 67. En la revuelta de Baños. 68. En Becerroz. 69. En San Torcuata.
-MÍ- GO. En la parte de Levante de Mon- ferey. 61. En Tras de Eitrada. 62. En el río Bibey. 63. En-Bando. 64. En el alto de Enteza. 65. En el camino de Martillan. 66 En Bebordono. 67. En la plaza de Teiroso. 68. En el cabo de Torneiros. 69. En el regato pequeño de Amena. 70. En el oratorio de Ovega. 71. En la parte baja de Peinera. 72. En la parte Sur de Fraqneira. 73. En Chamnsiños. 74. Entre los dos peñascos grandes de Louresa. 75. En el ornee de los dos caminos de Urna. 76. En B'gias. 77. En Torende, en la falda del monte. 78. Eu ’lontecelj camino'de Gironda. 79. En O sono. 80. En el camino de Freirá. 81. En Villar deVella. 82. En el foso de Oadabos. 83. En Santegoeo. 84. En Frei-ío Lnviano. 85. En Vagnasoso.
86. En el oorto de Lobanzos. 87. En el resbaladero de Hermorende. 88. En Pontos. 89. Ea Paramor. 90. En Parada. 91. En San Jalian. 92. En Navia. 93. En la cruz de Gallado. 94. En el crucero de Ournl. 95. En Sotomayor. 96. En Galdelas. 97. En el castañar de Intrimo. 98. En San Pedro Mártir. 99. En Gondomar. 100. En el alto de Feis. 101. En Arnon (aquí hay también un libro árabe) que detalla los tesoros existen- tes en lugares de Oastilla. 102. En la puertas de Teste. 103. En el bajo de Romallosa.l 104. Entre Rubias y Manini. 105. En la capilla de Gironda. 106, En Famaquellos. 107. En Sorrios. 108. En Valgeras. 109. En Tabagón 110. En la angostura de Salados. 111. En Gondaren. 112. En Sendollo.
113. En el atrio de Cheleiros. 114. En Sedóme. 115. En Arzua. 116. En las inmediaciones de Coreu- bión. 117. En Saboadella. 118. En el coto de Ortigaba. 119. En Cela. 120. En Gormecin. 121. En Feces. 122. En el valle de Monzalvos. 123. Cerca de Castretos. 124. En Guillade. 125. En la Subida de Picofla. 126. En la parte de Levante de Garga* mala. 127. En el bajo de Comiar. 128. En Cangas, sitio de los cuatro caballos. 129. En la brecha de Anceo. 130. En Freixo. 131. En la parte de Poniente de Cute- ~ rolo. 132. En los alrededores de Hoscoso. 133. En Sincia. 134. En San Adrián. 135. En Ortigueira. 136. En Cañedo. 137. En Seneda.
138. En la iglesia de Moreira. 139. En la de Borben. 140. En Ciervos. 141. En Bequeijol. 142. En Fresmo. 143. En la cumbre central de OerqjaL 144. En Couso. 146. En el valle de Manceda. 146. En la bajada de Valifia. (1) (1) Otros lugares figuran cuya determinación resulta más incierta aún; por eso los emitimos. Confesaremos que bastantes nombres de pueblos e prestan á dudas, por estar muy repetidos en las provincias gallegas y no faltan los de puntos que no hemos encontrado con tal denominación, ea parte alguna. Para el caso es lo mismo, pues bien se comprende que estos detalles, solo pueden estimarse & titulo de pura curiosidad de la litera- tura mágica, causadora de la fe que en los pue- blos de Galicia inspira el libro de San Cipriano, siempre que reuna las condiciones de estar en- cuadernado en pergamino y haber sido impreso en antigua fecha. De otro modo ya no resulta digno de tanta confianza.
CAPITULO ni * IX)S GBANDKS SECRETOS DE HECHICEBÍA DEL' MAGO ABTHAPHEBNES. ^^Mbthaphebnbs mago de profundo sa- ^¿¡§ffi)ber, á quien los iniciados en los mágicos misteriosos, honraban con el título de «Señor de los Altos Secretos» tuvo por discípulo á San Cipriano, según es fama y de tan renombrado maestro apren- dió los más poderosos recursos con que la hechicería cuenta desde antiguo para hacer bien y para causar mal, conforme fueren los deseos é intenciones que animan en cada caso á quien sepa ponerlos en práctica. A pesar de la mucha antigüedad de es- tas magias, no son seguramente las más co- nocidas ahora, ni andan mucho de boca en boca, quizá porque aquéllos que las saben y están bien ciertos de sus resultados, me- jor se aprovechan de tales ventajas ocul- tando la manera de conseguirlas que no po- niéndolas á disposición y al alcance de todos.
Tampoco le convendrá al lector ser más esplícito en sos conversaciones. Guarde para sí, las maneras de hacer bien y de ha* cer mal que aquí halle, sin olvidar que para lo primero,su conciencia y la de todo hom- bre honrado le autoriza el uso; más para lo otro, bajo su responsabilidad acomete la empresa y si no siempre el crimen es des- cubierto por los ojos déla justicia humana, existe otra de fallo inapelable, la divina, á la que nada se esconde y de cuyo castigo nadie que lo merezca se ha librado ni se podrá librar por mucho que imagine y haga. Pudiera callar, es cierto, aquella parte de las hechicerías de Arthaphernes, que á la ejecución de daños se refieren, máshe creído mil veces preferible que mis lectores co- nozcan esos medios, porque todo mal pierde mucho de su terrible eficacia cuando se co- nocen sus acciones y su origen, lo que indi- ca exactamente á que parte hay que acu- dir con el remedio. Esto dicho, comenzaré tratando del me- dio que las malas pasiones emplean para destruir á una persona odiada ó sea el
Maleficio de la figura de cera. Toma un trozo de oera; reblandécelo en agua caliente; modela entonces con él una figurilla pensando en la persona que quie- ras maleficiar y di mientras fabricas su imagen estas palabras repetidas varias ve- ces. Fulano; á tu modo y semejanza hago esta figura para que á ella qued js enlazado de manera que sea tu cuerpo su cuerpo y el suyo lugar de todas tus sensaciones. Si tienes pelos ú otras cosas provinentes del organismo del maleficiado, las pondrás en la figurilla y si puedes procurarte ropas ó prendas interiores, usadas por aquel, ha- ras con ello un vestido que recuerde el as- pecto y forma de los que el individuo lleve. Dispuesto asi el muñeco, una noche, le atravesarás con hierro ó espinas emponzo- ñadas valiéndote de mortíferos jugos y sus- tancias animales corrompidas y le cubrirás de injurias y maldiciones haciendo muy fir- me idea de que tienes ante tí ála mismaper- sona en cuerpo y alma; por último, arroja- rás la figurilla al fuego, y si todo esto hi- cieras como digo y poniendo en ello toda tu fe y fuerza de imaginación, no dudes que como la cera se derrite y consume así se
consumirá la persona, viendo los humores de su cuerpo envenenados y corrompidos cual si estuvieran en directo contacto con las emponzoñadas puntas y sufriendo agu- dos dolores en las partes correspondientes & las heridas en la figura. Otra manera de maleficiar con la figura de cera. Dispuesta la figurilla del modo dicho, le clavarás unas espinas en los lugares del cuerpo donde quieras que padezca la per- sona y envolviéndola en un pedazo de tela, la enterrarás en la entrada de la casa de tu enemigo ó en aquellos lugares por donde él pase todos los días seguramente. Al poco tiempo la persona maleficiada comenzará á sentir intolerables molestias en las partes designadas, que en breve se convertirán en espantosos sufrimientos. Nada ni nadie que ignore la causa podrá, calmar sus dolores; pero si alguno sospecha el origen y descubre el maleficio, estás per- dido, en cnanto arroje la figura al fuego, porque en ese preciso instante el malefi- ciado queda libre y el hechizamiento cae por retroceso sobre tí, con tanta rapidez como violencia.
Debes saber que en todas estas mágias tú corres el peligro de sustituir á la vícti- ma tan pronto como una persona entendida te las descubra, ó si por descuido tuyo no supieras dirigirlas acertadamente. Maleficio del sapo. En vez de la figura de cera, puedes em- plear un sapo vivo, que envolverás en pelo y ropa de la persona designada y luego atravesarás con un punzón de hierro, ente- rrándole así en cualquiera de los sitios por donde pase frecuentemente el maleficiado. Todas estas cosas han de hacerse siempre fijando la atención y la más firme idea en en el deseo y la confianza de que la persona puede experimentar, y experimentará, to- das las cosas que se hagan con la figura, sapo ú otro objeto de maleficio y que ne- cesariamente ha de morir como muere el sapo ó como se funde la cera. No todo está en la preparación, que mu- cho ayuda indudablemente; es necesario que el hechicero sepa poner y ponga toda la fuerza de voluntad en lo que hace cuan- do maleficia de las descritas maneras.
Maleficio de la figura de arcilla. Con arcilla se hacen anas figuras que sir- ven para maleficiar de la manera que voy á explicarte: Amasarás la tierra y harás la imagen, que has de envolver en un trozo de tela procedente de las ropas que use el indivi- duo. Hecho esto, llevarás la figura al lugar donde se guarden á los muertos en sus man- siones sepulcrales, y en la que te fuere po- sible deja la figura, diciéndole como supre- ma despedida.—Que la tierra te sea propi- cia.— Que te preste pronto el último refu- gio. —Que en seguida se abra para tí el misterioso seno de la muerte. Si el maleficio queda bien hecho, el ma- leficiado fallecerá inopinadamente antes de que pase el tercer día. Manera de contrarrestar los maleficios. Guando en cualquier caso veas en una persona que padece, extremas angustias, sobre todo á determinadas horas de la no- che, acompañadas de visiones, pesadillas y otros nocturnos sobresaltos; que experi- menta agudos dolores por desconocida can-
«a; que languidece y se debilita por mo- mentos; que se siente acometido por ene* migos invisibles, opina que está maleficia- da y que lo primero que conviene hacer ea buscar el maleficio. Una atenta observación te servirá de guia y es seguro que llegarás á descubrir donde está la causa de esos trastornos: pro- cura apoderarte de ella y cuando estuviere en tu poder, la entregas al hechizado para que enseguida la arroje al fuego. A partir de este instante, quedará libre y poco tardará en llegar á tí la noticia de qne tal ó cual persona ha muerto de miste- riosa y terrible dolencia; esa persona, no lo dudes, era el maleficiador que recibe un justo castigo. Manera ele hacer impotente al hombre más vigoroso. Procúrate el miembro y los genitales de un lobo que esté recién muerto y con este despojo en la mano te pondrás cerca de la persona que quieras imposibilitar. La lla- marás por su nombre y en cuanto te con- teste, añuda el miembro con un cordón blanco de seda—diciendo—añudado que- das.
Desde tal instante, el hechizado queda desprovisto de todo su vigor y no lo reco- brará hasta que tú destruyas el hechizo, ó cuando la persona hechizada se apodere de el y lo deshaga, en cuyo caso quedarás añu- dado tú. Otra manera para conseguir lo mismo Prepara una figura de cera y marca bien en ella las partes genitales. Con un hilo ata prieto el miembro viril y guarda la fi- gura ó mejor entiérrala en sitio por donde pase mucho el hechizado. Obtendrás seguro éxito; pero también corres el mismo peligro si descubren don- de está enterrada la figura de tu hechizo. Manera de conseguir que un hombre y nna mujer se amen Haz dos figuras de cera: una que repre- sente á ella y otra á él. Ponías unidas. por recíproco abrazo y asi las entierras á la en* trada de la casa de cualquiera de los dos. Además recoge pelo y sangre de ambos, mézclalo todo, y entierra esto en la entrada de la casa donde no hubieres puesto las fi-
guras. El hombre y la mujer se amaran desde entonces con ardor inextinguible. Otra manera Cuando una mujer y un hombre te pi- dan un medio de hacer eterna su recíproca afición, aconséjales que uno y otro se ha- gan en nn brazo una pequeña herida de la que salga nn poco de sangre y que el hom- bre beba la de la mnjer y la mujer la del hombre. Nada más es necesario para que en lo sucesivo se busquen el unoal otro im- pulsdosa por sobrehumanainfluencia. Manera de qne nna mnjer consiga el amor1 de nn hombre - Aprovechando la época de sus reglas menstruales, la mujer cogerá de su sangre nnas gotas para verterlas en cualquier be- bida con que brinde al hombre objeto de sus deseos. «Repita esto tres ¿Lías, si fuere necesario, y verá colmadas sus amorosas espiraciones.
— Xt- Manera de curar una herida desde lejos Cuando tengas en tu poder el arma con que haya sido herida una persona y que con- serve la mancha de sangre, podrás curarla á cualquier distancia, si es que tiene cura- Coge el puñal, espada, etc; sumérjele en nna disolución de la sal prodigiosa (sulfato de cobre) y déjala allí, manteniendo en el líquido una suave temperatura. Casi en se- guida que esto hagas comenzará el herido á sentirse mejor, desaparecerán poco & poco sus molestias y curará pronto. Si en vez de la sal prodigiosa, disuelves en el agua substancias irritantes, la perso- na comenzará á sufrir horriblemente y si echares un veneno, morirá envenenada. Guarda cuidadosamente este secreto, que ya ves á lo que puede dar lugar si cae en malas manos. Manera de dominar á las personas Siempre ha habido yhabrá personas que ejercen decidida influencia sobre todas las- que les rodean. En muchas es producto de sus naturales condiciones; pero en alguna» es resultado de saber proceder del modo
— 3tt — más conveniente. Este es el secreto qne ahora voy á enseñarte. ¡Siempre que te encuentres con la perso- na que quieras dominar, háblala antes de que ella te hable, mirándola con fijeza á los ojos y sosten su mirada sin ceder ni un ins- tante en tanto que piensas con firme inten- ción en que has de ser dueño de la volun- tad de quien tienes delante. Cuando te des- pidas, no te alejes ni apartes la vista el pri- mero. Haz esto que te digo siempre; man- da, sea á quien fuere con breve y enérgica palabra: jamas vuelvas la espalda á quien te mire y á poco observarás que te apode- ras de todos los que te rodean y que tu de- seo es obedecido cada vez más ciegamente.
CAPÍTULO IV DELAS DIVEBSAS OLASES DE ADIVINACIÓN USADAS EN DISTINTAS ÉPOCAS l arte de adivinar el porvenir por procedimientos singulares es anti- quísimo: esta parte de la Magia es una de las más curiosas y acreditadas. A continuación figuran las maneras más corrientes que se ponen por orden alfabé- tico (1) (1) Lo incompleto de la relación contenida en el original que copiamos nos decide á sustituirla, por otra de un tratado moderno que resume com- pletisimamente la aludida enumeración y nos gusta introducir este cambio por la indudable ventaja que hallarán los lectores al encontrar reunidos en acertada forma los más notables procederes de la Magia agorera ó de adivinación.
Aaromanela.—Se da el nombre de Aero man- da & los presagios deducidos de la acción del vien- to sobre el agua. Consiste este arte en colocarse el adivino en una prominencia, evocar allí con la cabeza cu- bierta, á los espíritus ó genios del aire, depositar en el suelo una vasija de cobre llena de agua y observar en ella atentamente las respuestas que •1 líquido dé á cada una de las preguntas que se le hagan. Estas contestaciones se obtienen por medio de las ondulaciones del agua. Si ésta queda inmóvil es señal de que aquello, porque se pregunta, na tendrá feliz desenlace, si se riza por completo la superficie del líquido, nay que esperar el mejor éxito; si sólo se riza en parte, el éxito sólo será á medias; y hay que temer traiciones, alevosias ó. enemistades de parte de aquellos á quienes el adi- vino haya supuesto del lado del vaso cuya porción de agua quede inmóvil, y hay que esperar auxi- lio, liberalidad y amistad sincera de parte de aque- llos que el adivino haya supuesto ocupaban el lu- gar contrario. Ea una palabra la inmovilidad del agua es de mal agtero, y su rizado es un buen presagio. Alectaromancla.—Consiste la alecteroman- cia er. trazar con greda sobre un plano negro tres círculos concéntrico ó un cuadro tal como se señala en la siguiente figura; poner un grana de trigo en el cuadro de cada letra, y colocar fi- nalmente un gallo en el centro, ó sea donde está marcada la cruz. El gallo empieza á picar, y el consultante, que previamente habrá formulada su pregunta, no tiene otra cosa que hacer que to- mar nota de las letras por el orden que las vaya descubriendo el gallo, y luego interpretar el sig- nificado de las palabras ó sílabas que con ellas, puedan formarse.
a b e d • f a h 1 i 1 m í- n 8 P q r 8 t u V X z Alfitomanela.—Al sujeto en quien recaen sospechas de algo, sea lo que fuere, se le da á co- mer un pastel hecho con flor de harina de ceba- da. Si puede tragarlo sin dificultad, su inocencia no da lugar á dudas; si le cuesta trabajo, ha sido más 6 menos cómplice en el hecho, según el tra- bajo que le-cueste; y si de ningún modo puede deglutirlo, puede considerársele convicto y con- feso de la falta que se le acuse. Aatragalomancla. —En cuatro tabas ó cu- bos se graban las veinticuatro letras del alfabeto, meneense en una bolsa negra y se invoca á los cuatro genios de los elementos y se consulta lo que se quiere saber. Después de menear bien los cubos ó tabas, se escancian, y las letras que que-
¿en en alto darán la respuesta apetecida en una, dos ó más derramas como la descrita. Aatrología.—Sin que este arte sea conclu- yente, ni mucho menos, es algo más serio que los que le anteceden, y vale la pena que le desig- nemos algún mayor espacio: La astrología judiciaria, que es la que aquí nos ocupa, tiene por base el cálculo de probalidades y se funda en la influencia que ejercen los astros sobre la vida del individuo. Componen los elementos de adivinación los sie- te pianetas que conocieron los antiguos, y los doce signos del zodiaco. El sol, como dijimos, go- bierna la cabeza, la luna el orazo derecho, ve- nus el brazo izquierdo, Júpiter el estómago, Mar- te las partes sexuales. Mercurio el pie derecho y Saturno el pie izquierdo; y entre las contestacio- nes, Aries domina la cabeza, Tauro el cuello, Géminis los hombros y las espaldas. Cáncer el pecho, Leo estómago, Virgo el vientre, Libra los pifiones y nalgas, Escorpión las partes sexuales, Sagitario los muslos, Capricornio las rodillas, Acuario las piernas y Piscis los pies. Los signos del zodiaco poseen también sus in- fluencias particulares: Aries Leo y Sagitario son los símbolos del fuego; Tauro, Virgo y Capricor- nio los de la tierra; Géminis, Libra y Acuarium los del aire; y Cáncer, Escorpión y Piscis los del agua. Además, como los planetas, están clasifica- dos en benéficos y maléficos, siendo benéficos Tauro, Cáncer, Leo, Virgo, Sagitario y Pisci, y maléficos todos los restantes. Supongamos que el lector no debe haber olvi- dado cuanto dijimos (1) respecto al carácter bue- no ó malo de los planetas, al día que representa- ban y al metal y color que eran su símbolo, y no habiendo olvidado esto, con pocas explicaciones (1) Véate el cuadro que lusertamoi en la página «í- sulnete.
Nombre Día á que se refiere Color Metal Adaptación en el hombre, augu- rio y sexo. Sol Domingo Amarillo Oro Masculino; go- bierna la cabeza yes planeta bené- fico. Luna Lunes Blanco Plata Femenino; go— bierna el braso derecho y es pla- neta neutro. Marte Martes Encarnado Hierro Masculino; go- bierna las partes sexuales y es pla- neta maléfico. Mercurio Miércoles Multicolor Mercurio Neutro; gobierna el pie derecho y es planeta indife- rente. Júpiter J ueves Azul Estaño Masculino; go— bierna el estóma- go y es planeta, benéfico. Venus Viernes Verde Cobre < Femenino; go— bierna el brazo iz- quierdo y es pla- neta benéfico. Saturno Sábado Negro Plomo j Masculino; go— bierna el pie iz- quierdo y es pla- neta maléfico. que le demos podrá tener suficiente para cole- fir su horóscopo por la Astrología judiciaria. No ay más que tener en cuenta el día y hora en que se ha nacido, y ver con qué contestación se hallaba en aquel momento en conjunción el pla- neta correspondiente. Por ejemplo, nació el con- sultante el viernes 20 de Abril ae 1860, á las tres
de la madrugada. Pues se busca con qué contes- tación estaba Venus en aquel preciso momento; y como Venus, que sabemos es planeta de buen augurio y por ende amoroso, estuviera en con- junción con Escorpión, no puede caberle duda que tendré abundantes hijos, que estos serán ma- rinos ú hombres de mar, y que por los azares que ellos corran se le expresan á él bastantes sinsa- bores. Otro ejemplo. Supongamos que élconsul- tante nació en sábado y en el preciso momento en que Saturno, planeta maléfico, estaba en con- junción con Cáncer, constelación benéfica. Aquí la oposición del planeta y la constelación nos ha- cen decir: 1.* Que el consultante seiá desgracia do en todo menos en las empresas heróicas; 2* que entre las empresas heroicas que acometa, las que le darán más fama y renombre seán las que lleven á cabo en el agua; y 3.® que su predisposi- ción ó inclinación natural le llevará siempre á la navegación ó á operaciones en que se intervenga mucho con el agua. Como se vé, la operación adivinatoria ó agore- ra es sobradamente sencilla. Algunos autores la complican con otras cábalas, tales como la perio- dicidad cíclica, el temperamento del consultante, el lugar del nacimiento etc., etc.; pero todo esto, si cierto es que, nos daría pie para emborronar unas cuantas cuartillas más, no es menos cierto que en fin de cuentas, de nada le aprovecharía al lector. Terminemos pues este párrafo, consignando otras propiedades que Alberto el Grande atribu- Íre á los planetas. Según este autor, Saturno rige a vida material, los cambios de posición, cien- cias y los edificios; Júpiter, el honor, las conde- coraciones, y las riquezas; Marte, las guerras, las cóleras, los enlaces matrimoniales y las encar- celaciones; el Sol, la esperanza, las herencias, el dinero, las mercedes y la dicha; Venus las amis- tades y los amoríos; Mercurio, las enfermedades,
el comercio y los débitos, y la luna, las plagas, los robos y los sueños. Suponemos que los motivos en que se fundaría Alberto el .Grande para hacer la transcrita clasi- ficación, serían de igual género que los que sir- vieron de premisa á los otros autores para hacer las suyas. Botanomanela* < Ln práctica de la botano- mancia consiste en escribir el alfabeto sobre ho- jas de tamarinto, de brezo ó de higuera, una le- tra en cada hoja; hacer la pregunta cuya contes- tación se desee obtener del horóscopo al mismo tiempo que se lancen al aire todas las hojas, y re- coger la contestación en las que no arrastre el viento, teniendo buen cuidado de colocar la hoja que caiga más á la derecha del consultante «orno la primera de la inscripción de la respuesta, la que siga en segundo lugar, y asi sucesiva- mente. Belomaneia.— Consiste la belomancia en au- gurar el porvenir por medio de flechas. General- mente se usaba para determinar si debia ó no acometerse una empresa, y en este caso se escri- bía una flecha «Dios lo ordena» y en otra <Dios lo prohíbe;» ambas flechas se mezclaban con otra que no tenia:, inscripción, y ordenándole á un n'ño que fuera sacando una á una las flechas del carcaj respodía á la consulta aquella de las que contenia inscripción que salía la primera. Cuando la consulta se refería á otros asunto, se fijaban en un blanco las preguntas que querían hacérsele al horóscopo, se ponían en el carcaj igual número de flechas con inscripción afirma- tiva que con inscripción negativa, y se dispara- ban al azar todas ellas. La que daba en el blan- co respondía á la consulta respectiva; si no daba ninguna, no debía preocupar el asunto; si daban dos y una era negativa y otra afirmativa había iguales probabilidades en pro que en contra; y si daban tres ó más preponderaba el número, re-
velando las minorías los vaivenes mayores ó me- nores que procedían al éxito ó á la derrota. Capnomancla.—Si estando á orillas del ho- gar consultáis al hado por algo que os preocupe, éste os contestará valiéndose del humo. Si le véis negro y denso ascender en linea recta, es se- ñal de mal augurio; si formando torbellinos y con indecisa dirección, las probabilidades positi- vas y negativas están en equilibrio; si asciende en línea recta y es bastante rarificado, dad por cierto el éxito. Así lo dice la capnomancia. Cartomancia.—Hay innumerables métodos para echar las cartas, pero nosotros, para com- pendiarlos, los reduciremos á dos, que á su vez serán la síntesis de sus homogéneos. Para enten- dernos llamaremos á utlo el Método Científico y al otro el Método Vulgar. Nos ocuparemos pri- mero de éste por ser el más común y estar más al alcance de todas las inteligencias, bien que tengamos que advertir que solo se funda en el significado que se le ha querido dar á los n iipes y en la manera como salgan según el azar lo ais- ponga. Para este juego adivinatorio se utilizan 32 car- tas que son: As, rey, reina, caballo, sota, nueve, ocho, siete y seis de oros, copas, espadas y bastos, y signi- fican: En oros. As. Al derecho: gozo, dinero, éxito, bue- nas noticias. Al revés: gozo de corta duración. Rey. Al derecho: hombre leal, potente, ser- vicial. Al revés: hombre ¿e buena voluntad, pero llene de contrariedades. Reina. Al derecho: mujer honrada, amorosa, experta y susceptible. Al revés; mujer celosa y muy corte- sana.
Caballo. Al derecho: Enamorado, aspirante al matrimonio. Al revés; Galanteador, embustero. Sota. Al derecho: Fortuna, éxito, honores. Al revés: Debilidad, encocoramiento. Nueve. Al derecho: Dinero á recibir sin espe- rarlo, triunfo amoroso. Al revés: Presente de poca impor- tancia. Ocho. Al derecho: Solución ventajosa, éxito en los planes, nacimiento de una morena de grandes disposiciones. a1 revés: Dificultad en las empresas, Siete. joven que se deja seducir. Al derecho; Amores contrariados, co- bro de una cuenta olvidada. Al revés: Pequeño débito cubierto. En copas\ As. Al derecho: Carta amorosa, noticia sa- tisfactoria. Al revés: visita de un amigo. Rey. Al derecho: hombre rubio, franco leal, amigo fiel. , Al revés: hombre avaro ú obstáculo imprevisto. Reina. Al derecho*! mujer amorosa, apacible. Al revés: mujer que ofrece obstáculos á un enlace matrimonial. Caballo. Al derecho: militar ó joven alegre y simpático, vividor. Al revés: militar ó joven celoso ó re- chazado. Sota. Al derecho: gozo, triunfo, sorpresa. Al revés: ligera .inquietud. Nueve. Al derecho: éxito, satisfacción. Al revés: temor pasajero. Ocho. Al derecho: triunfo en amor. Al revés: Indiferencia.
— 37Í — Siete. Al derecho: matrimonio, paz en el co- razón. Al revés: Angustias. Bn Espadas. As. Al derecho: carta ó noticia próxima. A) revés: noticia desagradable. Rey. Al derecho: militar ó campesino pe- ligroso. Al revés: peligro inminente, querella con un amigo. Reina. Al derecho: Campesina maldiciente. Al revés: Daños producidos por ca- lumnia. Caballo. Al derecho: noticias tergiversadas por un mal servidor ó un militar de mala conducta. Al revés: malas noticias. Sota. Al derecho: viaje. Al revés: mal viaje. Nueve. Al derecho: retraso, contrariedad. Al revés: Disturbios amorosos ó de fa- milia. Ocho. Al derecho: Protección, éxito en amo- res. Al revés: Intentona inútil. Siete. Al derecho: buena noticia, algunas veces mota ó engaño. Al revés: habladurías de niño, Bn bastos. As. Al derecho: triunfo, placer, acerca de lo que se ame. Al revés: tristeza, mala noticia. Rey. Al derecho: hombre perverso ó magis- trado venal. Al revés: impotencia del malvado, pro- Reyna. ceso perdido. , Ai derecho: viuda ó mujer abando- nada.
Al revés: mujer peligrosa y equivoca que desea volverse á casar. Caballo. Al derecho: joven de mala conducta, cuya libertad peligra. Al revés: joven que medita una trai- ción. Sota. Al derecho: empresa fracasada, pri- sión, desgracia. Al revés: prisión pasajera ó de posa duración. Nueve. Al derecho: retardo, obstáculo, muerte. Al revés: pérdida de un pariente. Ocho. Al derecho: enfermedad próxima, mala noticia. Al revés: matrimonio fracasado. Siete. Al derecha: penas de poca duración. Al revés: Intriga sin importancia. Además, las figuras de los oros y las copas se refieren á los rubios, y las de las espadas y los bastos, á los morenos. Antes de empezar el jue- go-se numeran las 32 cartas; luego se barajan y cortan por tres veces consecutivas, sacando pri - meramente la figura que mejor concuerde coa el consejante, que será para un caballero de edad, el rey de oros ó bastos, según su posición; para un joven, el caballo de los mismos palos, para un mozalvete, la sota, para un militar, el rey, el caballo ó la sota de espadas, según su gra duación ó edad, y para una mujer, la reina ó la- sota de oros ó copas, según su condición social; hecho esto se echarán sobre la mesa las cinco S cimeras cartas, interpretándolas acto segui- o según el patrón que queda expuesto, y su- mando los números que den las cinco cartas descubiertas, por ejemplo, 13 -6-2-28, que deben sumarse 1+3+6+5+2+2+8=27=1! 4-7=9, se le dirá al consultante que lo que resulte de las cinco cartar le sucederá dentra de los 9 primeros meses; se descubren á continuación otras siete
cartas, procediendo en todo igual á como acaba- mos de decir; luego se descubren otras tres, y por fin la última formando el todo la siguiente figu- ra, que se interpretará después en cor:juto, coor- dinando los naipes descubiertos por razón de pre- ponderancia y de afinidad con aquel que repre- sente al consultante. En la suma de los números que arrojen las 16 cartas descubiertas ha de ver- se la longevidad á que alcanzará al consultante. Esto es todo lo que creemos del caso decir so- bre el Método Vulgar. El Método Científico ya es otra cosa; se basa en el cálculo de probabilida- des, y ofrece un positivo (4-), un negativo (—) y un indeterminado (oo) multiplicados por si mismo doce veces ó sea tres por palo. Con esto queda dicho si debe merecernos ó nó mucha mayor confianza. Además intervienen en él los ?2 «ar- canos mayores», que son los que determinan el significado de los 56 arcanos menores que pasa- mos á describir. y cuatro figuras típicas y diez símbolos secunda- rios por cada palo. Los palos son: Oros, que representa el dinero, el interés, la transacción el comercio. Copa», que simbolizan el amor, la dicha, la con- servación, la enseñanza. Espadat, que son reflejo del odio, de la desgra- cia, de la transformación. Batios, en los que hay que reconocer las em- presas, las glorias, la creación la agricultura.
Las figuras típicas de cada palo equivalen: El rey, al hombre, al creador, al emperador. La reina, á la mujer, & la amorosa á la tierna. El caballo, á los jóvenes, á los combates, i los odios, á las rivalidades en la familia. Y la sota, al neutro, al principio de transición. Por ende hay que ver en las figuras de los bas- tos y de las copas á los buenos; en las de las es- Íiadas y los oros, á los malos; en las de bastos y as espadas á los morenos, y en las de las copas y los oros á los blancos; por manera que las cuatro figuras típicas nos dan: OROS COPAS ESPADAS BASTOS (blanco) (blanco; (moreno) (moreno) Rey hombre. malo bueno malo bneno Reina mujer.., » > » » Caballo joven... » » » » Sota neutro.. » » » » lo que gráficamente podemos expresar así: Rey Reina Caballo (+) (---) , (-). , (positivo) (oposición) (negativo) Sota (oo) (neutro) Las otras diez cartas de cada uno de los palos se interpretan de la manera que sigue: As.............. Principio del..... principio Dos............. Oposición del..... » Tres........... Equilibrio del.... » Cuatro........ Principio de)....... » Cinco......... Oposición del....... > Seis........... Equilibrio del .... » Siete......... Principio del....... > Ocho............ Oposición del..... » Nueve......... Equilibrio del...... • Diez—Indeterminado, que solo los paquetes suce- sivos pueden precisar.
Los oros se parecen en algo de esta interpreta- ción general, lo mismo en sus cuatro figuras upi- cas que en las diez'cartas restantes. Debe leerse: Rey, hombre rubios, enemigos ó indife- Reina, mujer rente del consultante. Caballo, joven Sota, niño rubio, mensajero, carta. As. Principio de una fortuna por herencia, donación, economías ó negocios bien fundamentados. Dos. Oposición á la fortuna, aunque en pe- queño. Tras. Realización de la fortuna aunque en pequeño. Cuatro. Principio de oposición al principio, por pérdida de algún dinero. Cinco. Oposición á la oposición, por ganan- cias que libren á las pérdidas. Seis. Realización de la oposición, ruina. Siete. Principio de oposición á la oposición, grandes riquezas. Ocho. Oposición á la oposicición, pérdidas que merma las riquezas. Nueve. Realización de la oposición á la opo- sición, fortuna duradera. Diez. Neutro, incertidumbre respecto & la fortuna por los vaivenes en pérdidas y ganancias. Ultimamente debe tenerse en cuenta que las figuras de oros acusan que aquello á que se re- fieran proviene de) exterior, las de espadas de un convecino, y las de bastos y copas de la familia. Las veintidós láminas de los arcanos mayores, que son éstas, hacen relación, las siete primeras, á la vida intelectual del consultante, las siete se- - gundas á su vida moral y las siete últimas á la
material, quedando la lámina 22 que es transiti- va. Sus nombres y significados, son: 1 El jugador de manos... 2 La papisa............. 3 La emperatriz......... 4 El emperador.......... 5 El papa .............. 6 El amoroso............ 7 El carro.............. 8 La justicia............ 9 El eremita............ 10 La rueda de la fortuna. 11 La fuerza............ 1 i El ahorcado......... 13 La muerte............ 14 La temperancia....... 15 El diablo............ 16 La iglesia........... 17 Las estrellas........ 18 La luna.............. 19 El sol............... 20 El juicio........... 21 El loco.............. 22 El mundo............ El consultante La consultante Acción, iniciativa Voluntad Inspiración Amor Triu n fo, protección providencial Justicia Prudencia Fortuna, destino Fuerza Pruebas, sacrificios Muerte Atemperancia, eco* nomla Fuerza moyor, en- fermedad Ruina, decepción Esperanza Enemigos, ocultos peligros Bienhechor mate — rial, fecundidad Cambio de posición Locura, desvario, le* sión en la cabeza Exito seguro Con estas láminas y la baraja ya descrita, es como se practica la cartomancia por el método científico, bien sea utilizando el procedimiento rápido bien el ampliado ó magistral. El método rápido sólo puede utilizarse para un asunto determinado, por ejemplo para saber si conviene un matrimonio, si debe ó no empren- derse un negocio, si se conseguirá é no un em- pleo, etc., etc., y en este caso solose utilizan
siete arcanos mayores elegidos al azar y les 14 arcanos menores correspondientes al asunto de que se trate. Antes que nada diremos que tanto en el pro- cedimiento rápido como en el magistral, hay que tener en cuenta las cuatro fases porque pasan, asi el hombre como las cesas, y que son: Infancia Virilidad Edad madura Vejez Principio Apogeo Declinación Muerte en el hombre en las cosas fases que deben estar representadas en todo jue- go adivinatorio; y decimos también que todo ho- róscopo ha de abarcar lo presente, lo pasado y lo. porvenir. Así, pues, en el método rápido, si se trata de un negocio de bolsa, por ejemplo, tomaremos los 14 arcanos menores de oro», las barajearemos, y después de cortar con la mano izquierda, echa- remos boca abajo las cuatro primeras cartas que nos salgan por el orden y disposición siguiente: 4
Seguidamente daremos á elegir al consultante los siete arcanos mayores, sin que los vea, y ba- rajándolos y cortando como hicimos con los ar- canos menores, sacaremos los tres primeros, que colocaremos, también sin verlos, dentro del cua- drilátero anterior, de la manera que sigue: A B C Y mancomunadas ambas figuras tendremos significando la cruz al significante. Ya podemos pasar á la interpretación, y para ello bastará que tengamos en cuenta que el nú- mero 1 indica el principio, el 2 el apogeo, el 3 los obstáculos y el 4 la caída ó muerte de nuestro negocio de bolsa, y que el arcano mayor A nos refiere lo que ha influido sobre el pasado, el B lo que influye sobre el presente, y el C lo que in- fluirá sobre el porvenir del mismo. Una advertencia para terminar con lo que ata- vie á este método: las figuras rey, reina, caballo
Ísota, de cualquiera de los arcanos menores que eban utilizarse, según el asunto consultado, no tienen otra significación que las de caballero, se' fiora, galán y niño, respectivamente. En el método ampliado ó magistral entran to« dos los arcanos mayores y menores, y su inter- pretación debe llevarse á cabo del modo taxativo que precedentemente se ha dicho. El modus operandi es como sigue: l .° Se barajan y dan á cortar al consultante por tres veces, todos los arcanos menores. 2 .° Se desparraman sobre la mesa, boca á bajo, las doce primeras cartas, formando circula en esta forma: 10 11 9 12 8 1 7 2 6 3 5 4 3 .° Se mezclan los arcanos mayores, se dan á cortar, y se invita al consultante a que sin ver- los elija siete. 4 .® Estos siete arcanos se vuelven á barajar, y las cuatro primeras que salgan se colocan fren- te al 1, al 10, al 7 y al 4, de este modo: II I III IV
5 .° Finalmente, los tres arcenes restantes se colocan formando triángulo entre los I y II, II y III, III y IV, colocando en el centro al consul- tante, todo lo cual nos dará esta figura: 10 12 1 I 2 Ya estamo en condiciones de poder interpre- tar el horóscopo, y para ello empezaremos des- cubriendo el pasado, en la lámina A, el principio en el arcano mayor I y lo que fué en los arcanos menores del 1 al 4; seguirá lo presente en la lá- mina C, arcanos mayores IV y III y arcanos me- nores del 4 al 7; y concluiremos con lo porvenir en la lámina B, arcano m¿yor II y arcanos me- nores del 7 al doce. Tal es el método ampliado ó magistral de la cartomancia científica. Cafalomancía.—Empléase este arte, más que para nada para saber si es ó no cierto que un sujeto, de quien se sospecha que haya come- tido un crimen, tomó ó dejó de tomar parte en él;
y también para averiguar quien sea el criminal desconocido que haya perpetrado cualquier fe- -choría. En ambos casos se pone á asar una cabeza de -asno sobre ascuas bien encendidas, se evoca & los gnomos y se formula en alta voz la pregunta: «¿Es zutano, como se sospecha el autor del cri- men tal?» Cuando solo se conoce el crimen y no el criminal supuesto, la pregunta se formula de este otro modo: «¿Quién es el autor de tal cri- men?» Si las mandíbulas de la cabeza de! asno permanecen quietas es indicio de que el hecho fué fortuito; si se remueven, prueban que la sos- pecha es fundada; y si castañetean, con el casta- ñeteo indicarán el nombre del criminal. Ceromancia.—Se licúa cera virgen mientras se invoca á las salamandras, luego se formulan las preguntas cuya contestación se quiera reci- bir, y finalmente se derrama la cera licuada so- bre una madera lisa mojada con agua lustral. Al solidificarse la cera, formará una serie de figuras cabalísticas que es necesario interpretar, porque en ellas estarán las respuestas apetecidas. Cieldoaiancia.—Este arte, como la cefalo- mancia, la alfitomancia, la belomancia, etc., es el juicio de Dios de las muchedumbres. ¿Quiére- se saber si uno ha cometido tal ó cual fechoría? Pues se escribe su nombre en un trozo de papel, se arrolla éste en el árbol de una llave, se cuelga -ésta así dispuesta, por medio dé una hebra de seda de las hojas de una Biblia, toma una virgen en sus manos el libro sagrado, y el consultante pronuncia en alta voz el nombre escrito en el papel. ¿Gira en esto la llave en sentido inverso del que tiene el papel arrollado? Pues el hecho supuesto es real. ¿No gira? Pues es suposición erronéa. ¿Gira en sentido inverso del anterior? Pues la suposición es verdad á medias. Daetilomanela*.—Se traza sobre una mesa un círculo, en cuyo rededor estén inscritas las
letras del alfabeto; el consultante toma con su mano izquierda una hebra de seda á la que sirva de plomada un anillo previamente consagrado, apoya el codo en la mesa fuera del circulo, hace la evocación á las sílfides y formula las pregun- tas que tenga por conveniente. En esa posición espera á que los genios le contesten, y la'contes- tación de éstos estriba en hacer saltar el anillo de una en otra letra, que, reunidas, formarán las oportunas respuestas. Dafnomaneia.—Se sabe que el laurel es ár- bol sagrado y que produce efectos opiáceos; pues bien, para practicar la dafnomaneia habla dos procedimientos. Consistía uno en darle á masti- car á una virgen hermosa hojas de laurel, para que se congraciara con los dioses y vinieran és- tos por su mediación á contestar á las preguntas que se les hacían; y consistía el segundo en echar al fuego una rama de laurel al tiempo mismo de formular la consulta, interpretándose, si las ho- jas chasqueaban, una contestación afirmativa, y si no chasqueaban, negativa. Filodoro vsanela.—Se toman pétalosde rosa, se pliegan uno á uno, y al tiempo de formularla pregunta, se chocan coa el pétalo en la frente. ¿Explota el pétalo al chocar con la frente! Pues nos dice que sí. ¿No produce ruido! Pues nos dice que no. Gastromancia—Llénase un recipiente re- dondo de agua pura, esto es, de agua exorasada, y se le rodea de antorchas encendidas, y mejor aún, de tea. Evócase al Dios de los secretos, for- mulando á continuación las preguntas que se de- see; y el Dios evocado, respondiendo á las con- sultas, traza grimorios que aparecen sobre la su- perficie del agua y tales grimorios es preciso sor- prender é interpretar, contienen las respuestas. Giromancia.—Es lo comunmente conocido por rueda de la fortuna, bien que se practica de distinto modo. Trázase en el suelo un gran cír-
culo, en el que se escriben al azar varios alfabe- tos; el consultante, después de formular sus pre- guntas, se coloca en el centro del cirulo, empieza á dar vueltas en rededor de sí lo más vertiginosa- mente posible, y cuando desvanecido cae al suelo cubre con su cuerpo la criptografria que revela su horóscopo. Hidromancia*—Se llena un vasc de agua pluvial ó de fuente, se evocan á las ondinas, se formulan las preguntas que convenga y se espe- ra la contestación á ellas por el mismo procedi- miento que en la aereomancia. Lampadomancia.—Previa la correspondien- te evocación á las salamandras, se enciende una lámpara alimentada con aceta consagrado y se formulan en voz alta las preguntas que hayan de contestar los genios. Si la llama de la lámpara se divide en dos, la contestación es negativa; si no se divide, es afirmativa, y si se divide en tres el feliz presagio alcanza al máximun. Lebonom ancla. Este arte es en un todo lo mismo que el de la capnomancia, con la sola va- riante de que ei humo ha de producirse con el incienso. Miomancia.—Para este arte no hay explica- ción posible. Estriba en tener enjaulados unos cuantos ratones é interpretar sus chillidos y pi - ruetas. Necromancia.—Llegamos á la tan debida cuestión de la evocación de los muertos En los tiempos antiguos, como en los presentes, son muchos los que creen que las almas de los que fueron pueden abandonar sus tumbas y acudir al llamamiento de los que las evocan. En los libros sagrados se da testimonio de esta creencia, y hasta se sostiene en realidad; en los libros profa- nos consta de la misma manera; pero los doctores de la Iglesia sostienen que no son las almas de los muertos los que acunen á las evocaciones, sino el ángel de las tinieblas, el diablo.
Sea ¿e ello lo que fuere, pues aquí no hemos de discutirlo, lo que parece probado es que al- guien responde & la evocación dirigida á los muertos, y que tales respuestas constituyen un positivo horóscopo. No conocemos fórmula determinada para la evocación, pues si cierto es que hay un libro pu- blicado donde ésta consta [Colección de oraciones espiritistas'), no es menos cierto que hemos vis- to practicar la necromancia sin sugetarse á la re- ferida fórmula. Igual que con la evocación sucede con los pro- cedimientos. En el Libro de los Médiums, de Allán Kardec, se metodizan más de treinta, y ya comprenderá el lector que no podemos ha- cernos cargo aquí de todos ellos. Si quiere cono- cerlos, le recomendamos la adquisición de dicha obra. Fieles á nuestro propósito de exponer en este libro lo que sea más práctico comprobable, consi- deramos que, para la necromancia, ningún pro- cedimiento de los descritos por Kardec llena tanto aquellos requisitos como el que él llama tiptologia, y es el siguiente: Se toma un trípode, y el consultante, colocan- do sus manos extendidas sobre su plano, evoca á quien quiere, y le formula la pregunta que se le antoje. Previamente se conviene que con la pata tal, por ejemplo, la núm. 1, dirá que sí dan- do un golpe; con la núm. 2, dirá que no, dando otro golpe y cen la 3 dirá que no lo sabe, por el mismo procedimiento. El numero de golpes y las patas, como se comprenderá, puede variarse á voluntad previo convenio. Pero no es este el procedimiento que quere- mos indicar, sino que es el de la tipología perfecta. Para ello se graban en la plataforma del trípode, ó bien, y esto es lo mejor, se escriben sobre tres tiras de papel ó cartulina, las letras del alfabeto, que se colocan una frente á cada
pata, en la forma que indica el grabado; luego se evoca como se ha dicho precedentemente, y se -espera la contestación, que se obtendrá por gol- pes dados con tal ó cual pata correspondiente á tal ó cual letra con las que se forman las silabas y las palabras. Para facilitar la compresión, las tiritas de papel acostumbran ser asi 1 2 3 4 5 6 7 8 A E B C D F G H 1 2 eo 4 I 0 J L 5 6 7 8 M N P Q 1 2 3 4 ü R 8 T 5 6 7 8 U V Y Z y de ste modo, contando los golpes que da cada pata, se ve inmediatamente la letra á que corres- ponden. Onomanela.—La onomancia deduce los va • ticinios del valor numérico y anagramático de las letras qae entran en los nombres y apellidos
de cada cual, y el valor referido á las letras es el que sigue: a... 1 i. . . . 16 r 100 A .... 1.000 b... 2 C. . . . 20 ts. .. 200 B 2.000 g... 3 1 ... 30 t 300 G.... 3.000 d... 4 m... 40 u 400 D.... 4.000 e... 5 n.... 50 f 500 E .... 5.000 s... 6 X.... 60 ch.... 600 S 6 000 z... 7 0 ... 70 ps.... 7C0 Z 7.000 h... 8 p 80 ó C0> H.... 8.000 th.. 9 g.... 90 q 900 T 9.000 Pues bien, cuando se quiere saber el horósco- po de un Valentín Rodríguez, por ejemplo, se empieza por escribir; R......... 100 V......... 0 o.......... 70 a............ 1 d........... 2 1........... 30 r......... 100 e......... 5 í.......... 10 n........... 50 g........... 3 t......... 300 u.........400 i...,....... 10 e......... 5 ............ 50 z.......... 7 446 699 cuyos nombre y apellido adicionados, nos dan como valor la cantidad de 1145; de esta cantidad hemos de colegir el carácter, aptitudes y predis- posiciones del consultante; y para ello utilizare- mos el método expuesto en la Botanomancia al tratar de la concreción, diciendo: 1 -|-l-|-4-|-5=H =2,lo que equivaldrá á decirlos que el Valentín Rodríguez, será pasivo en todo lo moral, es decir*, una medianía. Llevamos más lejos la experien cia, y al número que nos dan sus letras, le agre- gamos el del año de su nacimiento, por ejem- plo, el 1868, y decimos: 1145-|-1 -»-8+6-|-8=1168, que concretándole como sabemos, nos dará;
1-1-1+64-8=16 =7, esto es, un activo del tercer ternario ó mundo físico; lo que es igual que de- cirnos que el Valentín Rodríguez, que es una medianía en todo lo moral por su capacidad y sentimientos, resultará ó resultó á los dieciseis años una ardilla para procurarse una fortuna. .Seguimos vaticinando, y al 1.168, le adiciona- mos sus propios números en esta forma: 1.168 4-1 + 1+6 4-8=1.184 = 14-5, lo oue nos confirma que catorce años más tarde, su medianía intelectual no habrá auxiliado lo debido á su actividad material y continua- rá siendo loque era. Repetimos la operación: 1.184 + 1 + 1 + 8 + 4 = 1.198 = 2C = 2; y sabe- mos que veinte años después, á los cincuenta años, su elevación moral corresponde exacta- mente á la de su origen, posiblemente por haber- le conducido al exceptismo, en vez de á la refle- xión, los desengaños y sinsabores de la vida. Otra operación más: 1.898-1-1+1+9+8=1917=16—9, y llegamos á los sesenta y ocho años, en que nues- tro Valentín habrá llegado á su ocaso físico, ha- brá muerto para el trabajo corporal, y consecuen- temente para el intelectual y moral. Esto es lo que da de sí la onomancia. Onclromancia.—Es la interpretación de los sueños. Algunos autores de libros llamados má- gicos le dedican sendas páginas; nosotros no po- demos hacerlo, porque nos lo veda la conciencia. Un estudio fisiológico de los ensueños nos ha dado la certeza de que éste no es, no puede ser agente adivinatorio. Hay ensueños, sin embargo, que son célebres en la historia y darían un rotundo mentís á la consecuencia científica que acabamos de insinuar, si no se tuviera en cuenta el apotegma de Hipó- crates «Cuando el cuerpo duerme, el espíritu vela», pero estos ensueños de antaño son hoy te- lepatías, y de ellas nos ocuparemos en el lugar oportuno.
De los ensueños propiamente dichos dice el vulgo, que el que sueña que abandona su estado es que sufrirá pérdidas á causa de la mala fe age- na; el que sueña con una abadía, tendrá penas; el que sueñe con un abad, sufrirá calumnias y Sersecuciones crueles; el que sueña con una aba- esa, se verá rodeado de ambiciosos y astutos; el que sueña con abejas, tendrá ganancias el que sueña que está pegando á su esposa, gozará de bienes; el que sueña con dinere, se verá po- bre, etc., etc. Todo esto como se vé, es melancólicamente necio; no hay nada que lo abone, y juzgaríamos nuestra conducta si contribuyésemos en poco ó- en mucho á sostener semejante superstición. Cuando el vulgo sepa que el ensueño proviene de la digestión, de la excitación de determina- dos centros cerebrales por efecto de la posición que guarda el durmiente, y ae las influencias ex- ternas percibidas por el oido, el olfato y el tacto» como evidencia el D. Tinué en su obra Los en- sueños, dejará de prestar oidos, á «interpretacio- nes! tan insulsas como la que en parte hemos co- piado y otras mil que de mano en mano corren con gran éxito. Onomatomancla.—Distínguese este arte del de la onomancia, en que como el últimamen- te nombrado deduce los heróscopos de los nom- bres propios de las personas, la onotomancia los. deduce de los nombres, de los lugares y las cosas. El procedimiento es el mismo en ambas partes. Ofiomancia. —Es el arte de adivinar me- diante las serpientes sagradas. Su uso casi ex- clusivo era para averiguar si un niño recién na- cido era, ó no de procedencia legitima. Para, ello se exponía á la criatura en la jaula de las. serpientes, y si éstas no la picaban, quedaba cla- ramente demostrada la inocencia de la la madre. Partenomassla. — Motivos que el lector comprenderá, aparte de lo infundado que es este
arte, nos obligan & no decir de la partenomancia sino que se basa en los signos de la virginidad fe- menina más bien que masculina. Quiromancia,—Es ciencia de observación, pero muy abstrusa; se basa en el estudio de la mano en general, y de los dedos, palma y lineas que ésta presenta en particular. Las lineas principales son: La de la vida que indica también el monte de Venus. La de la imaginación que señala también el el monte de la Luna. La de la intuición que parte asimismo de la raíz del Monte de Mercurio. La de la idealidad que toma el origen en el monte de Apolo, ó sea el Sol. La de la fatalidad que indica también el monte de Saturno. La del sentimiento ó amor, que nace en el monte de Júpiter. Y las de la penetración ó percepción que como consecuencia de la imaginación, están debajo del monte de la Luna. ¡ No hallamos medio de poder dar una explica - ción clara y concluyente del significado de estas líneas, porque cifrándose exclusivamente en el más y en el menos, base de todo cálculo compa- rativo, síguese que sólo la experiencia ú obser vación de cada caso es la que puede servir de mentor. Como enseñanza general, empero, diremos que habida cuenta de la significación de cada li nea, se mira primeramente al conjunto de ellas para observar la que esté más marcada, que toma el nombre de preponderante, y luego se van de- signando por escala gradativa descendente, ó sea de más ó menos marcadas, deduciendo de ello por comparación, por ejemplo, que el indi- viduo cuya mano se analiza, es un ser muy amante de lo ideal por tener la linea de Apolo (A
soQ más desarrolladas que las restantes, pero que su idealidad no está perfectamente equilibrada porque las lineas de la fatalidad y de la vida y sus consecuencias, preponderan sobre los de la imaginación la intuición y las de la penetración. Idéntico procedimiento debe seguirse con las demás comparaciones. La línea que va del dedo Indice al anular, señala si el examinado tiene más amor á la gloria que al interés; será esto úl- timo si el dedo indice es más largo que el anular, y viceversa, se tendrá más amor á la gloria que al interés si es más largo el dedo anular que el índice. Los montes, ó sean los pequeños promonto- rios que se advierten en la raiz de los dedos, tie- nen absoluta idéntica interpretación que las li- neas, y por lo mismo, hueiga que nos detenga- mos ni un momento más en su exposición. Los dedos ofrecen cuatro variantes: amplitud, cuadratura, puntiagudez y la forma de espátula. En los primeros ha de verse una voluntad firme y sostenida; en los segundos el orden, el cálculo y la equidad; en los terceros un espíritu frío y metódico, más práctico que conciente; y en los últimos á los exploradores, á los hombres de ac- ción, á los mecánicos. Las manos ofrece seis tipos: muy dura, dura blanda, blanda espatulada, blanda cuadrada y blanda lisa. El primer tipo es propio de los idio- tas; el segundo, de los hombres activos, amantes del trabajo y de inteligencia deductiva; el terce- ro, de los caracteres perezosos y fáciles de su- gestionar; el cuarto, de los que tienen tendencias á la concentración y estudio metafísico; el quin- to, de los romos de inteligencia; y el sexto, délos poetas, de los soñadores, de los artistas. Hay ma- nos mixtas, esto es, que participan de todos y.de ninguno de estos tipos, y esas son las manos sin- téticas, las que denotan un individuo armónico en lo mental, en lo moral y en lo físico.
Algunos quirománticos han ideado una escala para deducir por ella las fechas de los aconteci- mientos realizados ó que tengan que sobrevenir al individuo á quien observan, y otra escala para predecirlelalongevidad que alcanzará. No nos ha- cemos eco de ninguna de las dos es calas, cuanto á la de la vida', porque la observación en muchos cadáveres de distintas edades no la ha confirmado, y cuanto á la de la fijación de fechas como augu- rio, porque el porvenir, mírese como se quiera, es un encerado en blanco en que sólo el mismo individuo ha de ir escribiendo su propia historia. Teratoscopia.-¡Quién no se ha detenido á contemplar alguna vez las fantásticas y capricho- sas figuras que forman las nubes, ora impelidas por el furioso simoren, ora mecidas por la lida brisa? ¡Quién no ha visto en ellas dragones, ca- ballos, osos, mariposas, cocodrilos, vírgenes ó monstruos? ¡Y quién, finalmente, al contemplar dos nubes precipitándose una contra otra con ímpetu desenfrenado, con ese ímpetu con que dos ejércitos, mejor aún, con que dos furias del averno deben precipitarse en su sed de sangre y de venganza, no ha.forjadoen su mente cábalas sobre si una nube arrollaría á la otra, sobre si tal accidente presagia cual desenlace, s^bre si á la postre resultaría agua ó nieve, viento ó grani- zo, de la conjunción de ambos torbellinos, de am- bas borcigines de ejércitos poderosos? Pues quien haya visto y hecho todo ó parte de esto, ha visto y hecho también, posiblemente sin saberlo, algo de teratoscopia. Solo que este arte, que el lector, con muy buen acuerdo, habrá aplicado no más que á los fenó- menos atmosféricos, el vulgo antiguo, y aun el vulgo de nuestros dias, lo aplicaba también á de- ducir presagios para las naciones, para las fami- lias y para los individuos. Son presagios fundamentados en el aire: por eso no tienen ninguna consistencia.
Xllomancla.—El pueblo chino, de suyo muy concentrado, deduce presagios de cualquier cosa; aun cuando en absoluto le falten motivos para, ello. Prueba inconcusa la Xilomancia. Consiste en observar la disposición del ramaje del primer árbol que encuentran á su paso, y ver si está muy enmarañado, si son sus ramas muy torcidas ó muy rectas y si tiene ó deja de tener muchas ye- mecillas. Con estos elementos constituyen su ar- te adivinatorio, y cualquiera es capaz de imagi- nar hasta donde les conduce su fantasía, la loca de la casa, como dijo muy acertadamente el filó- sofo. Si no tropiezan con ningún árbol, pero sí con astillas ó ramitas, ya tienen también bastante para construir un edificio inductivo y deductivo. Claro está que en esta ocasión no pueden ser los mismos los elementos, y en sustitución del em- brollo del ramaje está lo perfilado ó irregular del corte: eii sustitución de lo recto ó de lo torcido de las ramas el que las astillas ó palitroques vengan en punta al norte ó al este; y en sustitución, en fin, de las yemecillas, el que sean más ó menos nudosas. Lo capital' es querer, que queriendo, todo se sustituye, todo se remedia. LAUSDEO
INDICE Página!, A.BVBRT1NCIA........................... 7 LIBRO FR.Il£HJR.O Capítulo primbro.— Instrucciones para los religiosos y religiosas que hayan de com- batir alguna dolencia. Regla que lodo re- ligioso debe estudiar para saber cuándo y cuándo no las enfermedades resultan obra de hechizo ó del diablo.......... 11 Cap. II.—Nuevas oraciones de las horas propicias............................ 15. Cap. III.—Arrepentimiento y virtudes de San Cipriano........................ 17 Cap. IV.— Señales de maleficio en las per- sonas. Oración que se lee á un enfermo para saber si su dolencia es natural ó so- brenatural............................ 25 Cap. V.—Délos fantasmas que aparecen en las encrucijadas, ó sean las almas del otro mundo............................ 57 Cap. VI.— Exorcismo para expulsar del cuerpo al diablo...................... 73 Cap. VIL—Nuevo sistema de echar las cartas................................ 77
Páginas. Cap. VIII,—Modo de leer el Sino,... 84 Adición al capítulo................ 92 Cap. IX.—Poderes, vénetos, cartomancia, oraciones y conjuros............... 128 Adición........................... 145 N uevo tratado de cartoman cia...... 182 LIBRO SEGUNDO Capítulo primero.—La cruz de San Bar- tolomé y de San Cipriano........... 189 Cap. II. — Secretos de Magia blanca y negra.............................. 192 Adición al capítulo............... 218 Cap. III. - Ceremonial de la Magia. 234 Cap. IV.—Secretos de hechicería sacados de un manuscrito de mucha antigüedad. 274 LIBRO TH?R.C!HrR,O Capítol* primero.—Manara de desencan- tar los tesoros.................... 337 Cap. II.—Los tesoros del Reino de Galicia. 316 Cap. III.—Los grandes secretos de hechi- cería del mago Arthaphernes........ 353 Cap. IV.—De las diversas clases de adivi- nación usasdas en distintas épocas. 364